sábado, 20 de mayo de 2017

La muerte de la creatividad. La necesidad del cambio apocalíptico.





Harto estoy del aburrimiento que produce la estabilidad y normalización de las circunstancias.
Cansado me resultan aquellas situaciones en las cuales la normalidad, usualidad y repetición imperan.
Me mata la ubicación de todos los hechos y el encaje total de todas las operaciones.
Sin cambios, la creatividad muere.
La creatividad y lo nuevo, puede venir por diferentes caminos.
El cambio político, económico y social, es uno de ellos, y la propia evolución de la temática, también.
Vivo en España y llevo demasiados años en lo mismo.
Mi España, está en la Europa, donde no vamos más allá.
La Europa del siglo XIX, tuvo que ser algo impresionante para los intelectuales, sea cual fuere su inclinación por la ruptura con su plena creatividad ante los cambios Filosóficos y Científicos.
La Ilustración extendida por toda Europa por Napoleón, llevó con él, el poder del ser humano y su pensamiento. El ser humano como el centro de la vida y en esto, los pensadores no tuvieron miedo a crear, ni el pueblo a leer.
Pero, no hay que irse tan lejos, en mi España, hubo unos años, los llamados ochenta, -en los cuales, debido a los vientos de libertad que tronaban en toda ella tras la muerte del dictador Franco - en los cuales la creatividad se hizo palpable en todos los ámbitos de la vida. Llegó la libertad y la normalidad, hábitos, costumbre y repetición, murió en el rincón de la alcoba y la libertad comenzó a bailar, y nunca mejor dicho, por todos rincones de la casa.
Pero todo tal como viene, se va. El movimiento ondulatorio del que nos habló,aquel que no recuerdo su nombre, es patente y cierto.
La creatividad intelectual del siglo XIX, acaba con la rigidez de los pensamientos autoritarios que dominaron Europa en la parte sustancial del siglo XX, y España ¡Ahy!, como me duele ver, ahora, la cultura y política imperantes. La política es todo menos un avance en los propósitos e intenciones y el arte y la cultura, me llenan de pena de ver como triunfan única y exclusivamente los estereotipos impuestos por las grandes compañías de música.
Los físicos de los cantantes se repiten y sus estereotipos se impone a la propia calidad del arte.
El mensaje de la canción esta olvidado.
El contenido es repetitivo.
Cuando pienso en la relación establecidas en la creatividad y los motivos comerciales me mareo, tiemblo, sudo y tengo angustia..
Cuando la normalidad se impone, la creatividad es mucho más complicada y dificil debido a la necesidad de producción prácticamente propia personal del camino hacia lo nuevo o hacia la preparación.
Cuando hay cambios históricos, es o son los momentos creativos por excelencia, si no se dan aquí, es mucho más difícil, no solo pensar en ellos, sino también hacer que tengan alguna difusió.
Vivo en el mundo de la repetitividad.
Todos somos iguales en prácticamente todos los sentidos.
No me vale, como escusa, la indisposición del sistema social-político-económico, pues esto condiciona pero no obliga.
No nos salimos de la repetitiva normalidad y aquellos que buscan la diferencia como metódica, son quizás los más introducidos de el fagocitante movimiento actual, pues su actuación viene directamente dada por el grupo. En su seguimiento, como en su enfrentamiento, con el grupo permanece de referencia y se articulan y complementan.
Necesitamos algo que rompa los regímenes y estructuras actuales si queremos realizar un acto de creatividad y evolución.
Desde la seguridad de la tranquilidad, la creatividad muere de hambre en la propia puesta de la casa.
La apocalipsis será efectiva o, si no, queda el camino cansino,lento y difícil de aquellos que pensemos en la podredumbre de los intereses, motivos y fines colectivos, de la cual, también tomamos parte.


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