jueves, 31 de julio de 2014

SOCIOLOGÍA. EL AMOR



Cualquier sistema de relación social-económica humana, en su correcto funcionamiento, es posible y bueno.
El problema estriba en estar construido con variables matemáticas sin ninguna libertad de variabilidad.
Esto en las personas no es así y destruye la aparente funcionalidad y equilibrio de los diferentes sistemas.
Sea cual sea el sistema se producen barbaries y abusos desde la acumulación de poder en unos o deshumanización y empobrecimiento generalizado en otros.
Si los elementos compositivos de estas acciones, sistemas, actúan incorrectamente evitando estos casos, aparece la necesidad de montar más esquemas e instrucciones de funcionamiento para la corrección de lo ya detectado.
Esto se amontona y el fin resolutivo no se alcanza. Se parchea.
La solución debe de ser drástica e intuitiva y con esto se llega con Amor.
En cualquier tipo de reflexión que trate de ser racional y deductiva esta palabra es un sustantivo desacorde con el tono que tomó el autor.
Está despreciada por su imposibilidad de la imposición en las estructuras generales al no tener una explicación específica, unos elementos cuantitativos aplicables, una realidad operativa.
Ser filántropo, y amar a las personas, no debe porqué salirse de una acción puramente antropológica y social.
No se hace necesariamente teología, cuando se habla de amor.
Y esto que se enseñe, que se incluya como fin y fundamento de la educación primaria la sociabilidad, cariño y amor con los demás, y pasaría a ser un elemento constructivo y formador de la realidad social.
Está es una realidad buscada y propuesta.
Me canso de escuchar tonterías justificativas de unos modos de operar que siempre y jamás, alcanzaran ningún nivel de equilibrio.
Explicaciones idas y venidas ante las mismas acciones pero en diferentes momentos.
El sentido de la construcción social debe de ser inverso a los propuestos, que planifican unas estructuras generalizadas a los cuales los ciudadanos de una forma correcta o incorrecta se insertan en ellas.
El crecimiento y funcionamiento de un esquema social, debía de estar formado y concluido con un fundamento personal en el cual estribara la posibilidad y viabilidad de éste.
Las personas somos esencialmente individuos creados, aprendidos y educados en la sociedad allí donde vivas.
Tus modos íntimos de acción, allí se forma tu concepción de ellos.
Y esto se aprende.
Las personas no debemos de pertenecer a aquellos sistemas en los que vivimos inmersos.
Debemos de imponer por encima de ellos, una moralidad aprendida.
No hablo de adoctrinamiento, sino de la capacidad de elegir.


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