Libre de corazón pero atada y sujeta a la lentitud de las palabras.
La escritura vuela entre las ideas pero jamás actúa como un ataque de inspiración supra racional e instintiva.
¡Quién no se imagina! a un gran escultor o artista sujeto a un acto de alteración emocional, de oscurantismo e i inspiración que con un pequeño desvarío emocional y racional es capaz de encontrar la esencia de la figura. Hacer finito, en su cuadro o escultura, lo infinito de la realidad.
La escritura pierde o mejor, no tiene esta intensidad y latigazo.
Aunque la idea corra a burbujas en las venas de tus pensamientos, sólo el hecho de dar orden en forma de discurso ya hace que pierda ese impulso irracional y creativo.
La catarsis debe de ser continua en el tiempo para tener momento de máxima inspiración, en los cuales tu razón aparque sus deducciones y tus pensamientos sean construidos a través de una intuición intelectual que aquel le decía.
Aún así la marea creativa deja la playa y vuelve al mar con mucha rapidez. El escritor no puede seguir su ritmo.
Atisbando desde la lejanía puedo ver la locura creativa de algunos subiendo arrastrados por las olas y dejando a orillas de la playa bellas figuras basadas en el arte de la inspiración de las corrientes oceánicas que atraviesan a quien abre sus puertas, todo su corazón.
El escritor, siempre mantendrá dudas sobre su creación ya que está sujeta siempre a un público. Esta singularidad debe de producir la duda continua sobre su trabajo pues no estará en sus manos el juicio de la obra.
La pintura o escultura es mas fácil, no hacerla, pero si descubrir su belleza.
Sueño y añoro flotar entre la nubes de mi creación, digamos, si fuese posible,, acariciando un violín.
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