jueves, 24 de noviembre de 2016

...de la decisión personal...



-         Pero ¿tú tomas alguna decisión sin pensar en las reacciones varias de los demás, de los que te rodean, de tus vecinos, de los que te juzgan?
-         Sí – en su cara aumentaba progresivamente el gesto de sorpresa.
-         Entonces ¿quieres decirme que sólo piensas en ti, en tus formas maneras y objetivos y que no necesitas la aprobación de nadie para ellos, buscando la  más próxima cercanía entre tus actos , intenciones y tu persona?.
-         Sí, así es.
-         Y ¿tu satisfacción  no estriba en el beneplácito de los circundantes.
-         No.
Claro, a Toni le costaba entender esta postura. De una familia burguesa con potencial económico, habíase criado en unas muy buenas condiciones (ropa, comida, utensilios, colegio, ropa, juguetes y amor) e insertado en una nivel de actuación colectivo e impuesto ante las circunstancias. Era un magnifico joven, pero su vida no era más que un espectáculo cara a los demás. No tomaba ninguna decisión sin atender a las referencias externas. Los utensilios o cualquier tipo de elección siempre estaban vinculadas a las decisiones colectivas de su grupo de amigos o del movimiento “pijotero” de su colegio bilingüe.
Andrés le miraba con curiosidad y objetividad. Así sentía que lo hacia cuando el contertulio era incapaz de juzgarse o aspirar a motivos propios y fines en los cuales no buscase la aprobación exterior y generalizada.
-         Buscar la satisfacción intima y primera se está perdiendo - le dijo el otro día a Pedro en la barra del café.
Y siguieron hablando.
-         Alguna vez, Toni,¿ te has dado cuenta que tu individualidad es superior al  movimiento social y que en ella está la felicidad?
La incomprensión hacia esta palabras iba en aumento. La felicidad está clara, definida y marcada por las costumbres, maneras y objetivos ya establecidos e impuestos -  pensaba – y ¿en qué, en cual mundo se moverá Andrés?, ¿de qué me habla?.
-         Andrés, basta mirar a tu alrededor y ver allí donde la gente es feliz, sus costumbres, usos, complementos, acciones que realizan y hacen. El irte más allá es una imposibilidad de llegar al más aquí.
-         ¿La felicidad está en la sonrisa?, ¿quieres que te enseñe a sonreír de manera verdadera, autentica, fotogénica o con capacidad de convencer, en unas pocas sesiones?, ves a la escuela de las bellas artes y saldrás en pocos días expandiendo tu felicidad por todas las calles de la ciudad con tu bella y gran sonrisa. No, amigo, la felicidad y satisfacción,  no es la gran sonrisa bajo esas impresionantes gafas de diseño con un coche muy moderno en Retro estile. Toni, somos algo más que sonrisas.
-         Eso a lo que tú llamas felicidad, Andrés, recuerda, que lo es sólo para ti, no tienes porqué no respetar en aquellos lugares donde los demás seamos felices. Quien te piensas que eres para decirme allí, donde se encuentra escondida la felicidad. Sal de tu convicción, como gran estandarte de definición de los conceptos.

Continuaron hablando un largo rato. La conversación fue bajando de nivel y, sin ser conscientes ninguno de los dos, ambos trataban de buscar algún punto cercanía. Se despidieron cortésmente, con un “hasta pronto” verdadero, pues por circunstancia , agradecidas por las, se tornarían a ver.
Con este comentario que le había realizado respecto a su capacidad personal de  juzgar a los demás y calcular, puntualizar y calificar la felicidad ajenas, pensó en su prepotencia de juicio, en su poca validez aplicativa y en la mentira sujeto por estar realizado desde la individualidad. Con las palmas de las manos apoyadas en el mentón, reflexionando sobre este tema, estaba todavía sentado en el  banco, en el jardín publico, donde había estado hablando con Toni.
Sabía que era una lucha y un camino propio, tras conversar con los demás, entendía que era él el qué se  tenía que mirar a si mismo y buscar su senda propio hacia la felicidad y no, pero nunca, menos valorar las circunstancias formas y maneras de los demás.
Andrés sabia que su único camino en la búsqueda de la felicidad consistía en imponerse objetivos propios e intransferibles al mundo. – no voy a ser un espectador en éste, si quieren, que me miren.
La única felicidad está en cumplir tus propios objetivos jamás impuestos de manera exocéntrica.
Saber que es  lo que te gusta, es lo que te satisface.
La vida es demasiado corta para ponerla en manos de los demás.

-         ¡Dejadme vivir en mi error!, gritaba el reo antes de ser juzgado por el tribunal de la inquisición.
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