martes, 18 de marzo de 2014

LA MALA CARA DEL DINERO



Muchos en efecto y muy pocos en defecto realizan una crítica fundada y buscada a la realidad circundante, social, política, económica, vital o sea cual quieras y fuese la dimensión que tomara.
Es decir, si el dinero canta con desenfreno y baila con descaro al compás de tu mano que entra y sale del bolsillo, en éste, sin tapujos ni problemas, bailando al ritmo de tus grandes compras, la vida pasa a ser, quizás, más bonita. Esto es un gran efecto real, lo cual no implica nunca que deba ser la verdad.
Si, tu vida, es un camino de privaciones, límites y cálculos, en la cual el dinero que pasa por tus manos, apenas permanece en tus bolsillos y realizando pequeños esfuerzos se evaporan, sin remedio pero sin amargura, de tus enseres. El control algo sufrido, leve, es un sin ecuanun de tus quehaceres diarios. Esto es una característica existente, pero, tal y como lo otro no implica nunca que sea la verdad de las cosas.
Y ¿qué digo y me pregunto?
Cuando reflexiono me digo que el dinero no es un signo de felicidad, que no es el camino correcto, que jamás cubrirá mis necesidades como ser humano, que encubre a los despreciables, que es símbolo de corrupción, que es el objetivo de los que poco valen, y etc, etc y etc.
Pero, después de tener estas ideas despectivas hacia los dineros, me pregunto a la par que hundo mi cara entre las palmas de mi mano, si todos estos pensamientos no son sino más que producto de mis pocas pesetas de entonces y euros de ahora que pasean de lado al otro de mi bolsillo,pues le sobra espacio para hacer carreras en la vacuidad a la que se ven sometidos. Vamos, poquito dinero en los bolsillos.
Es decir, ¿encontramos en los juicios que hagamos ciertos puntos propios en nosotros mismos que se encuentren fuera de nuestros convicciones que fraudulentamente las conclusiones?
¡Qué peligroso es el dinero!, digo yo que tengo suficiente pero poco más, pero me pregunto, ¿si me cayera por el nudo de la corbata los cheques que llevo guardados, tantos, en el bolsillo de mi camisa pensaría lo mismo?,si en mis sueños me pudiera revolcar con billetes que al día siguiente encontraría en la realidad sobre el cajón de mi despacho,¿seguiría pensando que el dinero es una gran trampa que nos atrapa?, ¿es el desprecio desde el olvido?, ¿es la crítica desde la distancia?
Cuando pienso fríamente, tranquilamente, con sosiego y convicción me digo que el dinero condiciona fuertemente tus movimientos como poseedor de tales condiciones económicas. Te embotella y te da una serie de necesidades creadas.
Te puede llevar a dejar de preocuparte por esto que nos rodea, ser arrastrado por la tormenta de las tonterías y disfrutar de los sinsentidos. Cuando tu vida no puede hundirse en beneficios, placeres, excesos físicos, entonces la meditación y la búsqueda interior se imponen ¿si?
Sí, esto opino y grito.
Esta verdad la canto en la ducha y en la calle.
Vivo convencido de la trampa que delante de mi abre sus ojos.
Sí, sí, sí.
Pero todo desde, no pobreza afortunadamente, pero si de un uso medio y estudiado de la pasta, del dinero.
Me doy pocos gustazos materiales.
Y mi mayor problema,a estriba en preguntarme si algo tienen de correctos estos pensamientos o son sólo, “ - Alberto, entérate”, producto de mis imposibilidades de darme lo que critico.
La agresividad forma parte de nuestra naturaleza y tendemos, siempre y todos, a defendernos de aquello que nos incomoda y en este caso ¡cómo aceptar como algo bueno y constructivo para las personas algo que no tengo!
Así pues y tendido sobre mis pensamientos, concluyo y os digo que desde mi falta de éste, acuso al dinero de romper nuestra naturaleza y corromper nuestro espíritu.
Es el fin de los que nunca tendrán bastante.
Es la ambición sin límites y entonces sin final ni satisfacción.
Pero y ojo, éstas son reflexiones de un hombre que no le sobra el dinero, no le falta pero tiene que comedir sus intenciones para con éste y que sospecha, malrumoradamente, que estas condiciones tergiversaran sus conclusiones.
¡Dame a elegir!
¡Dame a elegir!
Creo que elegiría la pobreza y el equilibrio que mucho dinero, mucho, con la intención para conseguirlo, el equilibrio.
Ahora, hablo desde la facilidad de la lejanía del problema.


 Ya veremos, éste supuesto bobo en el mundo de la supuesta también realidad, lo que haría.
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