miércoles, 16 de diciembre de 2015

...del correcto camino epistemológico y técnico hacia la verdad.....



Un razonamiento autoconcluso y finito, es el objetivo buscado.
El desarrollo enlazado y consecutivo de los diferentes avances sobre las primeras premisas en el razonamiento, nos debe llevar - piensan- a un estado inmóvil explicativo y total.
Buscan la verdad mecánica o actuante, como producto de un camino ilustrado y real con el que nuestra inteligencia y conocimiento siguen la senda indicada para llegar a la verdad, estática, fija, ansiada, buscada y soñada.
Afirman que la estructura explicativa, tiene un principio y fin bien marcados y definidos. Una forma definida y conclusa.
Concluyen con toda la totalidad e incluida en la solución.
Plasman un conjunto de formulas y principios que pretenden capturar la totalidad en un pequeño instante de ella.
Realizan un razonamiento grande, intenso, profundo, ilustrado con unas formulas y principios relativamente simples y directos y nos dicen que  es  la realidad.
No, yo digo y opino que no.
Con cada razonamiento carrecto no damos más que diferentes esbozos inconclusos de una verdad de funcionamiento y justificación que probablemente nunca tendremos en su totalidad.
La historia habla mediante mi escritura.
En filosofía lo veo y entiendo con claridad.
Con cada pensamiento con el cual se especule más el significado, movimiento, teleología, razón de ser, relación con las personas y etc, no te dará, nunca, la solución estática, única que valdrá como precisa e insoluble.
En la filosofía como razonamiento correcto, es un intento individual de  definición de la realidad esencial de todo lo existente, pero  es la suma de estos todos razonamientos lo que constituye la realidad.
Ésta nunca está acabada.
No tiene jamás una forma sobre la cual puedas exponer una teoría que valga como fundamento.
La única razón de ser de su comprensión será y estará en  la acumulación de verdades.
Nuestro capacidad de conocimiento es limitada y nuestra capacidad de una comprensión total, tambien.
La verdad es exacta, pero no tiene forma conclusa.
La verdad absoluta de todo, será, entonces, un hecho intuitivo que iremos obteniendo con la suma de razonamientos que nos llevarán a su cercanía.
Pero no habrá ninguno que la contenga en su totalidad.
Si estudias y lees, la historia de los pensadores, entiendes y ves, rápidamente, las contradicciones y antagonías que suscitan entre si, pero es bastante obvio y evidente deducir que el punto de mira es el mismo.
Hablan, comentan, escriben sobre los mismos conceptos, asuntos, ramas, ciencias, objetos.
De manera diferente lo hacen, pero hablan de lo mismo. Metafísica, entendida como un estudio y análisis intelectual sobre entidades abstractas.
Sin embargo, esta tormenta de significados, conceptos, ideas,  variadas, diferentes, enfrentadas, sí que producen y son, la verdad buscada.
Pero lo es, en cuanto que toma esa forma, es decir, multitud de ellas.
El asunto de hacer filosofía es el camino de moverse con la verdad.
A la verdad no se llega, se camina a su lado.
No llegaremos ninguno a dar una explicacion textual y narrada sobre la verdad significativa de ésta, nuestra realidad.
Lo que si que encontraremos en  la práctica de la sabiduria, del conocimiento, con la lectura, con el estudio, con la escritura, con la reflexión, con la observación concentrada y otras trazas  similares, será una cercanía máxima con la verdad de la realidad, la cual se nos presentará de manera intuitiva, por la inducción producida por el número de experiencias en el campo de la sabiduría.
Sólo escalando en las montañas de los conocimentos, nos acercaremos al camino de la verdad.
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