jueves, 15 de mayo de 2014

PERTENECERSE




Y allí encontré la forma de los problemas moldeada en un verbo.
Éste es Pertenecer.
Leyendo a Montaigne estaba, cuando cómo si realizase un teletrasporte a través de los siglos, del XVI al que él perteneció hasta el XXI que yo pertenezco, designó el mayor problema que tenemos en la sociedad actual.
Lo trasmitió en sentido positivo, aludiendo a que el mejor bien que tiene cualquier persona es cuando se pertenece a si misma, es decir, pertenecerse.
En la actualidad vivimos total y absolutamente sometidos a unos horarios y fechas que nos condicionan todos nuestros movimientos.
No somos, entiendo yo, ciertamente conscientes de la falta de control brutal que tenemos sobre nuestra vida, hechos y usos pues esto está totalmente condicionado a realidades externas que nos condicionan totalmente.
La libertad de uno mismo, bajo la mascara de la libertad de expresión y algo más, está totalmente ahogada por entidades, mejor, estructuras superiores.
Yo, cómo uno más, apenas tengo capacidad de decisión sobre mis actos diarios, pues estos se encuentran sometidos a unos horarios básicos.
Estoy, y ¡pardiez qué así sea!, pues ahora no tengo otra opción, sin ningún control sobre mis actividades en un, digamos y sólo digamos, un 80% de mi tiempo, diario, mensual o anual, igual me da o me da lo mismo. El hecho es real, existe y no le concedemos ni le damos la importancia que tiene.
El trabajo que ocupas, rara vez son elegidas por la persona y consecuentemente, no pertenecen a su decisión, sino a otras circunstancias que te alejan de tu control. No te perteneces. Perteneces a otros.
Es un asunto deformador total.
La perdida de control sobre la manera de actuar provoca ansiedad.
El mínimo control sobre la realidad trae paranoias.
El control y manejo temporal, cansa y pierde al sujeto.
No nos pertenecemos.
Apenas tomamos decisiones que vinculen con nuestra realización personal.
Los modos y maneras propios ya pertenecen a otros niveles y estructuras y no a nosotros mismos.
Montaigne, hacia alusión al alcanzar conocimientos con los cuales tuvieses la suficiente capacidad para decidir lo correcto para tu persona y no necesitar a los demás para que te juzgasen o tuvieras que oírlos para saber sobre ti o definirte. Estúdiate, obsérvate, cultívate, y llegaras a tu conocimiento y control.
Este autor elevaba el verbo a términos mucho más abstractos e intelectuales a los que yo me refiero.
Creo que tenía, cuando lo dijo, y ahora, cuando lo leo, razón en que sólo el conocimiento da libertad.
Pero este amigo, era un Burgués, bien acomodado, al heredar los ganancias y negocios de su padre. Una vez teniéndolos, se retiró a una de ellas, a vivir de las rentas y a dedicarse a estudiar, leer y escribir. Y válgame Dios que así lo hizo.
Si hubiera conocido los relojes de pulsera y lo estos condicionan y marcan a las personas actualmente, no sé hasta que punto hubiera hecho tan metafísico, un problema que hoy es material. Se siente, se oye, se lame.
No nos pertenecemos.
Pertenecemos a la realidad circundante.
No controlo casi nunca jamás, mis actividades del día siguiente.
Las obligaciones impuestas por el trabajo y demás vinculaciones sociales coartan mi capacidad de decisión.
Mi persona ya no es mía.
Mi tiempo se quedó en el reloj de otro.
El pertenecerse es algo esencialmente fundamental. Constructivo y necesario.
Ahora no se da y en aquellos casos en los que sí que aparece, los que los profesan, o bien son ricos y les sobra el cash, la pasta, los dineros o bien, y atención, si vuestra vida os pertenece o hacéis que así sea, vais a ser acusados de diferentes, de reveles, de extraños, despertareis diferentes sentimientos más placenteros o menos, pero no tendréis la comprensión pues cuando nos observo veo que no somos realmente conscientes de estas cadenas que atan y esposan a nuestra persona.

No te hará feliz dominar a lo que te rodea, sino pertenecerte a ti mismo y dominar a tu persona.
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