lunes, 15 de septiembre de 2014

EL ALMA QUE NOS HUYE



Hundido entre las teclas del ordenador, con los ojos perdidos en la distancia de los pensamientos, trato de salir del problema que siento al buscarle una cabida ontológica en la realidad a los sentimientos y consecuentes pensamientos que surgen, en diferentes colores, tonos y volúmenes, según sea el tipo de música que escucho.
¿Hasta que punto unas dimensiones de onda pueden producir semejantes cambios anímicos?, ¿de veras piensan en que un pequeño cambio en los watios de carga eléctrica en tu cerebro te lleva a caerte en la tristeza o a saltar hacia la alegría?
Freud nos trajo ese punto que superaba la conciencia de la realidad y la racionalidad aplicada a ella.
Sí, nos desvelo su existencia y revolucionó, en el transito del siglo XVIII y XIX cuando concluyó que no somos amos de nuestra persona pues combinamos nuestra supuesta racionalidad con otros elementos componentes en ésta.
En los pensamientos de esta locura escondida en nuestra persona, enfilo la cuestión, mucho mas cerca y problemática que nos habla del punto donde se encuentran estas dimensiones.
Que nuestro racionamiento es el reflejo de unas conexiones lógicas y físicas en nuestro sistema neuronal, es comprensible pero no demostrable, y esto se multiplica cuando aludimos a nuestro subconsciente.
Agarro bien fuerte la mesa y comienzo a introducirme en el concepto del alma al escapárseme por todas las esquinas, la forma material que puede tener ese subconsciente que nos produce un hervor en la sangre ante las notas de una canción y melodía.
¡oh!, tantos años estudian autores clásicos del pensamiento y sigo dudoso, por no decir más perdido en cada paso que doy en esta cuestión.
¿Tenemos un alma formativa?
Ante una respuesta negativa, la vida no cambia de color, pero y más que pero, si la atisbamos en su demostración las peras verdes pasan, en un segundo, a ser manzanos rojas.
Los clásicos Griegos hablaron del alma relacionándola con el conocimiento humano, en cuanto a sus repetitivas apariciones en otros cuerpos (Transmigraciones) y el alcance consecutivo del conocimiento máximo y le dieron también una explicación Psicológica y Social en función de sus dimensiones. Era el dualismo Platónico. No estaba allí, pero nos ha llegado mucho más como una metafísica, es decir, como un contemplación de la verdad que como ella misma en desarrollo. Quizás su móvil de actuación y justificación fuera justificar y explicar unas formas de agrupación social que servirán en su futuro como base de toda la cultura occidental.
La filosofía medieval nos la presento como parte divina, los ilustrados nos limitaron a presentarnos como seres racionales, sin hablar del burrito que cargaba con semejante peso.
El idealismo Moderno, la metió dentro de esquemas generalizados como parte integrante y dependiente de la totalidad.
El existencialismo y la filosofía contemporánea habló del ahogo de su soledad de las personas ante nuestro desconocimiento pero no indagó en donde se producía ni en que forma tenía.
Sí alguien ha sacado ese tema ha sido calificado dentro del misticismo y no de la filosofía.
Hay que hacer una reflexión racional máxima sobre la posible existencia del alma, es decir algo más allá de lo físico y sus consecuencias.
Yo quiero que me cuenten que pasa si tenemos una estructura o entidad sobre material.
¿Donde está, qué características tiene, en qué nos convierte, qué haremos con ella?.
Si aceptamos la existencia afirmativa de entidades abstractas reales como sería nuestra posible alma, deberemos comenzar, otra vez desde el principio, a la hora de definirnos.
Hablamos del humanismos, aceptamos unas series de características sentimentales, estéticas que nos distinguen del resto de los seres vivos.
Bien, pero la reflexión no debe ni tiene que acabar ahí.
Como locura, pues así suena y lo veo y vemos, la comunicación sin la utilización de materia puede ser contemplada si aceptamos una dimensión independiente de la materia aunque ubicada en nuestro cuerpo.
Y continuo y repito, entiendo que mi mente actúe en un sentido lógico pues al fin esta no nos indica más que lo que físicamente es posible. La lógica aplicada a la vida, no son más que inmensas tablas de verdad que Turing puso en manos de un gran complejo ordenador, no más que un minúsculo polvo de arena en el, ya utilizada metáfora, desierto de nuestro pensamiento.
Y si la aceptamos, nos debemos preguntar de donde vino y cuando surgió.
Sí aplicamos al artista Darwin, surgimos como seres humanos en un punto determinado, localizado temporal y espacial.
¿Nos llegó?,¿la formamos?
Escribiendo estas lineas soy consciente de lo esperpenticas e histronantes que resultan.
Pero son unas reflexiones totalmente correctas y aceptables.
Es una temática que huimos de ella como si fuera secundaria.
Es primaria, fundamental, axiomática pero lejana, escondida y sentimos y tenemos miedo al tratar este tema.
Freud, diles que nuestra racionalidad es sólo una parte constitutiva.
Entonces, decidme, ¿Somos una entidad suprematerial formativa o todo el que siente, llora y odia son mis neuronas?,¿son ellas las que envidian y sienten celos?.
Freud, saca de contesto este asunto y nos habla de unas estructuras que se pierden en el desconocimiento de la inmensidad del subconsciente, es decir, en la acumulación de datos que nos escapan en su lectura pero no aborda ni ataca qué es, donde está.
¿qué no hago filosofía sino misticismo?
¿Me pueden decir, qué hacia en denso Hegel cuando hablaba del gran e inabarcable espíritu absoluto?
Ortega, debiste escribir donde dormía este vitalismo formador.
Hagamos Epistemología del alma.
Disfrutemos con la poesía pero no la definamos, el alma, con ella.
El miedo a contar más que mis dudas me impide aquí y ahora razonar sobre qué es.
El aceptar su existencia es un elemento de distanciamiento con el pensamiento generalizado en la actualidad.
Pensamos, estudiemos, busquemos un hecho que nos demuestre su existencia y apliquemos a Galileo, haciendo un total empirismo.

Veamos, esto, dejarme que lo piense.
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