lunes, 9 de junio de 2014

DESCONTROL





Mis enfados son mi peor enemigo.
Y así, como yo soy uno más, lo generalizo.
Enfadarse es un negocio muy malo, pues acabe como acabe la operación, si no controlas tu estado anímico, saldrás perjudicado.
Al producirse una alteración en tu equilibrio personal que te traerá desasosiego, inquietudes, agobios y arrepentimientos.
No tiene ni un solo aspecto positivo el asunto, así pues la razón o sin razón de hacerlo, es secundaria.
Partimos, entonces que la reacción del enfado, habrá que extirparla de raíz.
Quizás sea la concepción y aceptación de su existencia y ser  contraproducente, le lleve y le traiga, a la voluntad la fuerza para no hacerlo.
- Control, control -le dijo Andrés a Pedro.
- ¿Para obtener la victoria?
- No, Pedro, para no perder. Aquellos errores que cometemos envueltos en la sinrazón del descontrol, nos duelen mucho mas.
En ocasiones no habla esta viejcita tortuguita de agua en la chiquita pocita del río, sino aquel perro abandonado  que mira con cara de rabia desde  la sombra de una esquina en el barrio del olvido. 
!Cuanto me gustaría que caminara a mi lado un lavabo para poder refrescarme la cara cuando alguien, con mucha razón en bastantes ocasiones hiciérame enfadarme!
!Pardiez!,!que afortunados aquellos que controlen a los caballos de la estúpida furia pues ya murió su utilidad!
Fiel a mis ideas entiendo que es un acto sobre el que podemos actuar y controlar.
El camino sólo puede ser el ser consciente de la entrada en el trance del enfado..
Estar atento a aquellas circunstancias, modos o maneras que te puedan poder.
Tener claros los síntomas y las acciones de primeros auxilios.
Los problemas y la pasión son dos elementos irreconciliables.
Las personas, tenemos afortunadamente un camino de salida ante la apisonadora imparable de la razón y ésta  es la susudicha pasión, ahora bien, hay que tenerla totalmente acotada en aquellos lugares que todo el mundo conocemos
Estoicismo en el control, sí, por qué no, pero no una desensibilación inocua.


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