jueves, 24 de diciembre de 2015

... de la mentira y traición de las matemáticas a nivel social...



Me chirría  la manera de tratar y dar datos numéricos  referentes a la sociedad que realizan usualmente
En ella, la falsedad y la equivocación  son el primer resultado de su aplicación .
Alli, las cifras sin referente son inútiles .
Siempre, las cifras sin relación  posible entre ellas no describen nada.
Sin razones matemáticas  que combinen las diferentes medidas, las cifras son mentira y nos engañan .
Cualquier comparación  con tiempos  pasados, es difícil en términos  numéricos  pues hay una relación y corrección  relacional en ocasiones imposible.
Para que un número,, un dato tenga significado, tendrá  que estar inserto en sus condiciones para ser entendido con fiabilidad.
Si te dan datos de grupos individuales dentro de un grupo mayor y los comparan con otros datos de un grupo pequeño, dentro tambièn

 de otro grupo mayor, las cifras relacionales entre los dos semigrupos, carecen de todo sentido  sino tenemos una actualización  precisa de allí donde están  incluidos los semigrupos. Si no sabemos la cantidad total, nunca sabremos el valor de la cantidad elegida y su consecuente dificultad para establecer una descripción cualitativa.
Estuve escuchando datos que daban para describir la tendencias sociales y comparaban los diferentes números  de estudiantes, especializaciones  y otros elementos similares. Me  cansé de oir como barajaban datos falsos cuando calificaban esas cifra sin referentes, es decir, trabajar con las diferentes medidas cuantitavas, a todos los niveles que daban como resultado una lectura cualitativa erronea. Pocos datos, pocos, que no valen para ser fieles a la realidad.
Expresiones como ahora hay más o ahora hay menos, si solo las comparanos entre si, es un sinsentido, si no introducimos las cifras del referente al grupo mayor.
Hay mas estudiantes o menos estudiantes de esta asignatura, me dicen y se quedan agusto y tranquilos, cuando el término  mas o menos, tiene una referente una relación  con la totalidad de estudiantes. Sino, no vale para nada.
Dan tantos por cien, sin puntualizar cual es la cantidad de ese tanto por cien, lo qué varía en ocasiones mucho las conclusiones.
Más los estudios comparativos que situe a las cifras en su realidad, pocos y escasos.
Y me decían  maltratando los datos, que era más  peligroso  esta acción  segun sus consecuencias, es decir, el numero de malafectados, cuando los practicantes de ese peligro doblaba a los unos de los otros, con unos datos de afectados apenas menos. Y no postulan la peligrosidad real..
Escuche...."El consumo de este producto se producen X atenciones sanitarias, que son mas que el consumo de Y sustancias.." así lo dijeron y así lo oí. Falso, mentira, no explicaron nada ni pudimos hacernos ninguna idea, si no nos daban las totalidades para comparar. Si de un millón hay dos y de cuatro hay dos también, esos dos no tenen nada que ver en un caso y en otro y, ya os digo, que sin tanta claridad, esto se hace por omitir muchas cifras.
El cálculo matemático  a nivel social es directamente falso por la número  de variables en su ámbito  cuantitativo.
Aquí  se ecuentra la máxima  mentira de trabajar sin la totalidad de los datos, como siempre hacen, que camuflan y trasforman las conclusione finales.
Pero la traicion de las matemáticas  no acaba aquí, pues empieza otra vez con fuerza cuando entramos en el calculo probabilítico la más absoluta mentira, para el individuo, al ser tratado como una totalidad que no es.
Tiemblan  mis rodillas cuando nos dan tratan como tantos por cien y hipotecan nuestro futuro, en cuanto a la planificacion, en función  de la opinión de un colectivo que no existe.
Son siempre datos imaginarios, que no se tienen que cumplir con el sujeto al que tienes delante y estas señalando  con el dedo.
la variabilidad es  necesaria.
Los tantos por cien la ensucian más .
No podemos dejar que sean los números  y tantos por ciento, de peligrosidad o de triumfo, digamos, los que van a decidir nuestra actuación .
La mentira de los números  apicadas a las personas como entidades individuales, es máxima .
la muchedumbre la hacemos táctil .
la aglomeración , repetición e igualismo lo hemos hecho totalmente viable al ser entendido el sujeto como un elemento numérico  más  en una grupalidad.
El individuo murió bajo las probabilidades y su incapacidad de decisión  se puso sobre su lápida .
Si actuaramos de manera realmete independiente y libre, las matemáticas  a nivel social dejarían de funcionar.
Admiro a la matemática, el razonamieno perfecto, las necesdades de desarrolo, la aplicacion y razon de ser del funcionamiento del mundo fisico, pero digo que hay que huir de ellas conforme a la aplicación  social e individual pues las matemáticas  son el saber mas alejado de la naturaleza humana.
La esencial variabilidad y contingencia del ser humanao, versus la invariabilidad y necesidad  de las matematicas.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

EL EDIFICIO CALIGARI (Cap.5)




Así  pues, quedáronse, algunos segundos mirándose .
- ¿Ha visto al jefe y dueño  del edificio?
- No, no lo he visto, Manuel - contestó con una sonrisa en la boca Andrés.
Estuvo toda su vida trabajando para el, hasta tal punto que fue su primer trabajo  siendo joven y se jubiló en éste , ya  muy mayor, tras el impedimento de la ultima  revisión médica  a los 75 años.
- Entonces, su coche ¿ lo tiene en el garaje?
- Si, hombre, claro que sí, bien aparcado. No te preocupes, me acuerdo perfectamente de llamarte en el caso de problemas.
Yo, no tenía  coche, ni conducía.
El hombre, Manolo, tendría  ya unos 80 años. Físicamente  estaba bastante bien, se había  cuidado, ahora, mentalmente algo le fallaba pues le era imposible asumir que el jefe - y todo el significado que puso a su vida-  ya había muerto! Estuvo  dedicado con todo cuerpo y alma a su trabajo. Le sacó  a él y a su familia materna de la pobreza y el jamás dejó de agradecérselo , con trabajo y dedicación . Su muerte fue un golpe vital que su mente, todavía se acuerda constantemente de la vida llena para él de sus tiempos. Tampoco salía  del edificio por la puerta principal, al menos. Si que bajaba al garaje, pero no sabía si salía por allí a la calle.
- Bueno, Andres, ¿cuando me dejarás  que te leve en tu coche a dar un paseo?
El hábito y la constumbre anonadan y enloquecen al sujeto. La variación  es necesaria para su buen funcionamiento. La dulzura de la aparente seguridad, le hizo temblar cuando ésta, desapareció
Muy aseado el pelo. A peine y espuma. Seguía  poniéndose , no todos los días, pero sí, el uniforme de chofer. Cuando lo llevaba se le veía andar con mas soltura y seguridad por los pasillos del edificio
-  Andres, a Usted, ¿le gusta el futbol?
- Bueno, si. He jugado demasiado como para que no me guste.
- ¿A visto los coches del presidente del València y el Atlético  de Madrid?...oye, impresionante los coches con chofer que llevan estos !ahhy!, si pudiera conducir y trabajar, !que pronto volvería
Su mente se había  quedado estacionada en unos tiempos anterores.
- Bueno, como ven, estamos preparando el cumpleaños de Elisabeth, que como es mi vecina, me han convencido para trabajar y aquí  estoy vigilando las luces que nadie se las lleve y las disfrutemos -  seguía  habando mientras recorría  el espacio lateral, de una pared a otra-. Miraba en la perspectiva del pasilo,  pareciendo calcular el paralelismo, supuesto, de las hileras de luces.
Andrés , tras tantos días de pasar por allí, comenzaba a pensar en el real desequilibrio mental de sus veinos - claro, que tal acumulación  era un sinsentido y dejémoslo  en una acumulación  circunstancias-, se dijo.
Tal y como había  comenzado a mirarle, le obvió y siguió con su libreta de kilometraje y sus planes de la ciudad.
Obervándolo con curiosidad, se puso a caminar mirándolo  hasta que chocó y tropezó con otra vecina
- uhy, Señor Andres - le dijo con una mirada picarona y una sonrisa mordienrte.
Era Amparo,, la vecina del segundo tan bien conocida en todo eledificio por sus escandalos. Vestia con  falda roja y negra y un chalequito de los mismos colores, llevaba los labios pintados de rojo y el pelo, a rizos de moños de casa. Tenia 65 años y creíase, todavía, lo que había  sido en su juventud, es decir, una rompecorazones.
- Buen, bueno, guapetón , ¿a que se debe su visita? - le dijo parpadeando muy exageradamente- ¿has venido a verme?, le dijo sonriendo a la par que giraba ligeramente sus hombros.
- Bueno, Amparo, iba camino de la calle y..- no tuvo tiempo de acabar la frase-
- !ajajaja!, no te preocupes, estoy aconstumbrada a las visitas disimuladas y a las excusas ridículas. Pero Andres, tú y yo, tenemos más  confianza como para que te bajes a verme - volvió a mirarle sonriendo picaronamente y moviendo, artificialmente sus parpados.
Resultaba ridícula  con sus vestimentas, pero Andrés, aun a sabiédolo, le entretenía  habar con ella, de la gracia que le hacía esos gestos seductores. No tenian ninguna libido , pero eran teatrales, artísticos  y bonitos.
- ¿Sabes de quien es el cumpleaños?
- Si, de Elisabeth
-Ahyyy!, tenía  la esperanza de que no lo supierais - me dijo poniendo cara de desilusión  con rabia.
No lo sabía , lo tenía que averiguar, que les pasaba entre ambas. Tuvieron problemas, pero desde que estaba aquí, no los habían  repetido. No se hablan, pero vamos, jamás  ha visto con malos gestos, ni enfados, siquiera malos comentarios.
Amparo había  estado en París, trajando en un cabaret. Muy buena bailadora, guapa, seductora. Pero un Parisino, sin piedad ni corazon, la introdujo en el mundo de las drogas, haciéndole  perder todo lo que había  conseguido. Estuvo realmente al límite . Tuvo que prostituirse hasta que pudo volver a España. Su vida le había  dado demasiados golpes y cuando alcanzo algo de tranquilidad, el pasado quedó relegado a la nulidad. No tenía  pasado. Andres siguió andando.
 Bueno, ya que veo que no te quedas, dejame que te mande este besito para que lo disfrutes.
Nos despedimos sonriéndonos.
Estaba  gordita y llevaba la ropa, poquita que se ponía , apretadita. Esperpentica y grotesca, pero a Andres le producia mucha dulzura.
Siguio andando,  hasta que  encontrose de frente con Elisabeth, la cual, leyendo a Rousseau, paseaba también por su zona del pasillo levantando las brazos como en un trance explicativo en una clase de la universidad. En cuanto vio venir a Andres, levantó la mano izquierda y comenzó a mover el dedo indice para indicarle que se acercara.
Le miró, al momento que tiró el libro por los aires con desprecio y se adelanto a hablar con el.
Llevaba mucho tiempo ya en el edificio, hablando con unos y los otros, pero el tiempo se le agotaba,aún así, Andres, quieto, la espero.

martes, 22 de diciembre de 2015

....en el problema de las diferentes reflexiones....

He publicado una pequeña recopilación ( ...en el problema de las diferentes reflexiones...) y ampliación de articulos de mi blog, ArticulosHiperbolicos. El libro, y otros publicados, lo encontrarás en Amazon. Libros. Alberto Barata Aznar. El precio 2e (más que hacerme rico, regar mi autoestima)

jueves, 17 de diciembre de 2015

LA PRIMERA TOURNE

Hoy acabo de publicar, al precio de dos euros y en Amazon, otra pequeña novela. "La primera tourne". Libros. Alberto Barata Aznar
Saludos

miércoles, 16 de diciembre de 2015

...del correcto camino epistemológico y técnico hacia la verdad.....



Un razonamiento autoconcluso y finito, es el objetivo buscado.
El desarrollo enlazado y consecutivo de los diferentes avances sobre las primeras premisas en el razonamiento, nos debe llevar - piensan- a un estado inmóvil explicativo y total.
Buscan la verdad mecánica o actuante, como producto de un camino ilustrado y real con el que nuestra inteligencia y conocimiento siguen la senda indicada para llegar a la verdad, estática, fija, ansiada, buscada y soñada.
Afirman que la estructura explicativa, tiene un principio y fin bien marcados y definidos. Una forma definida y conclusa.
Concluyen con toda la totalidad e incluida en la solución.
Plasman un conjunto de formulas y principios que pretenden capturar la totalidad en un pequeño instante de ella.
Realizan un razonamiento grande, intenso, profundo, ilustrado con unas formulas y principios relativamente simples y directos y nos dicen que  es  la realidad.
No, yo digo y opino que no.
Con cada razonamiento carrecto no damos más que diferentes esbozos inconclusos de una verdad de funcionamiento y justificación que probablemente nunca tendremos en su totalidad.
La historia habla mediante mi escritura.
En filosofía lo veo y entiendo con claridad.
Con cada pensamiento con el cual se especule más el significado, movimiento, teleología, razón de ser, relación con las personas y etc, no te dará, nunca, la solución estática, única que valdrá como precisa e insoluble.
En la filosofía como razonamiento correcto, es un intento individual de  definición de la realidad esencial de todo lo existente, pero  es la suma de estos todos razonamientos lo que constituye la realidad.
Ésta nunca está acabada.
No tiene jamás una forma sobre la cual puedas exponer una teoría que valga como fundamento.
La única razón de ser de su comprensión será y estará en  la acumulación de verdades.
Nuestro capacidad de conocimiento es limitada y nuestra capacidad de una comprensión total, tambien.
La verdad es exacta, pero no tiene forma conclusa.
La verdad absoluta de todo, será, entonces, un hecho intuitivo que iremos obteniendo con la suma de razonamientos que nos llevarán a su cercanía.
Pero no habrá ninguno que la contenga en su totalidad.
Si estudias y lees, la historia de los pensadores, entiendes y ves, rápidamente, las contradicciones y antagonías que suscitan entre si, pero es bastante obvio y evidente deducir que el punto de mira es el mismo.
Hablan, comentan, escriben sobre los mismos conceptos, asuntos, ramas, ciencias, objetos.
De manera diferente lo hacen, pero hablan de lo mismo. Metafísica, entendida como un estudio y análisis intelectual sobre entidades abstractas.
Sin embargo, esta tormenta de significados, conceptos, ideas,  variadas, diferentes, enfrentadas, sí que producen y son, la verdad buscada.
Pero lo es, en cuanto que toma esa forma, es decir, multitud de ellas.
El asunto de hacer filosofía es el camino de moverse con la verdad.
A la verdad no se llega, se camina a su lado.
No llegaremos ninguno a dar una explicacion textual y narrada sobre la verdad significativa de ésta, nuestra realidad.
Lo que si que encontraremos en  la práctica de la sabiduria, del conocimiento, con la lectura, con el estudio, con la escritura, con la reflexión, con la observación concentrada y otras trazas  similares, será una cercanía máxima con la verdad de la realidad, la cual se nos presentará de manera intuitiva, por la inducción producida por el número de experiencias en el campo de la sabiduría.
Sólo escalando en las montañas de los conocimentos, nos acercaremos al camino de la verdad.

martes, 15 de diciembre de 2015

.....de la voluntad como principio ontológico y esencial formador del ser humano....



Con la Voluntad, tenemos un dualismo completo, pero no como la división entre el cuerpo y alma, sino la diferenciacion entre lo que hacemos al actuar y lo que somos al decidir.
Con la voluntad y su origen Ontológico, su venida esencial, será el principio existente y compositor del ser humano.
Cualquier ser vivo actúa y decide.
Cualquier ser vivo sopesa y calibra las consecuencias de sus actos.
Cualquier ser vivo es consciente de lo que está haciendo.
La naturaleza de cada uno, en función de su capaciad intelectual, les lleva, nos lleva a los seres vivos a actuar de una manera u otra.
Nosotros las personas, tenemos una dinámica de funcionamiento y acción compartida, casi totalmente por la mayoría, es decir, una normas  que todos, dentro de la consciencia de ellas, actuamos.
Esta actuación y movientos están asumidos, aceptados y ya forman parte de nuestra forma y naturaleza esencial.
Igual que los cabalos se dirigen con la misma consciencia y rutina a comer paja, las personas nos levantamos, también conscientes y con rutinuidad al trabajo.
Nuestro pensamiento actúa y se mueve dentro de los margenes sobre lo ya establecido, es decir, sobre caminos ya marcados. Somos conscientes, pero se actúa  sin tomar ninguna decisión  sobre nuestro comportamiento , sino sólo como llevar a cabo las acciones ya decididas en rasgos generales y más importantes, tal y como caballo camino del establo.
Actuamos, vivimos, reimos, trabajamos, pero no somos consciente de ello más  que en aquellos momentos en los que nos paremos y observémonos..
Es el río del discurrir propio del orden de los acontecimiento.
La consciencia propia no es necesaria para reflexionar sobre los movimientos propios y correctos para vivir, y a los caballos me refiero.
Pero en el Ser humano aparece una caracteristica y accion plenamente definitoria de lo que somos, y esto es la Voluntad.
Actuamos y todo aquello que esté dentro de los límites  y caminos observados y asumidos por el sujeto son acciones realizadas bajo el pensamiento y la decisión . Y esto no nos distingue, pues cuando actuamos dentro de la normalidad, en ningen momento nuestra alma toma ninguna decisión  definitoria sobre nuestra persona. En el movimiento rutinario, con plena  consciencia de lo que hacemos y lo que pasa, no tenemos mas valor ontológico  intelectual que un caballo o una ballena.
El momento y elemento diferenciador es cuando se hecha la mirada hacia a tras y se juzga y se es consciente de las acciones y actos realizados.
El pensamiento se vuelve dueño de la situacion y marca los tiempos, maneras y acciones.
Es la voluntad como la acción  capaz de controlar nuestro movimiento natura en la fluidez del pensamiento propio de cualquier ser vivo.
No me siento ajeno a mi mismo en la toma de decisiones que después  es la  propia voluntad quien rectifica, cambia o se arrepiente.
En mi persona:
Una primera dimensión, piensa, decide y actua.
Una segunda dimensión , abserva, juzga e impone.
La unión  y coordinación  entre una y la otra dimensión llevarán  al ser humano al punto mas cercano o mas lejano de nuestra propia esencia.
La capacidad de la imposición  de la medida ante un hecho de funcionamiento  natural y usual, es producto de la voluntad y es lo que nos diferencia de los caballos y ballenas.
El actuar correctamente en función  de unas circunstancias aún   siendo ésta de una dificultad tremenda, no es el asunto definidor del ser humano.
El actuar teleológicamente, es decir, bajo unos fines que perturben y cambien los acontecimientos usuales y compartidos, si que es un hecho propio de la voluntad y específico  del ser humano.
La voluntad es el control sobre tu persona y esto es el elemento más  clasificador como tal del ser humano.
Que nos movamos e interactuemos con el mundo que nos rodea, sólo nos distingue de los demás  seres vivos, en cuanto al alcance de la reflexión . En una diferencia cuantitativa.
Ahora bien, en cuanto  somos capaces de superar esta dinámica  propia, usual, normalizada,   e impuesta por las circunstancias e imponer unas decisiones alejadas de esta realidad y cuya única base  serán  los principios propios y formadores de tu persona, entonces estaremos aplicando  nuestra voluntad y seremos personas.
El decidir en el cauce de la normalidad repetida y cotidinea, no nos distinguimos como personas, nos distngue la dualidad, en la gestion de la realidad, conforme a aquello que decidimos y a aquello que nos imponemos.
la decision un un hecho resultante de unas características  y circunstancias totalitarias del individuo, pero la voluntad, es lo que define al sujeto, lo que le eleva del mundo material, social y anímico, lo que le permite actuar por encima de las circunstancias, lo que hace  a las personas un animal diferente y peculiar al resto de ellos, aqui, en la tierra.

lunes, 14 de diciembre de 2015

....del camino correcto de la felicidad a la inversa...


- Ohh!, ¡mi maldita libertad, estoy cansado de elegir entre los posibles futuros de mi vida!, ¡no deseo ni quiero más responsabilidades que yo no pedí!
- Pero !qué me dices, Andres¡, la libertad es nuestra esencia formadora, la libertad hace que el ser humano sea la persona que somos, !no digas barbaridades¡
- ¿Que no diga barbardades?, yo creo que  tú, amigo, no sabes lo que son barbaridades. Te voy a tener una media hora aquí sentado contándote algunas pocas de las barbaridades que el ser humano ha hecho conforme a ésta utilización propia y absouta de nuestra vida en función de nuestra siempre supuesta libertad.
- Pero ¿quieres que hagamos lo que ya está estipulado y planeado?, ¿querías entrar en la carcel de la repetición o de la imposición? - le dijo Pedro, con la cara de asombro que aquella tarde cada vez con más  intensidad iba poniendo.
- No - comenzó a entonar las palabras Andrés en un tono parecíase buscando la reconciliación- pero me pregunto hasta que punto es una ventaja, virtud, don, el asunto de nuestra  libertad. Te hablo de la necesidad constante que tenemos las personas de  abrir caminos hacia el futuro y que estos son incalculables y cuya única acción propia y traicionera, es elegir el sitio, el lugar, el modo del asuto, y va desde elegir las maneras al contenido. Todo recae sobre tu responsabilidad. ¿esto es bueno?, ¿lo es por que nos hace asimilar totalmente nuestra esencia? - y se le quedó mirando con la mirada de suplica por una respuesta.
- Si, Andrés, la capacidad de elección, nuestra libertad es la característica defiitoria del ser humano.
-  Vale, vale, Pedro - dijo realizando un pequeño gesto de contracción en la busqueda de a comprensión- pero ¿por qué nuestro acto de elección es constituivo de tu realidad y al fin y a la postre de nuestra felicidad?, ¿qué sentido tiene una supuesta libertad sino sabemos utilizarla?, !quiero que digan donde está la felicidad y me marquen el único camino para llegar a ella!, ¿quien pidió que fueramos libres, es decir que tuvieramos que elegir un supuesto orden de realización propio en este mundo?, ¿acaso  hay otro nivel de felicidad?, yo creo que sí.
- Andrés, cuando llegues a casa miraté al espejo y vuelve  y te dices aquello que me dice pues, !te pasas la vida volondo entre los sueños de tu libertad!, !te pasas la  vida saliéndote de los cauces ya marcados!...y..¿ahora pides el por qué de la libertad? - y en un tono un tanto ironico pero no burlesco añadió- mírate a ti, y encontrarás la solución.
- Pedro, en ocasiones envidio  un caballo libre el cual sentirá la felicidad de cabalgar por la pradera,cuando sus crines bailen con el viento que nace al trotar con celeridad por  ésta. Y en ocasiones tengo la angustia de cualquier persona cuando, consciente de su libertad y su decisión equivocada, se mira con incomprensión a si mismo.
- Mira, Andrés, se consciente que estas palabras y estos comenarios son producto de los avatares que has tenido y tienes con los vicios, cuando sientes que coartan tu libertad. No trunques el orden de los factores, no es tu libertad la que te lleva a fumar, es tu libertad la que te hace sentirte mal por haberlo hecho.
- ¿qué me dices?
-lo que oyes. La libertad no es la caacidad de hacer unas cosas, sino es la manera del juico sobre ellas. La libertad nos da la capacidad para sentarnos y juzgar nuestros actos y hechos. Si no fueramos libres, la responssabilidad y capacidad de juicio se evaporarían. No es por tu libertad por lo que te sientes mal en aquellas ocasiones. No es tu libertad la que actúa. Es tu lbertad la que juzga.
La cara de Andrés cambió en su expresión.
Nunca lo había pensado en aquel tono.
- La libertad - se dijo así mismo y con sus pensamientos- no es la capacidad de hacer lo que diga tu voluntad, sino juzgar si esa decisión ha sida correcta.
- Entonces Pedro, digamo que la libertad no es una fuerza constitutiva de nuestras aciones sino un puro elemento justificativo de ellos.
- Así lo creo yo, y fijatélo que te añado, que lo que tú temes y te preguntas cómo lo tenemos si es un peligro para nuestra felicidad, es la voluntad propia de las personas.
Se quedaron los dos mirándose.
Tenían la tarde lbre.
El café estaba bastante vacio. La barra libre, una mesa al fondo con una pareja y nuestro barman leyendo el periodoco en la otra punta.
- Así que la voluntad - le dijo Andrés pronunciando con lentitud la palabra.
- Sí, la voluntad - al mismo ritmo-, vale, vayamos.......

sábado, 12 de diciembre de 2015

….ni fin, ni destino, sólo amor y compañía.....




Y su soledad se agrandaba en cuanto a la distancia de comprensión con todo lo que le rodeaba.
Isis, 37 años, locutora de radio. Situación civil, soltera, con un hijo y situación animica, desastrosa.
- Quizás me faltase un hombre a mi lado que me diera felicidad – se decía sólo de vez en cuando, pero pronto deshacía esta opción, ella sabia que era un asunto única y solamente interno. Los globalizaciones le habían llenado el mundo de falsedades y lejanías. La verdad había pasado a un segundo plano. El lenguaje lo habían cambiado por unos signos fonéticos que le quitaban toda la belleza. La hipocresía era el mayor bailarin del estado actual. Si tuviera aquel día ganas de mantener una conversación con una persona en la cual se pudieran tratar asuntos concernientes al estado anímico, sentimental, existencial, esencial o vitalista de la persona, eran, básica o totalmente imposibles.
Así pues, y con esto, bajó al bar de abajo a tomarse un café. Aburrida y con sosiego abrió la puerta del bar y allí mismo recibió la gran sorpresa.
En el rincón más alto había un hombre tocando el Saxofón e interpretando un Jazz muy bueno.
El mundo desapareció, rápidamente al rededor de Isis y el saxofón tomo todo su espacio – muy bueno, muy bueno, se dijo.
Ella entendía de música bastante. Su padre era el director, ya mayor, de la banda de su pequeña ciudad en la cual Isis había aprendido a tocar la trompeta y su madre, era una gran interprete del piano. Ponía música en la radio local.
Isis soñaba con música, se refugiaba en ella, y pensaba que eran las lindes y el destino al que sólo llegan los privilegiados.
Poco a poco, su mirada comenzó a concentrarse en los dedos del interprete – muy bueno, sí- que los movía con soltura, precisión y arte, pero mucho. Sin embargo la diferencia y lo que hacia grande la música de este interprete era la respiración que realizaba para tocar.
El Jazz era una música que entró en vida, allá por los finales del siglo XIX, con movimientos, ritmo y arte africano, llegado y trasformado por las manos de los americanos blancos.
Llevaba tocando al menos un cuarto de hora sin cambiar de tema.
Improvisaba, alargaba, entonaba.
Isis era capaz de reconocer las notas y escuchaba como el autor las repetía pero cambiando totalmente el contexto, que le daban una sensación diferente.
Tristeza, rabia, furia, melancolía....
Ya casi en la hora de irse, miró al interprete, justo en el mismo momento en el que este también después de todo el concierto se fijase en ella.
En aquel momento estuvieron mirándose largos minutos, pues él, Andrés, había encontrado una espectadora a la cual interpretar toda sus amores.
Andrés era un tipo alto y guapo, delgado y con las manos finas de dedos largos para cariciar las cuerdaas de su instrumento. Vestía todo de blanco cuando actuaba. Entonaba, tocaba y vivía, hasta la muerte, cada canción.
El corazón le temblaba en cada una de ella.
Debía de llevar la bolsa con muchos de eloos pues en algunas canciones se le morian para siempre en la melancolia o en la angustia del Jazz.
Y otros, cruzaban toda la sala y de ella se iban, entre el ritmo y la repetición sublime, alta, magnifica de los virtuosos.
Se miraban en muchas canciones desde aquel entonces.
Hubo un momento en el cual, Andrés, se levantó de la butaca y dando pequeñas vueltas sobre si mismo, mientras subía y bajaba su cintura entre las sobresalientes notas de la canción, se acercó a Isis.
Se sonrieron. Isis era rubia, casi albina, pues tenía pequeñas pequitas sobre la nariz. Era más bien delgadita y dulce.
Andrés sonreía con decisión. Su sonrisa cabía, pero de perfil, en la sala del bar. Se movía con soltura y alegría y más cuando conseguía que los ojos del publico brillaran al lado de los suyos.
Setía y sufría la música.
Isis le veía. Sentir y sufrir y esto le llevaba directamente a si misma y su sensación que le acompañaba. La distancia versus el mundo se le hacia enorme y en demasía, la disconformidad con la realidad era tan extensa que la tenía que ocultar constantemente.
Pensaba que, con sinceridad, se equivocaba, pues no concebía que, en el mundo, se hicieran cosas tan rematadamente mal.
Tenía pocos amigos, pues la velocidad y la falta de contenido de las acciones, no le gustaban.
Acusaba lo hueco que estaban dejando el mundo, la supuesta globalización de la nada.
Juzgaba a la globalización como un modo de vender, o productos o ideas.
Acrecentaba la individualidad y separaba los colectivos.
Las personas desaparecen.
Los pc cobran vida.
Entre estos pensamientos que sola tener, escucho de nuevo y cerca el violín de Andrés. Apenas a un palmo de distancia le dijo:
- Escucha, que esto te lo dedico.
Y comenzó a tocar.
Largo, grave, corto y agudo. Una melodía bellísima. Movía el instrumento de arriba a abajo doblando su cintura, sudando, sufriendo. Andrés también estaba situado y además alejado de toda situación sentimental con cualquiera. Así era y así se lo había propuesto.
Pero aquella tarde vio unos ojos que le hundieron todos sus esquemas.
Los ojos verdes gema y el pelo fino y rubio, le habían impactado, pero cuando se miraron, sintió la verdad como nunca la había encontrado. Harto de la falsedad e hipocresía que tanto mal le había hecho, le basto el intervalo entre dos notas para enamorarse, pero cuando se giró, con toda la alegría y felicidad para enamorar, seducir y conocer a la mujer, esta se había ido.
Isis no se fiaba, en estos momentos, de la mirada de amor de ningún hombre por muy sincera que esta le pareciera.
Era un mujer sincera y que lo daba todo en aquello que hacia.
Lo mismo hizo con su amor y el daño fue demasiado fuerte.
Se dio media vuelta y se fue.
Lo lo hecho es predecible, todo futuro es irreal y sólo probabilístico.
Eran un hombre y una mejer tremendamente predestinados.
Parecidos, en inquietudes, en sensibilidades, en movimientos, en amores, caracteres complementarios, máximo respeto de él hacia la dulzura de ella y ella hacia su sensibilidad como artista.
Lo tenían todo.
Pero el destino y la fortuna son crueles, juguetones y caprichos y aquello que te da como bueno, puede que te resulte demasiado caro y esto que dejaste pasar hubiera sido tu nirvana.
El color del pelo y las pecas de Isis, junto con las últimas notas de Jazz, en el garito, fue lo último que quedó, bonito, mucho, aquella tarde de los dos.
Quizás sea la vida así mas hermosa.
Pequeñas historias, bonitas, hermosas, donde no tenga cabida el desengaño y la desilusión.


domingo, 6 de diciembre de 2015

...de la finalidad de la vida humana...



.

La existencia de finalidades en todos los elementos formadores es total.
Todo tiene un fin y consecuencia.
Voy a hacer ciencia y comienzo con pruebas empíricas del asunto.
No hago razonamientos abstractos que acaban convirtiéndose en creencias.
La falta de finalidad en nuestras vidas viene demostrada en el número de adicciones que rodean todo el ámbito humano. Más o menos dañinas pero existentes como medio de gastar el tiempo, de consolar la necesidad propia de actuar, ante el vacío total de finalidad de la acción.
Todas estas acciones se repiten ante la falta de una visión finalista de nuestra vida.
Cuando hemos terminado las labores necesarias impuestas por las circunstancias, somos dueños de nuestro tiempo y lo inutilizamos en nada, actividades que no son nada y el viento se las llevara un segundo después de que pasen, ante la falta de finalidad donde invertir.
Hay que buscarla pues no es un hecho que se dé en la naturaleza que nos rodea.
Los animales no tienen finalidad alguna en sus vidas. Sus comportamiento son una repetición de lo acontecido, con diferentes variaciones por la experiencia, pero mínimas. No toman decisiones sobre la forma de su vida, sólo manejan cómo hacer el camino ya descrito, más fácil.
Pero el ser humano, comenzó a utilizar instrumentos, lo le trajo la búsqueda de las utilidades, es decir objetos con posible finalidades, en la realidad circundante.
Ante este proceso, es normal, acabar extendiendo esa visión a nuestra propia persona.
La falta de respuesta a esta pregunta es clara y evidente, pero lo peor es que su planteamiento en la actualidad es un asunto irrisorio.
Todo elemento natural tiene una finalidad ya determinada, y nosotros, ¿tenemos también una finalidad determinada?, si es que no ¿qué hacemos?, si es que si ¿cuál es, donde está?
Pero al fin y la postre, la acción consecuente de la pregunta, seria la misma, pues en el caso de su no existencia, la acción seria su construcción y estudio y habiendo conseguido un estado determinado de finalidad seria, a su vez, la respuesta a la segunda pregunta.
Profundamente convencido que haciendo diferentes juegos de datos, de inmensos datos referentes a tests, encuestas, recuentos, numeraciones, estudios, sobre cientos de miles de individuos, se podía avanzar hacia el estado de realización y la cercanía a la supuesta finalidad.
Llegado a este punto, el planteamiento de la pregunta tendría mucho mas sentido y consecuencias.


EL EDIFICIO CALIGARI (Cap. 4)





Vestía con un traje blanco y cortaba una pequeña melenita rubia.
- !Llévame a bailar¡ - me dijo sonriendo y moviendo la cabeza suavemente de un lado para el otro.
De tanta belleza, tanta locura, me decía.
- Sabes, Marylin, que me tengo que ir a trabajar – contesté poniéndole dos dedos en horizontal de mi mano derecha, con suavidad, bajo su dulce mentón.
En aquel mismo momento sus ojos se libraron de locura y, cruzando su mano derecha, cogió la mía y la apartó de su rostro.
- Andrés, sabemos que todos vivimos inmersos en nuestras locuras, tú, yo y todos. La adquirimos en el camino de nuestra realización. En busca de la satisfacción. La locura del sinsentido. El ajetreo y materialismo actual. La imposición externa en tu vida. En demasiadas ocasiones nos olvidamos de lo somos y nos dejamos llevar por los estereotipos impuestos, movimientos artísticos, tal y como el art pop, con el icono Marylin de Warhol
Aquí su expresión cambió de nuevo y su bella sonrisa volvió
- Bien, bien, Andrés, amorcito ¿donde vas?, cuéntame.
- A la rutina en el trabajo.
- Al trabajo, al trabajo...- aumentaba ligeramente el tono en cada repetición, !al trabajo¡, ¿dejas el mundo de tus sueños para salir a la realidad?
Autoacusaba al mundo de sus locuras.
- ¿Miedo a actuar tal y como tú eres?
Tenia ataques de lucidez verbal
- ¿Nos escondemos en la normalidad ante el temor de descubrirnos?, ¿es locura no entrar en el caudal del rio que a todos nos arrastra?, ¿tenemos que adquirir unas formas, usos y maneras impuestas del exterior?. ¡Marylin!, !Sácame¡
Entonces, enseguida se le pasaba y al momento ya te estaba poniendo morritos resaltados en rojo.
- Esperaré la flor que me traes todos los días – me dijo alejándose de medio lado, despacito y marcándome un besito con la mano.
Nunca le llevé flores. Temía su reacción.
Continué bajando las escaleras, cuando a la siguiente vuelta, me encontré al pintor, Daniel, allí, en mitad de ella, con un cuadro, enmarquetado apenas con los laminas de cristal, pensando como ponerlo. Maniobras tenía que hacer para pasar.
- ¡Hombre Juan! - siempre se equivocaba con mi nombre.
- Daniel, qué tal.
- Pues mira aquí, a ver donde y como coloco mi nueva creación, mira, mira, y dime qué tal.
Me la pasó y la contemplé
- Has dejado tu anterior estilo ¿no?
- Me insulta que me lo preguntes – el genio de los artistas chovinistas volvía- , ¿qué no ves la diferencia?, es palpable evidente, clara. Los otros eran buenos, pero estos son mejores.
Era surrealismo, bueno.
Tras ver el cuadro, comencé a comprender su nuevo bigote, largo y afilado.
- Quiero hacer real lo imposible, quiero que veas lo que no puede ser, quiero llevarte al mundo de las ilusiones.
El cuadro era el dibujo, bastante conseguido, de un elefante, de aquellos que en caravana marchan en un cuadro de Dalí.
Mi única relación con él, había sido en el hueco de la escalera. También era un hombre informado de lo que hablaba y conocía muy bien las obras propias de cada movimiento o autor en los que trabajaba.
Mientras pasaba le dije
- Sí, a mi me gusta bastante, disfruto muchísimo, sino con él que más, viendo los cuadros de Dalí.
- Sí – dijo levantando el dedo indice.
- Claro, que también un poco extrovertido y experpéntico en ocasiones.
- Mira, la belleza y verdad tienen la misma madre y ella es, la locura.
Un tanto aturdido me quedé tras esta afirmación por la resonancia y el tono de aquella verdad que nunca supiste. Su sonrisa continuó.
- Bueno, pues ya tengo el lugar, así que me subo a por las herramientas para colgarlo. Ah¡, a ver cuando quedamos y subes al altillo a ver mis obras.
- Cuando quieras me avisas – durante siete años me estaba invitando a su casa a ver su obra. Nunca había ido. Tampoco le había visto salir a la calle, pero sus cuadros tenían la suficiente calidad como para hacer negocios con ellos. Eran buenos.
Así pues, nos dimos la mano y cada uno siguió por su camino.
Para ir a la planta baja, debía de pasar por toda la primera planta pues la escalera continuaba al otro lado del pasillo.
En cuanto doble hacia éste, sorprendido me quedé, estaban todas las paredes y techo con hileras de luces pequeñitas formando lineas paralelas y alguna trasversal.
En la primera puerta vivía el antiguo chófer del dueño del edificio, que aquí había vivido, en toda la cuarta planta, y estaba, el antiguo chofer, con el uniforme puesto, paseando de un lado al otro del pasillo con cara de impaciencia, hasta que giró su mirada y la clavó en mi.

sábado, 5 de diciembre de 2015

LA FILOSOFIA COMO MEDICINA




Cerrando el libro de física de Aristoteles, le dijo
- No, el conjunto de los hechos te lleva a la conclusión – le dijo Mario
- No, Mario – contestó Andrés- dados unos resultado, le damos una descripción en función de unos elementos que a estas conclusiones nos van a llevar.
- ¿Me quieres decir que el mundo no tiene esa explicación sobre la que todos actuámos, sino que no es más que una invención que nos permite dar unas predicciones?
- Sí, Mario, las explicaciones están basadas en supuestos elementos que no tienen porqué actuar así en la realidad-. Las regularidades que damos como leyes, pueden surgir de otros muchos elementos.
- Locuras me dictas Andrés.
- Vivimos en el mundo materialista en el que nos pensamos que la relación entre unos supuestas medidas físicas, son las que determina el resultado final de los acontecimientos.
Continuaron andando. El camino caía muy empinado por entre los filos de los precipicios que lo rodeaban.
Vivían los dos en la pequeña aldea, refugio exsociete de ricos propietarios. Caminaban y dialogaban continuamente fuera del estres del mundo moderno.
Mario, dos ataques de infarto, Andrés, dos divorcios.
Con Aristóteles y sus paseos tras su lectura, volvieron a la vida.
Andrés sólo y tranquilo.
Mario, sano y delgadito.
- Sí, Andrés, pero necesitamos encontrar un funcionamiento ordenado a la realidad que nos rodea, necesitamos predecirla, estudiarla, comprenderla – acaban sus palabras elevando las manos al aire-
- Vale, Mario, bien, pero la posibilidad de no saber absolutamente nada sobre el funcionamiento del mundo es evidente. Vemos unos datos materiales que envuelven a los sucesos y los explicamos en su función, cuando pueden ser no mas que situaciones puramente circunstanciales y accidentales respecto a la razón de lo que sucedió. Y pienso que esto ocurre en la explicación física, imaginate hasta donde llegaré en la social o antropológica.
Llevaba su corazón a 75 pulsaciones por minutos y la tensión arterial apenas la pasaba de los cien. Mario era feliz. La búsqueda de la ganancia de dinero y las compras consecuentes le habían devorado la salud. Constantes preocupaciones, la cabeza ocupada todo el día en el trabajo, siempre atento a cualquier noticia, información, recado. Hasta que comenzó a pasear hablando con tranquilidad, le decía a Andrés, no había comenzado a vivir.
Y Andrés, ya por fin estaba tranquilo consigo mismo y consecuentemente con los que le rodeaban. No pudo convivir con sus dos mujeres ni con sus hijos. Habíase llevado la sospecha de los negocios hasta lo más hondo de su casa. Le dijo a Mario que en las charlas había conseguido salir de su máximo egocentrismo al que le llevó el mundo de los negocios.
- Pero y bueno, los dos sabemos que será un asunto que jamás nadie podrá demostrar ni resolver el problema
- No es ningún problema Andrés, es una locura de una posibilidad.
Andrés rio y Mario, girándose también.
Llegaron a la entrada de la aldeita. Tenía lo minino para una vida tranquila. Cultivaban una pequeña huerta, tenían gallinas y unas pequeñas casitas. Una vez al mes, todos iban a comer al lago, y un equipo de limpieza y preparación tomaba toda la aldeita y la arreglaba y suministraba de todo lo necesitado.
Tenían dinero, pero vivían en la austeridad de la sabiduría.
Los respectivos hijos iban a verlos con frecuencia.
En la aldea vivían tres matrimonios y tres personas más.
Los nueve con unas historias similares consecuencias todas de lo lejos que lleva el mundo actual de lo propiamente humano.
El tratamiento era el mismo y el mismo éxito se dió en todos.
Estaban entrando ya por el último camino cuando Mario se giró
- Bueno Andrés, estoy de acuerdo contigo, en el que todas nuestras explicaciones no son más que una prescripción interesada de lo que vemos, pero entonces conclúyeme ¿la vida es un sueño, tiene algún razón superior que no este sujeta a la apreciación de ningún sujeto?, ¿existe algún lugar en el que podamos vernos desde la tribuna?
- No Mario, pienso que no, que explicaremos y encontraremos alguna de estas siempre que se ajuste a lo que vemos, de manera interesada y propia. A todos los niveles, físico, social, antropológico. Las leyes no son mas que producto de la necesidad humana de dormir a su lado, pero no son, en ningún momento realidad.
Los dos sonrieron. Veían salir de una de las cabañas una nube de humo. La chimenea estaba encendida. Era un otoño frio y lluvioso.
Los pasos iban a la misma velocidad que su corazón y pensamientos, despacio y con calma.
La medicina que los curó era fuerte y poderosa.

Aun no habiendo ninguna verdad en sus palabras ni en la de Aristóteles, el estudio de éste les había devuelto un equilibrio y estabilidad mental.

EL EDIFICIO CALAGARI (Cap. 3)



Cada vez que cogía una llave y la miraba con curiosidad, subía la cabeza y me preguntaba.
- ¿Has vuelto a tener un asalto de esgrima a espátula de madera con nuestra vecina Amparo?
- Sí – le dije asistiendo con complicidad.
- La soledad es mala. La introspección es excesiva. La falta de referencia desequilibra los pensamientos. – me dijo girando la cabeza y colocándose bien el gorrito.
Expandió el juego de llave por encima de la mano, y tras observarlas todas, con lentitud y calma, cogió una y al intentar introducirla, vió que se había vuelto a equivocar.
- Y mi amigo, el del gorro, lo viste esta mañana, imagino – dijo soltando una pequeña carcajadita sin mirarme
- Sí, un par de palabras hemos intercambiado – le dije, sonriéndole también.
Ahora si que se giró, y mirándome a los ojos, dijo
- La felicidad no tiene medida y me es igual de válida la de los locos como la de los cuerdos – susurro abriendo los ojos e iluminando la expresión.
Volvió a girar la vista sobre las llaves que las tenía otra vez extendidas por la mano.
- Me temo que he vuelto a dejarme la llave de piso en el juego de llaves de los martes.
Las costumbres de los habitantes del edificio Calagari estaban muy especificadas. Las sorpresas eran mínimas, los cambios minúsculos, la rutina total. Vivían en un mundo totalmente ordenado en la repetición.
- Bueno, bajaré andando, que bien me viene, bueno para mi cuerpo.
- Sí, sí, cuídelo – me dijo mientras hacia leves movimientos circulares de despedida con la mano mientras giraba otra vez la cabeza y volvía a mirar el juego de llaves.
La escalera tenía las paredes tapizadas de tono gris y el suelo de madera y una colección de cuadros, de impresiones de art pop que el artista que vivía en el ático iba bajando cada año. No utilizaba ningún personaje conocido. Había hecho construcciones con la cara de su abuela, con ,Carmelito, con el gorro puesto y otra gente conocida de la proximidad y así, ya por prácticamente todo el hueco de las escaleras, habían iconografías.
Ya llegando al segundo piso, salió al encuentro de mi llegada por las escaleras David, bueno, el Doctor David, psiquiatra. Hoy iba bien de tiempo, así que adelantándome fui parándome poco a poco.
Iba con su camisa larga de enfermería, un pequeño oscultador, y unas finas gafitas de pasta azules.
Llevaba entre sus manos una libreta negra en la que siempre tomaba notas.
Trabajaba en casa. Tenía una clínica de tratamientos psiquiátricos On line. Le iba bien. Pagaba puntual sus gastos de comodidad. Iba a su casa una vez por semana una esteticién que le cortaba el pelo y arreglaba las uñas. Tampoco le había visto salir del edificio.
- Andrés, Andrés, perdóname, ¿tienes un minuto?
- Sí, claro, dime.
- Mira, en ocasiones veo comportamientos algo irregulares de los habitantes de este edificio
- Sí – le dije enfatizando la afirmación.
- Y quiero hacer un estudio – se alejó de mi y se puso en la distancia de un pequeño discurso- te recuerdo que la psicología es el estudio de la mente humana y su funcionamiento, y es una ciencia empírica. Las personas, sus experiencias y sus consecuencias. Nos sitúan a cada individuo en un grupo de acción, en un saco de características y, nuestra suerte – me dijo mientras fruncía el cejo- está ya echada y el futuro decidido, Ciencia, ciencia, de las personas a los hamsters y el estudio de las reacciones ¿bien?
- De acuerdo.
- Y necesito tu ayuda.
- Vale, empecemos, ¿qué vas a estudiar?, ¿sus comportamientos, relaciones, vestiduras, palabras....?, piensa que todos somos vecinos.
Aquí en estos momentos de máxima decisión propia, le entraban la máxima elocuencia y desespero. Con los problemas ajenos era muy científico y analítico. Pero en todo aquel que estuviera inserto, la tragedia de la indecisión le invadía.
- ¡y yo qué se por donde empezar!, ¡acabo de trasmitirte mis intenciones!, ¡me has dado ya demasiadas posibilidades para sopesar!
Se puso a dar vueltas realizando un corto circulo, abriendo y bajando las manos.
Paró, y con una expresión científica, se acerco a Andrés y le dijo.
- me voy a mi habitación a realizar una posible planificación del estudio...Cuento con su apoyo – me dijo guiñándome el ojo mientras daba la vuelta hacia su habitación.
Cuando ya estaba a punto de comenzar a bajar el primer escalón oí viniendo del fondo del pasillo, mi nombre
- Andrés , Andrés, !espera¡, venía corriendo hacia mi.
Rosa, era un bomboncito, pero no podía estar sola. Llevaba un traje blanco, de tela fina, y le flotaba muy dulcemente a su al rededor cuando iba corriendo. Era muy linda pero con sus padres vivía. No podía estar sola.
Se me acercó, con los brazos abierto, cariñosa y dulcemente
- Rosa – vida mía.

- No señor - sonriendo - usted se equivoca – me dijo apretando sus labios pintados de rojo-, mi nombre es Marylin.

martes, 1 de diciembre de 2015

...de lo que creían que nunca iba a pasar...


E irían paseando por los laterales del rio Sena, allá por los principios del siglo XX, cuando aquel visionario se les acercó y les habló de millones de muertos, genocidios, bombas atómicas y acciones semejantes. Eran muy conocidos sus delirios y la gente poco caso le hacía a sus vaticinios.
- Ahy!, pobre hombre, qué locuras tan imposibles nos advierte - se dijeron sonriendo con misericordia. Eran dos hombres cultos e inteligentes y sus mentes no podían imaginar ni concebir lo que pasó durante su siglo.
En ocasiones, pienso si realmente lo que yo concibo como una imposibilidad, es, puede ser o será una realidad.
Ahora, yo concibo como una imposibilidad una guerra atomica por la conciencia a nivel general y mundial del desastre a nivel terrestre y la posible desaparción de la humanidad por la inhabitibilidad, por radiación de lo que pudierase la mayor parte del planeta sufrir.
Pues, realmente, no preocupado, pero realmente atónito, leo noticias en los periodicos, que levantan las sospechas de mi error.
Putin ha puesto en funcionamento 60 misiles atómicos más intercontinentales tras el aumento del sistema defensivo antimisiles de la OTAN colocado en Europa.
Tanto la Rusia de Putin como los EE.UU de Obama tienen un tipo de enorme avión para coordinar todas las operaciones militares supuestas en caso de la destrucción total de los centros de operaciones y la comunicación terrestre, es decir, el escenario de una guerra mundial.
Uno hace misiles y el otro los dobla o los inutiliza con otras operaciones.
Vivo en la irrealidad de pensar en la imposibilidad de acciones de este tipo.
Y Corea del norte, dirigida por unos locos ciegos por el poder, podría hacer uso de sus armas atómicas.
Y más y más païses preparando armas de destrucción masiva.
Me es inconcedible una guerra nuclear, lo mismo que serían para estos dos amigos en su paseo por el Sena, los 80 millones de muertos en el sigo XX.
Y aquellos que tienen el poder , barajan en algún momento la posibilidad de lanzar sus misiles nucleares?, habrá algún loco que haya llegado al poder e introduzca al mundo en su última probable guerra?
Ya os digo me hablaban de misiles atómicos, de grandes cantidades y me pregunto las posibilidades de su utilización.
Dicen que la ya tan hablada guerra fria acabó, pero es sintoma evidente que esto no es así por el refuerzo en este sentido de las diferentes potencias.
Es un peligro real, existente, posible, pero que no lo puedo concebir.
Si, no tuviera ninguna posibilidad de ser, se dejarían de construir.
El mundo se está preparando para otra gran guerra, aún sin saber cuando.
- !Eres un catastrofista!
Bueno, es posible que sí, pero cuando leía los incrementos armamentísticos de unos que ya tenía los otros y que seguían buscando un arma superior, llegué a la conclusión que los que saben que esas bombas no les caerán en su cabaza, podrían comenzar, lo que hoy clasificamos como una locura.
!Para qué tanta preparación atómica si fuese imposible su utilización!, hasta ayer nunca concebí en la posibilidad de que esto ocurriera.
Piensen en una persona que hubiera nacido en los principios del siglo XX, si podría imaginar lo que durante éste se ha hecho.

EL EDIFICIO CALAGARI (Cap. 2)



Así pues, bloqueándome la salida hacia el ascensor, la joven Amparo, gestora y presidenta, del edificio, esgrimía la espátula de madera, larga y con final plano, acompañada del gorro blanco, de cocina ambos objetos.
Vestia de negro, algo encajado, a media pierna y con zapatillas de bailar. La gustaba el cuello circular y la mangas ajustadas, pues decía, que necesitaba para no sentirse, en sus movimientos, estorbada por los pliegues de la ropa.
Alzando ligeramente la mano izquierda y apuntándome con la derecha, me preguntó
- Va usted a tener problemas en pagar la cuota de este mes?
- Nunca los he tenido, Amparo.
Mirándome fijamente, bajo la espátula, la puso en vertial y la acercó a su cuerpo.
Siempre las mismas preguntas y la misma cuestión. Con ellas navegaba todos los días por los pasillos del edificio, parando a unos y otros con los que se cruzaba. Sólo una vez cobrados todas las cotizaciones del fondo de copropetarios, dejaba su espátula y saludaba correctamente a todos los vecinos.
Era una mujer hermosa, joven, sana, pero en los momentos de extasis en el cobro, en la oscuridad de sus ojos, se escondía el misterio y el desequilibrio.
En un momento, inesperadamente, volvió a subir su espada, retiró el pie izquierdo algo hacia atrás y con la mano izquierda más elevada dijo
- Y Arturo, le he visto que con él  hablaba, le dijo algo de su cuota?, siempre se retrasa! Hizo un amago de acercarse hacia mi corazón con el palo fino de cocina, que me hizo atrasarme un poco torpemente.
- Amparo, Usted se cree que me lo iba a contar?
- Señor Andres, yo ni creo ni supongo nada, todo lo pregunto y lo compruebo - mirándome fijamente mientras me lo contaba.
- Bueno, no lo sé, además, apliquémosle la suposición de inocenia - despues de decirlo y antes de su reacción, ya estaba arrepintiéndome de lo dicho.
- El asunto de la inocencia supuesta?, !la inocencia supuesta es un hecho dado y aceptado sólo por los cobardes!, !hay que aceptar nuestras responsabiidades y saber aplicarlas con fuerza a los demás - diciéndome esto blandeaba se espátula de un lado al otro del pasillo- !la justicia sólo existe en la imaginación de aquellos que la ansía! - roja de emoción colocó, el arma en vertical, a la altura de su pecho y echandose hacia atrás, intentado calmar su irritación.
Por los propios delirios que sonaban cualquier hora del día y en cualquier día del año, revelaban sus paranoías en busqueda de justicia. Hablaba de abusos, nombraba a sus profesores, hablaba del juez, maldecia el juicio  acabada las escenas histéricas con algún gran gemido. Cuando colgaba su espada era una mujer realmente simpatica y agradable, pero cuando cualquier asunto relacionado con alguna situación organizativa o algún tipo de baremo o juicio, perdía el razón y comenzaba a deambular por el edificio exigiendo la paga de la cuota, como reacción reflejo de las inoperancias metales que sufría y, por lo que ella afirmaba, "así debe de actuar toda persona con respensabilidades". Sus ojos eran negros, pero brillaban como soles en aquellos momentos de extrospección máxima
- Bien, Señor Andrés, acabo de recordar que su cuota está pagada - cosa que no era verdad, mi banco les pasaba el dinero  a finales de mes, y estabamos a su mitad. Los ataques de locura le nublaban la mente. Los momentos de claridad, le valían para comprobar los datos, pero en el caso que alguno faltase, es decir, normalmente hasta el 25 del mes, salí como una fiera a perseguir a los demás, desde su inofensibidad y a corregir el asunto como motivo de pagar una deuda que la vida le debía.
Nunca la había visto bajar por el ascensor, pero sí por las escaleras persiguiendo a los inquilinos. Nunca habíamos coincidido en las puertas de entrada del edificio. No sabía si salia o no, pero sí que sabía que alguna vez al mes le traían del supermercado una gran cantidad de comida.
Sin mas palabras, se retiró hacia la pared, se quitó el gorro de cocina, se  puso cruzado sobre el pecho la espátula y me dijo
- Senor Andres, entiéname lo importante del asunto y la seguridad y prioridad que debo de darle a todos estos asuntos, por la seguridad económica del edificio. Pero continue, así está todo claro.
En los breves instantes en que la cordura y normalidad regresaban a sus ojos, era una mujer muy guapa a sus 35 años
Ya cerca de mi destino, el famoso ascensor, comencé a observar al botones de éste.
El botones, Carmelito, era un anciano de mas de setenta años, que todavía, reconstruido a tijera e hilo durante toda su vida, vestía el uniforme que lució en la inaguración  hacia ya muchos años.
La tela gruesa roja, ya no contrastaba con los botenes color cobre. El rojo estaba enmoecido y los botones agrisantado. El gorrito rojo, dejaba pasar a las canas que le caían por los laterales. Me vio de lejos, sonrió y empezó a buscar en el juego de llaves. El ascensor se llamaba con lleve en cada uno de sus pisos.
Era un hombre realmente tranquilo y con el todo sucedía despacio, muy despacito.

viernes, 27 de noviembre de 2015

EL EDIFICIO CALIGARI



Abrí  la puerta, como cualquier otro lunes, dispuesto  a irme al trabajo.
Entre abierta tenía Arturo, la puerta  enfrente a la mia en el tercer piso.
Era, como todos los vecinos del edificio Galigari, unas características  algo especiales y particulares.
Al oir el ruido de la puerta que se cerraba, la mia, salió urgentemente a encontrase de casuailidad conmigo.
Llevaba puesto, como de costumbre, un gorro de vestimenta de frak, negro, muy limpio y aseado..
- Hola, Andres, ¿qué tal?,  yo muy bien, aquí, escuchando la radio sobre el tiempo que tendremos esa semana por si acaso se me ocurria salir - cosa que nunca hacía . la comida  demás artilugios  para vivir en aquel piso, se las traía la mujer que iba a limpiar el apartamento.Tras girar algo la cabeza, continuó
- ah!, léete, el último libro de Comte-Sponville, buenísimo, te lo recomiendo. Una temática muy actual y que nos concierne a todos
Era un hombre inteligente y culto. Esta semana era la cuarta vez que me nombra dicho libro. Así que ayer lo busqué en internet y rezaba sobre los beneficios de la soledad. Tenía  una gran capacidad mental, pero una mente absolutamente desubicada.
- Pues acordemosnos que el agua es siempre buena, y ¿Tus hjos?,  ¿qué tal con tu mujer?, ¿has solucionado estos problema en el trabajo?, - cada vez que nos cruzabams, me hacía  referencia a las misma temáticas  repitiéndose las mismas preguntas - bueno, bueno, dime, ¿cuándo  será la próxima  reunion de vecinos?, ¿hablaremos  sobre el ascensor? - que él nunca  utilizaba - ¿ piensas que hay que cambiar al equipo de limpieza?
Cuando coincidimos  en las puertas de nuestras casa, me tenía, siempre, un cuarto de hora allí hablando. Vivia totamente solo. No tenía visitas y no salía a la calle. Realizaba un trabajo de manualidades muy lucrativo debido a su perfección y el tiempo que dedicaba. Pero estaba totalmente solo en el mundo, solo porque el lo queria y buscaba, aparentemente.  La mujer asistenta, algo especial o algun problema, para estar cuatro horas seguidas con él y su asfixiante monólogo . Iba, mi vecino, hoy con una camisa de pijama con rayas verticales  negras en conjunto con el gorrito.
- Pues el otro día viendo el telediario oi lo peligroso que sigue estando salir a la calle y no se porqué, no se triplican las medidas de seguridad. !Ahy!, si por mi fuera. Cambiaría  leyes y principios de actuación  - sospechaba de donde venían  esas grandes paranoias expectacuares.  Esperaba la posibilidad de hacerle unas peguntas indicativas, pues  jamás  me podrá  responder directamente pues no sabrá  de que hablamos, no será consciente de lo que le pasa.
- Bueno - le dije con educación- le dejo.
Se me quedó  mirando con cara pensativa y ausente por unos segundos, pero antes de que acabara de darme la vuelta, me preguntó.
- Y Usted, qué  siente, cómo  vive, por estar solo.
Tenía  una mirada sincera. Una sonrisa agradable. Una temática  vital . No tenía mal, sino placer en hablar con él.
- Si, yo vivo solo y libre. Viví unos años intensos, buenos y difíciles  con mi mujer y los dos chiquitos, los educamos correctamente, los dos tienen una vida feliz. Ana y yo, nos separamos. Nos llevamos bien, nos respetamos y cuidamos nuestra relación  en vistas a nuestros hijos. En estas circunstancias y recibiendo  a mis nietos, solo se vive estupendo.
Arturo, era más  joven que yo, le diría  unos cincuenta años.
Y contaba con 58  años, en plena forma. Mis hjos los tuve pronto.
El continuó
- Y si estás  bien ¿por qué tanta ansia en formas familias?, ¿en formar nucleos dependientes?, que ¿noo viviríamos  mejor y más  tanquilos sin esos nucleos conflictivos  y con otras estructuras de crianza  y educación? - me dio
- Por la moral Judeo-crisiana Europea, vecino.
- Ya, !ahyyy!, cuanto ha actuado y pesado. Desde la primera diáspora , ! la huida de palestica! - grito mientras lavantaba sus brazos actuando-  la influencia ha sido maxima - era inteligente, culto, y  loco de remate.
Ahora ya no vale - me decía , yo a  mi mismo- pero mira que me había planteado esa misma cuestión  cuando estaba conviviendo con Ana, mi mujer. No nos hemos divorciado legalmente, pero vivimos, muy placidamente, separados.
Comenzó a dar vueltas sobre si mismo a la par que comenzaba a introducirse en su casa, al ver que yo le miraba,  como siempre, él,  me dijo, también,  como siempre
- Es el efecto eléctrico  que actua cuando mi cuerpo es una bobina de producción  de emociones. Girar y girar.
Tenia unos problemas relacionales tremendos.
Pero era feliz, al menos en aquellos momentos durante los últimos  siete años que yo lo viera. Estaba más  o menos dicharachero, pero siempre amable, simpático , animado y excéntrico  con gajes de locura.
Cerró  la puerta y ya yiéndome buscando del  ascensor,  abrió  la puerta la señora Carmen, y como no, en mitad del pasillo, en mi camino al ascensor, se interpuso.