domingo, 1 de junio de 2014

DIOS, EL MAL Y LA ELECCIÓN



Y se llega a la disyunción y o el mal es el camino a la comprensión o es una imposibilidad dentro del amor divino.
La comprensión sólo es posible desde la diferencia.
Si no hay elementos posicionados, no se puede establecer la situación.
El conocimiento del bien y viceversa hace necesario el conocimiento del mal, y viceversa también.
Sin embargo no puede ser maceado entre las brazos del amor, el campo de concentración Nazi de Auswich.
Sí somos parte del amor como totalidad, como omnipotencia, el máximo sufrir no tiene cabida.
Y ante esta disyunción sólo me quedan dos salidas activas y una pasiva.
O bien Tener Fe o actuar con la razón o bien aceptar totalmente nuestros limites e imposibilidades de comprensión.
La Fe llega, por definición de manera inconsciente, es decir, no es un acto de voluntad.
Habidas hay las practicas para que ésta llegue. El conocimiento, hechos y palabras de los profetas, la práctica de la vida por Él propuesta y etc, tienen como conclusión, en muchos casos la aceptación de Dios y la cabida de este mal con comprensión en el mundo Divino.
La Fe es el camino de la verdad, la comprensión y la vida, promulgan.
La razón activa actuá sin piedad y arroja todas evidencia sobre las que la tienen.
Todos los postulados en la defensa de Dios, son recursivos pues parten siempre de la justificación de lo que ya se da como existente.
Los autores Teólogos que tratan de hacer una demostración racional, la razonan y concluyen como existencia de la totalidad, pero no como Divinidad que decide y actuá.
Diferentes escuelas filosóficas atiestas, lo han negado desde la posición antropológica en el intento de huida de la incomprensión.
La incompatibilidad entre la crueldad humana y la existencia de un dios en el amor, es un acto simple intelectual, de asociación de ideas.
Las dos posiciones existen y son absolutamente compresible y llevables.
Ante esto hay una aceptación pasiva ante la imposibilidad de demostración de algunos hechos ni la capacidad para entrar en estados de Fe, como acto voluntarioso.
Tanto la afirmación de su existencia como su negación son dos elementos con igual posibilidades de afirmación o negación.
La afirmación religiosa óbvia la realidad y la ciencoia no acepta sus límites.
Es ciertamente una temática sin solución.




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