martes, 31 de marzo de 2015

La sangría




Salió de la conversación con preocupación, tanto por el contenido de ella como por sus consecuencias en los pensamientos de los contertulios por sus tonos jocosos en el tratamiento del asunto.
En ella se habló de la reducción de las horas de Filosofía e incluso de su desaparición en los planes educativos.
Sangría hacia lo que somos - murmuraba entre dientes cuando se iba.
Empezamos a ser personas cuando tuvimos conciencia de nosotros mismos en la totalidad como parte integrante de ella, es decir es un acto y hecho puramente metafísico. Pudiera ser que fuese la curiosidad el catalizador del proceso.
El comienzo del abandono - pensaba, llegando ya a casa, como titular en el periódico de mañana.
Tontos, a quién tenga la responsabilidad, os digo que este estudio de nuestras abstracciones formadoras debía de ser elemento fundamental en la educación de los individuos.
Los conocimientos nmotécnicos, acumulando datos de todo tipo, y los conocimientos prácticos de funcionamiento de artefactos materiales son consecuencia y no entidad constitutiva por ser  como somos.
El régimen educativo enfoca las diferentes asignaturas enfocadas hacia el conociendo de este objeto o de aquel otro. Cada asignatura tiene el fin de un conocimiento de la realidad.
¿y cómo nos puede ocurrir? - me seguía preguntando en el camino hacia la cama.
Por autojustificación sin necesidad de elementos externos, por necesidad propia, por su irrevatibilidad, el primer centro de conocimiento buscando, digamos, la máxima realización y consecuentemente, aunque no necesariamente, el grado mas alto de felicidad, tiene que ser la propia persona humana como individuo.
Sabremos más de la composición una piedra que de los valores sobre los que montamos nuestra sociedad o de una posible razón de nuestras características formadoras.
El sistema educativo va marcha atrás en el pateado camino hacia nuestra construcción como personas.
¡Para qué sacamos la cabeza del tumulto de la realidad y comenzamos a mirarla desde fuera!, ¿para volver a ella, por pereza y comodidad, y ser otro elemento más? , Andrés, cierra los ojos y duérmete - le dijo cariñosamente su mujer.
Y ya bien dormido soñó que hablaba en el auditorio y decía "Y bien os advierto que la perdida de la búsqueda de nuestra esencia primera y su olvido, de ella, generacional, no es una locura de pensamiento sino una posibilidad lejana y real"
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