viernes, 14 de agosto de 2015

El asunto de las edades.




La capacidad para tomar decisiones correctas viene marcada por varios aspectos, tales como la preparación cultural, intelectual, técnica, las circunstancias y otras, pero la importante, fundamental y necesaria, es la experiencia.
La vida, y toda su dinámica de funcionamiento, es irregular, caprichosa y particular, con lo que no hay manera de aprender su funcionamiento, mas que experimentándola.
Fijaos, tal cual y tanto que decido así, que pienso que se deberían de cambiar y poner edades mínimas para ciertos actos para votar y para gobernar.
Votar, digamos que 22 años y gobernar, digamos también, más  que 60.
La juventud debe de educarse para actuar correctamente una vez pasado este ciclo vital.
Y esto lo digo desde lo objetividad que me da en estar fuera de ella, pues yo tengo 44.
Recuerdo posturas y actitudes, cuando tenía 18 años, y sé que han cambiado a mejor, mis posturas y actitudes.
La experiencia es la ciencia de la vida y sólo los que llevan ya tiempo aquí,  tienen, al menos, más probabilidades de acertar.
El segundo problema que surge aquí es la confusión con el adoctrinamiento y sumisión haciendo comparación con los sistemas totalitaristas, cuando se habla de principios genéricos necesarios para la vida en sociedad. Pura ciencia de la convivencia y sobre estos principios obtenidos en los estudiantes, en la juventud, que actúen una vez llegados a la madurez y que la experiencia haya asentado lo enseñado.
Años de educación social bajo unos principios valorativos que tengan cómo fundamento la convivencia, tolerancia e igualdad.
No hay que aceptar la escusa de la distancia política e ideológica de aquellos que la hicieran y compusieran los varios años en forma de asignaturas y actividades en esta educación ética, pues sea cual sea el proyecto social, ira mucho mejor con la concienciación del camino operacional dirigido y necesario, para un montón de seres que vivimos agrupados.
No comparto en absoluto el comentario que se pueda dar a raiz de este escrito, calificando, seguramente por algunos, como conservador o inmovilista.
No, de eso nada, pero nada de nada.
Mis principios éticos y vitales apenas han variado, pero lo que si, como producto de mi conocimiento, el de todos, de la dinámica de funcionamiento del ser humano y su sistemas de acción y sus peculiaridades, con la manera de llevar estas ideas a su realizaciòn.
Dudo de mi capacidad cuando era joven de tomar decisiones correctas de alta magnitud.
Y el camino sigue y llegamos a perder, olvidar y no aprovechar,  aquello que vale oro, es decir, la experiencia.
Es un hecho extendido escuchar poco a la gente más mayor, por la gente más joven, siempre en terminos proporcionales a sus edades.
Lo que parecíame una decisión desfasada tomada por un anciano, debe ser muy estudiada y tenida en cuenta, pues la edad son medallas y copas de méritos.
El cambio acelerado, la variación social,  el avance técnico , la renovación política , la perdida de constumbres, son, sin entrar en valoraciones particulares, dinámicas absolutamente impuestas a nivel de práctica social y vistas con normalidad.
Todo hay que cambiarlo, el pasado hay que superarlo, dicen. Lo moderno es lo bueno y lo mejor.
Discierno enormemente de ello por dos razones fundamentales. Ideas, propuestas, vitalismos y principios pasados son parte de nuestra esencia formadora y no nos podemos perder en la nada y dos, y más importante, el cambio de por y para si, tal y como está realizado en la actualidad, es un camino peligroso si no hay destino fijado y la actuación o el camino es la supuesta mejora basado en cambios. Cambios y más cambios y más en el mundo actual, como es España, en la cual, ademas, el cambio no es más que constantemente, la corrección de los anteriores dirigentes cuando fuesen de otros partidos.
Si,  hay que cambiar ciertas o muchas estructuras y sistemas, pero que lo hagan los mayores que tienen la experiencia necesaria para hacerlo, despues de haber recibido durante su juventud, valores y principios del funcionamiento social. Modos, maneras, objetivos, fines y posibilidades.
¿Eres joven y quieres hacer un cambio radical?, ¡estupendo!, pero preparémonos bien y que la experiencia te diga hasta donde y cómo podre llegar allí.

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