sábado, 15 de noviembre de 2014

LA ALEGRÍA




La actitud con la que te enfrentes a la vida es, sin ninguna ni la menor duda, el elemento fundamental para su diaria valoración y actuación.
El es viejo y repetido dicho de la ilusión fundamental con la que hay que trabajar diariamente.
Pero os voy a llevar más lejos, o con reflexiones que ya hicieron aquellos que ahora, desgraciadamente para mi pues se les acota terriblemente, son llamados filósofos y dos lo personal, interno y vivido, quiero decir, unas puras y duras experiencias personales.
Sobre todo las escuelas Helenistas, ya sean los Cínicos, Estoicos, Hedonistas, Escépticos o Eclépticos, hacen una lectura Ética y comportamental sobre la vida y nos tratan de indicar como enfrentarse a ella. La vida conseguirá su realización fundamentalmente según cual sea tu actitud con la actúes sobre ella. Saber permanecer aparte a los movimientos que te arrastran de las pasiones, saber actuar por encima de los formalismos sociales que se te imponen y te hacen desaparecer, saber que estamos y somos seres nacidos, no para sufrir, sino para disfrutar, entender que no hay una idea o modo absoluto y que podemos obtener detalles de un sitio u otro y demás son los elementos que barajan todas estas escuelas, con el objetivo de buscar una acxtitud personal para obtener la realización como persona y la consecuente felicidad.
Pero aquí no acaba el tema y a lo largo de la historia y llegados al llamado modernismo, el racionalismo o empirismo, nos hablarán de una realidad construida tras pasar por el filtro de nuestra mente. No hay una realidad absoluta, trabajamos y conocemos aquello que tenemos dentro de nuestra mente y esto es construible y modificable. La vida es una imagen formada y constrida por nuestra persona.
Y en tercer y último lugar, y en esta posición sólo y únicamente por razones narrativas, está la experiencia personal y el concluir y deducir que según este mi corazón en ese día o aquella mañana veo a la gente sonreír o las oscuras nubes de la soledad cubren el mundo de toda mi persona.
Grandemente convencido estoy de la totalmente manipulación propia de la realidad circundante y esto será resultado de tu preactitud hacia la vida.
Ni los colores existen ¡que verde tan bello!, me dijo aquel y yo me quedé pensando que tendría el en la cabeza cuando señalaba aquello que yo estaba mirando.
No hablo de un total relativismo cognoscitivo, sino de un elemento Antropológico de comprensión del mundo que nos rodea.
Aristóteles nos definió y nos diferenció del resto de los animales por nuestra sociabilidad y nuestra curiosidad por lo que nos rodea. Sí, cómo no, el conocimiento físico, biológico, natural, matemático y técnico es indispensable para nuestro desarrollo.
Pero y esto es un principio indiscutible, la curiosidad y la búsqueda de la mejora interior es sin la menos, si la mas pequeña duda, el camino y la búsqueda de la mejora humana.
Podemos encontarnos ante una persona absolutamente desgracia sin tener que hacer el más mínimo esfuerzo para su sustentación en todos los niveles y seguro que hay personas contentas consigo mismo y felices que tengan que andar silbando un kilómetro para comprar un litro de leche.
La felicidad está única y exclusivamente en tu actitud personal.
Nada, absolutamente nada fuera de ti mismo te da la felicidad.

A no ser que decidas ser un fantasma, sin sentido y sin lugar, deambulando entre las riquezas físicas.
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