lunes, 16 de enero de 2012

POESÍA





Busco un lugar
en esta ciudad
Donde esconderme
de esta corriente
que me lleva

Río de lava,
todo lo arrastra
Todo en el tedio
Oscuro viaje
hacia el infierno
Busco ese lugar

Dime la verdad
Poco me queda
Para perderme
Muy para siempre
echar a volar

Lluvia de Otoño
“ olivas “ rellena
haz que en la arena
que me rodea
Crezca la hierva
Dime la verdad

Y descubrir que algo
Se mueve junto a mí
Y decidir
sobre la marcha
a donde ir
y despertar, abrir
los ojos y encontrar
que nada sigue igual
igual... igual...

Busco un refugio en el camino
donde a solas pasen las horas
Tenga sentido.

Ven a mi cama
Duerme conmigo
Entra en mis sueños
Pues hace tiempo
Que me he perdido.

PENSAMIENTO INTUITIVO





Soy un hombre impulsivo, mi alma, sin calibrar las consecuencias pero seguro de las razones, actúa. Después de la tormenta viene la tranquilidad y con ella las dudas. Este es el hecho, es la descripción fenomenológica de una parte de mi vida.
Ahora que lo sé, y aunque sea un movimiento constante, trataré de entender su mecánica y validez.
Y me digo ¿Cuando y por qué  la razón acierta? Si, claro, el movimiento intempestivo esta sujeto a menos tiempo de reflexión y consecuentemente tendrá menor acierto. Y, entonces, me continuo preguntando ¿el tiempo significa mejora cualitativa necesariamente?, la respuesta es no. Sujetas a la razón humana tenemos una serie de cuestiones sociales de todos los niveles que la condicionan. Unas de ellas son necesarias y esencialmente correctas pero otras no, pues son contingentes y solo socialmente correctas. Cada unidad de tiempo que invertimos en un razonamiento no es más que la consideración de una mas de estas cuestiones. Si esto es así, la utilización de una cantidad de tiempo no tiene por que ser una razón directa en la calidad del pensamiento pues estará sujeto a una cantidad grande de elementos puramente accidentales que dificultan y enturbian el puro actuar.
El estado de dudas que me surge a posteriori es cualidad de mi carácter y reflejo de una inseguridad en mis propias decisiones. He sucumbido al positivismo occidental. Tengo temor a actuar con los elementos volátiles que forman mi persona, que constituyen mi mente pues necesito objetivar, individualizar estas ideas, tratarlas como objetos y razonar con ellas,  y en esto, aquí, y consecuentemente por su naturaleza, llega la ignorancia y el temor al error.
Vivo sujeto a un sistema estático y estable de elementos aprendidos en los que circula mi pensamiento. Primero es elementos aprendidos, lo cual no tiene por qué ser negativo, pero tampoco positivo.
Directamente hemos desechado el pensamiento intuitivo y desubicado. 

viernes, 13 de enero de 2012

NARRACIONES




ASUNTO CALABAZAS

                Aunque nunca tuve, durante la investigación, ningún tipo de atracción hacia ella, era muy hermosa.
                Caminaba deambulando y meneando, con disimulo pero sin complejos, sus curvas por todo el mercado. Llevaba su puesto de manera muy agradable para los clientes  y, quiero suponer, para ella.
                Nadie puede sospechas sus pensamientos e intenciones –me dije a mi mismo hablando en voz baja.
                Julia Martínez – 0456. Asunto Calabazas-
                Llevaba ya, al menos, tres años siguiéndola e investigándola. Tras una detención de miembros de baja categoría del cartel de Rio bajo Colombiano y su informe enviado comenzamos a investigar el posible reparto de las mercancías en el mercado empaquetadas en, sabrosas todo hay que decirlo, calabazas. Siguiendo el rastro, acabamos en este mercado.
                Su vida, la de Julia, no tenía ningún elemento extraño o sospechoso. La estuve siguiendo. 42 años, trabajo y dueña en le mercado, casa, amigas y risas,  paseos y deporte, no bebía, fumaba marihuana en algunas terrazas, no vivía con nadie y siempre caminaba y actuaba con tranquilidad. Sólo le vi, algún altercado con el dependiente del puesto contiguo. Un hombre arisco y desagradable que apenas tenía mercancía. Poca y mala. Debía, pensaba, vivir en una caja en la calle, para, con ese movimiento en el puesto, pagar el alquiler de la paraeta.
                Si los informes eran correctos,  hoy, vendría Andrés García, un “camellito” a por una gran caja y cantidad de Calabazas. El asunto estaba en que Andrés –alias “tumulto”- nos llevará hasta Alfonso Ramírez. Teníamos todas las conexiones y pruebas para enchironar al “mendas”, un gran proveedor en la costa levantina, pero había que pillarlo con las manos en la masa, es decir, con el cuerpo delictivo, en sus manos y, probablemente,  en su nariz.
                Su estilo apenas cambiaba dentro del mercado. Ropa más vieja pero faldas por encima de las rodillas y ajustadas. No le suponía ninguna dificultad, pues se movía con mucha soltura y se agachaba, doblando las rodillas juntas, sin ningún problema.
Era, en realidad, “presunta” y no “delincuente”, aunque las pruebas nos conducían hasta su puesto. Me caía bien, se la veía feliz y sentía, por qué no y sin estropear mi profesionalidad, pena por ella en el caso de su detención. Tenía gran curiosidad e interés casuístico el descubrir dónde y cómo almacenaba o gastaba el “cash” de los malos negocios.
Tuve que salir de mis pensamientos y alertar mi atención cuando la vi venir directamente hacia mi persona. Labios perfilados, ojos oscuros, melena negra y llena de bucles. Coincidimos en la mirada, me sonrió. Fue una decima de segundo, al ser una sonrisa de cortesía. A pesar del mucho tiempo siguiéndola jamás estuve tan cerca. Volvió con unas bolsas de hielo. Pasé totalmente desapercibido tras ocultarme. El trabajo es el trabajo.
A través de mi auricular comenzaron: “sospechoso Andrés García entrando por la puerta de las Vigas”. Cada uno ocupamos nuestro puesto. La puerta 3 y 4 me correspondían. Veía de lateral el puesto de Julia. Hoy llevaba un traje azul oscuro con un estampado de flores azulonas también. Sonreía como siempre. Si, era bonita y agradable. Sentí pena, mucha pena y no paré de pensar que le había llevado a traficar con cocaína. Despachaba justo encima del auto del delito, las calabazas.
Ya veía a Andrés. Bajito y corpulento. El gusto pertenece a cada uno, pero el estilo no y éste, no lo tenía. El enfiló el pasillo central que le llevaría directo al puesto de mi más querida, con diferencia, sospechosa.  Giró. Un puesto, Antonia, verduras, dos puestos, Antonio, verduras y fruta. Disimulando avanzó entre ellos ojeando la mercancía. Al fin llegó al puesto número tres. Julia, verduras y sonrisas –me dije. Paró justo enfrente de de su puesto, la miro, la sonrió. Ella le devolvió la sonrisa y le preguntó, pues así le leí en los labios –“bueno, ¿qué?-. Tumulto, giró la cabeza y continuó andando. Miré con atención. El resto del mercado desapareció a mí alrededor. Dibuje una sonrisa con mis labios. Paró en el cuarto puesto, el del “perro pulgoso” – pues a fe que así lo parecía- y le miró fijamente. Era el peor delincuente que jamás había visto pues su cara de temor y culpabilidad cuando le daba aquella caja de calabazas, debía de valer para enchironarlo.
Su persecución fue agradable. El vientecito de la alegría soplaba en mi cara tras ver que no era Julia la conexión y que su positivismo y felicidad no eran fingidos, quizás impuestos por su carácter pero no actuaba. Seguimos, todo el equipo a casa de Alfonso Rodríguez y allí los detuvimos. El juicio fue rápido. Andrés, el pobre camello, cinco años de cárcel por “intento de venta de la mercancía”, y al gran hijo de puta Alfonso Rodríguez, que, con un, todo hay que decirlo, magnífico abogado, salió, por falta de antecedentes y aludiendo ser simplemente el consumidor, con una gran multa y antecedentes para andarse con cuidado. Para todos los “tiranapias”, “limpialineas” y demás consumidores de la costa, fue una gran noticia. Seguirían teniendo “tema” y material, Rodriguez`s.

                                                               .

El día, sábado mañana, había salido nublado y con mi abrigo me dirigí hacia el mercado. Por fin dejaba de trabajar en aquel. Julia llevaba una chaquetita blanca y un pequeño gorrito de tela del mismo color. Con lo cual su pelo  negro brillaba más.  En frente de ella, pude apreciar que era más alta. Era delgada y hermosa.
-“¿Cuánto vale el kilo de calabazas?” –no recuerdo cuanto me dijo y yo rápidamente le pregunté
-“¿Usted va a la terraza del “Gallo peleón?”- Me contesto que si, y haciéndome el despistado, le insistí en algunas coincidencias que no teníamos y que yo hacía suponer.
Aquella tarde quedamos en el Gallo peleón y bebiendo cerveza  intimidamos y  volvimos a quedar.
El mundo es, sin duda y de hecho, una tómbola.
No hay coincidencia alguna que no se pueda dar.
Si salimos de las falsas probabilidades y hablamos de los individuos y acciones particulares, todo es posible. No hablamos de un millón de Julias y de cien mil policías. Éramos sólo ella y yo y el asunto fermento correctamente y pasó afrutadamente para mí.
Sentí tanta emoción cuando vi a “tumulto” pasar de largo y me dio tal alegría que arrastrándome por ella y con una gran irresponsabilidades , conseguí su libertad. Mientras el “capo” esté suelto como estaba, no hay justicia posible en el resto de pringados.
               

LA BARBACOA

A la par que la verdad moría en el valle verde de mis sueños, la mentira florecía en el cauce del rio seco de la realidad.
 Así pues actué, compré un par de longanizas, dos chorizos,  una bella pareja de chuletas y cogí, como combustible, mis inquietudes.
                El atardecer era largo y tranquilo. En aquel lugar, planito y alejado, y asegurándome de estar muy solo monté, la barbacoa. “Mis dos longanizas de Requena, ¡Bien!”- me dije mientras las colocaba. Encendí el mechero y empecé a quemar el combustible
                Decía a voz alta:
-          Ontología, lógica, física, astronomía, la colección entera de la metafísica de Aristóteles,  el gran filosofo..¡al fuego!   - La cultura y mi juventud morían entre las llamas. Apenas frió el mundano y carnoso fiambre.
No me pesaban las manos cuando lancé entre las llamas de aristotelismo el Summun de Santo Tomas.
-          ¡Las cinco vías para llegar a Dios que nos construiste!, haz las carnes de la vida.- Tras su incineración las llonguis seguían sin hacer.
                El olorcito de la carne era todavía muy tentativo. “¡ahy¡ a este pobre perro no le pongas las longanizas en su morro” – me comentó, en tono jocoso, algún amigo en otro lugar.
                Necesitaba mucho combustible.
                Fenomenología del espíritu, Hegel, la máxima explicación racional de la realidad“ a montón” con Nietzsche, con todo Nietzsche, su vitalismo e irracionalidad. ¡Un brebaje explosivo!, ¡dinamita! “voy a socarrar la cena” – dije convencido, justo antes de ver con la cara y el espíritu alelados como un libro se quemaba encima del otro, en una pobre dialéctica humeante.
                Comencé a recoger el fiambre – “la comida actual, ya sólo se puede hacer en la vitrocerámica y con sartenes de inducción” mi dije, mientras maldecía, consecuentemente a todos los dioses que movían el destino de Ulises con la punta de sus dedos.
                Aún me quedaba una caja de cultura.
                Las lejanas estrellas en el  horizonte, actuaron como interlocutor mientras amontonaba  ordenadamente los libros…” dos mil setecientos años de historia, de pensamientos, de inquietudes, de especulaciones, de sueños, de sentimientos, de dogmas, de dudas, de soluciones, de imposibilidades, de triunfo y derrota iban a caer bajo la mísera llama de un mechero” que tremenda ironía – pensé, que tan poco se come a tanto.
                “La verdad muere en el valle de mis sueños”- me dije de nuevo.
Era una pila alta y la hoguera duró un rato. Las llamas daban calorcito e iluminaron con un color muy bonito sus al rededores. Pero fue corto. El papel escrito no da para más. Imagino que sería la alucinación momentánea del hecho y humo, cuando me pareció ver dibujar entre las pequeñas nubes de la hoguera un diablito con cara de satisfacción.
Bueno, para que mentir, me volví más ligero de equipaje.
Estaba llegando a casa. Paré en el primer semáforo. A mi lado llegó un “buga” precioso, abrió la puerta una mujer realmente sensual y se dirigió a una mesa en la cual había una, imagino, amiga suya bebiéndose una maravillosa Heineken. “chuletas, chorizos y longanizas”, me dije soltando una larga, profunda y sincera carcajada.
Metí la llave en la cerradura del portal.
Seguía sin saber  si la solución es “una buena torrá” o había cavado algo más el nicho de mi tumba.

jueves, 12 de enero de 2012

LA TOMBOLA


I

            Como todos días en la última hora de su jornada matutina, el policía local, Andrés, seguía haciendo sonatas con el sonido de su silbato al ritmo grave de las tubas que ronronean en el  escape de los vehículos.
            Llegó John en su coche y paró en el semáforo. Así era como le llamaban en el gimnasio donde conoció a Pedro, y este viéndole su  “potencial” controlador le empezó a liar en los negocios  junto a orientales para traer “mierda” tecnológica de la china. Empezó a ganar los titos y el vacile máximo comenzó.
-          “Ya está aquí el musculitos, ¡como le chulea a Antonio, mi buen y vacilón compañero!, ¡ahí salen chispas!” – pensaba Andrés.
En ocasiones, al momento en que llegaba el “güayon”, había un pequeño coche rojo con una mujer dentro.
-          ¡Ahy!  John, ¡qué no me abronque más! – se decía Julia. Trabajaba para él. Le hacía todo, absolutamente todo el trabajo de gestión y papeleos.
Andrés en su trabajo pasaba muchas horas observando al personal y esto le había hecho muy intuitivo con las personas e inevitablemente, lo ponía en marcha. Así en el momento, como casi todos los días que coincidían, John le hizo un gesto a Julia y Andrés pensó:
-          “Ya está ahí, otra vez, vacilando con sus gafitas bien oscuras a la mujer del coche rojo ¡cómo se arruga la florecita!, ¡Cuánto vacilón hay en la colmena! – a continuación silbó fuerte y todos los coches salieron. Él y ella, también.
II
Fue en el miércoles de la tercera semana del mes de Julio
-          “ahy, nunca lo olvidaré ese día, Anselmo” – le decía a su amigo en muchas ocasiones.
A la misma hora que en los últimos tres meses, John coincidió ese día también con Julia.
-          “3.000 conectores puentes de 3’3 e, he puesto esta mañana ¡qué bueno que soy y qué fácil es hacer pasta! – dijo gritando en el interior del vehículo y luego entre dientes añadió – “y haciendo unas trampitas inocentes “– y se rió abiertamente.
-          “Pero ¿qué huevos le pasará al notarrón hoy?- pensaba Andrés.
Apuraba el cigarro con el brazo fuera del coche mientras a pocos metros miraba fijamente y sonriendo a su compañero al que ésta vez se le caían las gafas de sol, resbalando por la nariz entre el sudor producido por estar de pie, al sol, en Valencia y en Julio. En esto, se giró y asusto a Julia lanzando un pequeño bocado al aire. Ella sonrió temblorosa. Con el mentón alto, John  ametralló a todo el personal con su gran y falsa sonrisa. Hasta a Andrés que estaba en la otra dirección le salpico con ella, “este botarate”.
-          “la vida es peligrosa y caprichosa. Así me lo han dicho y así lo he comprobado” – le dijo Anselmo, su amigo, a Andrés el primer día que se lo contó.
Julia después del “bocadito”, se quedó asustada y dejó de apretar muy despacito el embrague de su coche por estar fingiendo que buscaba algo al fondo de su bolso. Su coche estando el semáforo en rojo salió despacito.
-          “Así que ya nos vamos. Pues vamos”, pensó muscle man John y sin mirar el semáforo salió creyendo, equivocadamente que  estaba en verde. Comenzó a moverse hacia a delante  sólo y repito, solamente salpicando a todo el personal con su sonrisa y vacile.
Andrés nunca supo si Pedro, su compañero se dio cuenta, pues lo único que hizo mas, fue sujetarse las gafas de sol para ver con claridad.
En ese momento el trolebús numero 17 surcaba la gran vía a una buena velocidad crucero que multiplica por su gran masa le daban una energía cinética con la que los frenos no pudieron. Patinó varios metros. El chirrido de sus frenos se oyó hasta allá por los albores del cauce del rio. El tren de mercancías tras deslizarse choco, no muy fuerte contra el coche de John.
-          “No se me va a olvidar la cara de conejo degollado que puso el pringaillo” – le decía Andrés entre risas- y Anselmo, muy sabiamente le contestaba “sí, sí, como se ve el valor real de las personas en situaciones límite”- y continuaban riendo.
Cuando vinieron las ambulancias y subió en una, tenía una cara tremenda, pero no del dolor de su brazo, con el que se fumaba el cigarrito vacilón, hecho añicos, sino el de su bolsillo e historial.
El frenazo del autobús fue grande. El primer coche que venía, intentando esquivarlo, le toco la esquina y salió disparado hacia un lado llevándose dos coches más por delante. A su vez el que estaba detrás de este, clavó los frenos y produjo un choque en cadena de 6 vehículos. 9 coches bien tocados y 10 heridos entre los 4 de los coches y 6 que rodando por el lleno autobús acabaron en las narices del conductor.
Lo más jodido fue que tuvo el testimonio de dos policías locales y de su secretaria (que se dio cuenta que se movía y frenó) afirmando que se había saltado el semáforo. Con una ilegalidad los seguros pagan poco y la justicia se preocupa de donde coño a salido ese deportivo conducido por un Español con matricula alemana que va saltándose semáforos.
En la vida la suerte sólo se compra con trabajo, pero la mala suerte deambula como una ratita y entra así donde quiere.
Les pagaron suficiente y se olvidaron los perjudicados, pero al “prigaillo” culpable eso le iba a costar hasta la expulsión, por impago del gim.
Andrés volvía aquel día del trabajo con una sonrisa que no era merecida para este suceso pero que no podía evitar y al tropezarse en el portal con su vecino le dijo entre otras cosas.
-          “Vecino, la vida es una tómbola”.

CAFE I, II, III



I

            Tic-toc, tic-toc, así el péndulo se balanceaba constantemente. Allí estaba  mirándolo cuando vino Javier.
-          Andrés, ¿que tal?
-          Bien- le dije.
-          ¿Y tú?
-          ¿Yo?, estresado, amigo.
Alzó la cara y la mano y pidió un café a la par que ojeaba un largo informe.
            El péndulo seguía allí. Era parte de un reloj de publicidad de una marca como de otra. Impasivo, imparable, inexpugnable seguía moviéndose sin ningún desritmo y duda. Otra vez y con más razón, asombrado, embaucado y seducido por este movimiento mis pensamientos comenzaron a especular sobre la armonía, el orden y demás temas similares que acompañan cualquier movimiento rítmico cuya repetición, duración e inmutabilidad no es producto del ser humano. El tiempo lánguido y los pensamientos eternos me envolvieron. Cuando me di la vuelta y me di cuenta, la cara de insistencia de Alfredo ahí estaba ya.
-          ¡ehyy!, despierta. Mira, compañero, tengo mis putos cinco minutos que llevo aquí a tu lado tratando de leer esto, tomarme el café a toda piña y leer algunas líneas aclaratorias del informe, y no sólo el tiempo vuela  y corre y pasa que no me doy cuenta y he de irme ya y además, tu, ¡no me has dicho ni buenas!. Mira Andrés-me dijo sonriendo- porqué te aprecio sino…-nos reímos y se fue.
Le seguí con la vista su salida  del bar.
El péndulo había realizado exactamente las mismas oscilaciones tanto para el como para mi. Pero y sin embargo el tiempo fue diferente. La relatividad de Einstein habla de la velocidad de la luz y el tiempo resultante entre la comunicación de dos elementos que se mueven a distinta velocidad. Pero, bueno, desde mi inmensa ignorancia –le decía a la imagen del espejo- debo de hablar muy poco de esta relatividad y además no quería hablar de ella. Pero por haberlo vivido, como me pasó en el bar aquella tarde, vi y sentí la volatibilidad, subjetividad del tiempo. Aquellos cinco minutos y las pongamos 300 pendulaciones  en los que mis reflexiones sobre la armonía se me hicieron  eternas y los mismos elementos que se daban, en el intervalo mismo de tiempo, a él se le hizo muy corto. Entonces ¿Qué es el tiempo?, ¿movimiento?, no, pues con el mismo movimiento, el tiempo ha sido diferente. ¿Velocidad del pensamiento?, si, fijaros que yo me quedo con esto pero, no sé, no sé.
-          Que, “no sé, no sé” – me giré sorprendido al oírla. Con un largo pero discreto traje azul, también en el tiempo del café matutino entre trabajo y sonriendo, pasaba a mi ladito.
-          Pero carla, ¿Qué me dices?
-          Andrés que te conozco amigo, que esa cara se te queda cuando te encuentras con alguna gran duda. Nos sonreímos con mucha sinceridad.
-          Si, si, amiga, pero piensa si el tiempo es la resultante del movimiento en su relación con la velocidad de tus pensamientos.
-          No sé, no sé, me dijo mirándome con la mas absoluta incomprensión,  sorpresa y algo de cachondeo
-          Si, encanto, ahí si que estamos de acuerdo, le dije entredientes.


            Se fue en la lontanía, meneando, de manera involuntaria, pero seductora, sus caderas.




II


            Había amanecido nublado. Un color gris e inusual se instalo toda la mañana.
            Llegué un pelín mas tarde al café. Mi posición habitual estaba vacía, imagino que por el hábito y costumbre de instalarme allí, llevaba a los habituales clientes, por inercia ha no ocuparla. Me asenté. Al pronto, lo vi pasar.
-          ¡Alejandro!, le grite.
-          ¡hombre!, Andrés García, ¿qué tal?
Alejandro no trabajaba donde yo, pero si que compartimos largas y amenas charlas por aquel entonces. Rápido le dije
-          ¿Te has ido a otro planeta?, ¿te escondes?, ¿no quieres saber nada de tu amigo de aventuras mentales?, ¿hice algo malo estos años que estuve mas perdido que Ulises en sus viajes? O simplemente estas tan feliz y tan lleno con tu nueva y excitante situación que en tu cabeza no cabe nada mas. No se, no se, me lo pregunto y me inquieto por saber estas cuestiones.
-          No, Andrés, no. Agobiado por el movimiento acelerado de todos estos tiempos estoy un poquito más alejado buscando algo de orden-me dijo sonriendo y bajando la cabeza y el tono de voz.
-           El orden, ¿donde?
-          En mi cabeza e ideas- me dijo. No creo que debamos aspirar a alcanzar la verdad pues dudo que la haya objetiva, fija, quieta e igual para todos pero si que empiezo a entender que el caos, el maremagnun inestable, el fluir constante sin medida  me produce una clara insatisfacción e intranquilidad, así pues, me impongo unos límites y movimientos autodidácticos como solución.
-          Pero, entonces,- le dije dudando-¿me hablas de la antropomorfización total del resultado?, ¿me dices que no hay una situación estable y total esclarecedora y tranquilizadora a no ser que la construyamos?
-           Si, ya ves, sigo en mis trece, solo que claramente con otro color, si quieres el verde, de la esperanza y alegría. La resolución es una toma de posición práctica y no sentimental. Será un estado de ánimo buscado y construido    -me dijo clavando sus ojos en los míos.
-          A pesar de esta distancia temporal sufrida, Alejandro, veo que sigues siendo un hombre positivo.
-          Como tu, Andrés y entonces al ser un proceso positivo estamos en una conversación no acabada.
Aquí nos reímos los dos. Continuamos hablando, compartiendo y sólo fue el reloj lo que nos separó. La formalidad de a ver quien paga, la solucioné rápidamente y pagó.
Nos fuimos a la par del café.





III




            Como ayer y como mañana, hoy estaba acabándome el poleo y conseguía entenderle; o por mi poca capacidad de hacer o por la imposibilidad del hecho.

-          Pedro –le dije-, las palabras con las que intento transmitirte mis ideas, jamás harán que ni tú ni él comprendáis la última intención de mis pensamientos pues nuestra individualidad es absolutamente intransmisible y al comunicarnos solo nos limitamos a dibujar ligeras aproximaciones del contenido propio de nuestra mente. Es el solipsismo subyugante que nos encierra, nos limita y nos construye.
-          Pero, Andrés, ¿me quieres decir que no te comprendo?, ¿qué eres el ombligo del mundo sólo e individualizado?

            Su escorzo hacia mi persona fue un tanto exagerado, incluso violento. La autosuficiencia de Pedro era, sino insultante, si al menos abrumadora. Pero, y eso si era noble y franco. Rara vez se pedía algo que no fuese una buena cerveza.

-          A ver si nos entendemos, pibe – le dije gesticulando con mis manos y arrugando mis ojos- en el momento en el cual manejamos los ideas personales y tratamos exponerlas caemos irremediablemente en la elección propia de una estructura o dibujo de la realidad personal que dará entidad y sentido a tus, mis pensamientos, que será incaptable, no deducible, no transmisible para tu contertulio que podrá simplemente dibujar, esbozar una realidad a raíz de tus palabras, pero será eso no mas, una copia en sucio de mis pensamientos, propio y personales. Esto nos hace imposible saber si veis el mismo color que llena mi alma de sobriedad cuando miraba el atardecer aquella noche de verano.
-          Tienes una facilidad tremenda para esconderte, apartarte, irte de la realidad- me dijo señalándome con índice a la vez que se pedía “otro de lo mismo”
-          Si, si la verdad es que si. Pero que le vamos a hacer, Pedro, lo que no haré jamás será traicionarme a mi mismo, no ser lo que soy.
-          Si, si, te digo yo también “pibe” pero te garantizo que así te morirás de hambre o no tendrás un coche la mitad de bueno que el mío.


            Se acabó la cerveza de un trago y sonriendo me dejo, pues esa es la palabra, allí.
            No había, que yo lo se, malas intenciones en sus palabras, simplemente decía lo que pensaba. ¡Siempre lo mismo!.Hasta el más alto soñador se ve obligado a entrar en el mundo de las formalidades, pero no como elemento de unión, sino como manera de disimular nuestra separación o incapacidad de comunicación. El mundo de las formas, de los buenos educados, es el mundo mas hipócrita que existe, no siendo una característica despectiva sino descriptiva, pues puedo ser, la persona mas integrada por mis movimientos y mas distante y lejano y perdido en mis pensamientos, pues, y no me vengan con otras, para hacer no hace falta creer.
            Mirándome en el espejo del café estaba pensando esto cuando vi las caderas de Carla trascurrir detrás mío. Al verme observando, Antonio, el confortante camarero del café me dijo:
-          Qué gustito da la belleza, ¿Verdad Andrés?
-          Si, hermano, si- y que tranquilidad me produce el ver algo sobre lo que no dudo jamás- me dije a mi mismo.

miércoles, 11 de enero de 2012

MARATONES INTELECTUALES

Como via sin defectus, el caminun esentia,  invoco al positivismo anímico. Partamos de ese principio ineludible porque sólo se puede andar, por definición hacia adelante.
En vistas de esto hagamos maratones. Cuando corres una hora, digamos, sin pausas de continuidad, entrenas y beneficias seguramente a tu cuerpo. Oxigenas lo físico, trabajas bien tu corazón y limpias, por uso y abuso, tus pulmones. Tienes un acto de lucha que fortalece tu cuerpo y tu espíritu.
Yo he corrido muchos maratones.
Sorprendidos muchos, que me conozcáis, de esta última afirmación, entenderéis  rápidamente que no es, sin más y solamente, un acto metafórico. Me satisface infringir a mi cuerpo  esfuerzos grandes, pero lo vivo y disfruto en solitario.
Cuando hablo de los maratones dibujo los problemas cotidianos, o mejor vitales, con los que tenemos que correr en esta vida.
Y el anhelado positivismo me acucia y me lleva a pensar en los beneficios directos de correr esto que estoy llamando maratones.
¡Fortaleza!, ¡Fortaleza mental!
Con cada problema que superes, cada maratón que corras, engrasarás los caminos seguidos por tus pensamientos, darás más fuerza eléctrica en los senderos y vías neuronales correctos que, en otras ocasiones ante también problemas,  den la  resolución y serán, entonces,  mas fácilmente recorridos en las sinopsis neuronal. Es decir cavilarás, por experiencia, con más corrección.
Veo y entiendo los problemas como el proceso necesario en la construcción personal propia que es, al fin y a la postre, el único fin objetivo en su beneficio. Los problemas son variaciones que construyen. La continuidad apacible y estable te lleva a la inmovilidad y estancamiento. Las dificultades surgen ante hechos incalculados a priori e implican un cambio y nuevas construcciones en tu actuación. Estas, las variaciones y la experiencia en nuevas situaciones, se acumulan, te engrandecen, te hacen crecer.
“¡Válgame Dios! – me dijo aquel que me conocía, ¡cómo noto tus circunstancias en tus palabras!”. Sí, le dije, pero no olvides que todos, tú también que juzgas, estamos sujetos a algunas.
Aceptemos los problemas como hechos constituyentes  y constitutivos de esta realidad pues en sus variadas soluciones, formas de hacerlas y, sobretodo el talante en afrontarlos, está, no os engañéis, el posible  sentido de la vida.

OJIVAS

Decidieron darle a estas reuniones el nombre de Start III, que no entendí  tal frivolidad, en la cual pusieron simbólicamente, un nombre de calidad en el divertimento, a una temática tan importante, en vez de, digamos y en Español “Reunión TRADA” (Tratado desarme atómico). Pero bueno, ellos se reunieron y así lo decidieron.
Mi presidente quería más, pues sabía que el equilibrio nuclear era un engaño colectivo e inoperante. Quería mas desarme total, consciente que las 555 ojivas nucleares de cada uno valían para arruinar la vida en el planeta. Pero,  su mujer, y aquí llegaba el problema, no pensaba lo mismo.
Era una mujer impulsiva y visceral. Tenía una sonrisa frívola que escondía sus problemas y frustraciones patológicas que adquirió en su infancia, con una madre, que tenía sus mismas características y la veía, a su hija como una competente en el dominio de su casa.
Cuando se fueron todos los asistentes se quedaron mi presidente y su mujer. Dejaron los que salieron, la puerta entreabierta y yo, como buen ayudante personal, permanecía quieto en la puerta y pude oír su conversación.
-          Pero, cariño, ¿a que acuerdo has llegado?- el tono era claramente correctivo.
-          Amor, hay que reducirlas, eliminarlas, huir del peligro Atómico.
-          ¿Te sientes intimidado por los demás países?-Ella sabía como enfadarlo.
-          No¡, ¡siento responsabilidad¡
-          Responsabilidad con el futuro, no del mundo, sino de tu país –le dijo con cara correctora y educativa.
Continuaron hablando casi toda la noche, discutiendo en bastantes ocasiones, porqué el asunto así lo requería y por el cambio de horarios en los vuelos y viajes que les habían trastocado todo el ritmo de sueño. Por el amor con el que escuchaba a su mujer, arruino de momento, el posible futuro sin armas nucleares.
Se levanto mal, muy mal. Su cabeza le dolía. Tenía una migraña grande, sobretodo por las decisiones que había tomado y las correcciones que iba a hacer en la puesta en marcha del tratado. Su mujer le había convencido de lo ridículo que era mantener un arsenal de 555 ojivas solamente y no buscar la supremacía. Esta era ciertamente la opinión de básicamente todo el estado mayor. Menos la de Él.
Entro en la sala donde le esperaban los demás responsables y dirigentes de los ocho países con armamento  atómico. Llegó, ocupo su asiento y calló. Al llegar su momento dijo y argumentó que la suma de los cabezas nucleares de los otros restantes seis asistentes igualaba las 555 que ellos tenía y el acuerdo se fue al traste.
Tras ocho horas intensa de discusión, llegaron a un desacuerdo total y tuvieron que imponer una solución formal, que no valía en la práctica para nada y era para los focos y las cámaras.
Tremendamente discutible será la acción que nos lleva a decidir, más todavía a juzgar por un individuo lo previsto. Siempre estamos unidos a un corazón, tanto bueno como malo.

COMMENTS

      Estamos totalmente sedados ante las irracionalidades, abusos, mentiras e intereses personales que forman y constituyen el mundo político.
      Este mismo tipo de escrito, suelen ser reflexiones que tratan de dar cabida y normalización a una situación relativamente comprensible y, a partir de una descripción en un marco racional, se busca la normalización y usual funcionamiento. Aquí, empieza el acto ridículo. La acción actual de los dirigentes.
      Sus comentarios suelen ser, en toda su longitud, contradictorios en un margen corto de días. Esto es malo, pues no es una sabia rectificación, sino una repetición y normalización del acto correctivo. Es, o bien, una patología o sino una tomadura de pelo y con cachondeo.
      Nos mienten y la única reacción por nuestra parte, será la sonrisa y el olvido.
      Tengo en la cabeza algún dirigente dándonos explicaciones sobre algún asunto, sabiendo, a ciencia cierta, todos, tanto el publico como el actor que justamente actúa o miente. Dándome explicaciones sobre cualquier asunto me pregunto que tipo de acción ética o moral tendrá este energúmeno para mentir, disimular, cambiar el contenido, explicar la nada o realizar algún giro lingüístico impermitible, insultando a nuestra capacidad de comprensión.
      La reacción y actuación es complicada y difícil.
      La capacidad de caer en el movimiento de la protesta patológica es grande.
      Tenemos la tendencia a olvidar contenidos y mantener únicamente la protesta.
      La normalización de la inmoralidad propia de la clase dirigente es patente.
      La protesta se evapora entre actos que no buscan una normalización ética, sino un tipo de ataque impulsivo e irracional que no tendrá ninguna consecuencia tangible.

lunes, 9 de enero de 2012

ACTOS E INTENCIONES

                 La dicotomía y el bicefalismo  se manifiestan al órdago.
                No sé el número -pero sí que se dan, aquellas ocasiones en las que pensamos- que reflexionamos y nos encontramos totalmente convencidos de una acción o hecho a realizar o suprimir, acción que consideramos beneficiosa en el orden que sea a nuestra persona y, entonces, al encontrarnos en susodicha ocasión de realizamos aquello que habíamos concluido como decisión correcta y necesaria,  no la tomamos.
                Cuando nos encontramos en el trance de una decisión aparentemente ya tomado, en bastantes ocasiones es un si lo que era un no y viceversa.
                La conclusión y explicación del proceso consiste en la admisión de la formación bicéfala constitutiva, es decir, el espíritu y la mente.
                Cuando el espíritu mantiene en silencio a la mente, se impone al torrente de pensamientos de todo tipo y posición respecto al asunto, siendo el propio espíritu el que los selecciona,  entonces, con facilidad, estudia y opta por lo oportuno y conveniente.
                Pero en los momentos cotidianos nos encontramos totalmente sumergidos en el pensamiento operativo, y  la mente trabaja directamente desde los deseos, intenciones y objetivos puntuales, y mal calibra las consecuencias.
                Tenemos elementos mentales que nos relacionan con el mundo circundante y nos llevan por donde  quieren.
                El espíritu, viene demostrada por su aparición cuando la ración pura operativa, permanece silenciada.
                Tenemos un espíritu con la capacidad de decidir e imponer. El razonar automáticamente en las circunstancias que nos rodean nos quita libertad de decisión y se impone.
                La lógica, es la fría dama que actúa sin sentir, y no olvidemos que las emociones y sentimientos son parte constitutiva de nuestra esencia.

miércoles, 4 de enero de 2012

SORPRESAS

Atardecía y, al estar en invierno,  apenas quedaba ya luz. Las potentes luces del escenario del teatro al aire libre, daban a la escena, un aspecto matutino.
                A mi lado había una señora un tanto gruesa, vestida con un traje de color crema y llevaba los labios pintados y perfilados. Las pestañas las lucia tan largos como el historial de multas de alguno, que son muchas.
                A mi izquierda, o sea, en el otro lado había un hombre muy varonil con un bigote desmesurado, un tanto grueso y con un traje de chaqueta realmente feo.
                Mi interés se limitaba a la curiosidad por vivir de cerca ciertas circunstancias, como estas en este caso.  No era una acción ideológica pues ya sentía entonces gran hastío por los políticos.
                Estaba acabando su intervención Trapatero. Era su discurso de despedida. Dejaba la presidencia.
                La mujer de mi derecha tenia los ojos lagrimosos y los labios quizás un tanto torcidos. La emoción le rasgaba la túnica. Estaba viviendo la despedida de Trapatero.  Pareciase  como si esta señora hubiera tenido aventuras sexuales,  en su cama o el encima del propio atril del escenario con el ya antiguo presidente. Era su despedida y los últimos episodios sentimentales trascurrían.
                El hombre de los bigotes, chupaba un puro apagado, afirmando cada una de las ideas del locutor y temblando entre los aplausos su gran barriga, afirmaba continuamente las palabras de Trapatero como si antiguos compañeros del colegio fueran. La ideología le corría con forma de sudor por la frente. Por sus comentarios, deduje que su padre había luchado en la guerra civil y había adoctrinado correctamente a su hijo, a él. Este hombre creía saber donde estaba el bien, pero y además no perdonaba lo vendido como mal. Se imaginaba a Trapatero y a él junto a Azaña.
                El asunto se acababa y empezó a nombrar a su sucesor. Apareció Salgido y los vítores volvieron,  pues, este último empezó a subir las escaleras del semianfiteatro. Se fueron acercando poco a poco, con una gran sonrisa, lentos, despacio y  mirándose a la cara.   Trapatero, con su apurado afeitado, apartó a un lado el atríl con el discurso y cogió con las manos a Salgido por los hombros, y este, a su vez le cogió de los brazos.
                El tiempo comenzó a pararse, y se termino justo en el momento en el que los dos candidatos se besaron, con  mucha pasión y guarería en la cima de los peldaños del escenario. Se dieron el gran lotazo morreandose llenos de placer.
                El color pálido del traje  de la señora de mi izquierda, pareciase un jardín de colores comparado con el tono de su cara. La boquita la tenía abierta y el café se estaba derramando por su falda, color crema también.
                El hombre machote de mi derecha, pareciase una amapola blanquita, como un suave cactus sin espinas, como un león sin  melenas. Su bigote y él estaban avergonzados. Con el puro estaba quemando y agujereando el abrigo de la señora de delante.
                El silencio fue gélido y total. Habían sesenta mil asistentes y sólo se oían susurros de falta de oxigeno.
                El espectáculo fue indefinido y el torrente de reacciones inundó toda, todita España de mi corazón.
                La vida no tiene forma definida. Aquel que  habla de destinos miente. Las sorpresas son el pan de cada día. Hay que ordenar correctamente esto que es Nada.

jueves, 27 de octubre de 2011

ACCIÓN SOCIAL


I
Es evidente que por el camino marcado en la manera establecida de funcionamiento y relaciones humanas, ya sean sociales, personales, o económicas, nos lleva insolublemente a la deshumanización.
Es fácil de concretar los valores y objetivos sobre los cuales pendula nuestro existir y también es sencillo concluir que los motivos de funcionamiento solo enriquecen al propio sistema y empobrecen nuestra naturaleza y esencialidad.
El aspecto ético si que avanza, pero va hacia adelante sobre normas de pura acción social-normativa y ninguna convicción moral.
El sistema se agota.
Las razones de funcionamiento se han quedado obsoletas.
El comunismo es inllevable, el capitalismo nos deforma; o es el estado que se impone o es el mercado quien nos domina.
El individuo se difumina.
Las personas dejamos de decidir sobre nuestro futuro.
El cambio es necesario pero ordenado, con fines objetivos y conscientes.


II
La solución debía de venir y estar en manos de los dirigentes; o bien los palpalpables o bien los facticos. Es decir o la política o los elementos endémicos, es decir, las fuerzas económicas.
Los primeros son unos grupos de engañados por el poder y tentados, corrompidos por el dinero, que mas que ayudar, perturban, ensucian y molestan.
Las fuerzas primeras, las económicas, el baile del dinero, son muy listas y actúan dentro del sistema, con normalidad y legalidad. Estas van deformando el futuro.
Vemos con absoluta normalidad los actos racionalmente ridículos pero que están totalmente enmarcados en la sociedad.
La acción, visión y objetivos, en el campo empresarial actúan, pues así se permite dentro del marco y estructura legal.
III
Me cubro de vergüenza cuando oigo a la clase política vociferando mentiras, conclusiones interesadas o verdades escondidas y,  como puntilla, toman al pueblo como tontos e ignorantes.
Votamos, pues sentimos la obligación dentro de la democracia y por las ansias de cambios. Si solo fuera por su presencia y el contenido de sus discursos,  lo que nos llevase a salir de casa a votar, el tanto por cien de los que saliésemos se dividiría, digo yo, entre seis al menos.
Los excluidos, auto o por diferentes razones, del funcionamiento social, no traerán los cambios. La protesta de esta manera solo produce más desequilibrios sociales que son más perjudiciales para los individuaos.
El cambio ha de ser ordenado y profundo.
No formal, sino básico y esencial.
No es una corbata o pendiente, son unos valores formadores y constitutivos u otros.


IV
La solución es difícil y complicada.
No es el darle la vuelta a la tortilla, sino que además hay que cambiar la sartén.
Digamos y por ejemplo que la máxima competitividad sin más razón que ella misma, enajena al individuo.
La ambición material no satisface ni justifica la vida de una persona allá, en los albores de su vida.
La formación espiritual, vital, social y cultural permite a las personas, realizarse como tales.
El ser humano tiene una diferencia abismal con el resto de la naturaleza que lo engendro.
No la imitemos y actuemos tal y lo que somos.

sábado, 8 de octubre de 2011

EL SUEÑO

I.INTRODUCCIÓN

El ronroneo de la vida pulula siempre a mi alrededor.
Si sacamos la razón, es decir dividimos los actos realizados por los soñados, nos sale insultantemente bajo el resultado. Quiero decir, soñamos mucho mas, algunos muchísimo más, de lo que tenemos, conseguido o nuestros avatares cotidianos. El resultado es desolador. ¡Mil Dioses! ¿Esto será malo definitivamente?
            Será si consideramos la realización de la vida en estos hechos habituales.
            Pues no. La diferencia del homo del resto de los seres vivos consiste en la propia consciencia de uno mismo, de nuestra individualidad plantada en la maceta de la natura.
            Con esto la ruleta se atasca, la única bala en las seis pistolas se derrite. El ser humano está atado por necesidad a nuestros hechos únicamente mentales. Son elementos insolubles que nos conforman. Es la característica y las consecuencias que la acompañan lo que nos diferencian de un bello delfín.
            Entonces lo que sería actuar a contra natura sería intentar salir de nuestra individualidad y mundo interior.
            Como decía aquel – que sólo se nos diferencia en el tiempo y no en inquietudes, Aristóteles,  la virtud está en el término medio pues cualquier extremo será equivoco. Así cumpliendo con nosotros mismos, soñemos, planeemos, calculemos, probemos  e imaginemos pero que no se nos olvide que andamos por adoquines de cemento y cafeteras de al menos 500 kilos se mueven a nuestro lado.

II. PLANTEAMIENTO

            El único problema, entonces en nuestra constitución, son las variaciones emotivas que podemos encontrar en estas circunstancias.
            Oyendo aquella canción que pone música a una bella poesía dándole un ritmo melancólico pero agradable y hermoso, baje las escaleras de mi casa tarareándola y recodándola aludiendo a aquello que me placía, abrí la puerta del portal y al momento me golpeó un ruido fuerte y desagradable y los humos que desprendía un vehículo de la limpieza. Esto me trajo una caída espiritual y vertiginosa hacia la sucia realidad de  mis pensamientos impolutos y virginales en esa canción.
            La solución de situaciones  circundantes supone una cuestión psicológica que tiene además resultados Éticos y sociológicos.
            ¿Aceptamos que éste  es nuestra habitualidad queramos o no?
            ¿Luchamos contra esto que nos rodea y proponemos una rebeldía vital?
            ¿Será bueno sumergirnos en un autocontrol que te aleja de la realidad en la que están insertos todos tus conocidos?
            Así y otras muchas preguntas caen aquí. Es la pregunta  vital y metódica por excelencia.

III. SOLUCIÓN

            El título de este último tercio del escrito es falso y mentira. En esto, es una palabra vacía y sin sentido.
            Aceptemos, si, que el término final consistirá en evocar, enardecer y darle su justa importancia a actividades propiamente humanas; es decir pensar, soñar, calcular y trabajar la mente.
            Cuando juegas una partida de Ajedrez contra el ordenador, amigo o vecino, te estás portando como un ser humano propio.
            Si discutes verbalmente con otro por las razones que esgrime para justificar esto o lo otro, actúas dentro de nuestro género.
            Un perro también disfruta asomando la cabeza del coche y sentir el viento.
            Los monos también se lían a bofetadas y gruñidos cuando se sienten molestos.
            Ahora bien, ninguno de estos quedará perdido en si mismo calculando, planeando o pensando en sus  circunstancias propias, que las personas podemos hacer y nos distingue.
            Así pues, calculemos, creemos, pensemos, soñemos, imaginemos, hagamos hipótesis y demás pues sólo así podemos tener, por necesidad definitoria, una realización como personas, como Homo Sapiens que somos.


martes, 20 de septiembre de 2011

LA SINGULARIDAD DEL ESTETICISMO

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La belleza no tiene ni rectas ni curvas, lo hermoso ni forma ni volumen, la simpatía no tiene la boca ni abierta ni cerrada. El arte va sin nemotécnicas ni epistemologías directamente al corazón
El encontrar unas formas acabadas y definitorias es un sinsentido. La curva de la hermosura se dará a través del grado de en la visión que lo haga, el arte empieza y acaba allá donde viene la mirada.
Es un sindecir, es una vía de escape y reconstrucción, es la falta de intención de definir lo indefinible. Las ideas se amontonan, se empujan y ninguna triunfa sobre las otras.
El camino de llegar a la belleza, se torna, gira y se confunde con la búsqueda de la verdad, de la armonía y el equilibrio. La verdad no tiene porque ser la hermosura y la mentira puede resultar bella.
Pero,  ¡quién se atreve desde nuestra pequeñez a atisbar una definición sobre lo hermoso y bello! Puede que precisamente en el campo estético encontremos nuestra singularidad, individualidad ante la falta de normativa posible aplicación y generalización en su aprecio.
El tiempo y sus circunstancias nos encadenan, nos engañan y nos hace creer en absolutismos. El arte es el ejemplo del mayor engaño al que estamos sometidos todo nuestro género. La belleza es pletórica, constructiva, enriquecedora y formadora, pero que jamás a nadie se le olvide que es una enorme demostración de la inexactitud de las personas como tales y nuestra falta de universalidad.
No creo en afinidades siquiera. No creo en mecanismo de pensamientos parejos y simétricos de una para con el otro. Tenemos un universo propio y formador. La misma reacción ante situaciones similares no es más que una imposición educativa. La evolución nos llevo a la libertad y la naturaleza nos mantiene unidos.

miércoles, 10 de agosto de 2011

UNA DIMENSIÓN

Claro, el asunto está en tomar como posible aquello que no es así.
Es decir, la insatisfacción vital se compone de un ansia ante no tener lo deseado, cuando esto, lo deseado, no es una realidad formativa.
Calificamos como negativo algo que no lo es pues sólo tiene una dimensión y por tanto no se subdivide en bueno o malo.
No esperemos más de lo que hay.
El aceptar las circunstancias formadoras y constitutivas es necesario.
Soñar es bueno, pero es un error hacer sobre lo imposible.
Entiendo que se puede llevar una buena vida teniendo un alto grado de satisfacción material, bienestar circundante y una gran dosis de inconsciencia.
Sin ella, la inconsciencia, una gran tranquilidad emocional no es posible o al menos muy difícil.
No son pensamientos pesimistas ni trágicos, pues el asumir la dimensión formadora y esencial de la vida nos puede llevar a la consciente tranquilidad.
El aceptar la realidad, nos hace libres.

martes, 21 de junio de 2011

DUDA

Siéntome confuso. No perdido pues no busco, sólo paseo.
Calibrar, encuadrar y estructurar es una operación difícil y complicada y más en lo referente a explicar los avatares y vaivenes propios del mundo circundadote.
¿Cuándo lo sabrás?, me pregunto aquel, -cuando me contestes, le respondí yo.
Aturdido y anonadado me mantengo. Firme, pendulo en la ignorancia de vivir en el sinsentido. Si, todo tiene una causa, pero estas son situaciones que no debían de ser así y pierden toda entelequia explicativa.
Me acuno con frecuencia poniendo mi corazón suavemente el las manos del espíritu que quiero ver como totalidad.
A sabiendas del poco recorrido y camino al que me llevarán estas líneas, continuo.
Las sensaciones inteligibles caen en cascada con el simple hecho de alzar el mentón, observar y mirar el mundo circundante.
¿Me dieron mi capacidad de pensar para vivir en la duda?
¿Con que sentido mi evolución o Dios me concedió la virtud de interrogar sobre lo que me rodea?
¿Debo buscar el placer en la mentira del autoengaño?
¿Es constructivo y placentero la duda, el error, la incomprensión e ignorancia?
Si el fin de mis dudas estuviese en la comprensión de la verdad, mi camino hubiérase acabado. Es entonces ¿necesaria la in completitud en la información?.
Será pues la descolocación lo que alza y proyecta al género homo en su grandeza.
Será pues la enormidad de nuestro desconocimiento lo que nos hace creernos grandes. Pensamos que tales dudas vienen producto de alguien capaz e igual en volumen, de proponerlas.
La carga primera de la incomprensión y de conocimiento ya no me pesa. He calibrado correctamente su alcance y limitaciones.
No te midas por la que sabes sino júzgate por tus preguntas y valórate por la longitud de tus respuestas.
Acompasado por la música veo como la calle se torna tranquila igual que mi alma en la medida que escribe su consciente inconciencia.
No hay bálsamo mejor con el que acariciar y lavar tus pies tras el camino por el mundo que la autocomprensión en la propia automisericordia en base a nuestra amada y formadora ignorancia.
¿qué sería el todo comprendido?, la nada.
Es la falta de conocimientos lo que me impulsa a buscar y vivir.
Es quizás el único modo operante de sentido la búsqueda del significado.
Poesía de mi alma escribo, donde la rima y el ritmo está en el baile de mis dedos en el teclado.
¡OH!, Ulises, no me regreses a Atenas, quiero seguir viajando, buscando y sorprendiéndome del todo desde mi incomprensión anterior.
No quiero acabar pues me encuentro en mi gloria flotando en las dudas e incomprensiones asumidas y aceptadas. Me deleito ante esta situación comprendida.
Soy un espectador ante mi vida y me deleito ante ella, como si un cuarteto de cuerda fuese interpretado sólo y exclusivo para mi.

miércoles, 15 de junio de 2011

TIEMPO

Apenas se oye susurar cuando pasa lentamente a tu lado.
El movimiento es lento, pesado y transcurre girando siempre entorno así mismo.
El tiempo es caprichoso y siento que él elige la velocidad con la que se va.
Pasa volando entre paseos. Son mis piernas las que me llevan, pero es mi mente e imaginación con la que vuelo y corro en la libertad del pensamiento.
Como estallidos de luz en una noche cerrada, aparecen mundos diferentes cada vez que giro y con mis ojos veo a la persona.
Sus preguntas sobre los sentidos, sensaciones, emociones y razones del mundo que rodean, me arrastra, sin remedio, hacia la ignorancia.
Morir, que no quiero, vivir, que no puedo, me gritó, con los labios cerrados , el último transeúnte.
El tiempo no avisa ni advierte con que se va, se escapa rasurando con la verdad todos mis amores.
Los sueños son la cárcel que me libera, escapando del constante goteo de mi tiempo en el grifo de la vida.
Buscando la belleza me sumerjo en el mundo de la comprensión y ella, la belleza, huye y escapa entonces hasta la antípodas de este entender.
La poesía nació para hablar de la belleza de mi mujer y su rima me esquiva cuando el tiempo y su sinrazón se esconde entre las líneas.
Me voy, me digo a la par que me quedo.
No te quiero, te decía mientras te besaba a ritmo de caricias.
No avanzo le decía, en aquel momento en el que me deslizaba a velocidad de vértigo aprendiendo de lo que me rodea.