Boris,
apenas necesitaba levantar los ojos del café para que las
circunstancias circundantes físicas le suscitaran unos u otros
pensamientos; personas, conversaciones, entradas, salidas, grupos y
muchos otros motivos. Siempre al sentarse en el local, intercambiaba
algún comentario profundo, radical, extremo, que rara vez los
exponía a no ser que fueran a provocar risas o no tomados en serio,
como en el barman pasaba. Se reía, le sacaba una consecuencia
absurda a éste y le hacia algún comentario a su persona.
Reían
los dos y cada uno seguía con lo suyo. El uno pensaba que no podía
sacarle más al otro y el otro, no quería seguir la conversación
con el uno.
Vio
entrar a Andrés y a Pedro por la puerta principal.
Se
colocaban, con normalidad, en la esquina contraria a la suya en el
café, usualmente se tomaban la misma consumición, sin variación
pagaban cada uno lo suyo, siempre Andrés entraba delante y se
colocaba más a la derecha, así y otras acciones, inapreciable para
los demás, Boris había estado investigando. Le gustaba y pensaba
que era lo correcto en la definición antropológica del individuo,
describir a las personas según sus usos y costumbres.
-
Pérez – llamó al barman, y diciéndose que hoy lo intentaba
-
Dime Boris – le contesto algo extrañado.
-
¿Tú que crees que forman nuestros pensamientos, la repetición de
las circunstancias o la creación aislada de ellas?
-
A ver, yo creo que nosotros pensamos igual estemos donde estemos.
Nuestro pensamiento es independiente de las realidad, nuestros
principios primeros que forman los mecanismos de esta acción
cognitiva son innatos en las personas – le dijo entre sonrisas
Impactado
se quedó Boris, le había estado toreando muchos años. Tenía
conocimientos que jamás había sacado en ninguna conversación. Su
sonrisa delataba que nunca lo quiso hacer.
-
Pues yo no pienso eso – le dijo mirándole sombríamente. La visión
que tú tengas del mundo y consecuentemente tus conclusiones, está
directamente relacionada con el lugar en el que te desarrolles. A
los hechos me remito,. Ahora que tenemos un conocimiento grande de
todas las culturas, vemos que la variación en la concepción de la
vida, naturaleza, formas y características, es absolutamente
dependiente del lugar en el que se encuentre. Lo único repetitivo
será las dimensiones y lugares físicos. El mundo toma color, según
sean las circunstancias donde se den y realicen.
Pérez
no quiso seguir la conversación y se giró, demasiado rápido para
lo que fuera necesario a atender la consumición de otra persona.
Para
Boris, la visión circunstancial era máxima, hasta el punto que no
consideraba independiente la propia definición del sujeto si se
extraía de su lugar donde se encontraba vinculado.
Boris
se volvió a esconder en su silencio. Parecía traicionar con su
comportamiento a su misma teoría. Parecía un hombre ausente del
mundo y sin relación con el lugar donde se encontraba.
Miraba
con atención a Andrés y a Pedro y suponía que las conclusiones que
sacaran y tuvieran de sus conversaciones estarían totalmente
vinculadas e influenciadas por la relación y la dinámica de
actuación entre ellos. No piensas en la soledad del espacio.
Al
otro lado de la barra, relajadamente hablaban los dos amigos.
-
Mira, Andrés, allí tenemos a Boris envuelto, como siempre entre sus
divagaciones propias, ¿en qué estará pensando?
-
Pedro, sólo él lo puede saber, pienso y creo que los pensamientos
son un hecho personal y constitutivo del individuo y que poca
relación tiene con lo que te pase a donde estés. Es decir, tienes
unas formas primeras analíticas de la realidad que le dan una forma
determinada a ella. La realidad circundante, quizás vincule la
temática, pero cada uno somos un mundo propio e individual.
-
Bueno, Andrés, pero también estarás inserto en el lugar.
-
Sí claro, pero en su forma individual e independiente de esta
realidad circundante.
Boris
levantaba los ojos a la par cada vez que elevaba su taza de café.
Pensaba en los cientos de libros que su padre tenía en casa y que le
habían vinculado la lectura y la curiosidad por su contenido. Si no
hubiera tenido todos aquellos libros, con aquella temática y
viéndolos leer y comentar a su padre, probablemente no hubiera
estudiado Filosofía. El individuo no flota en la irrealidad del
pensamiento. El pensamiento es siervo de las circunstancias allá
donde se desarrollo. ¿En qué estarán pensando Andrés y Pedro? -
levantando fijamente la mirada se preguntaba, justo cuando los dos
otros contertulios, llamados no se sabe por qué también lo hicieron
y por unos instantes fijaron sus miradas.
-
Para enfrentarse a una realidad, tienes que tener unos hechos
constitutivos anteriores que te capaciten para ellos, y estos son
formativos primeros de tu realidad. Las circunstancias toman color
según tengas estos principios primeros, amigo pedro.
En
medio de todos estaba Pérez y miraba a los tres mientras se tomaba,
en aquel, minuto que parecía tener una tónica. Y se decía, y se
daba cuenta de la diferencia entre los unos y los otros, tanto en
conclusiones como en los razonamientos y la dificultad que trae esto
en la solución de los problemas. Sólo – se decía mientras
removía los hielos con una pequeña cucharita de café- se puede
llegar a un acuerdo en cualquier asunto si se produce una concesión,
cesión de posturas, resultados u opiniones. La verdad absoluta no
existe, no se da. Lo objetivo no tiene cabida en un mundo formado por
individualidades, propias formativas. El mundo no es más que una
suma de opiniones particulares y la verdad en el solo será y es la
cesión de algo por parte de todos.
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