domingo, 9 de noviembre de 2014

LA FILOSOFÍA Y LAS REFLEXIONES




Por más que me duela, hay una gran diferencia.
Hasta hace poco, llegué a pensar que la filosofía era una una correcta reflexión nomás.
He estudiado y leído bastante pero fue antes de ayer, leyendo a Quine, en en libro sobre las utilizaciones del lenguaje, cuando me di cuenta y me sentí mucho más cerca de la definición de la que tanto huía que dio, de ella, uno de los más grandes pensadores que ha habido nunca, el filósofo (1), Aristóteles.
Ante la dificultad de entenderlo y la multitud de veces que lo tuve que leer, a Quine, para obtener una comprensión de las idas de este hombre sobre las proposiciones descriptivas de las qué hablaba, fui consciente de la dificultad que en nuevas circunstancias puede tener para su comprensión la Filosofía. Tenemos la costumbre de leer primero a un especialista (así me enseñaron y así estudié) o escuchar a un profesor y más tarde ir a los textos. Ante esta operatividad no nos damos cuentas del movimiento técnico en la utilización de ciertos componentes abstractos y los leemos como un hecho absolutamente reflexivo pues entendemos y trabajamos sobre una realidad ya descubierta y entendida como normal que nos ha dado nuestro profesor o nuestro libro introductor.
Aristóteles nos hablaba de ciencia, trataba a la filosofía como pensamiento puro y como una ciencia más.
Los términos abstractos eran tratados, estudiados, estructurados y tratados de una manera científica, es decir objetiva, estructurada, relacional, constructiva.
Pero tras él, como dirá, aquel que se autoculpa, la filosofía morirá. Bueno éste, Nietszche, la hace morir algo más pronto, con Sócrates y la llegada del sentimiento e interés a la hora de la investigación. La Filosofía deja de ser ciencia, en cuanto que deja de ser un saber puro y se convierte en un saber condimentado por los intereses y perspectivas.
Todo esto es para decir que Quine sí que hace filosofía al tratar temas lingüísticos y perceptivos de maneja objetiva, ordenada, analizando y concluyendo.
Llegado el siglo XX y ya a finales del XVIII, la Filosofía perdió definitivamente su ser y comenzó a trasformarse en pequeñas o grandes reflexiones basadas sobretodo en interiorismos y experiencias internas. Esto no es filosofía. Esto son reflexiones. Hagamos de la filosofía un conocimiento aséptico a las emociones. Construyamos una ciencia analítica, objetiva, estructurada, con definiciones y relación entre los términos.
Este escrito es una reflexión, una intención, una opinión, un reflejo, pero jamás es un articulo de Filosofía, pues no discuto, analizo aclaro ningún concepto técnico. Doy mi opinión y comparto mis pensamientos.
La filosofía hay que elevarla algo más.
Hay que darle un rango más, si no queremos que se pierda.
Las reflexiones ontológicas, por ejemplo, son válidas para la comprensión, es ciencia de los existentes, pero ha perdido toda su validez pues la filosofía es entendida como la opinión de uno y no como un estudio científico con la realidad y verdad que hay en él.
Las reflexiones son un elemento de expresión y comprensión grande. La personas lo necesitamos para crecer como tales.
La Filosofía es un tipo de conocimiento con una aplicación empírica. Repito, no estudio, pero sí aplicación empírica.


(1) Hasta la edad media en Europa, éste, Aristóteles, era conocido como “el filósofo”
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