jueves, 11 de febrero de 2016

EL CAFÉ Y LA LIBERTAD



- Pero, si no podemos deshubicar a las personas, ¿dónde queda nuestra libertad de actuación al estar encasillado en unos márgenes fijos?
- Bien, vale, y te digo ¿ tiene algún sentido hablar en términos de personas deshubicada?

En silencio se quedaron los dos mirando al barman pasar con una envidiable tapa de bravas que apunto les hizo olvidar el nudo de la conversación.

- ¿Me estas diciendo, Andrés, que nuestra propia naturaleza nos lleva a la esclavitud?
- Es un silogismo leve, un modus ponen fácil, pues si el ser humano es un ser social, y la sociedad es esclavitud en el comportamiento, la conclusión es la esclavitud de las personas.
- Bien, la figura lógica, Andrés, es correcta pero las conectivas  no. Una sociedad bien construida no tiene por qué ser esclavista de personas.
Alberto, que era el más introvertido y huraño del café, que tenía una relación franca y buena para con ellos, y que rara vez salía de su metafísica en las discusiones, entró en ésta, haciendo más ruido que un  elefante en una cristalería, y les dijo
- Bien, amigos, escuchando estaba, como en otras ocasiones y os pregunto, ¿qué acciones prácticas ponemos en marcha para corregir la esclavitud social?
Sorprendidos se quedaron los dos al oír intervenir sin ser aludido y, además, buscando una respuesta práctica.
- Alberto, pienso que es un camino sin salida y que todo propósito y propuesta será cíclica y siempre será un bucle en su respuesta,  pues siempre volveremos a la pregunta – le dijo Andrés
- Andrés,  a ti, también te pido practicidad – le dijo bajando lentamente la cabeza y señalándole con el dedo.
- Andrés, Alberto, os voy a enseñar, no necesidades gnoseológicas sino imposiciones formativas. No podéis quitarle al ser humano nuestra libertad, es un elemento supuestamente constitutivo. No la neguéis con tanta facilidad pues recordar que sin libertad, no hay responsables.
Permanecieron los tres en silencio mirándose, justo al momento que pasaba Carolina por su lado que resoplando y moviendo la mano.
- ¡me voy rápido que no quiero que se fundan mis neuronas! – dijo sonriendo. Tenía una sonrisa preciosa.
Pasó rápido y se perdió en la lontananza de la madera trabajada y curtida de la barra.
- No sólo tendríamos que hablar de cómo construir la sociedad, pues además habría que hablar del comportamiento moral. Sea cual fuere el sistema social sin educación no hay solución. La sociedad es un elemento constitutivo. El ser humano no es nada fuera de ella – dijo Pedro frunciendo el entrecejo.
- Entonces ¿deberíamos de tratar de definir qué es la libertad para aproximarnos lo más a ella posible, dentro de estas cuerdas que socialmente nos atrapan? – inquirió Andrés  a lo que Alberto carcajeando dijo
- ¿quieres venirte conmigo al taller de la metafísica? , ¡la libertad no son conceptos!
- ¿Qué es, entonces?,- le preguntó Pedro quizás un tanto altivo
- Acción y acción,  donde da igual sus motivos y verdades.
- Es decir – apuntó Andrés,  que independientemente del motivo causante último de la acción, es el hecho que el sujeto sienta la elección como suya.
- Andrés - algo alterado inquirió Pedro - ¿me dices que también hay libertad en engaño?
Alberto volvió a carcajearse y tranquilamente volvió a su rincón. Tal que esto y a la par, entró Vicente, gestor general, diciéndoles que era la hora de la reunión. Mientras se levantaba, se decían.
- ¿Eres consciente del vacío que propone aceptar la libertad en el engaño, Andrés?
- Pedro, la libertad en el engaño no es la antinomia de la verdad ontológica,  puede ser el camino de la realización.
Seis o siete del café salieron juntos, trabajadores de la editorial.
Ellos iban los últimos,  pues Pedro meditaba sobre la posible realización en un acto y hecho defectuoso.

Alberto


miércoles, 10 de febrero de 2016

LA COMUNICACIÓN (Cap. 25)




La corta fila de hormiguitas subiendo en una corta, rítmica y ordenada hilera, fueron llegando a la parte alta, al lugar del encuentro.
A Boris y Carolina les había costado un tiempo normalizar su contacto, fluidez en conversación, planes conjuntos y otras maniobras propias de la vida en grupo y en común. Pensaban que siendo dos les costaría menos hacer, traer y conseguir la comodidad de aquellos que allí venían.
Vieron llegar al primero. Su nombre era Xaqui, y aun tantos años pasados, pero sin el contacto cotidiano ni mensual ni anual con ninguna otra persona, mantenía el meloso acento Argentino. Se plantó ante ellos. Ansiedad, descolocación, ausencia, espera, no podía abrir la boca para hablar con otra persona.
- En la lista dice que Usted es Xaqui – le preguntó Carolina-
Trató, firmemente de contestar, pero tal era el impacto de estar con humanos, de nuevo, que apenas balbuceaba los intentos, hasta que lo consiguió.
- Sí – contesto temblando de emoción a la vez que sonreía tras darse cuenta que aquello era una realidad.
Temblando, pero con los ojos vivos, se puso al lado de ellos, a la espera de los demás siete compañeros.
Los seis siguientes no dieron manifestación de apenas ninguna emoción. Estaban totalmente inducidos y enajenados. Sus mentes no pudieron aguantar las circunstancias y explotaron en una inconsciencia y servidumbre total. Los ojos vacíos, la mirada perdidas, los movimientos secos. Se presentaron con facilidad y fueron esperándose unos a los otros. La décima era una mujer y también tenía vida en la cara. Valiente, puesto que más que sorprendida se la vio interesada, exploradora y conclusiva. Tuvo los mismos problemas para hablar y a pesar de sus particularidades, también se la notaba sorprendida, emocionada e impactada. Era Alemana, Fryda. Todos, en 260 años, dominaban suficientes idiomas para comunicarse correctamente en todo el planeta.
- Hola, mi nombre es Boris y el suyo Carolina, y ¿el tuyo?
Los individuos con sus mentes vacías, no tuvieron dificultad alguna para presentarse y al momento comenzaron a recorrerse de arriba a abajo el observatorio para conocerlo y poder empezar a trabajar rápido. Debían de seguir el plan de trabajo de Boris, pero pensando en la complicidad de todo el equipo le había dado unas características que ahora debía de modificar.
- Boris, me parece que los únicos dos que están en capacidad de desarrollar el orden y desarrollo correcto con argumentos creativos son Xaqui y Fryda- ellos sabían que les estaban escuchando, pero ya hablaban dentro de su teatro constantemente.
- Sí, Carolina, perece ser que las situaciones han traído la enajenación mental de los otros seis. Serán puros obreros a nuestras ordenes. Espero que así lo entiendan también los visitantes – miro, inconscientemente hacia el techo, esperando alguna reacción lejana pero próxima y dominante a raíz de su comentario-
Les fueron enseñando sus instalaciones, tanto de estudio, como de mantenimiento, así como todo el sistema tecnológico. Tanto a Xaqui como a Fryda les estaba pasando lo mismo que a Boris y a Carolina, es decir, iban superando el impacto primero y la alegría de la compañía se hacia patente cada hora. Impactantes las primeras horas y días. No se había vuelto locos o enajenados ninguno de los cuatros por su gran dureza y resistencia mental
- ¿Nos habrán elegido a todos por ello? - preguntó Carolina.
- Yo creo que sí, y además, se ha visto que hasta ellos, vosotros, pueden equivocarse, seis no han podido aguantarlo. Seremos inferiores tecnológicamente pero igual os podríamos enseñar algo - poco a poco iban refiriéndose directamente a ellos.
- Es decir, que no se puede contar para nada con los otros seis.
- Sí, para realizar asuntos y labores mecánicas y que nosotros les mandemos para realizar el proyecto de estructuración.
A las tarde, tras acostarse lo demás, los cuatro elegidos supervivientes se quedaron solos en la sala principal. Hablaban y hablaban y así estuvieron sin sacar ninguna idea clara ni ecuánime durante una semana al menos. El desajuste por el encuentro era máximo, sus funciones cognitivas alteradas, su perdida de la realidad momentánea también, se fueron calmando pero su vida había dado una vuelta muy amplia como para enfilarla pronto.
Pasados unos días, la puesta en común de los proyectos comenzó.
Aquella misma primera tarde de trabajo en equipo para la creación de estructuras y protocolos, Carolina, invito a Fryda a dar un corto paseo de relax. Se fueron contando sus propias vidas en aquellos dos siglos hasta entrar bajo la sombra de la privacidad de la antena parabólica. Carolina le explicó el por qué de aquel lugar y le dijo el poco tiempo que debían pasar allí abajo, con lo que la comunicación de la información sería lenta.
- Fryda, los podemos echar
Tembló y tuvo que apoyarse para no caerse
- ¡cómo, cómo!
- ¿Sabéis el objetivo de las burbujas?
Tenían prácticamente la misma información. Eran mentes abiertas y lúcidas que habían investigado y llegado a las mismas conclusiones desde la distancia.
Impactada salió del paraguas mientras y siguiendo la mentira que Fryda como Xaqui deberán empezar a dominar, comenzaron a hablar de la maravilla de mundo, lleno de felicidad que les habían montado.
Xaqui se desmayó y lo tuvo que sacar Boris, hasta llevarlo al sillón de la sala.
- ¡Qué me has dicho!
- Te estaba hablando del número total de habitantes que pueden acoger aquellas burbujas y calculando el numero total para almacenamiento allí.
- No, no, Boris – los ojos de Xaqui daban tristeza y pena, por un momento pensó en que sabían como tirarlos - ¿sólo eso?
- Sí.
Algo mas, discretamente, lloro, hasta que volvió a su buen grado de colaboración y validez.
Ya verían como se lo dirían a Xaqui, pero ahora, y tras el accidente ocurrido abajo de la antena, no seguirían con la comunicación de los planes finales hasta dentro de varios días. Iban a trabajar los planes de los invasores y darse la esperanza de la compañía humana.
En la máxima tranquilidad de trabajo, mientras preparaban todos los elementos y partes alimenticias para la población, lo voz surgió de la nada.
- Dentro de 26 días todo tendrá que estar terminado y comenzaremos el traslado y la asociación.
Tal y como empezó, acabo.

Esa misma noche comenzaron a trabajar y esa mismo día por la mañana, le comunicaría la verdad a Xaqui, allá, bajo la sombra de la antena.

EL CAFÉ Y SUS ARREPENTIMIENTOS


- Y cuando me vi arrepintiéndome de mis palabras, me dije que nunca más ocurriría.
- ¿crees que hablas demasiado? - le preguntó Pedro interesado.
- No amigo, el arrepentirme de haber hablado.
El día bonito. Buen clima, meteorológico, en el trabajo y en casa. Acercándose el verano, los colores claros iban ocupando su lugar y el sol comenzaba a entrar en el café en aquellos ángulos que tan prohibidos tenía en invierno.
- No te entiendo. Nos equivocamos, nos corregidos y nos decimos que no teníamos que haber hablado.
- No me entendiste, parece que nos hayamos conocido ayer.
- Yo afirmo, tú me corriges y ya comienzas a contestarme, bueno, puntualiza más.
- habló de la dificultad de aceptar nos tal y como somos y su complicado momento de aplicación.
- Continúa.
- Si tu persona, no sigue los cañones rígidos y propios a todos los niveles en el mundo social, corres el riesgo de decir alguna afirmación totalmente desubicado, no por su falta de validez, sino por la descolocacion teatral.
- ¿Me quieres decir que huyes de ti mismo cuando te ves desituado con tus respuestas, afirmaciones y comentarios?
- Sí, esa es mi primera intención con el comentario.
En aquel momento entró por la puerta del café,  Carolina, la directora del personal. Era muy alegre, simpática y agradable. Sonriendo a medida que llegaba les dijo
- Mira que todos los días me preguntó cómo  dos hombres tan diferentes pueden mantener tan enormes conversaciones - les dijo, mientras pasaba por su lado camino de allá donde fuera.
Rieron los tres
- Bueno, a parte de nuestras grandes empatía y coincidencias, disfrutamos, más que nada de nuestra conversación - la plaza hubiera ovacionado.
- Sí, además.....
Andrés calló. Iba a hacer un comentario primero sobre lo necesario que es el uso correcto mental y lingüístico y además de disfrutarlo lo consideraba constructivo en cuanto a los futuros usos y mecanismos generales del funcionamiento mental y también  Te da......y aquí también calló sus pensamientos pero continuó
- Sí, y además,  también escuchar a Pedro es enriquecedor y sabio y así,  aprendo.
Se despidió alegremente y moviendo la mano se despidió. Era tremendamente estilizada toda ella.
- Ya nos conocemos y a ver, ¿por qué te has corregido?
- Porque iba a caer en la trampa de hablar para oídos sordos y las miradas lejanas. Me hubiera arrepentido del pequeño discurso. Me faltó nada para hacer una pequeña y escueta reflexión con la que luego me califican. No sé como actuar. Si tirar todos los trastos por la borda o permanecer en mi sitio y más bien cayadito.
- Poco te puedo ayudar. Eres un hombre un tanto especial en los asuntos que te inquietan. Por lo demás no tienes mayor diferencia. Ahora bien, déjame que sume y atento, el arrepentimiento pienso que no es por haber dicho aquello, sino por no decir siempre aquello qué tú piensas indiferentemente estés  allí y con quien . Arrepentirme de tus palabras, no por el contenido, sino por la diferencia, mal camino, amigo.
Andrés escuchaba a Pedro por la enorme e inmensa sencillez del razonamiento y rara vez digavaba con lo imposible, especialidad de Andrés.
- ¡cómo me gustaría tener la mitad de mis inquietudes!
- Tampoco te creas muy diferente - le dijo guiñándole el ojo- lo único que lo hace más patente es que tú lo cuentas. Todos tenemos un poquito de todos aquellos síndromes que en tu persona encuentres.
Carolina volvió a pasar por donde vino y le dijo
- Pedro ¿puedes subir conmigo un minuto, te necesito otro momento más? , Andrés, guapetón, te lo robó.
Intercambiaban sonrisas, mientras Andrés se quedaba pensando en que lo de guapetón ha sido por ser el más joven de los dos.....

martes, 9 de febrero de 2016

LA COMUNICACIÓN (Cap. 24)




El por qué habían elegido al ser humano y no a otros animales como suministro de CO2 intrigaba a Boris. No era una conversación prohibida ni comprometedora con sus planes así que la mantenían abiertamente y con tranquilidad.
- Yo creo que es un tema de investigación – le dijo Carolina mientras dibujaba unos planos numerando en ellos los pasos, tiempos y movimientos-, somos para ellos y sin duda unos minúsculos seres con los cuales querrán investigar las formas de vida más primitivas que pudiérase que ellos también tuvieran.
Carolina seguía siendo más proclive a desarrollar especulaciones atrevidas.
- No, Carolina – le dijo moviendo el dedo mientras subía las escaleras hacia su mesa de trabajo en la parte más alta del observatorio - si tuvieron capacidad para venir, ni una minúscula parte de información se les hubiera escapado tener aun siendo desde la distancia.
Tras la visita a la burbujas, estuvieron un par de días muy excitados por lo visto. A penas habían hablado de nada pero aquello les dejo fuera de su consciencia durante algún día. Aquella gran felicidad les subía, como una gran duda, en espiral desde los pies y por todo su cuerpo.
- Pero¿tú viste autentica felicidad?
- Sí, y mucha - le dijo Carolina a Boris clavando sus negros ojos en los de él.
- ¿Crees que algún día, los visitantes, nos explicaran de manera directa sus motivos? - comento Carolina, mirando al limpio y de piezas de mármol del suelo, con un tono discreto, de melancolía en su expresión.
- Lo dudo muchísimo, pero deseo con todo mi corazón que así lo hagan. Mi alma me duele por varios motivos, pero entre otros, por el desconocimiento.
- Y ¿viviremos para siempre?
Ahora si que se miraron con interés y detenidamente. Parecían estar investigándose. Vivirían siglos juntos. Estos días estaban siendo maravillosos. Tras tantos años sin hablar ni relacionarse, el mundo había cambiado de color para los dos.
En ese momento y sin más motivo que ninguno, se oyó la voz de un visitante, de alguno de ellos, o de él – decía Boris.
- Mañana tarde, 17'30, vendrán a este observatorio los formadores, junto a vosotros, del equipo responsable del traslado a nivel mundial y la reagrupación de los individuos.
Y tal y como empezó, terminó.
- Bueno Boris, habrá que preparar todo el material de trabajo que llevamos semanas arreglando.
Se estaban acostumbrando a vivir en la mentira de sus conversaciones. Ya, casi todas las palabras y sus correspondientes situaciones, tenían ya una lectura diferente y personal. Boris seguía trabajando apurando los supuestos colorantes para colocar a los participantes en los diferentes grupos de felicidad. Eran inconscientes de su verdad y esclavos de las voluntades externas, pero – Dios mio- se decía Boris, temblándole la voz de emoción- son felices.
- Los estudios de capacidad cuantitativa en las estructuras formadoras ya está terminada, la formación cualitativa de los movimientos grupales humanos, están casi acabados, pero necesito alguna puntualización más por su parte.
Se miraron los dos. Debía ser la primera vez que ellos, en un asunto de su trabajo, tenían que hacerles alguna pregunta referente a éste. ¿Y la comunicación partiendo de ellos hacia los visitantes?
- ¿tenemos que hablar solos aquí y esperar a que se apiaden y nos hagan caso? - Carolina tenía mucha fuerza y pasión por vivir, pero comenzaba a sentir demasiado odio hacia los extraños visitantes.
- Dudo mucho que tus prisas y pasión les importen más que nada.
- Sí, vale, pero me estoy cansando de vivir en la resignación del desconocimiento.
Levantó las manos y mirando hacia la cúpula abierta del observatorio dijo gritando
- Por favor, por favor, ¡sacadme de este impás de siglos!
Tras este movimiento, miró a Boris, le dió la espalda y se fue. Boris, frio y calculador, sabía que no le valía de nada la desesperación y siguió allí con los colorantes.
Al día siguiente, tras sus trabajo matutinos y repetitivos que los mantenía mentalmente vivos, esperaron en el máximo silencio y tranquilidad la llegada del resto. No había nada vivo y la inmovilidad era total. Los minutos en los que ellos estaban parados, todo el mundo moría con ellos.
Tras comer aquella comida sintética y plástica salieron al balcón externo de la cúpula y comenzaron ver llegar a los aparatos voladores. Ocho, de diferentes lugares y con un orden, lapso y lugar de deposito.
Se miraban y sonreía como si estuvieran felices, o enamorados, pero los dos sabían que era mentira, al menos lo primero.
El primer elegido ya había subido a mitad de la montaña y podía distinguir a los dos del observatorio. Movió la mano para saludar y Boris y Carolina y estos le devolvieron el saludo. El hombre cayó de rodillas y puso su cara entre las manos.
Los sentimientos estaban a flor de piel. Tras años en la rutina del mayor abandono, estaban teniendo contacto humano. Carolina lloraba y Boris miraba desde la distancia, desde la incomprensión y con la necesidad de actuar.

La escena se culminó cuando como hormiguitas, todos uno tras otro comenzaron a subir hacia la esperanza que les habían preparado.

lunes, 8 de febrero de 2016

EL CAFÉ Y LOS LECTORES DESCONOCIDOS


- Mira, Pedro, cuando escucho el número de personas que hablamos la misma lengua, me imagino, cómo son y quiénes los pueden estar leyendo lo qué escribo.
- Andrés, tu imaginación te mata.
- No, Pedro, no, soy consciente de la cantidad de posibilidades que hay. Estás, bueno, un 99% serán aproximadamente como tú, pero habrá un 1% que se salgan de la aparente normalidad y tengan alguna característica especial.
- Tú, por lo que veo, te has cultivado en el grupo del 1%, ¿no?
Sonrieron los dos. Hoy estaban almorzando. Pedro, medio bocadillo, pues tenía tendencia a engordar – la tranquilidad, que forma parte de tú persona, da quilos, se dijeron, compartiendo más risas calmadas.
Andrés, entero. Estaba fuerte y delgado, y continuaron riéndose mientras hablaban que un manojo de nervios e inquietudes, jamás engordaría.
- E imagínate a aquella mujer, que vive, digamos, en el tercer piso de este edificio, que se descubre enamorada perdidamente de su compañera de trabajo. La noción y visión de su vida cambia, jamás pensaba que esto le iba a ocurrir y ahora, estuviera leyendo un escrito mio, aquí arriba, desde los sueños del amor. ¿Y si nos cruzáramos ahora?, ¿Cómo se imagina al escritor?,¿le piensa muy lejos de sus inquietudes? o, imagínate también, a aquel joven Mejicano, que vive en una pequeña ciudad cerca de la frontera con los EE.UU, con problemas familiares, precisamente por la ubicación de su casa, y, aquella noche, leyendo en la parte más oscura y tranquila de la casa algunas líneas que escribí.
Siento escalofríos de compartir emociones y pensamientos primeros míos, que leen aquellos que publico, ¿con cual cara lo leerán?, ¿cómo lo vivirán?, ¿qué pensamientos suscitan?, ¿cómo verán al posible escritor?, ¡qué cerca y tan lejos que me siento!
Distantes y diferentes con normalidad, pero muy, muy cerca e intimo, en aquellos momentos de lectura de los textos. En todos hay, necesariamente, alguna idea que nos une, los normales y los diferentes.
- Andrés, pones casos exagerados.
- Pedro, sabes que considero la vida de cada uno como algo particular y único.
- Cierto, ¿cuantos leen tus escritos?
- Si entiendo bien el asunto del blogger y los bloggers, más o menos 30 o 40 personas cuando algo publico.
- Bueno, Andrés, con esas cifras poco margen de movimiento y actuación les das.
- Vale, pero te hago a la posibilidad de las circunstancias de ese único lector y que además ¡le guste lo que escribes!, ¿cómo serán aquellos que les gustaren tus escritos?, ¿tendremos unas características comunes, unas circunstancias repetidas?
- El anonimato de Internet lleva lecturas como esta – dijo Pedro, sin reírse ni siquiera sonreír, sabía que era un tema muy sensible para su amigo.
- Imagínate a una persona al otro lado del océano, en situaciones máximamente diferentes pero con un nexo en común al leer interesados mis escritos, ¿quienes serán, donde estarán, a qué se dedicaran?. Tiendo a pensar, dadas las características de mis escritos, debemos de compartir, desde la distancia y el anonimato, unas características comunes. ¡Me gusta soñar con que pensamos todos al leer y escribir estas lineas!
En tono y maneras conclusivas y sin ninguna pasión, Pedro le dice
- Esparces tu persona y te gusta ver como la roban para llevársela a un lugar escondido y lejano.
Se miraron y se rieron con franqueza.
- Pedro, ya te digo que si escribo Filosofía, que es mi necesidad y estudios, o si escribo pequeñas o grandes historia es porque es mi pasión, o si escribo artículos de opinión, que son mi máxima perdición, siento siempre intriga por conocer y hablar con aquel que se lo ha leido y con placer así me lo ha indicado, ¿tú sabes de los los avisos de lectura y gusto por hacerlo?
- ¿Cómo?
- Aparece un uno en rojo como aviso de un lector interesado en tus lineas y yo, automáticamente, sonrío.
- Tú misterio sobre el mundo circundante lo llevas muy lejos.
- No, lo dejo en su sitio. Eres tú el que tienes miedo de aceptar la enorme diversidad y diferencia que nos constituye. Sabes, el próximo día que tengamos que trabajar hasta las 2 o 3 de la madrugada y nos vayamos hacia casa, piensa en el camino, cuantas ventanas encendidas encontrarás, hasta que llegues y trata de imaginar que podrán hacer todos ellos a esa hora en casa.
- Beber agua en la cocina.
- O estar teniendo un momento final del mayor éxito en su vida, descansando y sentada, en este caso sobre el borde de la cama antes de irse a dormir, o de aquel otro, que sin ser más que uno más, vive todas las mañanas su más absoluta particularidad, cuando en la soledad de la ciudad, se afeita para entrar al trabajo a las 5 de la mañana. Ponte a imaginar y no llegarás jamás al número de situaciones que te puedes encontrar totalmente lejanas y distintas, pero no menos reales, que las tuyas
- Andrés, sé la verdad de tus palabras, pero sólo tú las llevas tan lejos.
- Sí, pedro lo sé.
- Bueno, pero lo disfrutas, que yo lo sé mejor que tú y que además, por no ser juez y reo, tengo la potestad para decírtelo.
Rieron muy francamente los tres, Andrés, Pedro y el Barman, que no se había perdido ni una línea.


domingo, 7 de febrero de 2016

LA COMUNICACION. Información

Estoy realizando una revisión de todo lo escrito hasta ahora referente a la novela "La comunicación", Datos, fechas. Cifras, personajes, situaciones. No voy a cambiar la historia, pero me voy a releer y acabar. Hasta ahora ha sido, como dicen por aquí, "pensat i rey". Publicare capítulos mejorados, nuevos capítulos y, más adelante publicare la novela entera en Amazon al precio de 1 euro (como tengo las demás publicadas)
Soy Alberto Barata Aznar. Libros. Amazon y tendréis todos mis escritos.

sábado, 6 de febrero de 2016

LA COMUNICACIÓN (Cap. 23)


Todo brillante, limpio, puro.
Oxigeno fresco.
Condiciones ambientales controladas y normalizadas.
Sonrisas por doquier. Bruno y Carolina estaban totalmente desconcertados, impactados, asustados. Se preguntaban si habían entrado en alguno de sus sueños.
Las ciudades eran exactamente igual que hace 275 años. Nada había cambiado desde entonces, cuando ellos, los visitantes, los invasores, aquellos con los que empezó aquel pequeño contacto, comenzaron a hacerse cargo de la vida en el planeta. Su control sobre la trasformación y tratamiento de la materia era total. Descomponían en sus formas atómicas y como tal construían. Los edificios nunca envejecían, igual que la ropa, que acompañando con alegría, les duraba toda la vida.
Los pudieron ver, el primer grupo o club, como tal. Eran un grupo de mujeres que sentadas en la mesa del bar discutían sobre la cocina rápida antes de los partidos
- Crema Violeta, Carolina.
- De acuerdo, un color que se aproximará bastante a las inquietudes y acciones para los que han estructurado en el grupo de orden femenino.
Sólo ellos se escuchaban el corazón a sabiendas de aquello que estaban planeando y la importancia de sus máxima precisión y calculabilidad. En pocas semanas tendrían una reunión conjunta con el resto del grupo de los elegidos. Habrá que dar instrucciones, instrucciones para acabr con ellos.
La gente sonreía.
Los pajaritos cantaban. Eran canarios. Estaban controlados por los visitantes haciéndoles creer a las ya casi semipersonas que eran ellos.
El asfalto había desaparecido.
Las calles estaban compuestas de un pequeño, algo mas que granitos de arroz, empedrado.
Sólo soplaba el viento generado por los grandes ventiladores donde salia el desecho de sus mecanismo para obtener la energía, es decir, el oxigeno, el Mana de la vida, que sentían los habitantes en sus rostros pero que no provocaban corrientes y la tranquilidad todo lo invadía. En la parte superior unos grandes aspersores capturaban el carbono. Se sentían incapaces y ya habían aceptado su ignorancia, de explicar como trasportaban la materia y con ella trabajaban.
A la izquierda del camino, junto a unos grandes Abedules, un grupo de hombres dialogaban enérgicamente sobre la evolución del equipo de junior de su barrio. Les apasionaba y divertía con enormidad aquellas preocupaciones.
- ¿Color Azul, Bruno?
- Sí, yo creo que sí, Carolina.
En la historia, donde estaba la razón de ser, entelequia, sentido y fin de las personas, había muerto, y con esta, nuestro sentido. Eran zombis y vivían en la mentira que les habían construido. Boris y Carolina eran no más que los instrumentos, no eramos más que dos más. La cara de alegría y felicidad que encontraban allá donde miraban, se contrastaba con una cara de pena y tristeza grande en los dos. Y otra vez, oyeron de la nada y ellos solos pues nadie se alteró.
- Vayan trabajando directamente recorriendo el paseo marcado. Cambien la expresión. Ninguna variación sufre jamás ninguno en su vida, y no quiero que las dudas salgan de vuestras caras.
Carolina no podía evitar mirar hacia todas las direcciones con la cara algo excitada. Boris estaba bastante más tranquilo y relajado. Tenía la virtud de encontrar curiosidad siempre en el desarrollo de las situaciones. Miraba con calculo y tranquilidad lo que le rodeaba. Cogió la mano de Carolina y, sin cambiar la expresión de ella, es más, medio sonriendo, una lagrima rodó por toda su mejilla.
Estuvieron aproximadamente unas cuatro horas recorriendo la ciudad. No había dinero. Cada uno tenía una misión concreta para el correcto funcionamiento de todo. Desplazándose en vehículos eléctricos, sin estress y sin prisas repartieron casi todos los colores. Les quedaban muchas horas de laboratorios y de investigar nuevas diversificaciones y agrupaciones posteriores. Todo el plan debía estar acabado para dentro de seis meses. El tiempo había dejado de existir y de tener sentido.
Llegó las 20'00. Se tenían que ir. Los espectáculos deportivos iban a empezar. Las calles se vaciarían, o en las casas o en los grandes estadios o en las grandes pantallas localizadas. Todos a ver deporte el cual evitaba otro tipo de ansiedad vital que llevase al cambio del orden establecido. Hacia ya 200 años que nadie de los que había en el planeta hubiera, siquiera oído hablar del posible pasado. Esto era lo que había sido siempre. Tenían que estudiarse aquello que debían decir y aquello que no.

A la vuelta la temperatura bajó mucho y el viento era frio. A la distancia se podía ver el sol esconderse entre los últimos suspiros de agua del mar. La cromaticidad impactante. Carolina apoyo la cabeza en el pecho de Boris. No había nada más que la necesidad de sentirse viva y humana.

EL CAFÉ Y MIS ESCRITOS


Allí estaba, en nuestro sitio en la barra de su café.
Llevaba unos minutos callado, meditabundo y concentrado. Andrés no iba regalando sonrisas y alegría, pero sí movimiento y emoción. Pero hoy no, flotando entre las nubes lisas, extendidas y altas de sus pensamientos allí permanecía. El tiempo meteorológico, generoso y benevolente, le regalo un día gris y con viento fresco para acompañar su estado anímico un tanto huraño y anacoreta.
Su mente seguía meditando, mientras observaba las zonas brillantes y las que no, mirando las barritas largas del parquet que hubieran o no mantenido el poliuretano y laca. Ante este impás de imposible salida sin Pedro, éste llegó.
- Andrés – le dijo risueño mientras ocupaba con alegría su banqueta- ¿que tal?
Sonriendo también le contestó
- Pedro, ¿tú seguirías escribiendo sin encontrarle motivos?
- A ver, a ver, amigo, vamos a empezar y primero deja que me pida un chocolate bien calentito.
El barman les estaba mirando pues disfrutaba mucho con la primera toma de contacto entre los dos y atento no tardó en traerlo
- Andrés, hay motivos propios, únicos, inviolables, que nadie nunca jamas podrá anular ni darle valor más que tú mismo, esto sería escribir en tu orden personal y la plasmación de tus ideas con el mismo motivo. Un acto personal de formación.
Andrés se echo hacia atrás mientras reía con franqueza, siendo tanta que acabaron riéndose los dos, todavía con la sonrisa en la boca
- Pero, Andrés, amigo ¿qué gracia te hacen mis palabras?
- Te lo voy a decir rápido, pero no pierdas atención. Pedro, siempre, siempre se publica para los demás y se escribe, salvo unos pocos, para que te lean. Como ejercicio mental o espiritual, igual me vale, pero no como motivo sino como consecuencia. Escribir es muy bueno para nuestro espíritu y orden mental, pero no por ello lo hacemos.
- Andrés, no te entiendo esta conversación. ¿A que punto quieres llegar?
- A plantearme seriamente el dejar de escribir. Escribir es un arte comprometido. No es como tomarte el poleo o el chocolate, implica concentración, esfuerzo, sinceridad, confesiones, compromisos, trampas y otros elementos constitutivos y formadores del arte de la escritura, no es irte a pescar y esperar. Y yo, tras preparar el coche de las teclas de mi ordenador y salir con la máxima velocidad, me encuentro solo, tomando las curvas de mis dudas. No me miran siquiera los espectadores por los que enfrente paso, que mantienen su mirada, sus anhelos, sus sonrisas, su erotismo clavados en los grandes promotores y protagonistas de la carrera.
- A mi me da placer leerte.
Se sonrieron. Llevaban ya muchos años de amistad e infinitas sesiones de discusiones en la barra del café. Toneladas de conclusiones y camiones de decisiones se había criado allí, pero el mayor secreto que Pedro guardaba pues Andrés no se lo había dicho pero lo sabía. Andrés quería vivir escribiendo.
- Pero ¿por qué?, es una vida alterada, desordena, aventurera ¿no prefieras tranquilidad, trabajo tranquilo y una nómina tranquila y segura también?
- No, amigo, quiero la libertad de mi tiempo, quiero que mis decisiones sean solo mía, quiero vivir mis errores diarios y disfrutar mis escritos, sin que sean los otros los que se beneficien o pierdan dinero por ello – se acercó a Pedro y le dijo – amigo, en ocasiones siento, perdón que lo diga así- que la vida me tiene atado por mis más intimas partes y quiero huir. Pero en demasiadas ocasiones ya el desespero del camino sin salida se hace demasiado empinado y yo no llevo un 4x4, sino un pequeño mulito que además le he enseñado a cantar para que me acompañe y no para nunca jamás.
- Bueno, no veo el problema.
- Yo sí. Pedro, si no me pagan, lo dejaré.
- ¿De escribir en tu blog?
- Sí.
Pedro no se alteró mucho. Estaba acostumbrado a unos desequilibrios sentimentales momentáneos y resolubles que sufría en ocasiones su amigo.
- No hombre, no, yo lo disfruto, igual que otros mucho, lo disfrutamos leyendo.
- Sí, pero yo quiero vivir de la escritura.
Bajo la cabeza y comenzó a tomarse el poleo casi frío que habíase pedido hacia ya un tiempo. Pequeños bultos se le marcaban al final de la mandíbula. Andrés apretaba los dientes mientras pensabas. Pedro era absolutamente más practico. Tenía una gran capacidad de abstracción pero y también de dejar las cosas en su sitio y no tratar de llevar o encontrar soluciones de sentido allá donde no las hay o no las tienen. El sentido espiritual rara vez lo barajaba.
- Es decir, que quieres Cash.
- Sí.
- ¿Cómo?
- Eso es lo que no sé.
- Publícalo.
- ¿Donde?
- ¿editorial?
Andrés, llena de sinceridad y amistad le dijo
- Pedro, yo espero que sea un oleaje, un golpe de mar que me lleve a una persona que entienda como bueno el escrito, con posibilidades, mientras alcanza el placer de su lectura.
- ¿Y los mecanismos propios?
- Sabes, Pedro, yo cada noche me acuesto y me duermo con un mañana totalmente imprevisible. La vida, en lo y aquello que, tiene y me dé sentido y validez a ella, es un momentito azaroso en el cual habrá que estar atento. De ahí que buscando esa bolita que cae en la casilla por la que yo aposté, escribo esperando la lectura de los demás. Pedro, me quiero olvidar de tratar de explicar el mundo con mis inquietudes o las de los demás. Me canso de compaginar los sueños de la incontinente realidad con la belleza y verdad de los razonamientos. Las historias son metáforas explicativas que me llenan de inquietud.
- Entonces ¿qué quieres?
- Que muevas mis escritos y que me los vendas.
Pedro ya le había propuesto esto a Andrés hacia ya, al menos, un año, a lo que Andrés se había negado alegando la libertad creativa y la posibilidad de escribir solo lo que le saliera del alma, del corazón y su pensamiento propio y personal.
- Bien, amigo, pásamelos
Levanto los ojos a media asta y sonriéndole le dijo
- Pedro, no hay autor que sepa juzgar, en su última verdad, la belleza o validez de su obra. Elígelas tú.
La cara de Pedro cambio a una expresión de extrañeza que el tiempo de pensarlo duró.
- Claro que sí, amigo, trataré de canalizar, ya que tú no sabes – nada más que por eso- tu imaginativo y posible arte, el cual sólo existe, siempre y nunca jamas, en la mirada y aprobación del foro que escucha tus palabras a través de la lectura. Conozco varios sitios de publicación por Internet ¿que tú no?
- Sí, en alguno he publicado, pero el día que nací, la tecnología tuvo una reunión con el diablo y decidieron que a mi me darían la capacidad de liberarme de ella, pero pagando el gran, sino demasiado, precio de la incomprensión.
- Aconséjame amigo Pedro, aconséjame.


(Y sigo conversando sólo en cuanto Pedro y Andrés se van a dormir, y entonces me pregunto y me digo cuanto me gustaría saber la opinión de los demás de mis escritos y saber que puedo hacer con ellos.)

jueves, 4 de febrero de 2016

LA COMUNICACIÓN (Cap. 22)




Tras varios años de ensayos continuos bajo la antena, y reflexiones sin fin, alrededor, por el balcón, del telescopio, había conseguido un método efectivo para aplicar la química de mínimo desprendimiento de carbono, ¿cómo?, mediante cremas sobre la piel.
- ¿Cremas sobre la piel? - le dijo Carolina.
- Sí, pero no como un filtro del carbono, simple y fácil de descubrir, sino como una aplicación exógena que actuación sobre el interior del individuo. Es el ultimo instante del proceso donde se define y actúa. Será descubierto cuando ya esté funcionando.
En el trabajo obligado por los visitantes, los elegidos habían sido desplazados hacia los diferentes núcleos, centros de población, es decir, a las burbujas.
Boris seguía impresionándose, tras siglos, al ver las burbujas, pero se decía que nunca iba a olvidar cuando estuvo llegando a la primera para entrar en ella.
Enorme, gigantesca, inconmensurable, teniendo varios quilómetros de medida el cualquier dirección. Desprendía un pequeño brillo en algunas de las curvas que realizaban sus finos limites casi trasparentes.
En vehículos volando con fuerzas magnéticas, los llevaron, sin hacer ningún ruido hacia las bola correspondiente a sus respectivas áreas. Su impresión de la tranquilidad era máxima, volando sobre el mar, sin ruido y con un aire, lleno de un muy puro oxigeno.
- Boris, está claro que la pureza del oxigeno es producto de su proceso productivo, ¿la utilizaran el CO2 como elemento de combustión interna como nosotros hacemos con el oxigeno?
- Se rió - por fin, cuanto tiempo- no lo sé, no tengo ni idea, yo ya he dejado de creer o de creer saber nada respecto a los visitantes. Puede ser elemento de combustión, pero para sus maquinarias y que expulsen como elementos de desecho, el oxigeno – mantenían esta conversación a sabiendas de su inocencia respecto a sus intenciones y el control de ellos.
Cuando llegaron, los dos, al destino, siempre solos bajo instrucciones marcadas por el ordenador, se dispusieron a entrar por una puertas que pasaban, por túneles, debajo de la burbuja del reciclaje del dióxido.
Al bajar del vehículo, los dos se quedaron mirándola. El exterior, estaba desértico. No había ninguna vida fuera de ella. Al acabar con los consumidores externos del oxigeno, es decir, las plantas, la cadena alimenticia desapareció y la vida con ella. En la parte interior, la vida era un simulacro en todos los sentidos. Si, habían arboles y cesped, pero ambos elementos sintéticos. Era la falsedad en la que vivían felices aquellos engañados, total y absolutamente alienados con elementos puramente banales de divertimento. Carolina se acercó hacia la burbuja. Se veía reflejada en ella con bastante claridad, y el interior y las dos cosas bailando con los movimientos, sin cesar ni parar que aquello mantenía.
Hacia dos días habían tenido una conexión para dar datos y conclusiones.
- la maniobra de mejora en cuanto a la productividad de los individuos será en cuanto a la implicado en la organización. Cuanto más estatificados estén, mayor será el dominio, el control y el sometimiento a los horarios de optimización en la producción de CO2 – dijo Boris a la nada en el interior de la boveda del ya sabido por centímetro el recinto de ésta por él, esperando la respuesta, que cuando era, no más que preguntas.
- Y ¿cómo? - resonó aquella muy bien modulada voz
Tras darle todos los detalles concernientes a la acción a seguir añadió
- Y como elemento distintivo y definitorio de su lugar, estarán, los sujetos, recubiertos de cremas identificativas. La sumisión ante la totalidad y la falta de sentido de su individualidad al vivir en un puro actualismo conseguido por vosotros, sentirán de buena medida y ánimo, la pertenencia en otro grupo de acción. Será efectivo e indicativo. Puros colorantes con arcillas de sulfatos.
El silencio durante los días siguientes no significaba nada, pero absolutamente nada y allí se encontraban en la visita directa y primera a la burbuja.
Entraron en aquel pasillo.
Era largo y hermético.
Boris se acercó a la pared y tras observar las paredes, cambió la expresión de su cara
- Silicato plástico. Es el mismo material que el de la antena, ¿por qué? - extrañado miraba la miraba.
- ¿Quiere decir que aquí no nos escuchan.
- Sí que no, debe de ser un elemento, cuya presencia cercana debe de ser necesaria para alguna acción propia del desarrollo de su vida. El laboratorio, aquí, sabrán de su problemática. Les debe de ser necesario.
- ¿Estas preparada?, Carolina
- ¿Y tú?, Boris – le dió como respuesta.
Habían compuesto un plan de adoctrinamientos para la diversión y el divertimento.
Todos formaban parte de un grupo de desarrollo, pues la elección personal, habíase suprimido en la educación. La felicidad se daba y se encontraba en la participación en las actividades propias en las que los individuos se sentían involucrados y emocionados. Se dormía, se comía, se reproducían y hacían deportes. Nada más. Todo aquello les satisfaccia. Funcionaban bien para los visitantes, pero estos querían más.
- Boris, ¿tú crees que les gustará la realidad propia que vivieron sus antepasados a la vida que tienen en la actualidad?
- No lo sé, Carolina, me he hecho esa misma pregunta en varias ocasiones.
- ¿Tenemos que sacarlos del sueño en el que viven?
Los dos se quedaron callados mirándose
- Carolina, dijo Boris con seriedad- lo voy a hacer, creo que debo hacer, por nada más.
- Sí, estoy de acuerdo, hagámoslo.
Repasando los planes de actuación, se dirigieron y abrieron la entrada a la burbuja y tal y como se cerraba la puerta exterior, el ambiente se lleno de risas, de música y de un ambiente con un ligero y puro oxigeno.
Todo estaba muy limpio y el silencio sólo se rompía por conversaciones animadas. Unos niños y niñas jugaban al fútbol aquí, al baloncesto, allá. La vida era sana, limpia, feliz.
A lo lejos se observaba tres construcciones impresionantes con forma elípticas coberteras. Recintos para jugar.

Allí se quedaron heréticos meditando lo que iban a hacer y cual era la razón por lo que lo hacían.

..de la malformación ,en y de, la sociedad...


Movimientos totalmente mecanizados que nos pasan desapercibidos, son imposiciones sociales que conducen al sujeto por unas estructuras establecidas.
Lo que podía ser un acto normal dadas nuestras características naturales, se trasforma en una extrañeza y viceversa.
No es un escrito existencialista, es un estudio Antropológico.
La sociedad, la unión grupal llevada por las personas, ha sido el elemento catalizador de toda la evolución humana, y allí se debería de haber quedado.
Actualmente, la sociedad arrastra de si y para si sola, la construcción y movimiento social.
El sujeto desaparece en el más absoluto anonimato cuando es uno más por la calle, a uno más que busca y saca igual el bono bus.
Actos repetitivos y generalizados.
Las personas en tales circunstancias tenemos más difícil nuestra resolución natural por la falta de capacidad de experimentarla.
El mundo creado es fijo, rígido, estable y repetitivo.
¿Y los tantos por cien y datos?
Miles de veces habrás hecho exactamente lo mismo que has hecho hoy y perderías el sentido cuando supieses el tiempo que has dedicado a esto o a lo otro comparado con la totalidad.
La sociedad no es un elemento natural y esencial en el ser humano, la unión grupal, es un elemento adaptativo, referente a la ventajas defensivas y otras más.
Como tal clase de elemento no tiene un correcto desarrollo por si misma, si no que debe de ser controlada.
Actualmente, el descontrol social, entendida como un medio de participación y unión colectiva, es un autentico desastre.
Y conducidos dentro de éste, perdemos cualquier orientación esencial o natural y vivimos bajo las lluvias y siempre por los ríos de la sociedad.
Educación, actuación, talante, sistemas...se están cargando la herramienta que, en vez de potenciarnos, nos anónimiza.
Nos olvidamos de lo que somos, pues el sistema nos está fagocitando.
No introduzco en ninguna balanza el nivel de felicidad ni similares, pero describo los actos desde que el puto despertador suena, hasta que nos vamos a la cama y no encuentro ni una excepción en la cual la acción no siguiese el camino, leyes y reglas de cualquier sistema y se olvidara, abandonara o pasara del mio.
- Rodeado del abandono, me siento, amigo
- ¿Te sientes solo?

- No, veo un mundo solo y abandonado.