miércoles, 25 de febrero de 2015

EL ASUNTO CALABAZAS

Aunque nunca tuve, durante la investigación, ningún tipo de atracción hacia ella, era muy hermosa.
Caminaba deambulando y meneando, con disimulo pero sin complejos, sus curvas por todo el mercado. Llevaba su puesto de manera muy agradable para los clientes y, quiero suponer, para ella.
Nadie puede sospechas sus pensamientos e intenciones –me dije a mi mismo hablando en voz baja.
Julia Martínez – 0456. Asunto Calabazas-
Llevaba ya, al menos, tres años siguiéndola e investigándola. Tras una detención de miembros de baja categoría del cartel de Rio bajo Colombiano y su informe enviado comenzamos a investigar el posible reparto de las mercancías en el mercado empaquetadas en, sabrosas todo hay que decirlo, calabazas. Siguiendo el rastro, acabamos en este mercado.
Su vida, la de Julia, no tenía ningún elemento extraño o sospechoso. La estuve siguiendo. 42 años, trabajo y dueña en le mercado, casa, amigas y risas, paseos y deporte, no bebía, fumaba marihuana en algunas terrazas, no vivía con nadie y siempre caminaba y actuaba con tranquilidad. Sólo le vi, algún altercado con el dependiente del puesto contiguo. Un hombre arisco y desagradable que apenas tenía mercancía. Poca y mala. Debía, pensaba, vivir en una caja en la calle, para, con ese movimiento en el puesto, pagar el alquiler de la paraeta.
Si los informes eran correctos, hoy, vendría Andrés García, un “camellito” a por una gran caja y cantidad de Calabazas. El asunto estaba en que Andrés –alias “tumulto”- nos llevaria hasta Alfonso Ramírez. Teníamos todas las conexiones y pruebas para enchironar al “mendas”, un gran proveedor en la costa levantina, pero había que pillarlo con las manos en la masa, es decir, con el cuerpo delictivo, en sus manos y, probablemente, en su nariz.
Su estilo apenas cambiaba dentro del mercado. Ropa más vieja pero faldas por encima de las rodillas y ajustadas. No le suponía ninguna dificultad, pues se movía con mucha soltura y se agachaba, doblando las rodillas juntas, sin ningún problema.
Era, en realidad, “presunta” y no “delincuente”, aunque las pruebas nos conducían hasta su puesto. Me caía bien, se la veía feliz y sentía, por qué no y sin estropear mi profesionalidad, pena por ella en el caso de su detención. Tenía gran curiosidad e interés casuístico el descubrir dónde y cómo almacenaba o gastaba el “cash” de los malos negocios.
Tuve que salir de mis pensamientos y alertar mi atención cuando la vi venir directamente hacia mi persona. Labios perfilados, ojos oscuros, melena negra y llena de bucles. Coincidimos en la mirada, me sonrió. Fue una decima de segundo, al ser una sonrisa de cortesía. A pesar del mucho tiempo siguiéndola jamás estuve tan cerca. Volvió con unas bolsas de hielo. Pasé totalmente desapercibido tras ocultarme. El trabajo es el trabajo.
A través de mi auricular comenzaron: “sospechoso Andrés García entrando por la puerta de las Vigas”. Cada uno ocupamos nuestro puesto. La puerta 3 y 4 me correspondían. Veía de lateral el puesto de Julia. Hoy llevaba un traje azul oscuro con un estampado de flores azulonas también. Sonreía como siempre. Si, era bonita y agradable. Sentí pena, mucha pena y no paré de pensar que le había llevado a traficar con cocaína. Despachaba justo encima del auto del delito, las calabazas.
Ya veía a Andrés. Bajito y corpulento. El gusto pertenece a cada uno, pero el estilo no y éste, no lo tenía. Él enfiló el pasillo central que le llevaría directo al puesto de mi más querida, con diferencia, sospechosa. Giró. Un puesto, Antonia, verduras, dos puestos, Antonio, verduras y fruta. Disimulando avanzó entre ellos ojeando la mercancía. Al fin llegó al puesto número tres. Julia, verduras y sonrisas –me dije. Paró justo enfrente de de su puesto, la miro, la sonrió. Ella le devolvió la sonrisa y le preguntó, pues así le leí en los labios –“bueno, ¿qué le pongo?-. Tumulto, giró la cabeza y continuó andando. Miré con atención. El resto del mercado desapareció a mí alrededor. Dibuje una sonrisa con mis labios. Paró en el cuarto puesto, el del “perro pulgoso” – pues a fe que así lo parecía- y le miró fijamente. Era el peor delincuente que jamás había visto pues su cara de temor y culpabilidad cuando le daba aquella caja de calabazas, debía de valer para enchironarlo.
Su persecución fue agradable. El vientecito de la alegría soplaba en mi cara tras ver que no era Julia la conexión y que su positivismo y felicidad no eran fingidos, quizás impuestos por su carácter pero no actuaba. Seguimos, todo el equipo a casa de Alfonso Rodríguez y allí los detuvimos. El juicio fue rápido. Andrés, el pobre camello, cinco años de cárcel por “intento de venta de la mercancía”, y al gran hijo de puta Alfonso Rodríguez, que, con un, todo hay que decirlo, magnífico abogado, salió, por falta de antecedentes y aludiendo ser simplemente el consumidor, con una gran multa y antecedentes para andarse con cuidado. Para todos los “tiranapias”, “limpialineas” y demás consumidores de la costa, fue una gran noticia. Seguirían teniendo “tema” y material, Rodriguez`s.
El día, sábado mañana, había salido nublado y con mi abrigo me dirigí hacia el mercado. Por fin dejaba de trabajar en aquel. Julia llevaba una chaquetita blanca y un pequeño gorrito de tela del mismo color. Con lo cual su pelo negro brillaba más. En frente de ella, pude apreciar que era más alta. Era delgada y hermosa.
-“¿Cuánto vale el kilo de calabazas?” –no recuerdo cuanto me dijo y yo rápidamente le pregunté
-“¿Usted va a la terraza del “Gallo peleón?”- Me contesto que si, y haciéndome el despistado, le insistí en algunas coincidencias que no teníamos y que yo hacía suponer.
Aquella tarde quedamos en el Gallo peleón y bebiendo y fumando intimidamos y volvimos a quedar.
El mundo es, sin duda y de hecho, una tómbola.
No hay coincidencia alguna que no se pueda dar.
Si salimos de las falsas probabilidades y hablamos de los individuos y acciones particulares, todo es posible. No hablamos de un millón de Julias y de cien mil policías. Éramos sólo ella y yo y el asunto fermento correctamente y pasó afrutadamente para mí.


Sentí tanta emoción cuando vi a “tumulto” pasar de largo y me dio tal alegría que arrastrándome por ella y con una gran irresponsabilidades , conseguí su libertad. Mientras el “capo” esté suelto como estaba, no hay justicia posible en el resto de pringados.

LA VIEJA Y LA NON-PHILOSOFIE



Cada paso que daba hacia el bar circunvalando el pobre barrio de las afueras de la ciudad me alejaba más de la desesperación propia de la modernidad.
Lo repetitivo en el error, la continuación del engaño, me mataban, me hacían cojear en el camino a ningún sitio. Era en el sucio barrio donde encontraba la diferencia y el Hachís que la vieja madre del traficante que mataron en un ajuste de cuentas, me guardaba por la amistad que tuve yo con él.
Venía recordando la cara de mi jefe, por un lado, en la cual el dinero había tatuado gritos de muerte que jamás los iba ya a perder y también la desconsolación de mi compañero en el despacho que sin peligro económicos, estaba desesperado pues buscaba siempre un sentido a su vida, navegando entre mares de la trascendencia y acababa siempre de la mano de los Dioses llegando a la playa.
La vieja me abrió la puerta. Los ojos fríos y la sonrisa imperterita me recibieron. Sé que le gustaba tenerme allí. Era diferente a los que habitaban el barrio, ella era consciente de mi consciencia de la miseria en la que vivíamos. Nos alegrábamos de vernos y nos sonreíamos. Era como dos mundos diferentes, que se deshielan juntos bajo los rayos del sol. Estar con ella me era como huir de la vulgaridad, de lo repetido, de lo que encadena, de los que me dijo la amiga de mi amor, en aquel bar donde las conocí a las dos, cuando me machaca la filosofía del Non-estándar. Hastiado estaba de flotar por la mentira de la realidad huyendo hacia lugares que no existen.
No eran muchos, no, pero con los gramos que me vendía hubiera tenido que ir, con seguridad, al menos a dar explicaciones a la comisaria. Cuan poco me importaba y cuan a gusto me gustaba nadar en la ilegalidad, pero no por beneficio, sino por esconderme un rato, a veces, de mi propia mirada correctora del ¡qué haces!, que las costumbres, hábitos, ideologías, principios habían marcado a fuego a lo largo de mis brazos.
No me preguntaba por mis hijos por que sabía que era lo que más me hacia sufrir ante la miseria del mundo, no me preguntó por mi mismo pues sabía que yo no sufría pues me sentía lejos y sólo observaba, no me preguntaba por mi mujer por que sabía que se fue con otro pues a mi no me interesaba el coche que a todas sus amigas sí. Me habló de su hijo, pues ademas de marginación que los dos le dábamos a la vida usual, era nuestro único tema de conversación.
Sentados en el último rincón de la vieja casa, allí donde las preguntas sobre la realidad no se amontonaban en la puerta de mi alma, donde mi espíritu volaba en la libertad de no sentirse diferente, mediamos y pesábamos los pocos y humildes gramos que me llevaría. Ella fue, por necesidad, la que introdujo a su hijo en el trafico. Gano mucho cash, mucho, hasta que lo mataron.
Pasó tres años buscando a sus asesinos entre los otros clanes de los barios marginales. Pero no era una madre que iba a querer con desesperación a la sombra de una alegría convertida en la realidad de una tristeza y pronto se dedico a vivir desde la tranquilidad que su hijo le dejó en forma de dinero y risas.
Tocaba su fuerza, disfrutaba con el dulzor de su potencia. A sus setenta y dos años ya, hubiera pateado y sacado por la puerta, si de virtud y valor psíquico habláramos a muchos de los rompeculos y chupapollas que compartían sonrisas en mi bufete, que me daba para comer, fumar y conducir y nada absolutamente nada para mi persona-
Me fui. La melancolía se enrosco en su mirada pues otra imagen de su “pollito”, de “ese hijo que fue mi alama” se iba por la puerta, ahora duró sólo tres metros hasta que yo me giré, le guiñe el ojo, me metí la manos en el traje y me fui. Todos me conocían y me podía pasear por allí, vestido con un traje de chaquetas de aquellos que se creen libres y están atrapados más que ninguno.
Llegué a casa. Desenvolví el asunto. Lo lié y lo comencé a fumar.
Conseguí volver a mi inmanencia.
Deje de huir hacia unas explicaciones que me sacaban de lo que hay.
Las realidades virtuales me mareaban y sólo me sentía bien observando la punta de mis pies descalzos sobre el sillón, repitiéndome que eso es lo que había.
La reflexión sobre el mundo era muy útil, constructiva, fructífera, pero me había prometido a mi mismo que jamás volvería a huir hacia lo que no existía pues me costó mucho salir de engaño y lo pagué con cosas muy caras.
Non-philosophie -me decía, mientras llegaba a observar el mar desde el ático que empeñando mi vida futura había comprado en el mejor sitio de valencia y mi Carmen, mi ex mujer me permitió quedarme pues el gran, magnifico e impresionante empresario como regalo de su boda le había doblado con otro inmueble.
Añoraba más la falta de mentira del pequeña casa de la verdad donde vivía la vieja que el lujoso palacio de la mentira donde todos, pero todos, alguna vez tenemos ganas de instalarnos y vivir.


 La mentira, si tienes dinero, es cómoda, la verdad, siempre, siempre es más difícil.



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LA ENTROPÍA Y ESPAÑA



            Cualquier sistema formado y creado ante unos problemas dados, tiende y más en el caso del ser humano, a la corrupción y malformación.
            Por naturaleza propia las cosas se estropean. La entropía, entendida como el aumento del desorden propio del sistema es una ley insalvable. Nada permanece impoluto ante el paso del tiempo.
            Lo que funciona como innovación y cambio acaba siempre con asuntos de malformación y en el caso de los asuntos humanos, con la perdida de los primeros principios formadores.
            Las barrigas y los culos cogen peso, y esto, impide recuperar la pureza intelectual y los motivos sinceros que dieron lugar a la validez de la actuación.
            La transición española, fue un ejemplo a nivel mundial. Allí se comprometieron y actuaron muchas personas con sinceridad e interés de cambio y mejora general.
            La ilusión de los nuevos vientos movían el corazón, la honradez era un término que no se discutía, el interés propio era la aplicación de las ideas defendidas.
            Pero los culos y barrigas de ellos y ellas siguieron aumentando y lo que era pureza e interés general pasó a ser malformación e interés personal.
            El término degeneración, implica la necesaria renovación. El cambio ha de ser constante pues las personas estamos envueltas entre los papeles de  los beneficios e intereses personales.
            El poder empobrece la naturaleza.
            El poder se trasforma en ambición.
            El poder empequeñece las humildes intenciones.
            Los qué y cómo se tiene el poder debe de ser constantemente renovado y adaptado para su correcto funcionamiento.
            Ya no se trata de cultivar la tierra de España y plantar la semilla de la democracia. Con la estructura ansiada ya lograda, los primeros se van, se encuentran con la comida ya puesta y dejan, a un lado la idea del compromiso y avance aparcada al lado de una lucha fratricida de los partidos por el sillón del poder. Las ideas murieron en el río del dinero y los perjudicados somos los Españoles.

            Siento que el pueblo Español  es  grande, fuerte, inteligente, sincero y capaz pero también, y esto lo sé, hay, algunos propios,  que nacieron sin vergüenza ni honestidad o si, pero se les cayo con la primera palmadita en el culo dado al nacer.


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sábado, 21 de febrero de 2015

LA DEBILIDAD DE LA LEY

El número de leyes, no son sinónimo del orden social.
La imposición total de las leyes en cuanto a su cumplimiento no es nunca garantía de su seguimiento.
El estado carcelero es un fracaso pues no hay prisión de la que nadie pueda escapar.
El uso de reglas exteriores al sujeto no son la forma más eficiente de manera de tener una estabilidad social y no son, con toda seguridad, un camino hacia su forma máxima.
El civismo, como ley formal de desarrollo proporciona una actitud suficiente para el funcionamiento correcto del conjunto.
Los modos y las costumbres enseñadas durante la educación y crecimiento del sujeto, quedan interiorizadas y funcionan como una normalidad en la que el sujeto en cuestión, actúa según unas normas básicas de convivencia.
Es la sociabilidad cultural.
Las normas de circulación son el exponente de estas ideas.
Las personas no cumplimos los máximos de velocidad ante la conciencia del mal propio y a terceros que se puede realizar, sino ante el supuesto y posible castigo en forma de multa.
Daríase la oportunidad que los jóvenes salieran de la escuela con la conciencia y la a sumisión de la importancia y utilidad del cumplimiento de las normas.
No llevar el cumplimiento de la ley por el subsiguiente castigo en el caso de su omisión, sino por el convencimiento en la necesidad de la realización y preservación de dicha norma.
Sin educación no hay sistema que pueda garantizar el orden total y el cumplimiento de unas normas básicas de convivencia
Cierto es que el problema se duplica cuando esta manera de funcionamiento comienza, con normalidad, en aquel lugar donde vive el joven, lo cual introduce el problema desde donde empezar.
No hay normativa suficiente como para garantizar el correcto funcionamiento.
La única garantía de la validez de la unión grupal, es la educación.
Ni siquiera ésta tiene que tener más validez que interiorizan de los movimientos propios y correctos del funcionamiento optimo y su puesta en marcha.
Ríome más, cuando veo las acciones que realizamos a la vista de los demás que cuando estamos a solas.
Haciendo una generalización siempre injusta, diré que estando a solas, no cumplimos, en ocasiones, con una acción básica, pongamos de limpieza en la calle y cuando nos miran lo hacemos por vergüenza o demostración social.
Hay diferentes campos de acción a nivel social, agrupables y con capacidad de ser enseñados como tal: circulación, higiene, utilización y validez de elementos y estructuras públicas y otros.
Como conclusión entiendo que el único modo de construir estructuras estatales y sociales para su mantenimiento es a través de la educación.
Las normas se degeneran ante el aumento, con el tiempo, de su facilidad para no cumplirlas.


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viernes, 20 de febrero de 2015

EL CAMINO HACIA EL OLVIDO


Es el camino a la diferencia, la huida hacia la soledad, la caída hacia la incomprensión.
¡Sal!,¡huye!, deja de elevar tus pensamientos hacia lo que exige la creación individual y que por ello se aleja tanto del rio sin pensamiento que recorre y transita por la ciudad.
Es máximamente difícil encontrar en la dinámica propia de nuestra sociedad interés por términos abstractos si entendemos estos como ideas no físicas que engloban a objetos buscando su explicación.
Cualquier intento de ordenar y construir el mundo partiendo de la búsqueda de las necesidades intelectuales, es decir de aquello, del acto que nos sitúa y nos diferencia del resto de los primates, se queda en nada y se olvida.
¡Nos hizo evolucionar y salir de las garras de la naturaleza precisamente el sentir curiosidad por aquello que nos rodea y la diferencia que tiene con nosotros!. Esto ha quedado en un susurro aceptado pero no escuchado, en una corriente en la cual se lleva a los pequeños barcos de papel blanco del pensamiento incapaces de competir con unos magníficos fuera de borda que planean por entre las crestas de las olas, exhibiendo cuerpos de aquel género que fuera.
No sé si será por mi falta de practica por no poder en falta de dinero de unos actos similares, pero mi admiración por esto es mínima.
Es la debilidad propia de aquel que necesita constantemente demostrar su supremacía, en dinero, cuerpo, belleza y otras cuestiones por y para exhibirse.
Sí, hay pensadores, ¡Dios me valga si no los hubiese!, pero ¿donde están?, en el mundo lejano y apartado de la búsqueda de la realización en la comprensión de la realidad circundante.
Las amantes se besan, pero el amor es más.
Saberte los ríos de España es importante pero la búsqueda de la verdad del conocimiento ¿donde está, qué forma tiene, hasta donde nos lleva y que grado de validez tiene? aleja kilométricamente de esto y la tienen unos pocos caídos en la diferencia.
¡Ahy!, pobre de aquel que no se ciña a describir el color, la forma, manera, usos y costumbres propios del momentos e intente encontrar algún sentido o razón de ser en los mismos acontecimientos.
¡Saliros, (si estáis a tiempo) de la búsqueda del sentido y bañaros en el color y belleza de aquel coche!, vuestra integración en la normalidad será mucho mayor.
- ¡oh!, ¡qué discurso más bonito!- me dijo aquel con una gran dosis de hipocresía, ironía y cinismo.
- Y una leche – le dije yo, ésta es la verdad que opera a diario que sólo la ven aquellos que lo quieren.
No es un acto voluntario de desprecio hacia ciertos movimientos puramente intelectuales y abstractos. Es el caldo de pollo con el que se hacen todas las sopas.
Durante tiempo pensé en que el problema estaba fundamentalmente en la imposición, por las grandes estructuras, de los valores propios del consumo para la venta de sus productos. Pero no, serviles, es la sumisión ante la falta de lucha y miedo a la diferencia.
La felicidad no tiene ni medida ni firma ni volumen. Tonto aquel que se atreva a juzgarla o a medirla, pero lo que si se puede calibrar es el miedo que cualquiera tenemos a aceptar nuestras características.
La mayoría ni las ve pues no se las plantea y aquellos que la intuyan, escapan del camino difícil y se sumergen, entre cervezas, en el mundo del sin sentido en el cual, por qué no, existe y pueden tener una gran felicidad.
Pero !ahy¡, !pobres de nosotros¡, !pobres de aquellos que ante la sed de la incomprensión, bebieron de la fuente de la razón buscándola!
Aquí, para más mi mal, la diferencia no es entendida como una riqueza, sino como un género de lejanía, indiferencia y peligro.
- Tolerancia y compresión – dijo aquella bajando la cabeza.
- Ojala se diera, pero – y la miré con los ojos entrecerrados, si no te encuentras fuerte y segura, no desperdicies tu tiempo y súbete al barco de la alegría y felicidad huecas.



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EL BESAZO



Atardecía y, al estar en invierno, apenas quedaba ya luz. Las luces del escenario del teatro al aire libre en sus diferentes, daban a la escena, un aspecto matutino. A mi lado había una señora un tanto gruesa, vestida con un traje de color crema y llevaba los labios pintados y perfilados. Las pestañas las lucia tan largos como el historial de multas de alguno, que son muchas. A mi izquierda, a sea, en el otro lado había un hombre muy varonil con un bigote desmesurado, un tanto grueso y con un traje de chaqueta realmente feo. Mi interés se limitaba a la curiosidad por vivir de cerca ciertas circunstancias, como estas en este caso. No era una acción ideológica pues ya sentía entonces gran hastío por los políticos. Estaba acabando su intervención Trapatero. Era su discurso de despedida. Dejaba la presidencia. La mujer de mi derecha tenia los ojos lagrimosos y los labios quizás un tanto torcidos. La emoción le rasgaba la túnica. Estaba viviendo la despedida de Trapatero. Pareciase como si esta señora hubiera tenido aventuras sexuales, en su cama o el encima del propio atril del escenario con el ya antiguo presidente. Era su despedida y los últimos episodios sentimentales trascurrían. Chupaba un puro apagado, afirmando cada una de las ideas del locutor y temblando entre los aplausos su gran barriga, afirmaba continuamente las palabras de Trapatero como si antiguos compañeros del colegio fueran. La ideología le corría con forma de sudor por la frente. Por sus comentarios, deduje que su padre había luchado en la guerra civil y había adoctrinado correctamente a su hijo, a él. Este hombre creía saber donde estaba el bien, pero y además no perdonaba lo vendido como mal. Se imaginaba a Trapatero y a él junto a Azaña. El asunto se acababa y empezó a nombrar a su sucesor. Apareció Salgido y los vítores volvieron, pues, este último empezó a subir las escaleras del semianfiteatro. Se fueron acercando poco a poco, con una gran sonrisa, lentos, despacio y mirándose a la cara. Trapatero, con su apurado afeitado, apartó a un lado el atríl con el discurso y cogió con las monos a Salgido por los hombros, y este, a su vez le cogió de los brazos. El tiempo comenzó a pararse, y se termino justo en el momento en el que los dos candidatos se besaron, con mucha pasión y guarería en la cima de los peldaños del escenario. Se dieron el gran lotazo morreandose llenos de placer. El color pálido de la señora de mi izquierda, pareciase un jardín de colores comparado con el tono de su cara. La boquita la tenía abierta y el café se estaba derramando por su falda, color crema también. El hombre machote de mi derecha, pareciase una amapola blanquita, como un suave cactus sin espinas, como un león sin melenas. Su bigote y él estaban avergonzados. Con el puro estaba quemando y agujereando el abrigo de la señora de delante. El silencio fue gélido y total. Habían sesenta mil asistentes y sólo se oían susurros de falta de oxigeno. El espectáculo fue indefinido y el torrente de reacciones inundó toda, todita España de mi corazón. La vida no tiene forma definida. Aquel que habla de destinos miente. Las sorpresas son el pan de cada día. Hay que ordenar correctamente esto que es Nada.


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martes, 17 de febrero de 2015

LA FELICIDAD DEL DINERO Y EL VICIO DE LA RAZÓN.

Es del género tonto negar lo obvio.
La envidia es el peor acompañante para juzgar.
El dinero da felicidad.
Partimos del principio innegable, en el que la felicidad es un hecho individual.
No tiene grados, ni volumen, ni peso ni medida.
Se da o se da.
Eres o no eres.
Aunque al hacer generalidades se produzcan irregularidades el dato es descriptivo y se ve y observa que el dinero produce la felicidad de aquellos que lo poseen.
Es una felicidad basada en la no acción cognitiva, en la falta de interés en conocer y buscar la razón de ser de lo existente.
Perder interés en los motivos y razones de la acción.
Esta banalidad de vida no es en absoluto despreciable en función de la plenitud como tal.
El logro del placer y satisfacción, así como fuere, es el fin propio de la vida.
Pero ante esta realidad surgen dos problemas.
Uno, seria el no dispones del dinero y la otra, el haber caído en el vicio de la razón y en la necesidad de comprender para encontrar la satisfacción que te dé la felicidad.
Es conocimiento de la verdad no debe ni tiene por qué ser un hecho ineludible para la realización, en el objetivo último que será su estado en la felicidad, del ser humano.
El placer, producto del conocimiento, actúa como un elemento adictivo que sólo encuentra su satisfacción en el estudio y la reflexión.
Las risas automáticas, los motivos estéticos, las razones banales, las frivolidades, las risas sin motivos, el relax corporal, la falta de stress, la facilidad de las ocupaciones, la falta de problemas directos y demás son actos repetitivos de gente que sonríe con continuidad y sin ningún elemento resoluto y con las mismas razones con las que se levanto, es decir ninguna, se acuestan. Es el dinero quien permite esto y da felicidad.
Los que caen en las dudas resolutivas cuando alguien les presenta problemas vitales y esenciales comienzan a enfermar y a buscar, para obtener la felicidad, la verdad en las cuestiones que se le presentan en la vida.
La razón en acción reflexiva y metafísica, es un vicio adquirido, no necesario para alcanzar la felicidad.
No creo en buscar una esencia de realización monodireccional para alcanzar la realización propia y total de las personas.
No entiendo que se deba de cumplir una serie de requisitos, acciones y características generalizadas para llegar a la realización.
La calificación se realiza con términos comparativos y si dos personas te hablan de su felicidad, no es posible ni medirla ni cuantificarla.
Si se da, será siempre en plenitud.
Aquellos que indagan, se inquietan y buscan explicaciones podemos llegara una gran felicidad, pero, me pienso y así lo creo, que en ningún momento más deseable o calificable que la felicidad de aquel que sólo realiza acciones mundanas, pero como tiene dinero, hace todas las que le apetece.
Sí, tenemos una esencia racional y los que nos diferencia de el resto de los seres vivos es que somos conscientes de ser espectadores de una realidad que nos rodea y nos preguntamos sobre ella. La felicidad que alcanzaremos algunos, aquellos que puedan, potenciando su razón y llegando a conclusiones satisfactorias sobre los sucesos y entidades que te rodean, será como la de cualquier otro, haciendo aquello que le satisfaga.
El único motivo que implique la importancia de la razón es el relacionado con nuestra existencia grupal por dos motivos fundamentales.
Uno sería la investigación sobre lo que nos rodea para investigar aquello necesario para que, como colectivo de individuos, podamos vivir juntos y felices y el otro, e importantísimo para algunos, sería para aquellos que son propensos a coger el vicio de la resolución de los problemas mediante la racionalización explicativa de ellos que se encuentren algunas camino ya hecho.


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viernes, 13 de febrero de 2015

CASA DE ACOGIDA


!ahy!, qué típico y tópico que soy.
Leyendo estaba el periódico el otro día, y me centré en un hermoso artículo que narraba la vida de una tal Gloria Iglesias que había montado ella en solitario una casa de acogida.
A la altura de la primera noticia, pero en la página siguiente, había una foto de un grupo de altos dirigentes, dos hombres y una mujer, de alguna sección administrativa de la EU.
Cuando leía los avatares, deseos, circunstancias, metas, propósitos e ilusiones de una mujer por ayudar a los demás y la visión y lectura de la vida de ellos me emociona. Y estos, tras haber bajado a los infiernos (drogas, abusos, maltratos..) y encontrar, después, un lugar de acogida, tenían una expresión sincera y tierna, y , a la vez, veía, de refilón, las expresiones, ropa, gestos y lugares, de los otros tres. Tuvo que intervenir, mi imaginación y mi locura, para concebirlos como dos elementos coetáneos y continuos, en el tiempo y en el espacio.
De la sinceridad pura y trasparente, a la hipocresía y el engaño,  del desinterés y ilusión al egoísmo e intereses infranqueables.
En la foto de los antiguos maltratados por la vida ingrata y recogidos de ella, áspera y dañina, por Gloria, un pedacito de cielo, se les veía una cara de alegría puntual, momentánea, pero total.
En los de la foto de los grandes dirigentes Europeos se divisaba el aburrimiento, la apatía, la falta de motivo y la decepción en la vida.
De locos sería decir que prefiero haber sido un heroinómano rehabilitado, que un alto dirigente Europeo, pero dejadme que os diga que veo más humanidad  en la alegría de la mirada de los recogidos y mi concepción de la vida así la entiendo también.
!qué lo que importa es el momento presente!,  donde es tan necesario aprender del pasado como poder olvidarlo.

jueves, 12 de febrero de 2015

EL ERROR COLECTIVO


El uso y disfrute de la naturaleza humana está pervertido por una muy mala colocación en el orden de los factores.
Los elementos primeros de desarrollo, no están derivados de los principios fundamentales de nuestra naturaleza, sino de las formas cambiantes y maleables de la sociedad propia que ha ido incluyendo por elementos circunstanciales a nuestra dinámica.
La cultura es una parte formadora de nuestra naturaleza, sí, pero permanece con el paño en los ojos y es ciega.
No dejemos que el acoso cultural, internet, tablets y demás, pase los umbrales propios de paz y sosiego que nuestra mente necesita. Indiscutible y necesaria tranquilidad.
No le demos cualquier cosa de comer a nuestras personas.
Las nuevas creaciones técnicas y los nuevos usos y costumbres, no son elementos asépticos pues en las muchas ocasiones de su nefasta utilización produce malformaciones comportamentales.
El problema se duplica cuando observamos que este abuso extranaturales viene impuesto y exigido, fundamentalmente por elementos monetarios como bandera definitoria de cualquier sistema social.
La excesiva velocidad que los nuevos medios imponen es el producto de las estructuras ya establecidas, asumidas, tratadas, admitidas y vistas como total normalidad.
El cambio total en el modus operanti supondría acercarse a nuestra realización como personas y nos alejaría de esta basura que llamamos normalidad.
Soy un hombre positivo y alegre, lo que no quita que no critique con fuerza y desprecio a unos, a otras y determinables situaciones absolutamente despreciables.
Pero seguimos y seguimos y cometemos el error de aceptarlo y verlo con normalidad.
Si, claro, bocachanclas - me dijo aquel, a ver, ¿cómo lo cambias todo para tener ritmo sosegado y mayor tiempo?
Si me das todo el poder en el mundo - le contesté, y divido el consumo de todo, allá donde se dé, por la mitad, directamente, el tiempo propio se doblaría.
Es una Utopía llevable, es decir, no una imposibilidad, sino un plan a considerar.
¿Qué si hace 100.000 años los primeros Homos Sapiens eran más felices por vivir con la máxima simplicidad y cercanía con la naturaleza?, imposible de responder, lo cual no quita para responder que hay caminos que ha cogido la tecnología que son nefastos para la realización de las personas como tales.

miércoles, 11 de febrero de 2015

LA CORRECTA SOLUCIÓN

Es una temática complicada pues  que te clasifiquen de una forma u otra al exponerlo, suele ser consecuencia usual de estas ideas.
Primero, es afirmar, que el grado de corrupción de las personas es directamente proporcional al poder que se tenga e inversamente proporcional al castigo recibido.
Éste es un planteamiento que considero correcto y que me lleva a una forma estatal.
El papel publico de los estados, debía reducirse a las decisiones generales del gobierno propio, a la educación universal, a la total sanidad, seguridad y a la independencia y suficiencia del poder judicial.
De esto se encargaría el estado, pero de nada más pues el resto de las labores, incluso administrativas serían llevados a cabo con la forma de concesiones o venta de actividades.
Éstas, tiene por definición más control y eficacia.
El poder decisorio sobre entidades que no te afectan ( tratamiento de terrenos que el susodicho político jamás puede ni que vea) y la falta de interés productivo, pues éste no te tendrá repercusiones sobre él, son dos elementos que le quitan validez al trabajo.
Puede y creo, que la falta de medidas duras personalizadas por aquel que las juzga y a quien se juzga, traen una gran cantidad de corrupción por dinámica propia y natural.
Si tú no vas a ganar más o menos por una u otra acción, si las medidas de control son mínimas por la falta de dueños, sí afectados, en el momento en el que te pongan 20.000 Euros, por la toma de una decisión, básicamente sin riesgo ni control, se comete, con mucha facilidad, la tropería.
Por 600, igual tienes el espíritu moral y lo tiras del despacho, ahora bien, si te habren un maletín con decenas de miles en metálico sólo por mirar un poquito más hacia otro lado, difícil, para todos, es decir que no.
La educación, sanidad, seguridad y la justicia, aun sujetas a malformaciones por ser actos humanos, deben de ser garantizadas por toda la nación en el gobierno elegido.
Las elecciones de empresas de las concesiónes, también estarían sujetas a corrupciones, pero el funcionamiento interno de ellas, no, pues habrá más de uno que pierda dinero con el incumplimiento de objetivos. Consecuencia, mayor efectividad, validez y calidad.
Así pues, deberíamos mezclar los principios comunistas en cuanto a la centralización total respecto al control de la legalidad de los diferentes actos y, lo demás, dejarlo libre al mercado de Adán Smith, buscando la oferta, demanda y calidad en los asuntos de y en las concesiones. Lo entiendo como un punto intermedio correcto.
Concesiones sin retrasos temporales y con responsabilidades jurídicas en el caso de incumplimiento del contrato.
Educación, sanidad, seguridad y  justicia, centralizados, y lo demás, un mercado totalmente libre y sólo limitado respecto a las ganancias personales, para la necesaria reinversión.
Es una visión ilusoria y abstracta, que Bill Gates, maneje más dinero que el presupuesto de algunos países con millones de habitantes.
La reinversión necesaria pues, en el caso de Bill, no pudiera guardar ni poseer en propiedades un sólo dolar más.


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sábado, 7 de febrero de 2015

CONVERSACIÓN EN EL BAR


- ¿Qué te pasa, Andrés?
- ¿lo quieres saber?, ¿de verdad quieres saber los males que me recorren en forma de sentimientos, ideas y pensamientos en el corazón de este hombre que tienes aquí a tu lado?, ¿sabes cual es el problema?, ¡qué vivo, que pienso, que siento! Y además, para exaltar más los males, tenemos música y otros tipos de arte. Puedes flotar en la mentira del carpe diem material o aceptar nuestra verdadera conclusión como último elemento consciente objetivo formador del cosmos.
- Andrés, yo creo que exageras y deberías poner freno a tanto sentimiento e imaginación.
- ¿Así?, ¿por qué?, pues márcame en aquel punto en que mis dudas impiden dejarme ser persona, en el cual mis sentimientos me deshumanicen, en ese, en el que obviando nuestra propia naturaleza puedo perderme en pequeñeces, sinsentido y humillantes.
- Andrés, una vez más exageras ¿no tienes nunca el punto medio, el intermedio, siempre has de irte a los extremos?
- Pedro, estoy más que cansado y agotado de esos inútiles puntos intermedio, pues no son nada, absolutamente nada. Es vivir sujeto a la satisfacción de la tranquilidad inconsciente. Me busco y me persigo con inquietud.
- Andrés, haces juicios generalizados con excesiva facilidad.
- ¿Que soy yo, amigo?, ¿chimpancé, mandril, gorila?. No, soy una persona tal que tú y como tal me investigo y me veo. Tu naturaleza y la realización propia de ella, es la misma que la mía.
- Pero, entonces amigo, ¿podremos llegara tener un conocimiento confortante y resolutivo de nuestra esencia formadora y que nos lave y limpie de todas estas dudas que nos impiden llegar allá a donde vamos? .
- No, nunca.
- ¿Entonces?
- El camino es la duda. La realización propia de las personas es su existencia preguntándose e instalándose en su entorno. La comprensión temporal de allí donde estoy es necesaria para nuestra felicidad, pero y esto lo encuentro fundamental e importante, no hay un lugar donde llegar, pero sí, una actividad propia que nos define. Nuestro fin es el pensamiento y las dudas en si, y no hasta donde ellas te lleven. El ser humano se define por una actividad no por una meta. Las inquietudes son parte formativa de todos.
- De acuerdo, Andrés, ¿y aquellos que no tengan este tipo de pensamientos y dudas que son?
- Personas mal formadas como tales.
- ¿Qué me dices?
- Que la formación debe estar completada con un estudio como individuos particulares, como unidades. No hagamos falsas personas que se introducen en la muchedumbre y sólo saben, ademas y digamos, el código civil al completo o la historia total de los Austrias, conseguir aquel peinado.
- Es decir, cambiemos todos los planteamientos vitales que juzgan y construyen nuestras sociedades.

- Sí, todos.

SUMERGIDOS ENTRE LA ROPA

Un tanto por ciento elevadísimo de nuestras relaciones viene vinculado a las inclinaciones estéticas que se usen.
Se valora más a la persona por la longitud de su sonrisa, la talla de sus pantalones y el color de su cabello, que por la profundidad o verdad de sus pensamientos.
Esto no es más que el reflejo, es decir, un elemento descriptivo de la realidad impuesta y que nos rodea.
Esta manera de sopesar la validez de las personas nos lleva a la ruina pues engaña nuestro futuro y relaciones.
Perdemos los valores ante lo bonito y apenas nos perturba cualquier intento de traer una verdad descriptiva de, digamos, las relaciones humanas.
Nos estamos hundiendo en la forma material cuando somos bastante más que eso.
Mujeres y hombres magníficos que sufren un rechazo o humillación social por su aspecto físico.
Es más, aquellas relaciones que surgen por una inmensa pasión física causa de una gran atracción sexual producto de ella, están condenadas al fracaso.
Las personas somos bastante más que unos bellos pechos o unos fuertes abdominales.
Además tendemos a confundir y a engañarnos ante unos estereotipos utilizados.
Aquella persona que no cuide su ropa, no significa que sea poco aseado, sino que va más limpio que ninguno pero no necesita ponerse esa ropa utilizada por todos para aumentar o mantener a flote su ego.
Mal vencido me encuentro cuando veo diferentes anuncios en la televisión en los cuales la explicación de producto es mínima o no aparece apenas y si, sin tener ninguna relación sobre lo ofrecido, nos sacan un modelo, hombre o mujer, vendiéndonoslo.
Y, siendo una explicación secundaria en este escrito, estas formas estéticas, son elegidas e impuesta por unas fuerzas económicas no más.
Debemos de entender y comprender que el asunto de juzgar la imagen que tenemos y tienen de nosotros por nuestras formas externas, es un hecho impositivo, desigual, injusto, infértil e inhumano, desde el punto de vista de las desigualdades que surgen sin mérito ni culpa alguna.
¡salgamos del engaño y seamos capaces de vivir fuera de las modas impuestas por movimientos utilizados sociales!
Vistamos correctamente pero con un estilo propio y no dejemos que nos lo marquen desde el exterior.
No entremos en el juego de las vulgaridades o la inútil imitación.
Fijate en la persona que sale del coche y no el que lleve y presta atención a las palabras que te dice y no al color de sus ojos.
Cierto e inevitable que algunos aspectos en la vestimenta reflejan algunas posturas vitales o culturales, pero, y sin duda, la mayoría de las variaciones, no son producto más que de la imposición y la falta de personalidad.
Cuantas veces siento la falsedad con muchas personas con las que comparto el tiempo pues sé y se les nota que actúan, que imitan, que cuidan sus detalles estéticos y que son ellos los que les permiten juzgar su estancia en ciertos lugares.
Somos bastante más que unos pantalones u otras camisas.
Te observan, te miran y después te juzgan.
El teatro abre su telón al punto de la mañana al salir de la calle.
La estética correcta es, también, aunque no siempre, la trinchera de los inseguros, que buscan su discreción y el hecho de pasar desapercibidos, imitando correctamente el modelo de vestir y las maneras a utilizar que están de moda.
No hablo, en ningún momento de vestir, entonces, de una manera contraria a la establecida, pues esto sería entrar y seguir el mismo juego, sólo que fuera desde el campo contrario, pues también se convierte en un elemento engañoso de juicio.
Palabras, pensamientos, acciones y dejémonos del coche o la cazadora.
Juzguemos a las personas por lo que dicen o hacen y no, nunca jamás por lo que tiene y cómo lo llevan.

Me gustaría un futuro en el cual paseáramos todos por la calle, con vestimentas e indumentarias diferentes, dando un paso a la libertad.

viernes, 6 de febrero de 2015

...de lo etéreo en la persona.

Ya, la utilización del termino usado, es en si, problemática, pues te da como resultado una postura previa. Incluso las manera de tratarlo también te embadurna de significados ya tratados.
Así pues, voy a hablar de dos campos de acción de la persona, en el cuerpo y en la mente, también una forma ya utilizada, pero ahora, de manera comparativo y experimental.
Entonces que las leyes de funcionamiento de nuestro cuerpo y nuestro estado anímico, son absolutamente desiguales, no comparten ni principios ni formas, lo cual nos lleva a determinar su total independencia.
Los elementos circunstanciales tienen incidencias necesarias en los elementos materiales pero contingentes o irresolutas en las mentes humanas.
No son elementos explicativos sino realidades funcionales y existentes.
El funcionamiento anímico y la consecuente alma existente, es un hecho asumido pero muy poco tratado.
Es un tema restringido y tabú.
Todo objeto material tiene una atracción sobre otro objeto material en función de su distancia y masa. Esto es global y universal, pero en la mente humana, en las personas ni hay ni un sólo elemento anterior que dé como resultado un final concreto.
Somos liberes, pues no estamos sujetos a ninguna vinculación necesaria con el futuro, sea éste, bueno o malo.
El lugar de definición ni siquiera entra el la discusión de los principios ontológicos y biológicos que permitieran una comunicación entre la materia y el alma, la sinopsis neuronal y el amor.
Pero, y sin embargo, su existencia individual surge por su capacidad de actuar absolutamente independiente de aquello que si que afecta a su cuerpo.
El estudio de esta alma debe de asumir su existencia ontológica experimental.
Partiendo de esto serán las discreciones de sus portadores el único camino para llegar a ella.
Es el alma independiente, individual y separada que inserta en un mundo físico con el qué se relaciona.
¿Qué si apareció en un momento puntual?, y ¿por qué?
Estas son cuestiones derivadas y que le quitan la importancia a la primera cuestión que marca y deciden su desarrollo, ésta sería actuar desde su existencia como un hecho natural y asumido en las estudios Antropológicos, Filosóficos y Psicológicos.
Al hombre que razona, le es más fácil asumir la ontología universal que dé significa al cosmos en el que vivimos, que asumir la ontología primera e inmediata de nuestra realidad espiritual y anímica pues.
Cuando se mira a los demás, rara vez se contempla esta existencia.





jueves, 5 de febrero de 2015

LA FALSEDAD DE LA IDEOLOGÍA PURA


Y -otra vez más, se interpreta y acepta de una manera usual y cotideanea principios basados en estereotipos, que mienten e insultan a la realidad. Aquí, en mi España, querida para siempre, no puedes ser de derechas y llevar coleta o ser de izquierdas e ir a los toros.
Ser de derechas o de izquierdas aquí, republicano o demócrata allí, supone, en la actualidad, como mayor diferencia unos elementos estilísticos, de uso, de formato porque !tonto aquel el vea la diferencia en el uso del poder en un punto u otro!
Todavía espero motivos esenciales de actuación y no pequeños detalles supuestamente insertos en unas dinámicas determinadas. Esto no ocurre, ni se da, ni se atisba, no es más que colores al fondo del escenario, las luces que iluminan la escena en el teatro de la vida.
Actualmente, a nivel mundial, las dictadoras, poder reducido y concentrado ya sean Fascistas o Comunistas buscan y hacen exactamente lo mismo y a nivel Europeo en principios primeros y formadores, sean progresistas o conservadores, comparten la misma baraja en el juego elegido por todos.
Quizás Nietzsche tenga más que ver con la moral de izquierdas que el irrepetible Marx o, y también, sea el propio inmenso Locke quien moralice y no sigan a Smith.
La disputa por el poder han hecho desaparecer los fines y objetivos para dejar paso no más que a unos usos, formas y maneras, cuya única existencia y fin es tener el poder.
Nadie busca, imagino porque no se han dado cuenta, encontrar la solución a problemas puntuales como elemento formador y mecánica operante, sino que se limitan a hacer pequeños movimientos que les permita vocear todas las inutilidades que surge de plantear y intentar plasmar una realidad.
Estamos atados a demasiadas rutinas ideológicas o safaris estéticos que nos impiden avanzar.
Hasta que no seamos capaces de dirigir todos nuestros esfuerzos a la resolución de problemas primeros entraremos en unas teorías formativas y constitutivas falsas por estar fuera de la realidad.
Y para agravar más la situación de la forma ya no es sólo un mal constitutivo, sino un arma arrojadiza, utilizada conscientemente que llenan de intencionalidad y maquiavelismo. Ni llevo ni no llevo corbata, me la podré según quiera que penséis.
Pena siento de ver tanto infantilismo en los acto.

Superados los prejuicios, el camino hacia el fin, sólo es uno.

domingo, 1 de febrero de 2015

Amazon. libros. Alberto Barata Aznar. Reflexiones (Inquietudes, pensamientos y conclusiones)

LA OBSESIÓN POR AVANZAR Y LA TRAMPA DE LA TECNOLOGÍA

Tenemos la máxima que todo cambio histórico-social, siempre es ir a mejor.
Barajamos el pasado como elementos más primitivos y peores.
Pensamos que el futuro es necesariamente mejor.
El ejemplo más claro y clarificador sería la consideración del carácter inocuo de la tecnología y su beneficiosa aplicación a todos los niveles.
Es decir, la máxima tecnología nos facilita la vida y es, consecuentemente un medio evolutivo, modernizador y constitutivo de nuestra realidad, presente y futuro.
Aquí se realiza un hecho parejo que no es correcto, es decir, la tecnología ciertamente va a más y nos facilita el desarrollo material de nuestra vida, lo que no quiere decir, y aquí está el error, que sea beneficioso para nuestra realización como personas.
El hecho de tener la conexión directa unos de otros y a cualquier hora del día parece de innegable validez, a no ser que pensemos, digamos y por ejemplo, en la violación de la intimidad propia, constitutiva y necesaria de cada persona.
No tiene por qué la tecnología dirigir nuestra construcción.
El pasado, por su no presencia, no ha de ser mejor.
Modos, usos y costumbres cambiadas por otras con caracteres más modernizados, las podemos sentir beneficiosas, pero nos pueden alejar de nuestra esencia constitutiva.
Ralentizar los tiempos de comunicación, o no poner más interés en acelerar la dependencia, es un camino posible buscando una realización correcta.
El alejarnos de las máximas tecnologías que nos separaran de los ritmos y maneras naturales es un camino posible de realización, ya que las personas, nos guste o no, tenemos una base natural y estamos insertos, de una forma u otra, en la esencia formadora de la realidad no ficticia ni creada, sino ya existente.
Estamos llegando, a este ritmo, a la deformación de nuestra naturaleza primera.
No nos puede devorar una realidad virtual que nos haga perdernos en la ilusión formadora.
El ritmo propio de comunicación humano, la utilización de gestos corporales para la correcta interpretación del mensaje, se pierde en los Wpp. Este medio de comunicación nos invade como forma tecnológica buena pues cumple todos los requisitos propios de lo que la exigencia actual a los avances, pero y sin embargo, de ciegos es no ver que cambia en esencia la comunicación y relación entre las personas.
El mínimo tiempo y la máxima potencia son dos elementos que ahogan el ritmo humano.
Nos alejamos de nuestra esencia primera seducidos y dominados por un movimiento tecnológico que adquiere entidad y comienza a avanzar sin la actuación ni decisión directa de las personas.
El engaño es colectivo y la mayor creación aumenta el engaño y aumente, por si misma, su maxificación.
Olvidémonos el asunto de avanzar sin tapujos y pongámosles frenos a lo creado examinando asuntos más Antropológicos y no puramente cuantitativo (velocidad, potencia y elementos similares).
El futuro no es síntoma de ir a más y el pasado no es reflejo de los defectos.
El cambio lo entendemos como necesario y oportuno.
Determinadas costumbre, usos e instrumentos se aceptan y entendemos inconcebible una realización actual sin esto.
No debe de ser así y el reconocimiento de los errores constructivos y la vuelta en ciertos aspectos hacia el pasado de es una oferta de progreso descartable por definición.
La tecnología nos devora y la obsesión e inquietud de cambio nos lleva, en ocasiones a las decisiones equívocas, que lo son por la necesidad errónea de hacerlas.

La corrección de lo hecho, también es un signo de sabiduría.