jueves, 5 de junio de 2014

TRABAJO Y ESCRITURA




A igual que una rana verde, las contracciones de parto del escrito, me surgen el los momentos de trance, de máximo abandono de las normalidades desde mi pensamiento y la absorción en mi mismo.
Pero esto solo es posible en pequeños artículos o escritura aforística.
La construcción narrativa usual requiere una visión clara y ordenada de la realidad.
Los profesionales planifican, estudian, dedican tiempo, perfeccionan, repasan, estructuran, revisan los personajes y etc y etc y etc.
Es un hacer en el cual debes de tener unas virtudes propias y una capacidad de trabajo grande.
Es un movimiento calmado.
Pero no todo acaba aquí.
También la escritura es un arte en el cual la expresión se desboca en diferentes tipos de escritos.
Hablo de aquel momento en el cual las lineas y palabras concuerdan perfectamente, sólo en un suspiro, con tus emocionados pensamientos.
Es el único movimiento artístico en el cual la trascendencia y el significado puede ser alcanzado en un momento álgido de expresión.
Casi vaporoso.
Igual que viene por el mismo sitio se va.
La escultura, siempre y sin ecuanun necesita una preparación, calidad, trabajo y arte, mucho arte, pero es un lento, que florece con mucha calma.
La pintura peca tres cuartos de los mismo, menos la pintura impresionista sin ninguna similaridad con la realidad que busca la belleza en impulsos producidos ante la combinación de colores y formas.
El la escritura el objeto de trabajo, tenga la forma que tenga el escrito, está definido.
La escritura puede tener la máxima realización en expresiones cortas y breves.
Poesía, ensayos, artículos, son maneras de llegar rápidamente a la compresión de lo abstracto, lo trascendental, lo bello, lo explicativo, lo necesario..
La intimidad que trasmite el escritor puede llegar a ser total con el propio lector.
Las máximas impresiones vitales pueden ser narradas.
Escribir a través de impulsos.
Narrar desde la libertad de tus pensamientos.
Agarrarte a la belleza de la frase.
Socorrerte en la idea trasmitida.
Evadirte entre los comentarios.
¡Tratar de escribir más de dos folios!
Yo lo hice y concluí de esta manera, tras comprobar lo que ya sospechaba respecto a mi mísera capacidad de constancia.



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