miércoles, 14 de octubre de 2015

..en el Café mirando al Filósofo.






- Mira, Andrés, el rotulador de la editorial, solo y pensativo – le dijo Pedro.
- ¿Licenciado en Filosofía?
- Sí, a la legua se les nota, excéntricos, informales, meditabundos, trasversales en la opiniones, intervenciones inesperadas y desaliñados – confirmó Pedro – La Filosofía es difícil..
- No todos tiene la misma idiosincrasia, y además, no comparto el por qué de tus adjetivos y ahora te diré por qué
Ante la necesidad de acabar la presentación de la última edición de “Viajes desconocidos”, habíanse levantado, todo el personal de la editorial, muy pronto y habían trabajado hasta la cuatro de la tarde, y tras diez horas, acabaron, así pues, caminando más lentos que nunca hacia el café. Más vacío que ningún día, por las mismas razones, la gente, corriendo toros, a su casa se habían ido, mientras los incombustibles fueron a espolvorearse de todo el mundo del comercio y los negocios a su bar. El café actuaba como un catalizador que aceleraba sus conversaciones.
- Andrés, dime.
- No has calificado a un estudiante de Filosofía, has descrito a un individuo que se regocija en la reflexión y se ha olvidado de lo que poco vale, él, para estar bien inserto en la sociedad.
- ¿Me dices que un acto totalmente subconsciente producto de su actividad mental?
- Sí, no es una elección, es un camino obligado que tiene aquel que acumula ciertas reflexiones y experiencias. Hay maneras y caminos intelectuales absolutamente distantes, es más, enfrentados a la actitudes sociales aceptadas y admitidas con normalidad. Tú y yo conocemos gentes que se pasan el día poniéndole una agradable y sincera sonrisa pero sin sentir nada debajo de ella, y no por el disimulo, sino por la vacuidad, inconsciencia y falta de contenido de todo lo que les rodea. Y esto, el que piensa y observa, lo nota y ve.
- Andrés ¡Ya veríamos el alejado Filosofo que vive y disfruta de la soledad de sus pensamientos, a donde se iría si le tocase la lotería!, ¡los millones de euros le sacarían de la diferencia! - le dijo Pedro esbozando una sonrisa de benevolente comprensión hacia el equívoco de su amigo.
- Bueno, bien, pero, y esto te lo digo por una gran y magnifica, pero simple y pura intuición, según el grado de introducción en si mismo, tendría o no un efecto explosivo, Pedro, pero ha decirte que el problema se plantea al revés, si con el dominio y control del dinero, harías Filosofía.
- Explícame
- Te digo que nacido en ciertos círculos de fuerte dominio y disfrute material, es difícil, que nadie se esconda en las reflexiones mirando y observando la vida, en vez de saltar hacia ella, hacia lo que te han dado, marcando tirabuzones en el camino. Elegir la filosofía como medio de ganarse la vida, es un resultado de los hombres y mujeres que no están coaccionados ni encasillados por ningún elemento exterior.
- Y esto Andrés, ¿cómo la enlazas con su aspecto?
- Fácil, Pedro. ¿Desde cuando te vas a enterar de cómo tiene que estar los camales de tus pantalones cuando piensas y meditas sobre donde colocar e insertar a tu realidad? te digo. Los estudiante de Filosofía comienzan esa carrera por sus pequeños matices que se multiplican por cien en el trascurso de sus estudios. No es una trasformación de su personalidad, es una potenciación de lo que ya eran.
- A mi me dan algo de pena
- Y a mi también Pedro, pero parece que el sentimiento es mutuo, entre ellos y nosotros. Pero, tú por él, ¿por qué?
- Andrés, el pensamiento y la reflexión conduce, con facilidad, a la duda y soledad. El sacar tener dinero, en pleno siglo XXI, es un asunto infinitamente más fácil que tener el reconocimiento de tus pensamiento, sin ser calificados como locuras, incomprensiones, inutilidades o cuestiones que no interesen a nadie, y consecuentemente no poder compartirlos.
El rotulador oficial de la editorial y licenciado en Filosofía, sacó la cabeza de sus pensamientos a la par que dejaba su tónica sobre la barra del café. Pasó a su lado, era un hombre educado y agradable. Iba bien vestido, es decir, pantalones de tela y chaqueta, pero ¡ahy!, qué poco interés e idea tenía de la combinación correcta de los colores, apoyado en el punto culmen de un pelo siempre removido, como sus inquietudes y preocupaciones. Tenía una mirada profunda, que no le temblaba y sus pupilas siempre fijas allá a donde miraran. Les saludó con mucha informalidad. Fluía confianza al saber de lo lejos que estaba de aquello que pudiera molestarte o arruinarte.
- A mi me hubiera gustado estudiar Filosofía – dijo Andrés.

- Y además, a nosotros sí que nos da placer hablar con él – añadió Pedro.
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