lunes, 2 de noviembre de 2015

LA COMUNICACIÓN (Cap. 10)




Aquella comunicación se podía interpretar como un mensaje de comentarios indicativos o unas ordenes directas.
La problemática, existente debido al descontrol de los acuerdos ya contraídos hacia ya unas decenas, precisamente por la venida de ellos, fueron el centro de estos comentarios o instrucciones, que entonces les parecían y suponían que después supieron y fueron.
Hicieron la descripción en el modo de actuar y reparto correspondiente a los elementos energéticos encontrados, hacia ya también muchas decenas de años en los subsuelo de la ya casi descongelada Antártida, y el juicio de la validez o no validez de las posturas realizadas por los dirigentes humanos, tuvo y mantuvo quieto, pensativo e inquieto a Boris.
De su café estuvo saliendo el humo durante mas minutos de la normalidad a ras del mar debido a la diferente presión atmosférica, mientras se pensaba si lo iba a comunicar a la ONU o íbase a poner en contacto con ellos, él solo, por su cuenta y primero. Creía sinceramente en la mayor posibilidad de la corrección en el asunto si lo hacía él solo desde la imparcialidad, entendimiento, estudio y comprensión, tanto del mundo como de ellos. Mezclado todos los intereses en la solución de un problema a nivel mundial, dudaba y mucho, de su efectividad.
Boris sabía que les estaban vigilando, siguiendo y entendiendo.
Hasta el momento de cortar la comunicación sus preguntas habían sido del ámbito del conocimiento propio. Formas, maneras, costumbres, constituciones. Sobre ellos apenas supimos nada, pues nuestras preguntas siempre habían sido respecto a la descripción de ellos como entidades, no fueron contestadas. La quietud y comportamiento aséptico había desembocado en un puro ejercicio científico, hasta que el aumento del perímetro de la protección de las bolas gelatinosas se amplió y comenzó crear la inquietud por las dificultades que provocaron. Quizás fue un intento de autodefenderse, pues fue una reacción ante un hecho anterior. Quizás no tuviéramos la capacidad de la comprensión de sus mensajes e informaciones que nos darían la explicación a nuestras preguntas y por ello permanecieran callados. Debido a la tecnología expuesta y demostrada, esto no era una hipótesis descartable.
Carmen apareció siete horas mas tarde y encontró a Boris en la misma sala donde lo había dejado. Cierto es que algún momento, en el cual cerró los ojos había tenido, pero no había dormido, igual que tampoco Carmen aun metiéndose en la cama.
- Boris si no lo haces tú, lo haré yo.
Como si el comentario no fuera con él, Boris le preguntó
- ¿sabes que pregunta no le hemos hecho todavía y la que no implica ningún tipo de conocimiento anterior por nuestra parte?
- ¿Cual?
- ¿Qué habéis venido a hacer aquí? - una evidencia, tal como que tenía que haber sido la primera información a procesar- la sorpresa de la llegada, Carmen, - le dijo mientras giraba la cabeza y le miraba con los ojos ya cansados y rojos- y la vista como lógica y consecuente acercamiento debido al descubrimiento sin ningún otro objetivo más que el conocimiento, nos ha hecho obviar las intenciones del los visitantes y otorgarlas a un puro aspecto epistemológico. El conocimiento por el mismo en la comprensión de la globalizado sin ningún hecho de acciones interesadas en ello.
La cara de Carmen se movió entre la sorpresa, la intriga y el temor.
- A ver, explicate.
- ¿Alguno de nosotros ha pensado en algún momento la utilidad que estas maneras de inteligencia pudiera tener para nosotros?, ¿por qué habían venido aquí?, ¿por qué les suponemos los mismos motivos de acción que los de los seres humanos?
- No- sucintamente contesto Carmen- ademas que para esto implicaría un conocimiento de ellos que no tenemos.
- Sí, ¿y ellos lo tienen sobre nosotros?
Carmen se sentó.
El miedo a sentirse invadida y controlada comenzó a darle miedo. La visita aséptica o el encuentro de extraños, paso a convertirse en un encuentro intencional.
- Y qué pretendes o qué piensas, Boris.
- Que quizás antes de que se cometa algún error y maniobra equivocada, que se hará, sin duda, si barajar estas posibilidades, podríamos seguir en la dinámica de relativa tranquilidad, contestar a este mensaje nosotros y unicamente, tratar de conseguir averiguar, sin que allá ni un solo movimiento más, las intenciones y propósitos de esta civilización o la que sea que nos ha venido hablemos claro, después de esto, a aconsejar, o a dominar.
- Boris, ¿te sientes con capacidad para hacerlo?
- No más que cualquier otro, pero pienso que debe de ser así.
Calláronse, varios minutos los dos en silencio. Amanecía y el sol brillaba con fuerza, pero todavía a la lejanía del horizonte. La bola, que como meditando flotaba a algunos kilómetros del observatorio en la misma diagonal hacia el horizonte de la salida del sol, como gelatina traslucida y en movimiento, producía unos efectos de belleza en la pureza y colores producidos en ellas por los rayos de sol.
-Boris, lo mismo, nos da, comunicar esta noticia hoy o mañana, vete a desayunar y después a desayunar.
Se sonrieron y se fue. Carmen, aun con todo, le miro algo extrañada, pues, desde que se conocían, ya muchos años, fue una de las pocas veces que había hecho algo que alguien le dijera.

Bajando relajado hacia la salida de la sala central del observatorio vio venir a lo lejos una fila de coches negros, con diferentes banderas en las cuatro esquinas de ellos. Avanzaban despacio y lentamente hacia allí. Se giró rápidamente y fue hacia la sala principal donde estaba toda la información y Carmen. Boris no tenía absolutamente ningún miedo a hacer aquello que considerase oportuno.
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