domingo, 25 de octubre de 2015

El circo comienza.




No afecta a todos, pero sí a una mayoría más que absoluta que les da el modo y el gobierno de estos lodos.
Llega el espectáculo.
La fiesta, la feria, el circo de la campaña electoral, ha comenzado.
Los políticos se van a poder sus pelucas de colores, su narices rojas y saldrás ya a la pista a hacer reír a todos aquellos que, nuestro juicio, no haya sido todavía embadurnado con ilusiones y mentiras.
Y moviendo las pelucas comienzan:
- Y !Usted miente! - le dice gesticulando mientras el pueblo asistente ríe -
- Y !Usted no hizo nada¡ - moviendo y aspavientos con las manos que provocan el movimiento de la peluca con lo que, los espectadores, en toda nuestra inocencia, carcajean y aplauden-
Así llega el circo, la feria y el más grande ridículo para los habitantes que piensan en su pequeña o gran Filantropía, en la capacidad de mejora.
La capacidad de construir debe de ser grande, son personas inteligentes, pero la intención de hacerlo nula.
En ocasiones pienso que no debe de ser una actitud ni acción personal de cada uno de ellos, sino , más bien, la incorporación a una dinámica ya existente. Es decir, si comienzas a trabajar en cualquier lugar, has de adaptarte a unas maneras y modos. Así pues en la política actual, que es de todo menos una vocación de ayuda, habrás de entrar por la misma puerta y acabarás haciendo lo mismo para mantenerte tanto como puedas.
Me es complicado juzgar y definir, el asunto de los mitines en las campañas electorales propias de cada uno y todos de los partidos políticos.
Encuentro varios problemas o cuestiones conforme a los que acuden a aplaudir.
O son rematadamente tontos e inconscientes, tal cree como una aplicación directa el contenido, con, además, una posibilidad y resolutividad, o son tremendamente falsos e hipócritas y actúan sólo y simplemente por intereses personales y políticos, o sino, porque no tienen ninguna mayor ocupación que allí ir. Así lo creo y así lo digo. He oído algunas declaraciones, expresiones, calificaciones, proyectos, intenciones que que son ridículas, increíble, impracticables, intencionadas y que no es tremendamente difícil darse cuenta de ello.
- Cicerón, arrepiéntete, o dale la vuelta a tus palabras y piensa que lo que hay que hacer, para avanzar es educar al pueblo. Sin esto, nos seguirán engañando siempre y cuando puedan.
A niveles más altos, es decir hacia los propios políticos, sólo tengo también dos posiciones, o bien son también rematadamente tontos al pensar que la dinámica que utilizan es la acción buena y oportuna en la correcta construcción del país, o son interesados y falsos y cualquier cosa dicen para seguir allí arriba, a cambio de unas repercusiones monetarias.
La política en España es un asunto absolutamente podrido y degenerado.
- !Cómo exageras! - me insistió aquel.
- No – le dije yo – simplemente es que nos hemos acostumbrado a estas maneras y no tenemos punto de comparación con aquello que debía de ser.
Y esto me duele porque me afecta directamente como ciudadano de este país.
Los consensos se han quedado en el país de los ilusos.
Los acuerdos se han quedado en la región de los desengañados.
La sinceridad en los últimos wateres de la más sucia estación de autobuses.
- ¡Cómo exageras! - me dijo aquel- a lo que yo le conteste
- Si cada uno exageramos sólo la mitad, el país iría mucho mejor.
Democracia, sí y siempre, pero actuemos y no dejemos que se la carguen, la deformen o la prostituyan y se acuesten con ella y, además, sin pagar.




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