sábado, 31 de enero de 2015

MI TERRIBLE DEMOCRACIA.


Y entre los ahogos de las conclusiones llegadas, trato de asumirlas.
El vértigo me envuelven cuando concluyo que todos no tenemos el mismo derecho a votar.
El temor ante la malainterpretación me invade, pero digo que según algunas circunstancias, habría que poder votar o no.
Aquel alcohólico que tendrá problemas para regresar a casa tras introducir su voto por la inconsciencia en la que vive, no puede tener la misma capacidad decisoria que mi vecino de enfrente, que sale todos los días, de una manera equilibrada a trabajar y relacionarse con el mundo de manera consciente y normalizada.
Sí, hay que establecer unas condiciones más exigentes para votar.
Las personas debemos de estar en nuestra completa capacidad para decidir.
¡Y quien decide los que pueden decidir! - me dijo aquel a lo que yo contesté que esa pregunta son simplemente ganas de paralizar el proceso.
Si que se pueden establecer unos criterios que quitarían la posibilidad de voto a algunas personas.
No es un acto despectivo hacia nadie, sino, al revés, es darle el valor merecido a otros que si.
¿Y la edad de voto?
Miren, yo independientemente quien sea, donde viva o sea hombre o mujer, siento que mis pensamientos han variado de ahora a cuando tenía 18 años (edad de voto España), y además, a mejor, pues sé lo que hay, y consecuentemente qué cambios para llegar a los objetivos.
Votar con más edad y tener cumplidos una serie de requisitos sociales, como serían no ser adicto a ninguna sustancia que produzca desequilibrio mental o no haber realizado algún acto criminal de cierto grado que implica un desprecio claro a la estructura y orden buscado sea este cual fuera.
Estas palabras son dinamita y lo sé.
La democracia que entendemos en el mundo occidental, no tiene nada que ver con aquella que entonces surgió.
Por otras razones pero ésta, no era el voto de todos los habitantes, sino de sólo aquellos que ellos consideraban propios para hacerlo.
Los verdaderos demócratas debemos de ser conscientes de la dificultad de emitir un voto correctamente.
Deben de haber más exigencias para decidir por el futuro de todos.
Amo, quiero, creo en la total democracia, pero si no la desarrollamos correctamente, se puede convertir en la trampa de los tontos.
Tú te puedes meter un “pico” de heroína y con éste en el cuerpo ir a decidir sobre mi futuro.
No, no.
Por una medida de pura viabilidad y funcionamiento, hay que acotar las condiciones de desarrollo.

No hago política, estoy mirando con la lupa de la ciencia y buscándole corrección al proceso.


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