jueves, 14 de diciembre de 2017

La trampa de la filosofía teórica.





Me excita ver el paso del tiempo en mis escritos. Son años ya en este iluso blog.
Me emociona insertar los pensamientos en la época de su escritura y ver donde tenia, entonces, mi corazón y mi cabeza.
Quiero entender que soy yo mismo quien escribe, pero siento y noto, en ocasiones, un tono y susurro diferente.
Los adjetivos se hacen más particulares, los adverbios más tranquilos, las frases subordinadas con sentimientos amplios se suceden.
No he avanzado más en mis conclusiones, pero, sin duda, estoy más convencido de mis errores.
De la lectura rítmica y consecutiva de anhelaciones que se suceden, pasé a los puntos y aparte, con afirmaciones que se cansaron de navegar entre ilusiones.
El acto de hacer Filosofía se me desdibujó en las intenciones.
Que hago ¿escribo contando mi enfrentamiento personal y propio frente a la vida y obtengo un relato literario cargado de entidades intelectivas como sería el Existencialismo del siglo XX? o ¿razono y discuto conmigo mismo buscando una salida racional y explicativa del mundo que me rodea?
La filosofía me atrapa en el mismo ámbito de su existencia y te lleva de la búsqueda de una explicación omniabarcante a tu pequeñez ante la imposibilidad e ilusión de formarla.
Mi concepción del ser humano me acerca, por días y momentos, a la explicación racional de una entropía y desorden progresivo en la búsqueda de un momento final resolutivo. No tengo el permiso para hacerlo pero me atrevería a decir que todos los que se paran a reflexionar, buscan un orden existente racional, es decir, ordenado.
Pero no hay que confundir los términos y entender la racionalidad como explicación final y definitiva de la realidad, como causa de existencia y modos y costumbres óptimos.
La vida es un camino aracional en su construcción y realización. Hay multitud de casos, elementos, situaciones, que explicamos, comprendemos, insertamos, pero que carecen de toda racionalidad en su existencia.
La racionalidad es el orden explicativo de una aracionalidad existente.
Tratamos de justificar demasiadas cosas en nuestra vida y existencia como género humano desde nuestra esencia ordenada y racional, como si fuéramos entidades funcionando de acorde a unas leyes primeras de funcionamiento. En función de estas características abogamos construir un orden operativo.
Pues no. No hay un orden racional en el cual todos los elementos estén relacionados de manera lógica y constitutiva. No, no nos engañemos, los actos y situaciones de los seres humanos están muy lejanos, pero muy lejanos de una explicación lógica.
Pienso que nos debíamos concebir y actuar conforme a lo más cercano que somos, es decir, entidades perdidas en la razón y en el supuesto orden propio de nuestra existencia. Es una lucha inútil.
Debemos, así lo entiendo yo, tratarnos como entidades que razonamos sobre unos sentimientos y sensaciones poseedoras de nuestra persona aceptándolas y considerándolas como tales. Este es el sujeto particular, único, diferente.
El ser humano no va a ningún sitio, los ciudadanos de manera particular evolucionamos.
A la siguiente generación se le puede ilustrar con nuestros errores pero no con la solución estática y estable que tanto buscamos y anelamos.
La filosofía es muy importante, pero no en la búsqueda explicativa, total y estática, de la realidad, sino para la preparación del sujeto, en su inevitable e innegable individualidad pueda encontrar su más correcta realización.
No me den soluciones, queridos Filósofos, pero ayúdennos a movernos en esta cambiante y azarosa realidad.

Ortega, que grande que fue.

martes, 12 de diciembre de 2017

El Café. La duración de la vida.



Habían bajado los dos un rato antes de lo habitual por ambas razones diferentes, pero unisonas entre ellas. Estábamos en invierno y la tarde, con prisas, llegaba antes. Debían volver, los dos también, más tarde al trabajo y apenas tenían unos minutos para el café o poleo, según fuere.
- Lucas, fíjate, si tu reunión o mi encuadernación, mal salieran, dentro de dos semanas o dos meses serían ya parte del recuerdo y ya no dolerían como, en el caso de suceder, mañana. Ves, el tiempo cura los dolores y te diré por què. Como hay un final y por lo tanto el tiempo es una cuenta atrás hacia él, los contratiempos, desgracias, males o desamores son por naturaleza siempre temporales, finitos, contingentes dentro de una totalidad temporal inexistente.
- Entonces, gran optimista, ¿debo de dejar de preocuparme por mi estancia actual, por mis circunstancias puntuales?, ¿me dices que la factura del gas es algo temporal y no problemático?, ¿te gusta leer muerto de frio en cualquier rincón de tu casa o el calor del sillón, con la calefacción, es más interesante?
- Lucas, sal de la impactante y engañosa actualidad. La actualidad es una mentira no hay ningún estado fijo, inmutable. La entropía de la vida es un hecho evidente. Tu pensamiento es lo único que puede no ir al desorden, pero observando siempre el fin del camino. Te hablo, amigo, de la inutilidad del sentimiento de angustia o desesperación. Si hubiese un orden racional, estable, de seguridad que se pudiese alcanzar y permanecer en éste, habría que aspirar ir hacia él. Pero no, no lo hay y no hay que buscarlo. La vida es finita, inexacta, volátil, azarosa e incomprensible. De aquí a la más absoluta convicción que todo es pasajero y que la inesperanza ante el futuro es un pensamiento equivoco y erróneo.
- Andrés, pero, ¿tú que te piensas o que te crees que somos?, aun apurando a un máximo tus afirmaciones, te diré que aun alcanzando una mínima parte, nos tropezamos directamente con nuestra esencia, con nuestros sentimientos propios como seres humano – le dijo lucas, mientras se alejaba algo de Andrés y se ajustaba la corbata con un movimiento tan inútil como formal.
La tinta había perdido la tonalidad que buscaba y las impresiones en la editorial, de toda la mañana había que tirarla. Andrés era un hombre con genio y carácter, y su primera reacción fue de contradicción y enfado, pero reflexionó y se calmo.
- Lucas, y tú de esto debías de saber más, que las acciones que nos ocurren en la vida no son más que hechos accidentales que no tienen ninguna calificación de buenos o malos pues no son más que hechos constitutivos y formativos de tu camino camino propio que no va allá ningún lugar. El paseo es lo único maravilloso y sublime que llamamos vida.
Con lucas todavía algo erguido, fue Andrés quien bajo la cabeza y se la sujeto con la mano del codo que tenia apoyado en la barra permaneció hasta escuchar la voz de Lucas.
- No se puede vivir sin objetivos.
- No, si que se puede vivir sin ellos, es la sociedad y la cultura actual la que te los impone. No tienes, te guste o no necesidades propias.
- Que a ti no te gusten o no compartas estos actos, no llevan directamente a la conclusión de su inutilidad amigo. No hagas tan omniabarcantes y afirmativas tus resoluciones.
Levantó la cabeza y se quedaron mirándose con franqueza y amistad. Lucas se despidió, acabó el café de un trago y salió disparado. Le esperaban en una reunión los representantes de las oficinas centrales a hacer unos repasos y actualizaciones.
- Cuidate, amigo, hasta mañana – le dijo Lucas mientras se iba.
Andrés se quedó mirándolo en su camino hacia la puerta. Tuvo un instante existencial y tomo consciencia de aquel momento, sentimientos y circunstancias puntuales absolutamente totales en el lugar. Así veo la vida – se decía – todo lo demás no son más que construcciones imaginativas que necesitamos.
Lucas se giró un momento antes de salir y vio a Andrés mirando como se iba, y él al irse, se fue pensando en el distanciamiento con la realidad que expresaba todos los días su amigo Andrés. ¿estaría en lo cierto?, ¿tomarse la vida demasiado en serio era un error?, ¿la vida es larga como suspiro al respirar?, ¿la vida dura un parpadeo en tu mirada?, si me enfado con ella ¿alcanzaré la paz antes de dejarla?

La animaba bastante hablar con Andrés, pues ya fuera de la que fuese, jamas se quedaba en la imposibilidad de seguir y por tanto de superar e ir a mejor.

jueves, 7 de diciembre de 2017

El Mármol o tu Espíritu.






Estaba cambiándoselos de una mano a otra - acariciando, pasando las uñas por su cara pulida- los dos pedazos de mármol rosado mirando, mientras, con fijación el Frontón y los Pórticos de Fidias en el Partenón, que estaba todo cubierto de una cúpula cristalina. Durante 2.500 años sufrió a los elementos hasta que se le protegió. Sin bajar los grados de alzada de su mirada giró la cabeza y le dijo a Andrés, su compañero de estudios- mientras levantaba las dos astas del Partenón.
- Mira, desde aquí – dijo señalando al mármol con el dedo indice de su mano opuesta- hasta nosotros. En el movimiento propio y esencial de la materia ha llegado a la conciencia de si misma. Se contempla. De ésto que tengo entre mis manos surgen tus amplios y omniabarcantes razonamientos filosóficos.
- Lucas, entre las piedras con las que juegas entre tus manos y yo, tú no lo sé – le dijo sonriendo en su amistad- hay, no una diferenia cuantitativa en la complejidad en la combinación las primeras partículas, sino una diferencia cualitativa. Tus partículas podrán ordenar el mundo en la progresión de forma logia, la misma de la que nos hablaban Frege o Wittgenstein, ahora bien, amigo, los bigotes de Dalíy sus elefantes no caben dentro de ningún potaje químico.
Era el año 3050. Vivían bastante mejor que los que vivieron digamos en el segundo milenio, pero su explicación vital sobre la misma no había ido más allá. La vida era más civilizada y tenia mucho más civismo y educación. Además, la paz mundial era total, pero esto no trajo la felicidad. Las dudas sobre nuestra naturaleza, esencia, destino, ocupación, realización y demás respecto a nuestra entidad entendida como seres humanos, seguían allí. Al menos, se flexionaba con normalidad sobre este tema y la pura acción de hacerlo, ya suponía un pequeño estado de embriaguez y felicidad en el placer de la sabiduría,
- Hicimos bien en venir aquí para ver el Partenón. Hace ya 3.000 años que aquí comenzaron las dudas y soluciones – le dijo asomándose a la polis de Atenas.
- Sí, pero entonces, nuestra existencia era un hecho evidente, trasparente, incuestionable, Nuestra existencia o el por qué de ella, no se planteo.
- ¿Demiurgo?
- Esa no es ninguna razón, es una acuarela del dios jugando.
- ¿Por qué tanto te cuesta aceptar nuestra solitaria dimensión material?, ¿te sientes perdido fuera del mundo de las razones?, ¿necesitas una obligatoriedad existencial para funcionar?,¿te sientes degradado?
Rieron los dos en el mismo momento que un Rastres bipolar pasaba por encima de ellos. Era un aparato volador de grandes dimensiones, éste de 10.000 metros cuadrados que, por fuerza electrodinámica, viajaba suavemente y sin ruido navegando entre las nubes.
- Sí, sí, mi espíritu está mucho más cerca de una divinidad que de ese pedazo de mármol – le dijo Andrés- cambiando, algo, el tono de su voz y el gesto de su cara. Así lo siento yo. Hay emociones y sensaciones que no tienen ningún orden que pudiera tener en ningún momento una existencias material. Hay momentos que las ideas, sensaciones, sentimientos y conclusiones siguen una reglas y leyes muy diferentes a la realidad y en el caso que se pudieran hacer la trasmisión a la inversa, dudo mucho que la gran, inteligente y siempre grande Natura, funcionara.
- El mármol o tu espíritu, Lucas, tú decides, yo ya tomé mi decisión.
- Vale, vale, Andrés, pero ¿eres consciente hasta donde puede llegar tuis razonamientos o la realidad que propones si damos como existente una entidad interactuante pero que no tiene forma física?
- Sí, totalmente.
Lucas subió su mano derecha hasta su oído y escucho atentamente.
- Andrés, el grupo está abajo ya esperándonos, vayámonos company, ah¡, y recuerda, mañana piénsate lo que me dirás respecto a tu deseado, pero solo imaginado espíritu.
- Sí, claro que sí, mientras que los electrones de calcio de tu cuerpo te lleven a términos abstractos.
Rieron los dos y bajaron rápidamente.



martes, 28 de noviembre de 2017

(Corrección de errores)

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En el último párrafo, cometí el error en asignar el nombre al personaje del diálogo. Ya corregido.
Tomas, aquel hombre  serio, totalmente encajado, pero reflexivo y con inquietudes intelectuales. Directivo de la editorial.
Tomas, de la encuadernación e impresión de la editorial. Culto y estrambótico. Observador y conclusivo.
Ambos buenos conversadores y amantes de las mismas.
Y Ustedes ¿qué ven el los ojos de los demás?

No me ven, sino yo los miro.




- Ni la gente, ni el mundo me miran, la película la filmo yo. No me ven, sino yo los miro. Yo no salgo en la pantalla, son ellos los actores de la película. Ellos no me miran, yo llevo la cámara. La vida empieza y acaba en el propio sujeto.
No llevaban más de 5 minutos hablando, cuando ya alzó la espada Andrés y comenzó a trotar afirmando. Tomas, con su traje de chaqueta informal y saliendo del impacto – venia de una reunión rutinaria, repetitiva y de baja intensidad- de las emociones de su amigo.
- Bueno – Andrés- sal de tu individualidad cognitiva.
- ¿Así?, pues que sepas además, que el camino de la evolución, nos ha llevado a un estado de autoconciencia no más. No hemos alcanzado algún estado espiritual propio del camino del ser humano, al cual, en nuestro conjunto hemos de llegar. La evolución nos ha dado las herramientas para sobrevivir, pero no el mapa para ir a ningún lado.
- Entonces ¿qué es el sujeto desvinculado de la totalidad?
- Es la realidad. El sujeto es la máxima expresión de la individualidad propia de cada uno. La vida empieza y acaba en el sujeto y la soledad de su pensamiento es la prueba empírica de su distanciamiento.
- Vale, vale, amic, lo que no me negaras es nuestro compartir de determinados elementos.
- Pues sí, no compartimos ningún caldo, no somos parte del mismo hervido. La resoluciones para unidad, son proyecciones de la necesidad de la unión en la guerra contra la incomprensión por nuestra incapacidad resolutiva de la realidad omniabarcante.
- Andrés - le dijo Tomas, no eres Agnóstico ni Ateo, eres un Filosofo emotivo, un teólogo interrogativo, un antropólogo dudoso. Es del genero tonto proyectar tu tiempo de ocupación mental en actos irresolubles.
- A ver, Tomas, cierto es que cuando hablamos tú y yo, hoy yo, mañana tú, teatralizamos y agudizamos los motivos de dudas, aun así, torero, pegate una lincerina, y dame soluciones
- Andrés, el encontrar un punto de síntesis, de convergencia, de unión, que comprenda a todos estos entes individuales y propios que paseamos, casi sin mirarnos, por las calles ruidosas de cualquier ciudad, es algo difícil y necesario. Ante esto tienes sólo dos y únicas soluciones. O obvias el problema o tomas como solución el hecho de la necesidad de compartir una realidad total.
- Vale, es difícil, más de lo que imaginamos, pues ¿qué dimensión tiene esto que compartimos? Son los lugares donde la ciencia muere por su naturaleza y seguir buscando conocimientos serán espirituales o religiosos.
- “Dios vendame los ojos con el pañuelo de tu fe” - pedía aquella tarde, deportivamente derrotado, en la carrera de la comprensión de cualquier elemento esencial del mundo circundante.
Tras este comentario, los dos se quedaron mirándose. En ambas cabezas, aun discutiendo la posible unión en su mundo reflexivo, la misma duda, inquietud y búsqueda tuvieron. El abrigar el ateísmo total, es un acto resolutivo que implica mucho valor. Pero, solo implica valor y no la verdad por el acto.
Andrés se volvía pitando a la editorial, a ver la impresión de la tapas del ultimo libro de Elisa Torres, pues debía de tenerla para dentro de dos días. Tomas se quedó observando como salia del café. Zapatos limpios, algo antiguos y buenos, pantalón bueno y arrugado y camisa buena y arrugada también. Tomas se acabó el café y pagó el suyo y el de Andrés, que se había olvidado hacerlo. Salió a la calle calibrando que si quería tener, si pudiera elegir, tal numero de inquietudes, vividas, disfrutadas y sentidas con las que vivía Tomas. ¿Quizás mejor, el equilibrio económica, la tele y el sillón buscando la inapetencia cultural y el sosiego mental?, ¿nos tiramos piedras a nuestra naturaleza y cavamos nuestro propio chapucero sepulcro?





martes, 26 de septiembre de 2017

LA ERRÓNEA BÚSQUEDA ESTÁTICA DE NUESTRA ESENCIA



La propia visión al comportamiento histórico en la búsqueda conceptual estática de nuestra ansiada esencia, nos habla de la inutilidad del asunto.
Cierto es que el conocimiento comportamental de los individuos y las correctas construcciones sociales de ellos, está más extendido y compartido en las personas que tienen algo de curiosidad y conocimiento sobre estas materias.
Pero el comportamiento psicológico, no es una explicación existencial.
La misma validez genérica, tiene una persona de aproximadamente igual que yo, escribiendo en una mesas de madera y sobre un pergamino con tinta hace 2.000 años. Y de aquí y por esto, igual de validez tiene cualquier definición y constatación que tenga de su persona. Tanto él como yo, tenemos las mismas condiciones intelectuales para deducir, con interés, ganas y acierto – en mi caso, nuestra concepción esencial.
El pasado está formado por personas iguales que nosotros, pero ubicadas en circunstancias históricas, y sólo históricas, diferentes. Será un cambio mecánico en nuestra comprensión esencial como personas en cada espacio de tiempo y en unas circunstancias determinadas.
Utilizando la razón con interés, casi cualquier persona, puede deducir, traslucir, imaginar, concluir o suponer un termino conceptual de su esencia.
Nuestra esencia queda reducida al camino de sus composiciones y explicaciones
Un camino altamente intuitivo y sensitivo por su directa vinculación con las circunstancias.
La objetividad de la razón aplicada al ser humano, se convierte en un instrumento inútil, conforme a nuestra explicación esencial.
El comportamiento colectivo, puede organizarse, rápido y perfectamente utilizando correctamente la razón, sin embargo, el destino final del camino de la razón, nos lleva a un concepto esencial, que tanto cambia y se revela.
Si la esencia se encuentra en el cambio, el asunto, el problema se duplica.
La evolución intelectual sujeta, delimitada y referente a como organizarnos como seres humanos, la veo real. Creo que en la esfera de la tierra, hay más conocimientos teóricos referentes a como conseguir un mundo mejor.
Pero, y otra vez, pero, esto no nos indica en ningún momento qué debemos hacer,cada uno de nosotros, como seres humanos, para realizarnos como tales, para poner en marcha nuestra esencia y actuar conforme a ella.
Una vez insertos en una civilización de máxima igualdad, legalidad y fraternidad ¡qué hacemos!, ¡donde buscamos la razón de mi existencia y consecuentemente los motivos de mis acciones!
Y os pregunto ¿creéis que tenemos una esencia formativa?, ¿cual?, ¿qué repercusiones tendrá, o deben de tener, en nuestra construcción social-vital?


sábado, 16 de septiembre de 2017

LA ILUSIÓN DE LA IGNORANCIA O EL DOLOR DEL CONOCIMIENTO




Más me pese o más me duela, mi razón conclusiva, está totalmente subyugada a mi estado sentimental.

En unos días de sentimiento de preclaridez, en la alegría a través de la razón y su capacidad explicativa y tras conseguir una conclusión buscada, es entonces cuando te llegan malas noticias de tu vida personal y aquello que veías como concluso y verdadero, cambia hacia la nueva indecisión.

Por momentos pienso y siento, la explicación total de todos los acontecimientos , ya sean físicos o psíquicos, a través de una concatenación de mecanismos. Es decir, tengo unos elementos primeros cuya dinámica de evolución y desarrollo, será lógica, racional y ordenada, llegando a unas conclusiones necesarias.

Pues, no, y no.

Al momento siguiente de enterarme de aquella cuestión curricular, mis sentimientos se entrecruzaron sin piedad entre mis supuestos correctos razonamientos y el mundo, suit generis, en totalidad, cambia rápidamente de explicación o pierde el posible orden justificativo.

En cuentas, mi ritmo, estilo, dirección, capacidad y así más cosas, en mi fet de razonar es absolutamente variable según sea el estado de ánimo en el que me encuentre.

Esto tiene muchísimas consecuencias constitutivas personales y en nuestra construcción de la realidad.

Si aceptamos al ser humano como un elemento sentimental, cuya realidad viene constituida por las circunstancias sentimentales y existenciales tenemos una construcción bastante distante y diferente de la realidad si nos consideramos unos seres racionales capaces de actuar dentro de esta.

El mundo pasa a ser de colores en el cual puedes trobarte con cualquier de ellos y en este mar de ilusiones y sentimientos, hay que mantener la alegría dentro de nuestra pequeñez e incomprensión.

O no. Puedes seguir tratando de buscar una explicación de la realidad, persiguiendo un orden mental y racional necesario.

Será vivir en la ilusión de la ignorancia o vivir en el dolor del conocimiento.

Yo he sido testigo de un cambio de lentes en mis gafas enfocadas hacia el mundo, tras unos instantes de un cambio sentimental o físico.

Nuestro racionamientos existenciales estás formados, directamente, por las circunstancias personales o históricas que nos rodeen.

Kant no nos dio una receta para la razón pura, nos dio una descripción de su funcionamiento, que no es lo mismo. En su crítica a la razón práctica nos dicta unas imposiciones necesarias, que no son tampoco, una descripción esencial de su naturaleza.

Cierto es que la duda, que solo aparece en los imprevistos, es el camino de la sabiduría, pero las dudas vitales en el conocimiento de tú persona y las demás personas, en ocasiones es un camino, al menos, desagradable.

Quizás el reflexionar sobre las malas situaciones, sea un vuelta al camino de la razón y resolución, pues te calma, sin duda el espíritu.

¿Los sentimientos impulsivos, primeros, ya se quedaron atrás en nuestra realización como personas o aun seguimos y seguiremos unidos a ellos, de manera totalmente accidental, ya de por siempre?

¿Cual es el mundo verdadero, si el que conocía antes de, digamos y solo digamos con ejemplo, cuando tus padres se separaron o tu hijo se fue de casa sin acuerdo, ni paz, o el mundo que se queda instalado en tu casa tras esto?, ¿es quizás el mundo una variable indefinida de movimientos sentimentales?, ¿dentro de estos puedo encontrar una explicación y significado racional?


¡Que nadie me mienta ni se lo haga, si me dice que piensa que la incomprensión no atraca en las costas de lo que queda de su mente tras la explosión sentimental que tuvo dentro de ésta!