jueves, 11 de mayo de 2017

El café en el tiempo.




  • Y cuando me quise dar cuenta , ya había pasado otro año. En ningún momento sentí que avanzaba y que pasaba rápidamente a nuestro alrededor - dijo Andrés
  • Pero ¿de qué tiempo me hablas?- puntualizo Marta.

Los dos se miraron, Pedro y Andrés, y miraron a Marta con cara de curiosidad y extrañeza. Desde hacia algunos días, le habían cambiado las horas de la reunión sobre objetivos, asuntos y contenidos del estudio fotográfico y constante que el equipo visual realizaba sobre la realidad, allí, en la editorial, y tenia, entonces más tiempo y oportunidad de estar y compartir conversaciones con sus dos amigos de la editorial. Tenia más, era una mujer con una tremenda, particularidad pero una gran sociabilidad.

  • Te lo tomarás como quieras, me podrás hacer hincapié en la teoría de la relatividad especial y el espacio curvo explicado por Einstein, pero, el que no lo sepa se engaña y el tiempo, es solo uno e igual para todos - afirmo, con seguridad Pedro.
  • Bueno, a no ser que tengas diferentes medios para medirlos,aunque el tiempo siga siendo uno -contentó Andrés. La miraba con fijeza pues era un asunto que sin haber cruzado palabra nunca con ella,le había llamado la atención interés esta temática.
  • ¿Es el tiempo la medida de los acontecimientos que ocurren en un supuesto espacio medido? - pregunto Marta, inclinádose, algo más hacia adelante.
  • No, volvió a inquirir Pedro. El tiempo es el movimiento rítmico que marca los movimientos pendulares del maldito reloj que me dice que me tengo que subir al departamento a hablar con el coordinador del reparto. Marta, Andrés, a pesar de mi aparente seguridad, el asunto del tiempo y de su trascurrir, me inquieta. Guardaros las conclusiones en vuestra cabeza y después me las contáis.
Cogió la chaqueta y tras sonreír y hacer el gesto, al barman de luego te pago, salió rápido.

  • ¿me hablas de la velocidad del pensamiento? Marta.

El mundo se hacia algo más pequeño cuando ellos se quedaban. Una pequeña burbuja de aislamiento se criaba entre ellos.

  • Sí, de eso te hablo y no más.

Y continuó

  • ¿Cuanto tiempo va a pasar, si eres capaz, en la franja de recorrido físico del la aguja grande del reloj, consigues dilucida son tus preferencias hacia tus inquietudes?,¿más o menos que si apenas ves algo en la televisión?
  • Bueno, en un principio, la media hora será la misma
  • Eso es lo que tú te crees - le contestó, con burla, confianza y quizás, algo de prepotencia. El tiempo, mi más que amigo, es el cúmulo de emociones y pensamientos que se amontonan en tu persona. La vida pesa o se aligera, no con la suma o reste de minutos, sino con las emociones y acciones en ella ocurrida. Enormemente amplio y largo es el tiempo que tú, yo y Pedro pasamos hablando aquí, en mi amada, como amante traicionera de la vida, barra del bar.
  • Me parece oírme, Marta, si me dices que el tiempo no es más que un cúmulo de sensaciones y que solo con ellas podemos medir, realmente en su cantidad, el tiempo que paso, ¿qué diablos hacemos con el misero trascurrir de las, siempre decepcionantes agujas del reloj?. Traicioneros y macabros movimientos del reloj. ¿Es real, omniabarcante y generalizable el tiempo que yo noto en mi interior?, ¿es diferente, voy a otro ritmo?, ¿escaparé del resto en la carrera de la vida?
Siempre pasaba lo mismo y Andrés en determinadas situaciones se subía por entre la ramas de la trepadora de la poesía?

  • No, poeta, te hablo de la falta de camino calculable y temporalizado de nuestro camino en ella. Lo que fue, apenas un chasquido con sus vulgares dedos, para mi amigo fue una eternidad ese segundo mirando aquel cuadro de Dalí, para este otro que fueron una media hora agobiante para ver el Moisés de Miguel Ángel, para el el adminado fueron los minutos más intensos de su vida esperando ver aquellas manos que con la máxima admiración se sujetaba sus barbas viendo a Dios, aquella tarde para el vecino, aburrida y larga, paseando por el pasillo, sin más divertimento que hablar, de tonterías y banalidades con algún amigo, mientras que él, en apenas unos segundos, le pareció pasar todo la tarde, atrapado por el libro de....elige el que quieras amigo.
  • Bien, para hablar en forma de metáforas y personificaciones ya estoy yo, cariño -aquella vez la tan repetida palabra utilizada por él hacia ella de la ,manera más aséptica posible, le sonó algo extraña y especial- y te diré y te concluyo, que el que así lo pretende, se escapa del tiempo y este solo encarcela alas agujas del reloj.
Entre unas cosas y otras, como habían estado atrapados una hora en aquella conversación, cuando sintieron pasar a su lado acariciando las paredes de madera del café,apenas algunos segundos, y volvió Pedro. Tras ver su cara de abstracción y apoyando los dos brazos sobre la barra les dijo.

  • Os pongáis con queráis, es decir, como siempre, han pasado solo una hora desde que yo me fui, solo,única y exclusivamente,una hora. Los tres sonrieron, hasta que Andrés le dijo.
  • A ti el reloj te domina, a mi , amigo no.
Se lo dijo con amistad, tanta que Pedro llevaba con divertimento lo que consideraba unos grandes errores de falta de practicidad de Andrés, mientras que este, miraba con la máxima benevolencia su sin vivir marcado entre el pulso del reloj, que les miraba y vigilaba, con atención y autoridad, desde la pared y por encima de sus cabezas.



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