lunes, 8 de septiembre de 2014

LA BELLEZA DEL PENSAMIENTO



Cometemos un error cuando juzgamos la filosofía en función de la verdad de sus conclusiones y no el la corrección de sus razonamientos.
La verdad está en la mecánica correcta del pensamiento y no en sus resultados.
Las conclusiones como verdades aplicables y tangibles son siempre equivocas pues ninguna es última.
El razonamiento teórico que te lleva a necesidades tras un razonamiento correcto, son verdaderas, que lo son por ser fundamentalmente hermosas.
Es el reflejo de aquello en lo que nuestro espíritu se encuentra.
Me embriago de la belleza cuando comienzas y por necesidad cayendo por una rampa sin freno, te plantas en otro lugar.
La Filosofía es bella, es hermosa, es bonita.
Los Griegos hablaban del Logos, un concepto actualmente incomprensible.
Tenemos una visión finalista en toda operación intelectual y nos es altamente complicado encontrar la razón de ser y la verdad un un estado dinámico.
Lo entendemos como el mecanismo para y no cómo la verdad en sí.
El Logos, era la verdad en desarrollo.
La belleza del razonamiento ya no tiene validez.
La visión teórica y no practica está altamente castigada en la actualidad y además la visión teórica sin más objetivo que descubrir la verdad en su propio desarrollo, encuentra en la actualidad menor, si no nula aceptación.
las Matemáticas como exactas y bellas.
La Filosofía como el arte y verdad en desarrollo.
El pensamiento es bello, aun que no tenga ninguna utilidad.
No debemos, ni podemos olvidar esta manera de desarrollo.
Esto, la filosofía, el pensamiento, el razonamiento en si, es lo más cercano y diferencial de las personas respecto al resto de elementos propios del cosmos y esta diferencia no estriba en su aplicación, si no en la belleza, en el arte, que tenemos al hacerlo.
Es, esencialmente, un movimiento puramente humano.
A años luz se encuentran estas palabras de la actualidad.
La utilidad y el practicismo es el elemento sui generis compositivo del ámbito humano en nuestra época contemporánea.
La belleza de las palabras cadezen de sentido y son aplicadas, y ¡pardiez!, que se me libre de cualquier crítica, a la Poesía o Literatura, igual de bellas, pero por unas cualidades altamente diferentes.
Cuando te hablan de razonar con la belleza de las palabras te encuentras perdido pues concibes la razón como el proceso de llegar a alguna verdad, siendo ésta el objetivo y la razón de ser de la acción.
Suponer que la verdad está en la propia existencia de este logos, de estas palabras, de este razonamiento, se nos aleja en demasía de lo que hoy consideramos como belleza.
La necesidad y corrección en desarrollo, no más, como verdad.
Difícilmente encontraríamos un grupo de personas disfrutando de los razonamientos propios que unos y otros hicieran en la defensa de unas teorías sin llegar, siquiera, a ninguna conclusión.
Las mesas de diálogos en aquellos perdidos cafés del principios de siglo, ya anterior, aquí en España fallecieron con las últimas luces del ultimo atardecer.
Es más, con todo mi amor y respeto, la filosofía actual, no es sino un ejercicio de aplicación en la resolución de problemas prácticos ya sean éticos o sociales.
Volver a la belleza del razonamiento es un hecho muerto.
Que somos seres primeros racionales y que esta operatividad es lo que nos define, sólo la encontramos en su maniobra directa de su aplicabilidad.
Es más, yo mismo, soy Juez y reo en este juicio, pues no hago un ejercicio de pensamiento en el cual los conceptos se arrastran unos a otros y las razones de su ser dibujan un lienzo en el conocimiento.
Quizás sea lo difícil que me resulta nadar, cuando ando y cabalgo en medio del desierto.
Hago un ejercicio de practicismo y crítica, realizando la susodicha, es decir crítica a las maneras actuales de actuar.
Olvidarse de la belleza , plenitud y grandiosidad de los razonamientos, es aparcar nuestra propia esencia.

El perderse entre las nubes de los razonamientos, no es un acto de locos, es aquello que hacen los que no han olvidado lo que somos.
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