viernes, 29 de julio de 2016

NO SE NACE CON EL DERECHO A VOTA, SE GANA.




¿Queréis hacer una autentica Democracia y no estas, dignas y nobles, intentonas que realizan estos, largos y melódicos, días?
Deben de haber unos impedimentos y unos requisitos para votar y, y como elemento más importante, debe de ser una elección con unos componentes de participación, que no serán, no se olviden, el ir a votar, sino más.
El que decida ejercer su derecho al voto y participar en la grandes elecciones, debe de acudir una vez por semana a unos teatros o parecidos, en los cuales, mediante pantallas, todos los dirigentes darán cuentas, explicaciones, intenciones y proyectos, y después, el día que corresponda, estos bien informados, votarán.  Sería la única salida a la red de la distancia oligárquica impuesta en la actualidad.
Sí, es una construcción totalmente discutibles en cuanto a sus formas, lugares, tiempo, contenidos y etc., pero es la única manera de mantener viva a la democracia, es decir, que siga siendo el pueblo quien dirija y no estar sometidos a fuerzas, estructuras y circunstancias que jamás podremos dominar.
Estos que decidan participar en el juego democrático, el gobierno pagará a la empresa y al sujeto, todos los gastos que esta acción suponga y obligará, para evitar impedimentos, un número proporcional de participantes según la plantilla de currantes.
El derecho al voto, no es un accidente derivado del nacimiento, debe de ser un elemento construido buscando su utilidad.
Estas son, digamos condiciones en su intencionalidad, pero también, como no, hay acciones que imposibilitan el votar. Habría que hacer un estudio gradual, así que voy a los casos claros. Es decir, aquella persona que haya matado a otra persona, ya habrá perdido su derecho a tomar una decisión que repercuta sobre los demás individuos, en vista del aprecio que le tiene a los demás.
Delitos fiscales, robos, pedofilia, violaciones y otros más que, rotundamente, quitarían al individuo su derecho al voto.
Y estas personas, que por voluntad propia decidieron tomar parte en el funcionamiento directo en el proceso democrático, estarían sometidas a algún tipo de constatación de participación y asistencia. Difícil, ya.
No puede valer igual, el voto de mi vecino de enfrente, un hombre honrado, sano, trabajador, manteniendo a su familia y corriéndose los sábados por la noche buenas fiestas con los amigos, que la del borracho de la esquina al cual, el alcohol ha devorado sus capacidad de pensar cuerdamente. Levantándose de la última esquina y bebiéndose la primera cerveza que le da el nivel de perpetua borrachera y destrucción, anda a la siguiente esquina e introduce, sin problemas, aquello que decide nuestro futuro. No es justo que el voto de mi vecino y de este pobre alcohólico valgan lo mismo.
La igualdad hay que entenderla correctamente. Pienso que el sometimiento a estructuras tiránicas y dictatoriales nos ha traído una concepción del derecho a acción social máximo, todos y cada uno. Pues no, ¡No, no ¡, ¡me niego a admitir que mi voto vale lo mismo de aquella podredumbre que violó a una niña de 9 años!
Es un escrito gnoseológica en el cual trato de hacer ciencia. No hago metafísica. Trato la temática sin ningún apriorismo ni valor externo.

Quien mal interprete mis palabras, debe de hacer un esfuerzo por pensar en positivo.
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