jueves, 1 de enero de 2015

LA DECISIÓN FINAL



Hacía 15.000 años fue cuando habían comenzado las primeras prácticas del control total sobre el placer y el dolor bajo unas mecánicas de selección de los impulsos externos mediante el control mental sobre una serie de impulsos codificados, puntualizados y con capacidad de tratamiento.
Fue un proceso lento, progresivo, con diferentes cambios de ritmo y siempre condicionados por otros tipos de circunstancias como fueran la capacidad de extensiva y control respecto al mundo circundante.
En este proceso de avance a nivel de control mental y de la materia circundante ls colonización alcanzaba un 80 por cien del universo conocido.
El cambio en el individuo era total.
El orden vital se hacía material.
El control propio total.
Y los fines, intereses, medios y maneras de actuar se encontraban totalmente uniformizados.
Los individuos eran felices en su totalidad.
Sólo tenían lo que querían.
Las decisiones ya no eran tomadas en función de apetencias irreflexivas, sino que esas apetencias eran producto de decisiones racionales.
El divertimento vacuo e infructífero desapareció y la realización intelectual y espiritual, desde el orden y la razón se impuso.
El dominio tecnológico era total. Las partículas primeras eran ordenadas construyendo cualquier elemento o situación buscada.
El cuerpo dejó de ser un elemento discordante con la insensibilidad racional y pasó a su servicio.
El ruido desapareció y la paz y la calma invadió todos los rincones.
Aquella en aquel momento, se encontraban reunidos los máximos representantes de las diferentes áreas de desarrollo, en la cual la vía láctea era una de ellas.
La sala era grande, alargada y llena de elementos y colores metálicos. La parte que envolvía la sala era un leve destello acristalado que apenas producía diferencia con el exterior.
Discutían sobre una parte de la totalidad que todavía conservaba las características primeras de los comienzos del cambio.
Sabían que allí se encontraba el único lugar a nivel cosmológico en el cual hubiera una forma de vida que todavía se encontraba sometida al mundo de las pasiones corporales, materiales y no estaba atado al férreo control mental.
Todos los allí reunidos sabía que sí aquello desaparecía, el producto del plan ideado hacía ya más de 15.000 años iba a realizarse.
Ya hacía tiempo que las pequeñas inconformidades aparecieron. La personificación del poder total en sus posibilidades ofuscaba, en ocasiones, el propio discurso racional.
El control y el dominio máximo comenzaron a producir vertiginoso generalizados en el propio desarrollo final y con ello, las dudas.
No se atrevían a acabar con las pasiones como parte integrante de la vida.
- Narton, el sufrimiento ha pasado, el orden y paz es máximo, debemos de terminar el proyecto – dijo mientras el asiento se acomodaba a la posición para el mensaje.
- Tixson, sabes que si esta cultura propia desaparece y se impone la totalidad en el control, la variación y diferencia morirán. La separación de nuestro mente con el espacio será total y nunca jamás podremos recuperarla, dijo mientras dibujaba unos pequeños esquemas en el espacio vacío que le rodeaba.
Ambos dos sabían que la vida correctamente planificada y ordenada que seguía y que tenía su mundo hacía felices a todos los habitantes, pero también dudaban de la capacidad y conveniencia de hacer desaparecer una característica que en los primeros cientos de miles de años les había ayudado.
La votación comenzó y entre los puros y duros impulsos nerviosos propios de cada uno de los individuos el resultado salio de inmediato.
- Norton, espero que nuestra decisión haya sido la correcta permitiendo la continuación de la vida de esta forma y manera.
- Tixson, hemos hecho lo correcto. La pasión, el odio, los celos, el dolor, el amor, el arte, el placer son elementos constitutivos de lo que fue nuestra esencia primera y es por esto que jamás habrá que destruirlos para no olvidar y tener como referencia hasta donde nos han podido llevar
Quizás en algún momento queremos entrar y volver a nuestros principios partiendo de nuestra ignorancia.
El mundo continuo. Apenas hubo alguna intervención puntual, milagrosa, contranatura, con el objeto de poder dar continuidad a la vida en el planeta. Las pasiones naturales de los habitantes continuaron y su lucha por el equilibrio y salud mental sometida a las condiciones circunstanciales exteriores siguió así.
La destrucción se paró e incluso hubo alguna intervención directa cambiando algún hecho puntual propio de las leyes allí establecidas.
El dolor y el arte fueron todavía.
La alegría y el amor seguirían produciendo desequilibrios.
La irracionalidad de la ignorancia sería un hecho existente.
La inmensa individualidad y pequeñez los seguiría describiendo.
La ciega esperanza dormiría con ellos.
Los sueños serían el climax de la felicidad.
Aquel pequeño planeta azul donde habitaban los últimos grupos de personas que todavía vivían sometidos a los hechos producidos por las pasiones tanto mentales como físicas iba a seguir existiendo. La cumbre máxima de decisión a nivel cosmológico habíase pronunciado.
La tierra y la especie humana seguirían viviendo en sus imperfecciones.


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