miércoles, 9 de noviembre de 2016

...del autoengaño social...



Claro, toda la Antropología, la historia de cómo hemos llegado a ser lo que somos, de cuando pasamos a tener grupos sociales y comenzamos a marcar la diferencia ante los demás animales.
La vida social y grupal, es sin duda unos de los elementos definitorios y definitivos del sujeto. La felicidad y realización la tendremos y lo tendremos en los asociaciones grupales. Es nuestra esencia y en el estudio histórico de nuestra formación y composición, más la pura observación empírica allí nos ha llevado.
Nos movemos bajo reglas apuntaladas por la pura y dura visión instrumental para el funcionamiento colectivo. La positivización de estos instintos primeros serán las leyes que ya nos marquen y nos conduzcan dentro de limite y mundo formado y distribuido desde la sociabilidad.
El individuo desaparece y se sumerge en aquella supuesta, no más que supuesta esencia social.
Pero y repito, la siempre supuesta y puede que hasta imaginaria y ficticia sociabilidad esencial.
Desde la historia y  lo que recordamos de la prehistoria, el ser humana ha vivido colectivamente.
Pero ¿por qué?
Este porqué lo tenemos muy definido, buscado y delimitado. Tenemos unas series de características físicas que nos llevan a buscar   la protección del  grupo.
Atención, la búsqueda de la protección es un acto necesario y accidental, es más producto de la circunstaciabilidad y de la cobardía, que de la propia  naturaleza.
Y, mientras el corazón tiembla, del que estoy sentado al lado en el tren y lee mis escrito mientras  lo redacto, diría que la sociabilidad no tiene por qué ser no más que una imposición histórica y no tal elemento esencial, natural y necesario que  nos ha llevado a creer lo que somos y tal y como nos dibujamos.
Nos mentimos, somos individuos que caminamos buscando nuestra esencia y validez y nos lanzamos, brazos abiertos hacia la cobertura y testigo que juzgará nuestra inocencia, que llamamos sociedad.
Desde la construcción absoluta de todo elemento definitorio desde la societe actual, es imposible salir de los limites, condiciones y características que ella nos marca y que, bajo su dictadura, nos engaña, nos convence y nos utiliza, en la supuesta inutilidad e imposibilidad de la vida y realización en solitario.
No lo sé, no sé la solución, lo que sí que veo y siento, es la no relación necesaria entre la realización personal y la felicidad propia del ser humano en su incursión plena en su ámbito social.
Que la sociedad nos valga cómo inspiración, pero que sepamos que no somos ella y que tampoco somos un órgano no extraíble del supuesto cuerpo operativo.
Mi persona, que nació libre, fue rápidamente, desnaturalizada en la supuesta y siempre  falsa libertad social.
Y estudiamos una y otra vez al ser humano, desde todas las perspectivas y maneras posibles, pero siempre desde el escritorio situado dentro de la cárcel de la sociedad.




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