miércoles, 29 de abril de 2015

LA DIFERENCIA



Es difícil y complicado la inserción completa de la persona en la sociedad moderna y occidental si no compartes una serie de modos y maneras propias.
Hay que cumplir unos requisitos mínimos o preferencias y gustos totalmente mediatizados, generalizados y normalizados.
Un ejemplo claro de esto,  se da en la publicidad  con sus estereotipos tratados tanto en el campo estéticos como éticos, comportamentales y sociales.
La diferencia sin beneficio económico, poco camino tiene.
Haciendo un estudio experimental  científico, se pueden estudiar las repeticiones generalizadas en unas circunstancias concretas.
Todos los padres que llevan a sus hijos a determinado colegio en una misma zona, comparten unas características que los igualan y repiten.
No somos consciente de lo repetidos que estamos.
La repetición es inmovilidad,  pero la vida y creación es movimiento.
Varios son los factores que te llevan a esto.
Uno es la globalización máxima respecto  la información que impide que lo particular e independiente tenga más difusión.
Dos, la pobreza intelectual que nos impide seguir otros caminos que no estuviesen ya marcados, es decir falta de ganas de salirse de la normalidad, tener conciencia de uno mismo y ser capaz e, como tal, de construirte en tu particularidad.
Y tres, la cobardía que todos sufrimos, pues la diferencia, con responsabilidad y consciencia, es un hecho grande.
La diferencia como acto irreflexivo de pura protesta sin ningún fin ni proposito, no es mas que una parte integrante de esta monótona realidad como pequeño calmante social.
En la actualidad es difícil querer o desear algo que no nos hayan dado ya.
Las aguas calmadas de la inserción en las banalidades repetidas, ahogan la naturaleza propia, es decir, reflexiva y decisoria, de las personas.
La comodidad material y la mínima actitud intelectual, puede producir una débil y momentánea felicidad, con, no porque sí, un gran desequilibrio constitutivo.
La diferencia implica un campo de valores, y estos son  fuerzas propias  del ser humano que le  llevan y le hacen actuar.
Aquí, debía de llegar la acción de la diferencia.
Si no hacemos esto, sea cual fuere el sistema que impongamos, no habrá nunca  mejoría. Sin el cambio de valores primeros de acción y elección, los repartos, formas o maneras, serán diferentes, pero los elementos que haces insufribles, irrespirables, patéticos e injustos se dan y se darían igual.
El cambio de valores aboga porque ello que pone en marcha las acciones humanas de una manera distinta.
Busquemos la realización personal sin la necesidad de la aprobación publica
Asumamos nuestra capacidad de dirigir, organizar  y dilucidar, aquello que nos atraiga como persona primera.
Huir de  la cobardía de la individualidad y la sumersión en el grupo, será  alcanzar el valor de decidir uno mismo sobre el bien y el mal de las cosas.
Repetidos argumentos, copiamos frases, imitamos vestimentas, estamos realmente empobrecidos como género y especie.
No somos capaces de encontrar ni investigar los mundos paralelos posibles y existentes en aquellas nuevas acciones posibles.
El mundo construido nos limita.
Es más, este escrito lo hago desde mi particularidad, desde mi diferencia.

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