lunes, 25 de julio de 2016

...MÚSICA...¿DE QUÉ HABLAMOS!



Hay una gran diferencia entre los motivos de disfrute según sean las circunstancias propias de cada individuo en cualquier actividad, pero y además, en música se duplica.
Es innegable e indiscutible que aquel que haya competido o hecho carretera de motos, tendrá más capacidad para apreciar la dificultad de una maniobra que aquél que, está alucinado e impresionado de la estética de aquellos que juegan con las leyes de la gravedad y se acarician entre ellos, volteando a 150 kilómetros por hora, en una muy cerrada curva, pero hasta era lento y no sabia ir sin manos, con la bicicleta. Pero, este otro, sabe, y no sólo alucina con la estética agresiva, sino que además aprecia esa frenada larga y la reducción de marcha. Él sabe lo que hay que hacer y la ha intentado en ocasiones.
En resumidas cuentas, aquel que ha practicado una actividad tiene más capacidad para apreciarla, y en su caso, para disfrutarla.
Pero en la música se dobla el efecto pues entra otro elemento que será lo que te pasaba o hacías en aquel momento el cual fue el primero en el que la escuchaste.
Entonces, pusieron esa canción que empezaba con un ritmo candente de dobles de guitarra eléctrica y el bajo haciendo más profundos los acordes, ¡ qué grupo, qué canción, que bien toca la guitarra!, aquel mismo día, entrabamos tres amigos jóvenes, en aquel perdido garito, algo marginal, algo oscuro, agresivo y libre y bajo la guitarra de la canción, cruzábamos la supuesta semi pista, camino a la barra del pub. La vida fluía con fuerzas por mis venas.
Mi amigo sabía de guitarra y me repetía que era buenísima, que ¡cómo disfrutaba, hacia cosas que el no podría nunca!. Buena interpretación, buena letra y canción y aquella noche, el mundo fue poca cosa para mi, podía con todo. Desde aquel día la canción, para mi y en mi corazón, tenia otro nivel de apreciación diferentes a los otros dos posibles.
Y esto solo ocurre con la música.
Esta actividad subjetiva, se puede hacer extensiva hasta los niveles que se considere necesario, o la que es lo mismo, hasta donde se quiera llegar.
Pero y sin embargo, hay piezas musicales de épocas anteriores, en la que la música no implica la intervención de no mas que ella, la pieza, y el oyente. Es una aventura en solitario sin ninguna otra relación.
Quizás, pero sólo quizás, este razonamiento, nos pueda llevar y dar otra manera de definir y dividir la música según para la actividad a la que esté dirigida, es decir, al disfrute  en solitario o al magnifico acompañamiento para teatralizar la realidad.
Una pieza de Bach y una canción de AC/DC,  tiene una naturaleza demasiado diferente y es un error y equivoco, encasillarlas y almacenarlas en el mismo saco por el hecho de tener el mismo medio de trasporte.
La concentración, la atención y evacuación del mundo en mis pensamientos y la caída en la delicadeza de una pieza de Bach, me ocurre, y también disfruto, viendo a Kurt Cobain, es decir, el contacto directo, la pinta, el aspecto, los movimientos, el significado, las letras y demás de la música moderna
Se debería realizar una nueva construcción conceptual y nominal en el asunto de la música pues no puede ser, no es posible,  que aunque ambos los disfrute, que se inserten en la misma unidad conceptual a Nirvana y el escenario tras una actuación de ellos y algún réquiem entre las nubes de lo sublime.
¿Quereis saber cómo?



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