jueves, 5 de noviembre de 2015

COMMENTS CARACTERÍSTICAS Y SITUACIONES DE LOS PENSADORES. CONFESIONES.





1.- Pienso, creo y opino que, para mi mal, porque pretendo serlo y hacerlo, en la vida de un escritor o un pensador, debe haber ocurrido algún elemento traumático que le hace, parar, pensar, meditar y contemplar.
El conocimiento científico y técnico, pienso que viene más por el camino de despertar el interés de la persona por la educación, poniendo en sus manos los elementos que despierten su mismo interés por investigar el funcionamiento de las cosas.
Pero para hacer Filosofía y tener reflexiones profundas, pienso y creo, que no esta dentro de una dinámica normal de desarrollo, aquellos que lo hagan.
Un acontecimiento traumático, te lleva a replantearte con seguridad aquello que te rodea.
Saliendo con la mar en calma que mantiene a tu barca flotando placenteramente de la playa, no tienes que mover el tenemos ni enchufar el motor y tu mente permanece plácidamente en calma y paz bajo el sol del mediterráneo, pero ¡Ahy!, si te atrapa una gran tormenta aquel día que decidiste irte a pescar bacalao a las costas del océano atlántico, en la siempre querida Galicia, y una tormenta te lleva hacia los grandes acantilados, que atisban la posibilidad de crujir tu barca. Sí, entonces sí. La placidez de tus pensamiento, se acaban bien rápidos. Tu mente entre entre las corrientes de la desesperación de ver tan cerca la desgracia, el mar cambia de color, el mar deja de ser placer y se convierte en mal y riesgo. Las tormentas que sufres en tu vida te serán y valdrán como inspiración para escribir. Tu razón se preguntará el por qué y tú alma la empujará para buscar las respuestas.
Soy un hombre que vivo con una Filantropía que cabalga sobre mis pensamientos. La Antropología, vista con el interés anímico y vital sobre el ser humano, es la razón de ser de mis pensamientos.


2.- Aquellos que tenemos la afición de pensar y contemplar, tenemos un problema tremendo a la hora de movernos en este mundo de lo sintético, abreviado y rápido. Mis posibilidades de moverme en el Whatsapp y sitios similares es tremendamente problemática, pues me cuesta, no sabéis cuanto, escribir apenas unas pocas lineas y dar la información seca y escueta. Siempre siento haberme dejado algún elemento importante definidor. Te acostumbras a ilustrar los sustantivos con muchos adjetivos o desarrollar las ideas entre frases subordinadas. Aquí, el los nuevos elementos de conexión, la rapidez y la simpleza en la transmisión de ideas es máxima y acompañada, para mi doble mal, de enormes abreviaturas, que yo no utilizo, y que tengo que meditar y estudiar su aspecto y modo fonológico para interpretarlos. Demasiado para mi. En diferentes ocasiones, en algunos grupos de whatsapp, me han dicho que me “enrrollo” demasiado. Cuando recuerdo las normas de actuación, entro en la dinámica normal de funcionamiento, pero cuando olvido este esta pequeña inquisición, me hundo en mi persona y sé que me salgo por la tangente en este funcionamiento normal.
No personifico en mi, generalizo en todos aquellos que tienen mis inquietudes y maneras. Que poco nos conocemos, pero que albergo las esperanzas de ser más.


3.- La inserción social de aquellos que vivan y disfruten reflexionando y pensando, recibe un problema similar y paralelo a su manera de escribir, ¡cuan difícil es encontrar una mesa en un café, donde se hable de arte, cultura, libros, cine, teatro!. Se me va el alma en anhelos, cuando me imagino aquellos intelectuales, tantos que escriben y cuentas cuando todos iban a los cafés en los primeros años del siglo XX, aquí en España a dialogar y tener largas conversaciones, sobre Filosofía, Literatura, Arte, Poesía. Soy un hombre con un look y estereotipo absolutamente usual y normal, y me siento en la mesa del garito con la gente a reírme un poco de todo, pero, ¡cuanto me gustaría ir con mi pequeña levita negra, mis lentes y con bigote a sentarme en la mesa de aquel café, a tomarme un the, mientras alguien, ahora ya, me comenta algún párrafo de un libro, digamos, y sólo digamos de Unamuno!. Soy un soñador, pero os garantizo que, también es una buena manera de vivir.
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