viernes, 5 de septiembre de 2014

LA REALIZACIÓN VITAL



El espacio correspondiente entre nacimiento y muerte se ha transformado en un mero transporte realizado por elementos ajenos a nosotros mismos y nuestra  decivilidad. La vida como tal, es decir la decisión y utilización de ella como elemento formador dejó de ser constitutivo cuando otros elementos comenzaron arrastrarnos en este intervalo de tiempo. Las ya siempre presentes drogas  tales como el alcohol y el cannabis que constituyen formas y maneras de diversión normalizadas, la imposición y ambición en el mundo laboral como primer elemento formativo y el proyecto de dejadez propio puesto por los medios de comunicación y otros elementos similares, coartan la  toma de decisiones de los sujetos y su arrastre entre las manos de ellos.
Hay personas que no conciben la diversión sin lo impuesto, he oído casos en los cuales el sujeto quedaba perdido en la inacción una vez habían recibido o obtenido la jubilación, pues el tiempo debía de usarse en elementos y aficiones propias, quedándose perdidos en el sinsentido,en otras ocasiones en las que solo encontraban la fiesta al perder el sentido de autoconciencia en manos de estupefacientes más o menos duros, es las fiestas, las risas y diversión encarcelados por el consumo de ciertos elementos y aquellos que viven totalmente condenados al uso de los elementos propios de los grandes medios de comunicación. Nuestra vida no es más que un juguete en sus manos.
Es nuestro intento de reducción en función estos elementos formadores al desnudo.
Esta conciencia de nuestra situación es inexistente. Nuestra búsqueda de estos fines constitutivos han desaparecido.
Potenciar nuestra esencia no es buscada,  es más, será vista como una forma ridícula de vida.
 Por nuestra propia felicidad en esta realización debemos dejar la ignorancia, la utilización, la manipulación a la que somos sometidos por elementos externos a nuestra propia naturaleza y realizarnos como personas.
La vida es la búsqueda.
La vida es encontrar.
La vida es construir.
No hay nada hecho.
No hay nada terminado.
No hay ningún camino marcado, y menos deben de imponernos los intereses propios ajenos a nuestra persona.
Capacidad de elección y búsqueda de nuevos caminos en tu diversión o en tu constitución, es buscada por pocas pesonas.
Y no se confundan, pues no escribo desde el Nirvana y los pies en cruz.
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