lunes, 27 de julio de 2015

LA TOURNE (Cap. 15)


El ensayo con Andres y bajo la mirada de don Cipriano, había  sido realmente magnífico  y reconfortante. Mañana  ensayarían algo más preparando el concierto de las 8pm.
Carmen estaba alterada de la pasión  al interpretar y salió, con fuerza del escenario.
Marisa se había  ido y Pedro se  quedó solo, obserbando todo aquel final de la escena.
Carmen, de blanco y con un traje largo y de tela fina, se acercó con fuerza a Pedro y le dijo.
- Pedro, amigo, vámonos  a tomarnos un par de cervezas y relajarnos en el olvido de todos  estos asuntos - le dijo mientras se quitaba su pelo negro carbón de la frente.
- Bien, es un placer y además un hecho necesario y productivo para la Tourne, que es mi trabajo que funcione correctamente - le dijo sonriendo ampliamente.
Preguntaron, se informaron y salieron  a disfrutar de una noche en Valencia.
Estaban en aquellas maravillosas noches de verano en las cuales la temperatura baja, buenamente, hasta la necesidad de ponerte una pequeña pieza de abrigo veraniega.
Salieron los dos. Iban a cenar. No buscaron esto, pero nadie se enteró  cuando salieron. Primero cena, copas despues - le dijo Pedro con complicidad.
Atraían  siempre algunas, aunque fuera ligera y pequeña, mirada. Era una pareja llamativa por sus movimientos y formas. Eran los dos altos y delgados pero lo más  atrayente era la armonía  y seguridad con la que los dos actuaban. La chaqueta de vestir, informal, de verano y gris,  de Pedro, acompañaba muy bien al traje ligeramente ajustado de Carmen.
Encontraron un agradable sitio en la terraza de un bar que mucho prometía . Se pidieron una buena y frugal cena, y comenzaron a disfrutar de la compañia y del vino. tras comenzar a reirse de sus propios comentarios, entre sus sonrisas, dejaron el barrio de Ruzafa y salieron camino del barrio antiguo de la ciudad, el Carmen, buscando un lugar con música  donde hacerse un par de cubatas. Allí en la barra del bar, y con la mitad del primer cubata, comenzaron las confesiones.
- Si, Pedro, sí, a mi, me gustan las mujeres - le miró  esperando, sin complejo ninguno, su reacción .
- Carmen, ves, ya tenemos otra cosa en común , estamos destinados a entendernos - y se rieron los dos.
- Y tú, ¿estás casado, tienes novia, vives con alguna....?
- Carmen, la respuesta a esa pregunta será según  donde y cuando me la preguntes - rieron los dos otra vez.
El alcohol comenzaba a hacerles sair de la mentira de los disimulos.
Carmen, al segundo Whiskie, se desmeleno, textualmente, cogió de la mano a Pedro, mientras se lo llevaba hacia la pista del local.
Absolutaente deshinibidos bailaban gustosamente como aquellos que el mundo desaparece a su alrededor.
Cuando el ritmo de Rock aumentaba se lanzaban más  lejos de las manos, pero el siguiente movimiento cada vez los apretujaba más .
Y en uno de ellos llegó el punto culminante, en el cual se quedaron los dos muy cerca, con los brazos de las manos abriertos y con los pechos en contacto. Apenas se separaban sus labios con unos centimetros.
La cara de circunstancia de ambos se vió desde la entrada del local. Se sonrieron y se lanzaron de viaje, rumbo  hasta el lugar de sus bebidas que estaba en el puerto de la barra.
Se sonrieron y rieron el resto de la noche, pero ambos sabían  que habían  entrado, de lleno, en campos y asuntos, al menos, delicados.
Con un leve beso en la mejilla, se despidieron una vez llegados al hotel. Mañana había  que tocar y organizar.
Carmen volvía  a sentirse perdida en cuanto a sus sentimientos. Nunca había  tenido ninguna relación  con un hombre y no le gustaba nada aquellas que había  vivido muy cerca de algunas  amigas. Innegable que placer sentía  por estar cerca de este hombre, de Pedro, pero había permanecido demasiado tiempo con un pequeño  rechazo hacia los hombres y más  con su relación  habitual en las parejas. Pensativa se fue.
Y Pedro,  sonriéndole a la vida con cara de complicidad y viviendo siempre a la espera de lo mejor, se fue a dormir placidamente. La gustaban los sucesos, independientemente de su naturaleza, pues no sería capaz de vivir sin ellos.
Ambos dos, durmieron agusto, sus respectivos whiskies, aquella noche.

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