miércoles, 30 de marzo de 2016

FILOSOFÍA LITERADA (I)


AQUEL FENICIO CON TALES

Las caravanas de camellos, subían y bajaban las dunas del desierto, siguiendo el horizonte.
Epilio, estaba viajando camino de las pirámides.
El iba con cuatro animales, cargando sus enseres y servidores.
Su padre, oriundo de Tiro, Fenicio, ganaba mucho dinero en el comercio de todo tipo de productos a lo largo de todas las costas que el mar Mediterráneo bañara. Las aguas del mar habían sido su casa.
Aquella vez, decidió ir a conocer una de las maravillas del mundo y que a sus 37 años no había ido a verlas todavía. Habiendo hablado con las autoridades del imperio Egipcio, el viaje era muy tranquilo.
Las empezó a distinguir entre la distancia y la sensación de inmensidad ya era patente.
Tardaron muchas horas, desde el momento al que las vieron, hasta que llegaron a sus pies.
Jamás había visto nada semejante.
Emocionado estaba del impacto.
Bajo del camello. Se quedó a cierta distancia para poderla apreciar en su totalidad y allí mismo, sentado a unos 10 metros había un hombre moreno de pelo rizado, alto, fuerte, sentado en la arena, con los brazos apoyados en las rodillas. Permanecía muy quieto. A su lado sólo tenía una pequeña barita de madera plantada y un gran rollo de cuerda fina. Por curiosidad se acercó.
Epilio le habló en Griego. Lo había estudiado y trabajado. Había recibido una buena y gran educación propia de una gran familia adinerada. Desde el estrecho del fin de los mares y el mundo, hasta cada rincón del mediterráneo, un barco comercial Fenicio te ibas a encontrar
Se presentaron. Vieron que eran de unas tierras cercanas, de Mileto a Tiro y se intercambiaron unos agradables saludos
- ¡Que espectáculo! - dijo Epilio
- Sí, realmente impresionante – asintió Tales.
- Me imagino cuando, hace más de 1500 años, miles de hombres dentro de una organización monstruosa, como una gran máquina viva, la fueran construyendo, ¿no?
- No, yo no lo veo así
- ¿Cómo?
- Es la proporción invariable, necesaria y absolutamente insensible, de las relaciones entre los puntos del espacio. Esto, cuando las miro, lo veo.
En la educación que había recibido Epilio, había sido versada en unas características principales, aprender a hablar diferentes lenguas pues para el contacto con varias culturas eran necesarias, principios administrativos y navegación, mucha, pero apenas había recibido más que educación mística y mítica en cuanto a la ontología y funcionamiento del mundo, de ahí que alusiones a nociones abstractas la trajeran curiosidad.
- ¿de qué me habla?
- De la Geometría
- Y eso ¿de qué vale?
- Lo vas a ver.
Tales estaba sentado en el lugar hacia el que avanzaba la sombra de la pirámide. A su Izquierda tenia el palo clavado que observaba con atención, en un momento dijo
- Epilio, ¡rápido!, clava esta estaca allá donde esté la sombra de la pirámide. – Epilio no estaba habituado ni permitía que nadie, salvo su padre, le diera ordenas, pero estas eran diferentes, habían la ansiedad del experimento.
Una vez hecho esto. Ató la cuerda y desenrrolándola poco a poco comenzaron a andar hacia la pirámide. Detrás de ellos dos y a una distancia, iba el grupo de la servidumbre. Tales viajaba solo. Hablando iban y en un momento de la conversación, tales dijo.
- Mira, hijo de los comerciantes, de aquellos que vivís con el intercambio de verdaderamente valiosas mercancías, dejame que te diga que la razón no solo se encuentra en la suma de monedas de tu padre, sino también en los vientos que empujan las velas de sus barcos.
Epilio rió
- Tales, tales – aun siendo mas mayor que Epilio, habían cogido cierta comodidad de conversación-, sabes igual que yo, que el mundo vive y funciona por el capricho y deseos de los dioses. Los vientos no son más que los cánticos de dolor de Otilina.
- Hay una manera de explicar y comprender el mundo sin que ningún hecho azarosa lo encontremos. Hay una razón, un orden existente en el cosmos.
Epilio, aun horas hablando con Tales, años debía de estar para tener una visión aproximada a la que tenía Tales. Atado al capricho de la naturaleza no podía concebir un orden existente en ella.
Continuaron hablando, debatiendo la racionalidad o el estado caprichoso de la naturaleza.
- Bueno, ¿y esto de la cuerda?
- Para medir la altura de las pirámides.
Lo que había empezado como una gran conversación, agradable e interesante, iba perdiendo interés para Epilio ante las excentricidades de Tales.
- Y ¿qué relación que tiene un punto que has dejado marcado, allí, en la nada, una cuerda hasta los pies de la Pirámide y su altura?
Siguieron andando sin que tales contestara, mientras llegaban a la base de la pirámide. Tales, calculó la distancia desde el lateral hasta el centro para sumársela a la medida de la cuerda y le dijo.
- Epilio, quiero que sepas, como segunda persona en el mundo, detrás de mi, pues no lo sabrían ni los constructores de ellas, que la altura de esta pirámide, Keops, es de 146 metros.
- ¿cómo?
- Pues planté la estaca en el punto de la sombra de la pirámide cuando la sombra del palito de mi izquierda era igual a su altura. Ley extensible a todos los objetos. Proporciones aritméticas que no son capricho de los Dioses.
Se despidieron con cordialidad, sonrisas y extrañeza por parte de Epilio cuando veía irse a tales.
Al día siguiente subió a los camellos camino de las pirámides.

Unas grandes telas blancas que cubrían su cabeza y con el viento, caliente, pero engañoso con su frescor, mientras llegaba a lugar donde ayer estuviera con tales. Allí estaba el palito, la estaca y la sombra de la pirámide. Emocionado también, vio como todo iba a punto de encuentro. La sombra de la pirámide. hasta estaca, y la del palito hacia su altura dibujada en la tierra. En el momento en el que la sombra del palito marcó su altura, la sombra de la pirámide llegó hasta la estaca. De cuclillas se puso, mientras observada, mirando con cara de complejidad, el palito, las sombras, las pirámides, las alturas, lo circundante, preguntándose si realmente todo el funcionamiento de aquello que le rodea puede estar determinado y encauzado por unas reglas impuestas por la razón, como es la, llamada Geometría por, este, sí, Tales, Tales de Mileto.


SPINOZA, EN EL CANAL HACIA EL BÁLTICO

Paseaba despacito y tranquilo, por una bella Amsterdan, cubierta de amplias flores blancas, caducas, sutiles, efímeras, pero esplendidas en su corta madurez.
El verano era corto.
Marchaba lento y pensativo pues su tuberculosis le producía problemas en el movimiento pesa a su juventud.
Observaba lo que le rodeaba y luchaba por no sentir odio y desprecio hacia aquellos que lo había apartado del mundo del pensamiento por alegar la existencia y manifestación como parte de la misma ontología, a Dios, su pensamiento y la belleza extensional de los blancos tulipanes expuestos en cada balcón de aquella ciudad construida con una madera clara de frescos y grandes abedules.
Se dirigía a su taller. Los antiguos Sefardíes, los Judíos expulsados de la península Ibérica, no lo abandonaban, pero si apartaban y sólo le dejaban dedicarse a la artesanía.
Spinoza, se sentía feliz puliendo las lentes para sus amigos científicos, pues le permitía reflexionar y mantener contacto con buenas mentes pensantes.
Apoyado en los vallas protectoras de un canal, elevado por la marea, se le acercó un antiguo alumno, que ahora ocupaba un puesto de dirigente importante en su comunidad. Nunca estuvo cerca de lo fanáticos, pero siempre fue un hombre precavido.
- Maestro ¿cómo está?
- Bien, mi amigo, tratando de, contemplando la belleza, olvidar los dolores en mis huesos.
Acercándose más le dijo
- Ya está impresa su obra, el tractatus teologico-philosophicos. Vamos a empezar a mandar a los tantos otros pensadores racionalistas que le siguen en el resto de Europa.
- ¿A Liebniz?
- Sí, también
- Alumno Christiaan, probablemente deba irme a la Haya, en cuanto se haga oficial mi excomunión y me gustaría que siguiéramos, en secreto repartiendo mi obra.
- Sí, señor, cuente conmigo, pero dígame ¿qué alegan para condenarle?
- Mire, el gran admirado por mi parte, Descartes, quiso separar ontológicamente al ser humano de Dios, para mantener su capacidad de elección.. Su cuerpo, su alma y Dios, no eran lo mismo. Y yo le pregunto a Usted ¿en qué punto rebajo un centímetro el poderío y omnipotencia divina si le afirmo que Dios también se encuentra y se da en la belleza de las flores que cuelgan de los balcones?
- Bueno, Señor, pero nuestro Dios, Yave, es superior y está por encima del ser humano.
- Pero, mi alumno el que yo piense no me da independencia divina ni la existencia de las flores como realidad tampoco. Todo lo existente es Dios, nuestra libertad está en la asimilación de nuestro destino como parte creadora, es la Panagea, todo es y está en Dios.
- ¿Los mismas vertientes formadoras de Santo Tomas?
- Sí, parecido – y le dijo acercándose, cuidado con nombrar a un santo de la iglesia católica, cristiana, apostólica y romana, aquí, en este barrio comercial grande y Judío muy judío.
- ¿Quería Dios que le hayan apartado de la iglesia y no le permitan instruir a los jóvenes, señor Spinoza?
- Te voy a decir una cosa, y que nunca se te olvide, Christiaan, la iglesia, sea cual fuere, no está formada por Dios, son los hombres quien la hacen y la componen y todos los pecados y defectos que tienen las personas fuera de ella, la tienen dentro también.
La última mirada fue algo melancólica. Sabría que debería de partir hacia se nuevo lugar de residencia pronto. Su capacidad intelectual estaba pletórica, pero su cuerpo se consumía con lentitud. Apenas tenía 40 años, pero pocos más le quedaban, le dijeron algún amigo intimo médico, con otras palabras.
- Baruch- por un momento sintió la fuerza para tutearle ¿podremos, con la razón explicar el mundo?
- No sólo podemos, sino debemos. El mundo no es más que la manifestación del orden divino. Nuestra mente llegará a su conocimiento pues somos parte de Dios. Somos, esencialmente seres racionales y con nuestra razón llegaremos a la más alta comprensión, lease por favor a descartes, siempre lo he admirado.
Se despidieron y su antiguo alumno se fue con paso ligero pues tampoco quería que se le siguiera asociando en la cercanía con él.
El canal estaba enfocado hacia el mar báltico, en el norte y el sol se ponía en su hombro izquierdo con lo que no le molestaba y podía ver los rayos de luz caer trasversales en la madera húmeda del casco de la pequeña barca cargada de girasoles que llevaban hasta la costa.

- las religiones no son malas, la maldad esta en las personas que dicen que la representan – dijo en voz alta, sin miedo pues los dados de su destino, ya estaban jugados.

DESCARTES Y EL JARDINERO

Era el precioso castillo de Fontenebleau, pero si lo era, más sus jardines.
Paseaba entre los setos, con un traje negro alisado, con mangas largas y cuello alto.
Siempre permanecía con la mirada atenta y fija. Parecíase que estaba contando hasta última hoja de cada uno de los frondosos abedules que formaban el centro neurálgico del jardín dividiéndolos entre los metros cuadrados del mismo.
Su vida era matemáticas, más bien, exactitud. Buscaba la completud del pensamiento, fuera el tema que fuese.
Inclinándose en un conjunto de setos, estudiando las lineas de conjunción que surgían en el horizonte, se tropezó, como todas las mañanas con Andrè, el joven y porqué no, magnífico jardinero y encargado de aquello.
- Haces arte, joven – le dijo Descartes
- No señor, no me avergüence.
La cercanía humana que mostraba ante los trabajadores, de un Aristócrata bien situado y mejor apreciado producía una gran ternura pero humildad en ellos.
- Que, ¿consigues realizar lineas paralelas entre los lados de las hileras de los setos?
Andrè, muy modestamente, alzó una media mirada y le contesto
- No señor, no es mi intención, en la desigualdad de los lados encuentro la belleza.
Cual una tormenta seca de verano, se abrieron los ojos de Renè.
- Pero !que me dice Usted¡, ¡La belleza es la perfección!, el punto de fuga debe estar calculado hacia el fin de las vallas finales del jardín!, ¡Tiene un poste central hacia donde dirigirlas!
- Si, maestro donde los haya, pero en mis pocos años en el arte de la jardinería he llegado a la conclusión que la a simetría trae cierta belleza y encanto.
Se dio media vuelta con potencia y comenzó, Renè a andar hacia el castillo, pero tras unos pasos hacia el se giró y se aproximó de nuevo.
Andrè, temblaba, intuía que había hablado demasiado aun sin saber por qué.
Plasmado entre las pequeñas montañas totalmente verdes en su espalda, observaba como el paso de maestro se iba calmando, y el ruido de las pequeñas hojas color cobre aligerado, sonaba más calmado en su proximidad.
- Tendría ganas de que Usted se hubiese leído el ensayo que escribí hace algunos años cuyo único objetivo era enseñar a pensar, pero bueno, dejémoslo y déjeme preguntarle si el desorden es bello
- No Señor
- Y la desigualdad es un tipo de desorden.
- Si, señor
- Por lo tanto concluiríamos que el desorden no es bello.
- Sí, Señor.
Descartes se le quedó mirándolo a la par que se sentaba despacito en un banco a la vera del jardinero.
- Sé que me contestas con afirmaciones pues sientes la necesidad de hacerlo.
- Sí, Señor.
Sabía y entendía que en la belleza del jardín nunca podría encontrar una verdad absoluta.
Sabía que tenía tantas posibilidades él, estudioso y culto en deducir donde está la belleza, que aquel, sin estudios ni cultura clásica, entendía que todo era susceptible de encerrar dudas en cuanto a su concepción y desarrollo.
Miraba y observaba las lineas escapatorias.
Él las veía rectas, pero el jardinero ya le había dicho que no lo estaban.
Él le había hecho un pequeño razonamiento, el cual si hubiese tenido toda la claridad y evidencia, no lo hubiera dudado André.
Descartes, pensaba firmemente que estábamos, en manos de Dios y sus antojos y motivos y la que pensásemos podría estar muy lejos de las realidades.
Vivía rodeado de las matemáticas pero el sabía que su exactitud podrían ser sólo consecuencia de este Dios caprichoso.
La verdad única que encontraba era que pensaba y dudaba.
- Andrè, he de decirte que busques la belleza donde quieras encontrarla, pues allí estará, pues te puedo decir que la única verdad será que yo estoy dudando que ahí estuviera.
El jardinera seguía con las tijeras anchas cortando las lineas irregulares, con la mirada dirigida hacia Descartes, su Señor, pero perdido totalmente en sus deducciones y conclusiones.
Renè, el Señor, se levanto sin mediar palabra.
Sabía la forma y características que debía de tener las verdades, pero aun intentando y creyéndose ver así ciertas reflexiones, sabía que esto era una deducción perfecta, un modelo, pero después entraría su propia apreciación a la hora de aplicarlas, es decir, clasificar o darle unas características de una verdad absoluta a otros conceptos, pero seguía sin saber si su asignación de modelo la tenían los objetos que había mirado como tales. Lo buscaría, necesitaba más conocimientos similares, o mejor, iguales.

- Clara y distinta, así debe de ser la verdad dijo en voz alta mientras se iba.


DARWIN, JHON Y LOS MONOS ENJAULADOS


Crujiendo el casco Roble Ingles y temblando en su verticalidad los mástiles de pino Español, el gran Velero Beagle había salido ya hacia dos años de Inglaterra con el objetivo de recorrer las costas de Suramericana primero en un viaje de investigación que daría la vuelta total al mundo por sus océanos y mares. Jhon era el cocinero y había conseguido una gran amistad con Charles.
Aquella mañana, se encontraban viendo una vez más, la salida del sol en la eslora izquierda del Beagle en su viaje hacia el pacifico, habiendo pasado el estrecho de Magallanes, en el confín del mundo, cerca de la tierra de hielo, en el punto más lejano de la Patagonia.
Charles salía a pasear con su traje de levita azul y disfrutaba mucho de los vientos frescos y matutinos que levantaban su pelo rizado. Observaba con atención y su lente los azules amaneceres de aquellos inhóspitos lugares. Coincidía normalmente con Jhon que con su siempre puesto delantal, le iba a su encuentro.
- Señor Darwin, lo he vuelto a hacer. Como me pasa algunas mañanas, he vuelto a gritar a mis ayudantes y mostrarse violento con algunos marineros. Me detesto esos días, parezco un mono enjaulado.
Charles se le quedó mirando fijamente y volvió perder su vista en la lontanía y soledad del océano. Había estado estudian los pinzones de las islas del atlántico, había observado la rareza de los dragones de las islas de estrecho y empezaba a especular sobre la necesaria adaptación de los animales a su entorno. Susa notas comenzaban a tomar forma de libro y en el empezaba a plasmar su idea de la evolución. Justamente aquella noche, en sus sueños especulativos tuvo la tentación, durante breves instantes de aplicar estas conclusiones a la especie humana.
- Pero, qué me cuenta Jhon, ¿que deja de utilizar su razón humana y actuá de manera impulsiva como lo hacen los animales.?
- Bueno, tu pregunta es difícil, no sé, sin pensarlo.
Darwin había leído algo de Hering, fisiólogo de Liebnizg que estudiaba la relación entre la velocidad respiratoria y el sistema nervioso. Sabía que había una relación entre el estado corporal, en este caso matutino de Jhon, y su humor. Ahora bien, la idea de que fuera el posible reflejo de la evolución del ser humano, le asustaba.
- Sí, Señor Darwin, y me siento arrepentido, pues yo no soy así y no quiero que mis compañeros me vean de tal manera. Por la tarde nunca me pasa.
Darwin seguía pensando. Había estudiado a los primates en todos los zoológicos de Inglaterra que los habían traído de sus colonias extendidas en todo el mundo, y había visto que no tenían un estado de humos variable a las horas del día. Aquí si que había una diferencia clara. Pero sabía que esta reacciones en las cuales las personas no utilizaban la razón y no estaban en sus cabales eran tremendamente similares a las de los animales.
- Jhon, es importante y fundamental controlarse, lúchalo, pero no te desprecies pues en mayor o menor cuantía a todos nos pasa.
El estudio de los picos de los pinzones adaptados a la vegetación propia de cada isla apenas separadas por unas millas pero la imposibilidad de comunicación por los grandes vientos del océano y su forma debido a la adaptación al tipo de flores le apasionaba y le hacia reflexionar sobre qué tipo y hasta donde podían llegar este tipo de cambios.
- Pero, Jhon, ¿te pasa constantemente o viene de unas condiciones especiales? - le dijo mientras acariciaba la suave madera pulida de tono azulado de la barandilla del casco.
- Sí, especiales, en cuanto que menos noción de mi mismo tengo, es decir, tras una noche cansada y la mente aturada, tengo más dificultad para pensar.
- ¿Será como si dejaras a parte tu razón?
- Sí, algo así.
- ¿Como los monos que no la utilizan?
- Bueno, señor, esa broma ya la hago yo.
Rieron los dos.
Darwin sería repudiado por la Iglesia Anglosajona si se atrevía establecer cualquier conexión en la engendración entre el mundo animal y el ser humano, pero no podía evitar pensar, en las reacciones inconscientes de los animales, la reacción consecuente nerviosa ante la aceleración respiratoria de Hewring y los cansinos amaneceres y de mal humos que inconscientemente tenía Jhon.
El mar pacífico, cruzado ya hace tiempo por Magallanes, le esperaban. Era una larga travesía flotando entre las aguas vaciás. La nada era su población.
En el movimiento repetitivo y el silencio creado por el grito continuo de las aguas rompiendo en el casco del barco, le inspiraban y ordenaban su mente.
Sabía que había un elemento evolutivo propio en la naturaleza y que podía haberlo habido en el ser humano, lo que le daba la probabilidad de encerrar en sí mismo el acto irracional e irreflexivo propio de los gorilas en celo del África tropical.
Pero no se atrevía pensar que hubiera alguna dimensión actuante e irracional propia formadora del ser humano.
El atardecer se completaba y no quería escribir esta noche a la luz del candelabro.
- ¡Señor Darwin! - Jhon daba una vuelta revisando las provisiones antes de irse a dormir ¿qué tal ha pasado la tarde?
- Bien, bien, mi querido y buen cocinero y déjame que te diga, que intuyo que en este siglo, a sus finales, alguien nos explicará de donde vienen estas reacciones que tan poco controlamos y que tanto nos perturban.

Entre los graznidos de las gaviotas de las últimas tierras costeras, se dieron las buenas noches.


LA BIBLIOTECA ALEJANDRINA Y SU AMOR


La cultura vive en el silencio y la somnolencia del ambiente,  es su amante. Su lecho siempre está cubierto del blanco y puro mármol y vive acobijada en  la madera. Los libros son su soporte y Dioses. Allí estaba  Estragón en el gran templo de ella.
Se fue de Atenas cansado de volar entre las ideas abstractas. Pues él sentía que estaba ubicado en una realidad tangible y material. El gran maestro, Aristóteles había comenzado el camino, pero su Liceo estaba insertado en un movimiento que se alejaba de observar el mundo. Dejó su dirección.  Se fue y acabó en Alejandría. Había llenado la gran biblioteca de todo tipo de artilugios y materiales mecánicos en todos los tipos de actividades para su correcta observación material. El materialismo llegó con él y lo sabía. Dejo su vida y familia en aras del conocimiento verdadero y real.
Aquella mañana paseaba con Andresoto. Hijo bastardo del gran rey Ptomeo I, uno de los generales que se hicieron cargo de una de las partes, Egipto,  del grande y jamás olvidado Alejandro Magno que trató de escapar del circulo de las aisladas ciudades griegas y extender su grandeza, la de la cultura Griega,  por todo el mundo. El griego era el idioma por excelencia de aquel que quisiera tenerla.
Desde lo alto del tercer piso, observan los 900.000 escritos que allí había. Todo el conocimiento que existía en el mundo estaba delante de ellos. Estratón emocionado, siempre se extasiaba al contemplarlo.
-          Maestro- dijo Andresoto ¿por qué jamás estudias al inimitable Platón?, ¿Por qué solo investigas los escritos Aristotélicos de filosofía natural y biología?
-          Y yo te digo, mi noble alumno ¿Por qué hemos de duplicar los problemas compresivos y explicar dos veces los misterios?. Platón nos dejó una realidad que interpretar detrás de aquella que intentó solucionar.
-          Pero ¿observando nuestro mundo circundante encontraremos su explicación?
Estratatón giro su cabeza y contempló la cara inocente del esbelto, bello y alto joven Andresoto. Sus largos cabellos rubios le ondulabas  mientras recorrían sus esbeltos hombros. Fidias hubiera disfrutado mucho realizando una escultura de su persona. La belleza – le dijo aquel día paseando por el ágora de Atenas, no tiene sexo.
-          Mira, inquieto y joven ciudadano, la esencia de las cosas está en la generalización de sus características. No haces tú aquella acción, si no que está y es parte integrante del objeto. Aristóteles ya nos habló de ella, pero siguió atrapado sin salida del alto grado de abstracción que envolvía los conocimientos. Los primeros físicos, Tales, Anaximandro o Anaxímenes, por ejemplo, habían  decido observar la realidad pero fue aquel que convirtió a las polis en maravillas políticas, Sócrates,  quien nos alejo de ella.
-          Pero ¿y los dioses?, qué papel  tienen?
El rosto del maestro adquirió un gesto grave. Sabía en qué aguas se introducía al responder a esta pregunta. Lo irracional e incomprensible era asignad a los caprichos de los Dioses que como los hombres también lo tenía.
-          Lo podemos explicar todo con nuestro conocimiento. La racionalidad humana no tiene límites ni fin. La materia responde siempre a unos principios matemáticos, que no viven, como trataba de hacernos ver Pitágoras allá, entre los dioses, sino que actúan y están,  en una realidad material que es la que hay que estudiarla. El conocimiento se encuentra en ella y está en ella. Tenemos a los esclavos para que realicen todos los trabajos, no debemos de utilizarla para crear artificios utilizables en el trabajo, pero y te repito el conocimiento está allí.
Ptolomeo de Cirena, director de la biblioteca lo pensaba también. Quería reunir el conocimiento del mundo en el que vivía. Biología, Zoología, astronomía, matemáticas y todo  conocimiento que huyera de las simples especulaciones que explicasen desde principios primeros el mundo.
-          Maestro, hay principios ineludibles que provocan una necesaria forma de la realidad. Platón los encontró y entorno a ellos la construyó.
-          Ya descubrirás que le camino puede ser a la inversa, alumno. De lo pequeño a lo necesario.
-          ¡Cuando!
-          Cuando hayas leído lo suficiente – dijo mientras le regalaba una sonrisa que un padre le da a su hijo que más quiere.
L a tarde llegaba con su ritmo cansino. El sol caía dulcemente por entre el horizonte. Las grandes puestas de la biblioteca se fueron cerrando mientras los soldados se guardaban en las puertas para proteger el gran tesoro.

Estratón se alejaba y cada poco tiempo giraba su cabeza y miraba el siempre inmenso y esplendido edificio del que estaba enamora como un joven  que ya no era. En la última mirada se pregunto ¿la bajeza y miseria  humana,  tomarán su forma más descarnada y harán desaparecer este tesoro irrepetible?,  espero, quiero estar ya muerto si esto ocurre. Se echó por los hombros su blanca túnica y continuó su camino


JEAN PAUL SARTRE, ANDRE Y LA ALEGRIA

- No, no, déjate de una pura metafísica disfrazada de ética -le dijo, su compañero de viaje en el tren a Jean Paul
- Pero amigo, no te hago más que realismo si te afirmo que sólo hay que existencia - le contestó.
- Sí, pero ves más allá. Igual me da igual lo que sea, lo mismo me resulta lo que haga, !lo acepto, lo asumo¡, Estáte, amigo, algo por encima de las vicisitudes humanas, y sigue su desarrollo como el trascurso natural del devenir.
El tren se alejaba del campo de prisioneros. El más poderoso ejercito alemán los hizo prisioneros y los encarceló hace ya unos 8 meses. Allí se conocieron y su amistad fraguó. Sartre le gustaba escribir, pensaba hacerlo y algo había publicado ya. Andrè le motie, nunca lo pensó. Reflexionaba, especulaba, pensaba pero no tenía ninguna intención de publicar. Disfrutaba haciéndolo. Éste era su premio.
- André, ¿no te provoca vacio el no encontrar ninguna entidad formadora que dé sentido a nuestra vida?
- No, amigo no, el que así fuese, implicaría un profunda aceptación de la realidad. Derriba tus pasiones que te atrastran por el mundo del debería y acepta el es, a las cosas cómo son. Controla tus sentimientos, maneja tu vida. No es una entidad lejana, no, la tenemos metida en el bolsillo de la chaqueta. Capta los derroteros propios del devenir como parte integrante de la vida.
Sartre lo miraba con los ojos grandemente abiertos y pensamientos de admiración. Parecíase pensar en nada, para cuando te sorprendía con una conclusión absolutamente definitoria y definitiva.
Mientras hablaba se desplazaba un mechón de pelo que le caía ondulante por entre la frente. Tenía la nariz recta y la boca pequeña. La mirada era dulce, pero cuando no la fijaba, las arrugas laterales reflejaban su reflexión y seriedad.
- Considero - continuó Sartre, el gran fracaso de la humanidad, estas dos grandes guerras del siglo XX. Creyéndose parte de un grandioso colectivo, llamado humanidad, hemos caído en una suma heterogenea de diferentes y mucho entre si, individuos. Me siento perdido Andrè, ¿donde estoy?,¿cual es nuestro sentido?, me siento vacío.
Alzándose del respaldo de la butaca le dijo Andrè
- ¿por qué?,¿quien te ha dicho que las cosas hayan de ser diferentes?,¿por qué te angustia si no hay nada más y tienes todo lo que hay? Acepta lo que hay con inteligencia y fortaleza. Deja de buscar algo que ni está, que no es más que un sueño inventado, una imposibillidad que te lleva a los fracasos. De sabios es no sufrir por aquello que no se puede cambiar.
Camino iban de Paris, era un día magnifico y bonito de otoño, con cielo azul, limpio y despejado. Jean pensaba en cómo actuar y poner en marcha sus inquietudes. Se iba a afiliar en una facción muy moderada comunista que en Francia estaba creciendo. Había que mirar hacia el furturo, luchar contra la miseria de la vida e intentar cambiarla.

Andrè pensaba volver con Paulinne, con la que soñaba todas las noches y trabajar en la impresora de la editorial para echarse grandes tertulias entre cervezas al fin de la jornada. Volvería a tener inolvidables paseos cada día de cada fin de semana por las verdes dunas de las primeras estribaciones de la cordillera, disfrutando y pensando simplemente en respirar, en el ahora más absoluto.

ANDRE, MONTESQUIEU Y EL FUTURO

Montesquieu paseaba por el salón principal del edificio, con la mirada siempre fija a delante y los ojos claros y muy abiertos. No apreciaba la vestimenta de sus congéneres, la que allá, a finales del siglo XVII, se empezaban a llevar entre la todavía bullente nobleza y aristocracia Francesa. Se sentía demasiado encarcelado entre los pliegues de las rectas chaquetas de gruesas capas de tela.
La Europa en la que se movía estaba ciertamente dominada por el racionalismo, en el cual, las soluciones eran buscadas absolutas e independientes y fuera de cualquier puntualización temporal. Él miraba con envidia el practicismo de la Europa de las islas, habiéndose leido febrilmente a John Locke.
- !Montesquieu, mon ami¡ - le llamó un hombre, quizás más mayor, desde el final de aquella sala, cubierta de mármol blanco con techos abovedados y mientras se acercaba rápidamente hacia él le dijo ¿qué le has dicho al Rey? - sonrió, ¿a quien pretendes darle poder?
- A nadie y lo sabes, Andrè, busco precisamente que nadie lo acumule y trate los asunto con un control total.
Andrè, sonrió y siguió su camino, mientras le comentaba que el poder estaba, está y estará previsto en los futuros, pues el mundo está bien dibujado, y que las nuevas corrientes que surgen en Europa no se impondrán nunca. Mantengámonos alejado de lo nuevo - le añadió, que Usted y yo vivimos muy bien.
- Sí, vivimos bien, pero tras salir de las nieblas de la ignorancia ¿no ansías algo más para los habitantes de nuestra siempre grande Francia?
-Sí, sí, como no, pero recuerda que cualquier cambio es un riesgo. Nuestra Francia está en un momento de gran esplendor, compitiendo con los Españoles e Ingleses en el dominio del mundo ¿qué pretendes?
- Pretendo que debemos elevar a la raza humana al punto aquel que se merece, que lleguemos a los lugares de belleza y sabiduría a los que estamos preparados. El hombre es el centro del Cosmos y como tal hay que pensar en tratarlo.
- Montesquieu, tienes una concepción excesivamente buena de los demás hombres. Has recorrido el mundo, has visto al menos lo que yo, y tras tantas barbaridades, me extraña que todavía pienses así.
- Andrè, seamos tolerantes con los pensamientos diferentes a los nuestros, con las otras religiones, razas, países diferentes. Los hombres hemos nacido para dominar el mundo desde la más absoluta comprensión producto de nuestro raciocinio. Estamos preparados para construir un mundo perfecto y lo primero que tenemos que hacer será establecer una forma de gobierno que sea útil y funcional
- Y ¿cual es ésta?
- La que en el poder esté dividido y no caiga en manos de una sola persona.
- ¿De qué me hablas?
- De dividirlo y que cada una de las partes controle a las otras.

Andrè comenzó a reír. Él todavía no creía en la posibilidad de solucionar pacíficamente y por medio del orden y la razón las diferentes situaciones. El poder, pensaba, era de Dios o de los hombres preparados para ello. Que los individuos, en su generalidad, eran torpes y sólo una clase preparada y privilegiada podía sustentarlo. Montesquieu lo miraba con pena y misericordia pues le traía a la cabeza aquel niño que jamás crecerá ni se realizará. Pensaba y sabía que en la organización, planificación y tratamiento de los problemas de manera puntual, estaba la solución. Despreciaba las grandes doctrinas de la edad media o del renacimiento que todavía buscaban una solución global donde los hombres no fuéramos más que piezas de algo más grande que existía. Practicismo y razón - pensaba y quería él que fuéramos
- Sabes, Andrè, el poder deberá estar dividido en tres niveles, el que sustenta el estado, el que realiza las leyes y los que las llevan a hecho estas. Ahí tienes una posible solución en la organización correcta del estado - así se lo dijo y mirándole se quedó
Las risas de Andrè, resonaron por toda la sala - no paraba de reírse, pero sólo por lo estranbótico que veía en la conversación y no del contertulio ! Mon deu!
- Amigo, sabes que te aprecio y te considero, si no el que más, si unos de los más grandes pensadores Franceses, pero, amigo, olvídate que en Francia dejemos de vivir bajo el mandato de algún Borbón y que el poder sea tal y como me lo describes.
Se despidieron y cada uno se fue por un lado.
Paseando seguía pensando en cual era la capacidad de los hombres para construir un mundo correcto, a través de utilización, metódica y práctica de la razón, pensaba que la ceguez impuesta al concebir al ser humano pequeño e inútil, debía de caer e iniciarse una primera ilustración en la visión futura.

- El hombre es grande - le dijo a la ama de llaves mientras ésta, compungida, apenas levantaba el mentón.


lunes, 21 de marzo de 2016

...de la necesidad de los problemas...



Y como los sufro, los teorizo, los contemplo y trato de subsanarlos en su comprensión.
Los estudio desde el momento de elegir una evolución cultural, en la evolución histórica, que así los trae.
Si problemas y ni accidentes no se avanza conscientemente en la existencia grupal.
Y voy a definirlo en negativo.
- tu positivismo casi me insulta – me dijo aquel amigo, a lo que yo le contesté
- Y ¿cómo pretendes apreciar lo que tienes?, ¿qué valor cualitativo tendrá? , ninguno, creerme.
Los errores, desventuras y demás, son el medio y los asuntos que configuran la vida de las personas, pues tenemos una conciencia que los contempla, y que los sufre.
La superación de las infortunos es la esencia de la dinámica funcional de nuestra existencia.
El modus operanti camino de la realización de los individuos, será y es, el camino entre la superación de las circunstancias.
Las personas sólo nos conoceremos y veremos nuestras dimensiones en situaciones extremas.
Jamás entraremos en ninguna fase de realización navegando en un mar tranquilo.
Las naves por el Mediterráneo, en un día de calma, no son la vida.
Éste es el asunto que configura y da motivo y explicación ante la existencia y razón de ser de estos problemas.
La evolución, superación y avance del ser humano será por el camino iniciado ante circunstancias negativas merecedoras de la superación.,
- ¡ahy!, y yo me los encuentro y me pregunto por qué
- Y yo te digo que desde la superación te llegará la realización.
- Sí, que fácil es la teoría fuera de ellos.
- Cierto.
Que la teoría sea difícil de aplicar y pierda gran parte, sino todo, su realidad total, para convertirse en unas palabras con sentido no más, cierto es.
Pero, ¿qué nos haría tener satisfacciones completas sino fuera los retos, ya sean vitales o banales?
Nada.
Cuando permanezco en la inmovilidad de la inacción por la supuesta incapacidad de la superación de algunos circunstancias o problemas, mi estado anímico se desmorona.
Sin la desgracia, no habría la felicidad, sin los problemas, nada tendría merito al conseguirlo.
Si la vida tuviera una meta y final, consiguiendo un motivo de acción independientemente del estado actual, los problemas apenas tendrían importancia.
Pero no, la vida es solo el camino hacia el final.
En este recorrido habrá que buscar una realización personal.
No hay nada más para la felicidad, nada.
Y esta realización personal, obliga necesariamente a la superación de unos retos problemáticos.
Sin ellos, la vida carecería de sentido, pues no vamos a ningún lugar.
La muerte nos espera sin juzgarnos.
El juez es la noche de aquel día.
- Sí, te entiendo, pero ¿cómo hacerlo?
- Sólo hay una manera y ésta será la capacidad de aceptar los problemas como elementos inherentes, formadores e indispensables para la vida.
-Sí, ¡fíjate lo que me pasó!
- ¡Dolor! Pero nada especial, eso es la vida.
Y me acuesto y me lo repito.
Los problemas no deben de suponer una alteración vital y existencial por son parte formadora de nuestra existencia.
La dinámica del esfuerzo en su superación es el sentido de ella.
El positivismo no es una postura, es la correcta realización de todos estos acontecimientos.
Los problemas me acucian, pero también me proporcionan, producto de ellos, unos momentos de reflexión y de búsqueda explicativa, tanto de su solución, como de su valor y razón de ser.

Sin problemas ni dificultades resueltas, nuestra inquietud, no sería mas amplia que la de un caracol.

jueves, 10 de marzo de 2016

...de la toma de realidad vital de los sueños...



El sueño está entendido gruesamente de dos maneras.
O bien se entiende como objetivo realizable, buscado y seguido, pero difícil, arduo y con muy pocas posibilidades o sino, también se dice y serían las maravillosas imposibilidades propias en el acto de dormir.
Si eres un atleta y corres los 400mtrs, soñarás con ganar en los juegos Olímpicos. Es un sueño posible y realizable según una serie de circunstancias.
Si eres un niño , cuando te vas a la cama o vas creciendo en un mundo que no es, buscas, quieres, o sueñas con una serie de imposibilidades.
Pero pasa el tiempo y los sueños y nuestra capacidad de soñar, desaparece o se minisculiza en ambos sentidos.
Crecemos y perdemos, por la evidencia de la imposibilidad,  los sueños.
Pero, el problema y su solución estriba en cambiar, por vía directa, a los sueños como proyección del sujeto, a un estatus vital, ontológico y formador.
Es decir, que la capacidad de soñar sea un acto formativo, de divertimento, de alegría del sujeto, con la total consciencia ante su imposibilidad.
El crecer nos aleja por motus propio de nuestros proyectos soñados o de las maravillosas imposibilidades propias de la infancia o primera juventud.
Pero no sólo por esto último, sino por algo más grave, y esto es cuando el asunto de soñar se trasforma en un hecho o despectivo o compasivo o benevolente.
La cultura actual, debido a su improductividad e inutilidad en cualquier ámbito propio social, tiene al elemento, constructivo y sin fin, del ejercicio del disfrute de los sueños, talmente apartado.
Parece un monólogo de un idiota por el caldo de cultivo y el aforo al que se dirigiera
Pero no.
La capacidad de soñar es un hecho total y absolutamente perteneciente a las personas y debemos tomarlo como un divertimento realizador.
Y ahora, no quiero parecer un poeta tumbado sobre la luna, sino una persona que utilizando la razón y digo que la entrada en el trance de los sueños no debe de ser anulada.
La sociedad actual nos aleja demasiado en el asunto de mover nuestros pensamientos y razones sentimentales de todo aquello que se separe de lo absoluto e inmediato.
El hecho de tener actos reflexivos, abstractos pero no racionales pueden recibir el calificativo de locuras.
No sé cuáles, pero abogo por la existencia de métodos educativos que den al sujeto la capacidad de enagenarse u obviar la realidad circundante. Esto buscado no con el propósito del relax mental, sino la de actuar en estado puro.
Durante breves instantes sentí como soñaba, pero estaba despierto y pensé lo tan importante que nunca realizamos.

miércoles, 9 de marzo de 2016

España, Gobierno, dinero y el vocabulario

La utilización de términos, conceptos, comparaciones y otras cuestiones que tenemos asumidas y mal utilizadas con toda normalidad, perforan y deforman nuestro subconsciente sin que seamos conscientes de ello.
En España cuando hay algún problema derivado de los movimientos, correspondientes a cualquier lugar, nacionalistas, lo enfrentan, todos, con Madrid, creando una imagen falsa. Si, todos sabemos que no, que Madrid representa a España  por estar nuestro gobierno allí, pero, sepamos que en nuestro subconsciente la palabra Madrid perdura y se convierte en un enfrentamiento particularizado. La tesitura de la solución, no es con Madrid, es con Valencia, o Extremadura o Santander y el resto de España.
El subconsciente es traicionero y al que manejarlo muy bien para dirigir correctamente los acontecimientos.
El siguiente asunto, y también relativo a la nominación de los acontecimientos, tiene que ver con cualquier gasto del estado Español. Estos gastos, cuando son impersonalizados pierden gravedad e impacto. Hay diferencia en decir que le ha robado millones al estado, que decir que tú, con tus pagos al estado, le has construido una casa al político tal en sus sucias operaciones. No le roban  al estado, sino a cada uno de los contribuyente.
- Sí,  claro.
- Ya, pero hay que especificarlo y doblar la gravedad que ya tiene.
Y así,  y no digo banalidades, hay especificar y situar a los acontecimientos para tomar plena consciencia de ellos. En demasiadas ocasiones, olvidamos que el estado somos nosotros.
- Bueno, ¡eso ya lo sabíamos!
- Vale, pero se le da realidad y dimensión cuando se reitera que es tu dinero, que no es una entidad despersonificada de la cual se roba, abusa o se mal administra. No, es tu dinero, el de la bicicleta que no pudiste comprar por a mala gestión del aeropuerto de Castellón y la necesidad de llevarse más dinero mío. Sí, sí,  hay que especificar e insistir.
El acotar y aclarar correctamente de que se habla o que se quiere decir es importantísimo, pue la posibilidad de crear un engaño ambiental colectivo, con la acción de nuestro subconsciente es grande.
Parecen dos obviedades lo que digo, pero el trato repetitivo te hace entrar en el error.
Cuando un político roba, no lo hace al Estado, sino a mi, en primera persona, y que dejen de enfrentar a Madrid con nadie y utilicen el término correcto que es gobierno de España.

martes, 8 de marzo de 2016

….de las razones comparativas...



Y me produce una gran alteración, a bien por su tremenda estupidez o su mas inmensa torpeza, sus actos.
Leyendo unas noticias, observe que no paraban de dar cifras completas y con estas obtenían las conclusiones.
No se, ya les digo, si son tontos o si con mala intención lo hacían (esta mañana lo he leído) pue no es muy difícil aprender que la cifra solo tiene sentido dentro de un contexto numérico, en el cual, las comparaciones con las otras, le dan el sentido cualitativo que esta gente busca. Si, lo califican, pero sin realizar una inserción dentro de las cifras generales y la adjetivan como les rota y si sentido.
Seria, algo así, como afirmar (me invento las cifras) que el paro en Alemania es mayor que Haití ¿cómo?   pues en Alemania hay 1millon y en Haití 950.000 parados. Es  ejemplo exagerado pero ilustrativo.
Si, será cierto que en Alemania hay un numero mayor de paraos, vale, pero su población multiplica por 20 la de Haití, con lo cual pasa, teniendo estar razones comparativas, de ser un 2% en Alemania a ser un 50% en Haití.
Así, con ejemplos menos fragantes y más  escondidos, somos insultados directamente por los medios comunicativos, que más  o menos, todos pecan de sensacionalismo.
Existe la razón , es decir la comparación entre las totalidades y los miembros afectados.
Dos de cada cuatro y cuatro de cada ocho, es la misma circunstancia y la misma razón, pero las totalidades tomadas para describir como dos y cuatro son falsas sin situarlas.
Pues leyéndolos periódicos me encuentro muchísimas cifras muy mal tratadas que deforman totalmente las circunstancias.
Las cifras sino están insertas en la totalidad, no describen nada.
Sin la comparación  correcta las cantidades carecen de explicación cualitativa.
tampoco es mayor necesariamente vender un 50% de lo publicado que un 35%, pero este sentido buscado se cae por los suelos cuando sabes el numero de elementos  publicados, será que esos 35 por ciento  tripliquen al 50 por ciento anterior.
- Pero eso es evidente
- Si, pero no se especifica como tal, siendo evidente para ti, pero no para mi y otros, en ciertos momentos.
la capacidad que tienen las cifras de engaño y trasformación de la realidad son máximas.
Este es otro aspecto a pulir, a la espera que tengamos un medio de comunicación totalmente objetivo y sin ninguna intención más  que la de describir correctamente la realidad.
- Bueno, pero uno no puede huir de sus principios.
- No,  un Periodista, puede y debe hacerlo a la hora de trasmitir toda información.
- Bien, pero podrá dar mis opiniones como tal periodista que soy - me dijo algo alterado.
- Si, por supuesto, pero sólo en los artículos de opinión. En lo demás describir correctamente.
Difícil me es aguantar tanta subjetividad e información interesada.
!dos planetas diferentes a años luz, me los encuentro en dos periódicos situados a apenas un palmo en el expositor del quiosco!

sábado, 5 de marzo de 2016

...del gran engaño...



Las tácticas deshonestas y traicioneras para engañar de manera legal al consumidor son habituales y normalizadas. El mes pasado se me ocurrió, puesto que lo necesitaba, aumentar los Gigas de Internet en el móvil tras escuchar el anuncio de la compañía con la que trabajo...”recargue por seis euros una Giga de memoria para este mes...ta-chan, ta-chan”, y yo dentro de mi inmensa inocencia y sin ser consciente de que harían cual acción posible para sacarte dinero, estos señores, legales pero ciegos por los beneficios, sin mi permiso y sin que fuera especificado en ningún momento durante la charla con el locutor que me asistió, me encuentro que al mes siguiente volvieron a hacer el mismo proceso y me cobraron el falso e inventado mes en el que no estaba interesado.. Yo solo contraté para el mes de enero y como tal así se lo dije al interlocutor de la “no dicha” compañía (es una compañía en concreto, pero poned el nombre que queráis y el mensaje sigue siendo el mismo). Tuve que llamar para darme de baja de ese servicio que en ningún momento me lo vendieron como tal, es decir fijo...”si quieres aumentar este mes (éste, éste, éste..) por puntuales necesidades y ...,bla, bla, bla....”, engaño a todo trapo, sin fin y sin frenos.
- Hay que actuar como si fueran enemigos – me repitió
- Eso conmigo no va, así pues, más engaños contaré - respondí
- Bueno, Alberto (así me llamo), esto es una normalidad y tú debes de calcular estas maniobras – me dijo aquel, a lo que yo, algo molesto, le dije-
- Espérate y no me digas lo que no es. Esto es una pequeña trampa por todos admitida y soportada. Seguro que alguna irregularidad jurídica han cometido conmigo y, en cuanto a su moral, la piso, pues por el suelo y abandonada la tienen, cuando paso por alguna de sus tiendas. No me pienso resignar aceptando como tú, este acto dentro de la normalidad constructiva y social.
La sociedad actual vive absolutamente falseada por unas actuaciones mercantiles.
La normalidad es un acto tremendo de engaño.
Para vender no se piensa en el objeto de ventas, se piensa en el comprador, es decir, la máxima potencia será convencer al sujeto , como fuere , para que compre el objeto, más que el objeto en si.
No es una crítica a ningún sistema político, sino a las costumbres y modos que hemos adquirido ante el mercado amoral en todo el mundo.
El problema no está en vender y ofrecer tus productos, necesaria acción, el problema radica en hacerlo bajo estos margenes de actuación. Es decir, legal, pero deplorable y vamos camino de desmontar la paraeta, si, no se cruje y destroza con estos modos y permisos.
¿Se reunirán y calcularan las palabras exactas para que sin cometer ninguna ilegalidad te arrastren – repito, te arrastren allá donde ellos quieren?, ¿juegan, de forma maquiavélica e interesada?,
Sí, seguro. Sucio, muy sucio. Sabed que no hay mayor mentira que las verdades a medias.
¿Se reunirán para realizar un estudio y acción psicológica para publicitar un producto de tal manera que utilizando argucias te enamores, sin quererlo del producto?, ¿Utilizan tu psique para trasformar tu voluntad?
Vamos, también. Debían de estar contemplados como delito estos abusos psicológicos al nivel publicitario generalizado.
¿Cinismo?
Su mayor y mejor definición y momento. Hacer acciones inmorales, saberlo y sentirse orgulloso y triunfador por su resultado. Lo máximo. Cinismo y además de muy mal estilo.

Pero no os equivoquéis, no hago una crítica al mercado, sino a los buitres que en el se mueven y para los que los ciudadanos no somos mas que carroña que rapiñar.

...cuando los barcos no colman mi felicidad...



Y aquella magnifica persona que podía hacerlo, lo expreso en tono irónico pero aseverativo.
- ¿Qué me puedo comprar un barco?, sí, será otro barco, así como otra casa si se me antoja, pero lo material no me da la felicidad, amigo, es insaciable.
Claro, me hablaba desde la trampa de los que ya tienen, pero lo hacia con franqueza y él sabía lo que yo le decía.
A determinado nivel, sería de tontos negar que el bien material da la felicidad por puro hecho comparativo, pero superados estos primeros niveles de pobreza, hay factores bastante más importantes camino de la siempre supuesta y mal definida felicidad.
El equilibrio en tu alma no necesita del dinero y es un estado saciable, estático y aparcado de los nervios de la ansiedad y la gula en la lujuria del consumo.
Y me lo digo, y me lo repito, y me obligo a seguir mis palabras y pensamientos y buscar unas satisfacciones como persona que sólo dependan de mis intenciones propias y personales a las que pueda llegar con mi mente y no necesite nada exterior.
La felicidad endógena, propia del sujeto, en el camino que no necesita nada exterior, exógeno.
Comprendo y entiendo a los Anacoretas, a los Huraños, a los Retraídos, sin compartir sus decisiones, ante la búsqueda de la felicidad en un marco interno y sin estar sujeta a vacilaciones, variaciones y cambios exteriores.
Estas posiciones sólo les encuentro razón de ser, las entiendo ante la huida y entre los valores, formas, motivos, movimientos y maneras de la sociedad actual.
La felicidad ha pasado a ser una mentira.
Nos dicen y nos enseñan el camino hacia el bienestar y felicidad. Es supuesto y falso. Quieren engañarnos ante sus intereses. ¿Engañarnos?, sí, es su único motivo y fin. El problema estriba en cuanto ellos que lo hacen y nosotros que lo sufrimos no seamos conscientes de este engaño normalizado. En el afán por vender les hace cometer errores morales que siendo conscientes del problema para la humanidad, quiero pensar, que jamás harían. En el teatro de la vida, todos actuamos en una gran comedia.
Se encargan de definir ontológicamente al sujeto y nos decirnos qué es lo que necesitamos.
¡No!, ¡que no nos dominen!, y esto sólo será posible en el caso de poder conseguir la felicidad en el aislamiento, mental y espiritual.
Es este estado Utópico, pero pongo mi vida en juego ante la seguridad de mi opinión en cuanto a que te dará, nos dará más felicidad, una conversación con gente con inquietudes compartidas, sobre el sentido de aquello que nos rodea que aquel viaje en barco del principio.
¿Sí?, ¡Bien seguro!, el problema estriba en que es un camino difícil, sobre todo porqué la sociedad no será una ayuda sino un obstáculo y no te va ayudar ya que no le harás ganar dinero a nadie, siendo, además una lucha en contra de la fuerte corriente de los indices de la IBEX.
No me cansaré de repetirlo, pues lo sé, que la satisfacción humana, no está en la materia, pues tengas lo que tengas, siempre habrá algo mejor y esto lo querrás.
No sé como conseguir esto de que os hablo.
Los propios mecanismo de relax tanto físico como mental, podrán relajar mi cuerpo, incluso mi mente, pero no me llenan y me traen la felicidad.
Ésta vendrá a mi lado cuando, estas conclusiones, principios, verdades que sé, mi alma las asimile y sea ciegamente consciente del camino correcto. Esa consciencia que te conduce, sin esfuerzo, hacia la verdad y lo propuesto.
Vivo y vivimos enajenados en la sociedad y estas alusiones pasan a años luz por los axiomas constitutivos de la sociedad actual lo cual aleja nuestra comprensión, negándosela, totalmente a algunos individuos.
Cada vez necesito menos mentiras y traiciones materiales y cada vez siento menos ganas de que el mundo me necesite para comprar sus mentiras y venenos.
Es un largo camino en el cual, mi inicio es igual que la nada, pero mi convencimiento de que es el camino, aumenta, y mi ansia y búsqueda sigue.
Como el mundo actual está infectado de personajes que no tienen la más mínima intención de comprender tus palabras, sino simplemente utilizarlas en tu contra, aclararé que no hablo de andar desnudo por la avenida. No, la mejor manera de llegar siempre es la discreción. Hacer esa acción escandalosa sería entrar en su juego con la negación de unos principios en el mismo marco que yo critico.
La estabilidad y paz mental debe de estar por encima de modas estéticas y éticas con las que nos devora la sociedad.
Mis gritos de libertad ante los mareos de la incomprensión se oyen desde la lejanía.
Y ¿sabéis por qué yo no comprendo?, porque me lo pregunto y lo investigo, tal y como debíamos de hacer todos.
Aquel que protesta, esta totalmente calificado con una idiosincrasia propia impuesta desde los que le rodean. Desde el exterior y con maquiavélicos y ruines intereses.
No nos dejan sitio para ser tú mismo.
Te invaden el terreno y cuando llegas ya te han metido en aquel lugar aconsejado, usual, normal, encajado y acoplado, en una mierda que nos rodea y tenemos totalmente asimilada.
Disfrutamos nadando entre ella y su putrefacción.

¡oh!, cual dolor de soledad pues me siento totalmente identificado en estas palabras que leéis.

jueves, 3 de marzo de 2016

DESNUDÁNDOSE EN BUSCA DE LA LIBERTAD



Y le insistía en que fuera a corazón descubierto, a lo que él se resistía a toda continuación.
- ¡Pero qué quieres!, ¿acaso tú no sabes donde estás? - decía nervioso y alterado.
Marcábale con su tranquila mirada e insistía
- ¿Buscas algo, un poco de verdadera felicidad?
- Sí, igual que todos.
- Pues acéptate y desnuda tu persona a los que te rodeen.
La naturalidad con la que expresaba sus pensamientos, le introducían más en un suspiro místico, que en un  tema racional, cuando hablaba de la felicidad completa y temporal de las personas.
- Me estas pidiendo que renuncie a lo que soy y he hecho.
- No amigo – le dijo sonriendo desde la distancia- no eres más que todo aquello que los demás quieren que seas. Estáis todos atados y condenados a no ser vosotros mismo. Abre tu corazón sin miedo y liberate de tu máxima arma, que es tu corazón cuando permanece perdido y marginado en las profundidades.
- ¿cómo sabes que no soy lo que ves?
- En la mirada de tus ojos y el tono de tu voz, siento los pequeños coletazos de libertad luchan desesperadamente por escapar.
- Escapar, ¿de qué?
- Abre tus ojos y date cuenta de los pocos, cuando no decir ninguno que sea en la actualidad tal y como es. Poca gente conozco y aquellos provocan una atracción y empatía tremenda porqué, al fin de cuentas, todos lo queremos y lo buscamos así, pero pocos tienen valor.
-¿será la liberación de mi alma?
- Y realización de tu persona.
- Y ¿qué hago?
- Lo diferente, lo particular, lo distinto, es decir, tu persona como unidad y singularidad, siempre, sin miedo y sin agresión. Te construirá más sentirte un perro verde que ser una pelota más del futbolín. Somos más puntualmente distintos, que iguales en búsqueda de la unidad.
La miraba con los ojos rasgados y algo entre cerrados. Dudaba de sus palabras. Le parecían las usuales, en su caso, de una mujer soñadora. Pero su cara y mirada de sinceridad le hacía dudar, preguntar y continuar.
- ¿Tú lo hiciste?
- Sí, hace ya algún tiempo.
- Y ¿qué paso?
- Que me conocí, ya de por una vez y comencé a estar a gusto dentro de mi misma. Dejé de esconderme y la felicidad escaló por cada una de mis costillas hasta mi cabeza. Dejé de ser una actriz en la escenografía de la vida de los demás a ser la protagonista de mi obra de teatro.
- Bien, pero difícil tiene que ser empezar.
- No lo dudes
Trataba de alejar el efecto tremendamente amoroso y dulce que provocaban la pronunciación de sus palabras y entender que toda esa dulzura y amor, no eran producto más que el cabalgar, entre limitaciones e inutilidades, pero en el caballo de la libertad.
- Lo sufrí, hasta llegar al punto en el que nadie pudiera decir nada de mi que yo no hubiera dicho, ni ninguno sabrá algo sobre mi persona que en mi propia aceptación yo no supiese. El comprenderse supone ver la realidad de ti mismo.
Las dudas sobre el hecho de aceptarse, le dominaban. Casi le sonaban a utopías inllevables las palabras de ella, además de exigir una lucha y ruptura total sobre lo que en la actualidad, supuestamente, es lo normal, correcto y provocador de la felicidad. Sus dudas le rodeaban pero entre el olor de la verdad se ahogaba.
- ¿Y tus bonitos ojos, hermosa?

- Son producto de la sinceridad, guapo. 

miércoles, 2 de marzo de 2016

...de la forma supramaterial de la voluntad...




Si queremos buscar una característica sobre la cual buscar y basar nuestros estudios sobre la pura Ontología del ser humano, entonces, debemos estudiar la voluntad, como único hecho diferencial que no se encuentra en ningún otro lugar más que en las personas y que no tiene ninguna necesidad de vinculación , para su presencia, de ninguna entidad material.
Todas las demás característica humanas, pueden encontrarse, en mayor o menor medida, en los demás seres vivos.
Es más, mil detalles sacan a la voluntad de cualquier ámbito que no sea endógeno al sujeto.
La voluntad es de esencia supramaterial y define y caracteriza a las personas.
Los impulsos, afecciones, deseos y otras actividades sentimentales y sensitivas que realizamos las personas, tienen un origen biológico ante la presencia de elementos químicos o huellas eléctricas, en el cuerpo o en el cerebro.
La actividad de razonar sería también producto de unos caminos operativos ya aprendidos, por estudios y experiencia, y que te llevan a la correcta solución de problemas.
La razón puede tener una estructura material y sino veasen los PC
Sin embargo, el acto voluntarioso, pertenece única y esencialmente al espíritu conformador de la persona.
La lucha contra los vicios mediante un acto voluntativo, pone de manifiesto su especial naturaleza al tener que luchar contra unas circunstancias físico-biológicas desde una situación diferente.
No hablo de la Voluntad entendida como fuerza cosmológica, tal y como fue concebida entonces.
No es un estudio Ontológico de la Voluntad tratando de explicar su origen y procedencia.
Es la aceptación de la Voluntad como acto propio, único y no material realizado por las personas.
Y he aquí el comienzo.
Es un hecho apenas contemplado y debatido, pero es bastante fácil deducir, la especial naturaleza de un acto contra los impulsos vitales.
La persona que realiza este tipo de acciones estará enfrentado dos partes constitutivas de su mismo. Tendrá la lucha entre las diferencias ataduras bio-fisicas, por todos conocidas y aceptadas contra la parte que tiene una existencia, con efectos, pero no ubicable ni situable.
Hay una serie de elementos químicos, naturales o artificiales, que provocan unos procesos nerviosos que explican directamente cierto comportamiento, lo mismo e igual que ciertos hechos repetitivos pueden provocar caminos entre las conexiones nerviosas que expliquen las reacciones y que les dé, una cabida material.
Pero la voluntad no.
No hay ninguna sustancia no estado físico que aumente o disminuya nuestra voluntad propia.
Sólo queda la salida de una existencia extra material.
Y si aceptamos esta salida de forma cognoscitiva y metódica, el campo estudio en busca de respuestas concretas sobre nosotros, se precisa y define.
Es parte formativa de nuestra persona y por aquello trabajamos con ella, la potenciamos o la disminuimos. Está, actúa y funcionamos con ella. Pero ni es ni responde a ninguna ley natural en sí.
Si buscáis un elemento sobre el cual realizar un estudio propio Antropológico, ir a la Voluntad, pues sin esta parte formativa extramaterial, el estudio de las personas siempre estará a la mitad.
En ocasiones me cuesta entender como no le damos importancia a un hecho tan trascendental, importante, definitivo y definitorio al momento de estudiar y analizar al ser humano como tal.

Lo no conocido, no implica su imposibilidad.