viernes, 14 de julio de 2017

La tecnología de la felicidad. 3.




No medimos más que una forma minúscula de la importancia de este dato.
Es un hecho absolutamente necesario e indispensable para atisbar cualquier camino de continuidad.
Cuando hablamos de ella, aludimos a su importancia operacional y otras cuestiones mínimas en el desarrollo social. Los dolorosamente poderosos, dan Barroquismo a todos los acontecimientos educativos pero, tal es su importancia, que nunca hacen suficientes medidas propulsoras.
Se gastan folios y folios en discursos que no hacen más que despeinar la melena del león.
La educación no es un elemento decorativo o funcional, la educación es la esencia de la existencia de cualquier sistema.
Nuestra ignorancia, nos arrastra, siguiendo a los que vociferan, por el ejercicio deductivo en el que buscan supuestos estados de felicidad, que no existen. Los sistemas deductivos que acaban en sistemas ideales, son abstracciones que no tienen ninguna aplicación real.
Lo que sí que existe es la correcta actuación en el momento oportuno, y éste es el camino de la educación, es decir, nos tiene que dar a todo individuo la capacidad para decidir, teniendo y manejando datos objetivos, el futuro cercano.
Hagamos una acción inductiva y retrocedamos, de lo actual a sus principios formadores.
Y, la educación es el único mecanismo para la convivencia de los grupos sociales.
La capacidad de autodecisión de los sujetos proporcionada por el conocimiento de los hechos es el único camino de la correcta solución.
Debe de decidir el ciudadano o individuo preparado y educado, y no aquellas personas que ahora saben y quieren y nos llevan, por nuestra carcomida ignorancia, allá a donde consideran, ellos, necesario
No hay plan, ni adjetivo, ni destino, lo que hay son unos individuos preparados para ir andando el camino, vaya donde fuese.


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