miércoles, 22 de julio de 2015

De la carcel de los esquemas


Qué máximo error veo y encuentro en el asunto, que todos hemos llevado, de estudiar filosofía a través de intermediarios.
Este interprete  hará, por la propia traducción de unas formas a otras, una pequeña, pero siempre, deformación del contenido y, lo importante, no producirá la comprensión vital del pensamiento.
A la verdad que te pretenden trasmitir, el autor, sólo se puede llegar a su supuesta convicción, tras su lectura directa. Con intermediario comprendes, pero sin ninguna creencia de la dicha verdad y  sin ningún hecho vital satisfecho.
Hay autores que distan demasiado al leerlos que al estudiarlos por terceros. Digamos que te hagan contemplar un cuadro de Dalí, y su Ada, a través de la radio.
Abrid los ojos y saber que la Filosofía es un arte y conocimiento que va bastate más allá de un ejercicio nemotécico.
Tiene que haber una aprensión intelectual directa. Una epogé fenemenológica.
Hay autores cuya manera de escribir es pues, formalista y esquematizada, tal y casi, como se nos ha enseñado y se les enseña. La inmensa mayoría, no. Trasmiten el pensamiento que sienten, que reflexionan y que viven, y de esto, al trabajo conceptual, inerte, esquemático y estático, bastante.
La mayoría, se cual sea la temática, nos trasmiten vivencias personales y creencias intelectuales en primera persona y, entonces, la vida y la convicción, nacen en ella.
Cuando estudiamos al autor a través de otros, nunca llegamos hasta éste, siempre nos lo dibujan y nos dejan un esquema y razonamiento lógico que se escapa de toda validez vital.
La Filosofía tiene sólo y únicamente una razón de ser, y ésta es alterar, modificar o corregir cuaquier situación vital del individuo. Para que esto se produja, la teoría debe de ir acompañada de momentos de cercanía espiritual, vital, anímica, para levar al lector al punto de comprensión. Es la única manera de darle validez a la Filosofía.
No quiere ver, ya más, esquemas explicativos.
!Hacer geometría para disfrutrar, exlicando  la unión y relación de las ideas, de bello poema de Becquer!. Lo mismo es.
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