sábado, 27 de agosto de 2016

...de cuando Internet me llevó a la deformación...




Como todo elemento evolutivo, pese a lo que nos parezca, será un proceso paulatino y cándido. Llegará el punto en que actuaremos ante la normalidad de la indirecta y artificial vida  de la total conexión por internet. La relación cambiará.
Será un hecho evolutivo social, consecuencia de aquel camino que cogimos al decidir enfrentarnos en grupo a los problemas diarios y habituales.
Y la dinámica de relación, con normalidad y proceso evolutivo, siempre hacia a delante y dentro de las coordenadas por nosotros buscadas, formaran y configurarán nuestro hecho vital, social y personal.
Cualquiera de vosotros permanece en el misterio y en el  mundo de mi imaginación.
Cualquier juicio que hiciera sobre vosotros estará condenado al error.
Nos hablan de amor, y nunca sabremos, sin ver las lagrimas en sus ojos, si lo hubiera amargamente perdido e hiciese, entonces unas reflexiones profundas sobre éste, cuando nosotros pensábamos  que era, en este caso, una persona que sueña y vive por amor.
Es un hecho evidente que cuando la evolución de ideas no se realiza mediante un cara a cara y una relación directa, los engaños y errores sean, al menos, más difíciles de disimular, el resultado va a ser distinto.
Seremos más humanos en el sentido de nuestra evolución propia por nosotros elegida y construida, pero, aun que me pese y  me duela,  nos alejamos, no de nuestra esencia buscada sino del concepto propio y particular de la felicidad.
La intelectualidad, la cultura, la comunicación, pueden  existir sin ser invasivas de nuestra intimidad como seres humanos
El fin o el motivo evolutivo, se pierde en la inexistencia de objetivo hacia el cual nos movemos. Son elementos de tercera importancia lo que marca nuestro camino y andar como seres humanos, no hay ningún elemento inmutable y fijo que nos marque un objetivo.
La evolución social se perdió en el carretera, aunque siga avanzando hacia allá donde nunca estuvo y desconoce, con totalidad, como es.
Internet será un elemento constitutivo y formador de nuestro comportamiento social.
La mascara de las pantallas, formarán parte y serán elementos esencial de nuestra situación, a todos los niveles.
Con el paso del tiempo esto llegará con total amplitud e invasión.
Dejaremos de compartir el sudor de las conversaciones emotivas, olvidaremos la calidez de la poesía narrativa en la boca de aquella persona.
Lo único en estado de off, es nuestra evolución biológica, pues, afortunadamente, no hay ninguna característica física que de como consecuencia una mayor reproducción. No sé cuando perdió validez Darwin en el ser humano, pero ahora ya no es parte de el.
La evolución social o individual, ya no es un acto de selección, sino de pura y dura elección.
Seguiremos avanzando en busca de objetivos que poco o nada tendrán como objetivo el ser humano. El fin serán los objetos que nos rodean. Seremos más, sólo aparentemente más felices, cuanto mayor velocidad, del coche, del avión o de Internet.
La falta de contacto y la lejanía será el futuro de las personas.
Sin forma revolucionaria, nuestro futuro nos alienará y trasformará del nuestra constitución, formas y maneras actuales.
Estamos en manos de la tecnología y el mercado, dos elementos que ya funcionan, pasean y avanzan sin ningún hecho decisivo de aquellos que  creíamos dueños de la realidad, cuando es mentira, desde que los objetos creados se nos han impuesto y configurado.
Las ideas, las expresiones, las emociones se apuntalan en mis pensamientos, las palabras invaden y se instalan con la ansiedad de ser escritas en mis dedos, mis repasos son engañados por mis ansias de compartir el escrito.
Estoy escribiendo en Internet. Juez y reo.
Quiero pensar que el modo y manera de mi utilización, escapan de mi crítica. Eso quiero pensar.
El orden en el escrito, le quité quizás la belleza de la fuerza de la improvisación.
Ahí va, ¿el qué?, lo que hay, sólo y nada más.



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