viernes, 12 de agosto de 2016

En el café y tanatorio de la Filosofía



-         La Filosofía, como razonamiento abstracto, debe de ser asesinada, pues sino nunca morirá.
Los ojos, de Pedro, cual platos anchos de ensaladas, abiertos se encontraban. El ancho de la barra, apenas llegaba al diámetro del circulo de su pupila.
-         Me parece que no oigo bien, Andrés, o he perdido el juicio o he encontrado la locura. ¿Qué me dices, amigo?, hemos cabalgado juntos, entre los conceptos e ideas, buscando fines y mares donde atracar nuestras dudas, y ahora ¿te vas y dejas los azulejos amontonados  en el camino?
-         Sí, la ciencia y el empirismo, por fin, me ha sacado del mareo de la constante duda. Estudiaré, observaré, razonaré, no sobre el mundo, sino sobre las personas. Sumaré y restaré acciones, pensamientos, datos y con ellos trataré de concluir. Será un esfuerzo teórico grande tratando de establecer el cuadro de relaciones entre entidades concretas  a observar y tras esto, concluir con ellas. No quiero encontrarle un significado al cosmos, quiero saber bajo cuales circunstancias y en que momentos, el ser humano, encuentra un sentido o se queda sin éste, en su vida. Y no es Psicología pues no contemplo ninguna patología ni explicación del dinamismo propio. Es el sentido encontrado en las consecuencias de sus actos. Actos, que por natura, son más afines a las personas. Ciencia, ciencia.
-         No Andrés, no, no harás ciencia, dejarás de hacer Filosofía.
La mirada de Andrés a Pedro, apenas duró unos segundos, pero para los dos se hizo larga. Ninguno de los dos dudaba de sus pensamientos, pero el problema estribaba en que tampoco solían dudar de las palabras de su amigo. Entre la firmeza de carácter,  personalidad más la diferencia intelectual  momentánea, produjo un enfrentamiento en silencia grande, fuerte, bonito.
-         ¿Filosofía me dices?
-         Sí, Andrés. La filosofía, cuando fue parida y llegó a la vida, nunca trató jamás ninguna intención de utilidad. Era solo un canto a la sabiduría de aquellos que podían seguir el camino de ella.
-         No, Pedro, es un error en el cual nos han educado. Sí que querían y buscaban una aplicación directa, rápida y segura de sus pensamientos. Estudiaron, aquellos primeros, al ser humano y su sociedad. Querían más que el placer del pensamiento. Avanzaron y fueron fundamentales porque nos enseñaron a pensar. Pero aquí se acaba su validez. Debemos de aplicar y buscar los mismos cuestiones y dudas pero se acabó de volar entre las nubes de los conceptos y tratemos de encontrar datos descriptivos y significativos del alma humana.
Al pronunciar la palabra del alma humana, Pedro se sintió afirmado,  pensando cual sería la prueba empírica de esta misma.
-         Y crees Andrés ¿Qué podrás llegar al conocimiento del alma a través de un estudio empírico?. Sorpréndeme.
-         Vale. Introducimos al sujeto en un medidor eléctrico craneoencefálico, le inducimos , al sujeto, ciertos pensamientos y observamos la zona del cerebro que mantiene máxima actividad. Filosofía ¡mucha!, ¿Qué temática nos máxiexcita?, ¿es un efecto reversible, es decir, la misma actividad eléctrica producirá los mismos efectos emocionales?, es decir, ¿tenemos una dependencia y relación directa de nuestro estado anímico, con nuestra formación material?, ¿es esta actividad emocional lo que llamamos nuestra alma?, o no hay ningún cambio apreciable, ninguna actividad eléctrica captable, pero tenemos el estado anímico muy variable ¿será que el alma vuela entre nuestra mente y nos engaña haciendo parecer material?, se puede llegar muy lejos Pedro.
-         Andrés, tus creencias sobre la capacidad de saber o de encontrar las soluciones es peligrosa. Buscas más de lo que se puede y esto  te llevará a la decepción.

Pep, los miraba desde el otro lado de la barra mientras estaba apoyado en la parte baja del cristal. Normalmente trabajaba como uno más, aún siendo el dueño del bar, pero en aquel día no. La faltaban fuerza pues la conversación le había apretado como el corsé que se ponía su madree en los días de misa. Si nuestra alma, el saber, la teoría, las  máquinas. Impresionante. Se estaba acabando una cerveza,   tranquilidad como nunca ante una especial conversación entre los que siempre tenían algo bueno sobre lo que hablar. Pedro se giró y se quedaron  mirándole.
-         Y tú, David, dinos.
Sonrieron, con sinceridad los tres, pero David, con discreción, no pudo evitar carcajearse.
-         ¿Qué hable con vosotros en esta temática?, no amigos no, estoy enamorado de vuestras conversaciones pues no escucho las tonterías que habrían si estuviese yo entre vosotros, pero ahora y en voz baja os digo que pienso que el alma o el espíritu humano sí que puede ser demostrada como  tal. Haciendo un estudio y una posible relación o imposibilidad de nuestra entidad material con una entidad supresensible, sería un buen camino con muchas conclusiones útiles.
Pero y Andrés lo miraban con una  gran sonrisa.
Variaron el radio del circulo  e hicieron más íntima la conversación. El alma, la poesía, las conexiones eléctricas, el amor, las neuronas, la paz, el aprendizaje y otros difíciles conceptos, situaciones e ideas se nombraban y desarrollaban con frecuencia.
Ya se iban, cuando Andrés se adelantó, separándose del los dos y levantando sus manos, se dirigió a todo el bar.
-         Y Ustedes ¿piensan que es mi alma,  mi espirito el que me lleva a levantarme y decirles que conversen si quieren llegar a algo o es una pura y dura conexión nerviosa que en vistas a operaciones anteriores dejó el camino del uso correcto ya marcado?, piénsenlo y contéstenme.
Pedro y David sonreían con sinceridad y divertimento.
Los demás clientes permanecían absortos pues poco comprendieron. Pero en algunas palabras hay mensajes que por muy lejos que te encuentres los encuentras.
Andrés salió del bar y sacó la cometa del alma y se dedico a saltar entre la olas materiales que se encontraban ya en la puerta del mar.  
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