domingo, 8 de noviembre de 2015

...de la conversación con el espíritu..


..de la conversación con el espíritu..

Y entonces le preguntaba
- ¿Pero dime tú donde se esconde el tiempo pasado?, ¿donde se oculta aquellas impresiones y sentimientos de entonces?. ¿por qué rendija entras en mis pensamientos con aquella canción?
El sorprendido espíritu, se retiró unos milímetros de aquel hombre maduro, que conservaba el pelo negro y brillante, propio de la juventud. Se habían encontrado aquel día cualquiera y en aquel sitio que no pertenencia a nadie.
Yo vivía dentro de aquel, y emergía con la música de aquellos principios, pero ¡y yo que sé donde habitaba o donde me escondía¡, más sabrás el, en su conciencia, por qué fue él quien se olvidó de mi!, ¡yo malvivía escondido entre sus costillas , navegando al rededor que que aspiración del aire que tomaba para vivir y una parte de mi me la robaba y se la llevaba hacia su mente. Un pedazo que no me devolvía. Pero yo sabía que no lo vivía y lo dejaba escapar por boca, ¡tonto de él tanto que le había costado¡ sin sentir ni vivir mi vida, tanto luchar estos buenos sentimientos..
Aquel hombre mayor, caminaba un tanto nervioso por el pequeño claro de aquel tupido bosque, mientras el espíritu con los codos apoyados en los muslos y sujetándose, con los dedos en el mentón la cabeza, le observada.
- Alguna relación tendrá que haber, si vivo, aparezco y me llamas dentro de vosotros.
- Sí – con cara algo molesta y girándose algo violentamente- es una conversación de tontos narrar lo evidente.
Ante esto, el espíritu se levanto, con una corriente espiral, atrapando el polvo del suelo, se alzó unos metros y agrandando todas las partes de su inmaterial cuerpo le dijo
- Ten cuidado cómo me hablas, tú todavía estas sujeto a los miseros limites de tu forma material - los ojos se le tiñeron de rojo, mientras la uñas de las manos le crecían amenazantes, pero al momento se pasó y volvió al primer estado.
- No, no, todavía mortal, hemos llegado los dos al punto de saber donde se encuentra nuestra relación, es decir aquella persona que a mi me atrae, sin mi ninguna posibilidad de huida y a ti, te surge sin poder hacer nada por evitarlo.
- Ayer apareció el mio.
- ¿Donde ,cuando, por qué?
Estuvieron hablando y el humano contándole todas aquellas situaciones en las que el espíritu de sus recuerdos había vuelto e invadido su intimidad sin recibir la llamada de nadie ni ninguno.
- No pretendía salir, es más no pensaba en volver al mundo en el cual había ya salido. Soy la forma de suma de los recuerdos que constituyen su persona, vivo alejado de mi cuerpo y disfruto de la libertad, hasta el momento en el que aquella canción o aquel lugar, me atrapa, me saca de entre las costillas y me lleva en la plenitud hacia su consciencia, en la cual juega conmigo, se divierte, me disfruta, me saborea, abusa de mi existencia, para después, como un chicle ya mordido, me desprecia y me arrastra de nuevo hasta sus costillas. Ansío por aquel que pierde su pasado y me deje volar en mi libertad.
- Pero espíritu – le dijo con calma a sabiendas de su facilidad para el enfado - ¿qué me dices?, las personas aquí en el mundo material te queremos y te ansiamos. Cuando yo siento que mi espíritu, que debe de ser como tú me invade y mi mente vuelve a aquellos momentos en los que la felicidad me invadía, te acaricio y beso.
- ¡No!, sois incapaces de mantenernos agarrados y cuidarnos unos minutos, de inmediato cualquier elemento del vuestro mundo material, nos empuja violentamente y nos saca a empujones de vuestra conciencia.
- Pero ¿qué hacemos?
- Vivir con nosotros en vuestro pensamiento. No tratéis de olvidar las sensaciones pasadas, no intentéis siempre y por todas, a ver como lo llamáis, sí, sí, madurar, a eso llamáis el despedazar esos momentos de felicidad que soy yo y que olvidáis, desplazáis y castigáis a la cárcel del olvido.
Él tenía que volver por donde había venido y el espíritu sabía que su tiempo de descanso mientras el cuerpo en el que vivía dormía, se había acabado, pues éste comenzaba a despertarse.

Giró su cabeza ya entrando entre la poblada maleza del bosque, y mientras se giraba y vio al espíritu mirándole con los ojos ya brillantes dentro de la lejanía y de la oscuridad.
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