lunes, 5 de junio de 2017

..de la Eutanasia vital en la perdida del tiempo.



No es un dicho, sino que es un hecho.
La vida pasa rápido.
  • Sí, sí.....¡Hay que disfrutarla!, ¡aventuras y risas!....sí.....- me dijeron, con sus actos aquellas amigas.
  • Pero – me quede pensando mientras las miraba- el fin realizador de mi vida no puede ser divertirme, reírme....
Desde luego, como principio sin ecuanum es el no desperdicio del tiempo que se va. La situación anímica, nunca puede dejar en off, al resto de tus acciones. Es un sinsentido parar por cualquier elemento, cuando la existencia, con o sin ellos, consiste en seguir. No hay un fin que valga como elemento objetivo en el cual se encuentre sentido al ejercicio vital, solo tenemos el movimiento y el juicio inherente automático, en su funcionamiento.
La vida es consciencia de ella misma.
El acto del sentir tu persona, tus sentimiento, tus conclusiones, es vida.
Cualquier otro movimiento en el cual, la persona, el sujeto, no sea consciente del tiempo que está pasando, es sinónimo directo y repetitivo, de no estar viviendo.
Las risas huecas y vacías, rodeadas de banalidades y placeres puntuales, físicos y momentáneos, no son vida, puesto que no somos conscientes de nuestra propia persona e individualidad. Tras el proceso, en el que nuestra persona no estaba, ya hemos perdido el tiempo, que es la que lo lleva, estar durmiendo, entre frivolidades, risas tontas, chistes temáticos e inmaduros y placeres físicos.
La conciencia de los pensamientos de cada uno de nosotros es la vida. Esto es vivir y en ellos si que somos conscientes del paso del tiempo y la vida se nos va almacenando, tomando peso y nos llega la existencia.
  • Las tardes, amigo, se me hacían eternas en el placer de la conversación con contenidos. Quedábamos un grupo de amigos, en el bar de la rodalia de la plaza. Entonces eramos muy inquietos intelectualmente, culturalmente, o,y, espiritualmente. Conversábamos con poderío y al irnos a nuestra casa, volvía más lleno de vida, con más impresión de haber tenido un episodio importante en ella.
  • Bueno, pero también estuviste en la boda de Carlota y no estuvo nada mal – le dijo sonriendo ligeramente.
  • No, no, cierto, pero fue nomas y simplemente que un pasar el tiempo, ir y perderse, sin nada que me diese la sensación de estar viviéndolo. Necesito algo más que unas risas para sentirme vivo.


La gente sin objetivos, prioridades, motivos, intereses propios, personales y constructivo, es sinónimo Eutanasia vital.
Y les preguntaba si su viaje como persona había adelantado en algún momento y su respuesta no fue más que continuar las risas de la misma noche ante ella.
  • Bueno, hombrecillo, lo de anoche no estuvo nada mal, pero tanto lo de anoche, como lo de hoy, lo hago para no pensar – volvió a reírse, Ángela y Rosa, siempre lo estaban.
  • ¿Y esto es todo?
  • Sí, Andrés, tengo trabajo y familia, así pues, el resto del tiempo, ¡que me divierto, sí!
Y volví a mis pensamientos y me dije que la vida se le estaba escapando y que cuando se quiera dar cuenta, tendrá la familia, el trabajo, algunas risas, no tantas, pero que la vida se le estará ya yendo y ella seguirá tan vacía como el cono del helado.
No creo que haya que permanecer tan alejado de la comprensión del mundo, del intento de su explicación, de la búsqueda de una expresión Estética de éste, del acto solidario que nos marque unos fines y principios, o cualquier otro dato que nos haga ser consciente del tiempo que pasa y que estamos viviendo.
Que el tiempo pase sin tu consciencia, con apenas una ligera sensación de disfrute, a mi, no me place. Sin sentido, sin fin, sin objetivo o sin motivo, las acciones están vacías de contenido y la vida se empobrece. El vivir es jugar con sansaciones, impresiones, conclusiones, intentos, planes y demás. La consciencias debe de estar sintiendo nuestra propia existencia. La consciencia, consciente de su propia existencia. Esto es la vida y así el tiempo no se pierde.
  • Y los veía reírse, al punto que me preguntaba que grado o posibilidad de satisfacción vital pueden tener esas risas. No pueden ser jamas, un constitutivo realizador de su persona. ¿Y el dinero?, bueno si es para lo mismo, el problema sigue igual - ,me contestaba.
Así lo veo yo, desde que cuando dejas de tener objetivos, retos, personales y siempre realizables, dejas, automáticamente, de vivir y te arrastras, fuera de la conciencia, o bien entre los efluvios rancios de las necesidad físicas, o la mentira de las carcajadas o las fresas de los placeres físico que, a pesar de ser fresitas, tanto engordan.


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